<?xml version="1.0" encoding="utf-8" ?><rss version="2.0" xmlns:tt="http://teletype.in/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title>Luka</title><generator>teletype.in</generator><description><![CDATA[Luka]]></description><link>https://teletype.in/@moonknight523?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><atom:link rel="self" type="application/rss+xml" href="https://teletype.in/rss/moonknight523?offset=0"></atom:link><atom:link rel="next" type="application/rss+xml" href="https://teletype.in/rss/moonknight523?offset=10"></atom:link><atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" title="Teletype" href="https://teletype.in/opensearch.xml"></atom:link><pubDate>Mon, 26 Oct 2026 01:13:12 GMT</pubDate><lastBuildDate>Mon, 26 Oct 2026 01:13:12 GMT</lastBuildDate><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/GPPWtA9chB</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/GPPWtA9chB?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/GPPWtA9chB?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>Encontré un video de mamá follando 02</title><pubDate>Sun, 25 Oct 2026 21:31:18 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/ec/c9/ecc9b98a-b305-4de3-ab27-51aac5996911.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.in/files/b2/33/b2331ea5-48bb-48ec-bc15-030fb3926d4b.png"></img>Me desperté con el sol pegándome en la cara. Bajé las escaleras en calzoncillos, como suelo hacer cuando sé que mi padre no está. Mi viejo se pasa la vida de viaje, es diplomático y está más fuera de casa que dentro. La casa estaba en silencio, solo se oía el sonido de la nevera y algún pájaro de mierda cantando en el jardín.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="qHTN">
    <img src="https://img4.teletype.in/files/b2/33/b2331ea5-48bb-48ec-bc15-030fb3926d4b.png" />
  </figure>
  <p id="qfhk">Me desperté con el sol pegándome en la cara. Bajé las escaleras en calzoncillos, como suelo hacer cuando sé que mi padre no está. Mi viejo se pasa la vida de viaje, es diplomático y está más fuera de casa que dentro. La casa estaba en silencio, solo se oía el sonido de la nevera y algún pájaro de mierda cantando en el jardín.</p>
  <p id="aVlG">Entré en la cocina y ahí estaba ella.</p>
  <p id="KHWo">Mi madre. Nadia.</p>
  <p id="hrDN">Estaba de espaldas, inclinada sobre la encimera, con una taza de café en la mano. Llevaba una camiseta que se pone para dormir, blanca, corta, que apenas le llegaba a la mitad del culo. Y debajo... no traía nada. Ni bragas, ni tanga, ni hostias. El culo al aire, gordo, blanco. Se le marcaba todo. La raja del culo se le veía perfectamente, y cuando se movía un poco para remover el café, se le abría un poquito más y se le veía el coño por detrás, carnoso, con el piercing ese brillando entre los labios. Mientras la miraba recordaba la noche anterior, como tenía primer plano mientras se masturbaba</p>
  <p id="wOyG">Me quedé parado en el marco de la puerta un momento, mirándola. No es que no la haya visto mil veces así, pero joder, cada vez que la veo se me pone dura al instante. Es mi madre, ya lo sé, pero está buenísima. A sus cuarenta y ocho años tiene un cuerpo que ya quisieran muchas de mis compañeras en la universidad. Tetas grandes, culo gordo, una buena figura aunque tiene michelines que le salen por los lados cuando se sienta..., y esa cara de puta que tiene, con los labios pintados incluso para estar en casa, los ojos cargados de maquillaje, las patas de gallo que le dan un aire de mujer que ha vivido mucho y ha follado aún más.</p>
  <p id="KK8H">—Buenos días, mamá —dije, intentando que no se me notara que la estaba mirando el culo.</p>
  <p id="DaCK">Se giró despacio, sonriendo como siempre.</p>
  <p id="mJGs">—Anda, mira, el dormilón. Ya pensaba que no te levantabas ni para comer.</p>
  <p id="1yMl">Se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. Cuando se acercó, la camiseta se le pegó al cuerpo y se le marcaron los pezones como dos botones oscuros. No pude evitar mirar.</p>
  <p id="ItY1">—¿Qué pasa, no has dormido bien? —pregunté, mientras me servía un café.</p>
  <p id="MC8s">—Ya sabes, con tu padre de viaje duermo fatal. Y encima ayer me acosté tardísimo.</p>
  <p id="nPZk">—Así que tarde eh ¿Te tiraste a alguien? —le pregunté, medio en broma medio en serio.</p>
  <p id="1dPl">Se rió. Una risa sucia, de esas que suelta cuando sabe que está mintiendo.</p>
  <p id="DySA">—No me &quot;tiré&quot; nadie, cotilla. Estuve viendo una serie, espero no haberte molestado.</p>
  <p id="vXIr">Ya, claro una serie, no era que se estaba masturbando diciendo que era una puta y pidiendo polla. Pero no dije nada. Me senté en la mesa de la cocina y ella se sentó enfrente, cruzando las piernas de forma que la camiseta se le subió un poco más y se le vio el coño entero. El piercing brillaba bajo la luz de la cocina. Se me hizo un nudo en la garganta.</p>
  <p id="Zcni">—¿Y qué tal la universidad? —preguntó, como si tal cosa—. Apenas hemos hablado este año, con la universidad y los exámenes...</p>
  <p id="hOnt">—Bien, aprobé todo. No me quejo.</p>
  <p id="jfkk">—Eso me alegro. Ya pensaba que ibas a repetir, con lo vago que eres.</p>
  <p id="LEoT">—No soy vago, me gusta disfrutar del ocio. Se rió otra vez. Se echó hacia atrás en la silla y se le marcaron las tetas de una forma que parecía mentira. Los pezones se le endurecieron un poco, quizás por el fresco de la mañana o quizás porque sabía que la estaba mirando y eso la calentaba.</p>
  <p id="WXKX">—¿Y tu padre? ¿Te ha llamado?</p>
  <p id="3D1z">—No hace unas semanas ni hablamos. Ni siquiera sabía que estaba fuera del país.</p>
  <p id="fLfD">—Ya. Me dijo mes que viene. Pero debe ser mentira, como siempre.</p>
  <p id="A8eW">Se quedó callada un momento, removiendo el café con la cuchara. Yo sabía lo que pensaba. Mi padre lleva años poniéndole los cuernos con su secretaria, ahora incluso vivían juntos por eso mi mamá no podía viajar con él, y ella lo sabía. Pero nunca ha dicho nada, nunca ha montado un escándalo. Al parecer se ha limitado a hacer lo mismo, pero a lo grande. Con chavales jóvenes, con hombres casados, con quien le apetezca. Y yo lo sé porque no es precisamente discreta. Un día se dejó el móvil encima de la mesa y vi los mensajes. Otro día me la encontré en el garaje con uno que podría ser mi hermano mayor. Y por supuesto los vídeos que había encontrado antes de regresar a casa.</p>
  <p id="LRBf">—¿Y tú qué? —le pregunté, sin poder aguantarme—. ¿Sigues con él de la semana pasada?</p>
  <p id="hN4S">—No sé de qué me hablas.</p>
  <p id="SkOy">—Vamos, mamá. Me lo contó la tía. Que si un tal Marcos, que si un tal Javier... No sé, me pierdo con los nombres.</p>
  <p id="CfdL">Se rió fuerte, con esa risa de fumadora que tiene, ronca y sucia.</p>
  <p id="N9b1">—Qué cotilla es tu tía, madre mía. Pues mira, para que te enteres: el de la semana pasada era un abogado. Casado. Con hijos. Y la semana anterior un chico de tu edad, casi. Estudiante de medicina.</p>
  <p id="dXAQ">—No me jodas.</p>
  <p id="fdh0">—Te lo juro. Está bueno el chaval, además. Pero un poco torpe. No tenía idea del tema que me interesaba.</p>
  <p id="49rk">—¿Y tú qué le dijiste?</p>
  <p id="6hyj">—Le enseñé como complacerme.</p>
  <p id="yOEW">Se levantó a por más café y cuando pasó a mi lado me rozó el hombro con la teta. Sin querer, supuestamente. Pero yo noté el pezón duro contra mi brazo y me tuve que agarrar a la mesa para no empalmarme allí mismo.</p>
  <p id="JNzz">—¿Y tú qué? —me preguntó, sentándose otra vez—. ¿Tienes novia o algo?</p>
  <p id="jmvE">—No. Paso. Estoy mejor solo.</p>
  <p id="6q58">—Como tu madre. Buena elección.</p>
  <p id="6rNj">Se quedó mirándome un rato, con esa sonrisa de medio lado, y luego señaló con la barbilla mi entrepierna, donde los calzoncillos empezaban a abultarse más de la cuenta.</p>
  <p id="aiFz">—Aunque por lo que veo, necesitas un poco de compañía...</p>
  <p id="J15M">Me ruboricé como un puto niño.</p>
  <p id="9mPO">—Es la mañana, mamá. Ya sabes como es.</p>
  <p id="ct5h">—Ya, la mañana. Claro.</p>
  <p id="C0d0">Se rió otra vez, pero no dijo nada más. Se quedó bebiendo su café, con las piernas cruzadas, y yo intentando disimular la erección como podía. Menos mal que la mesa me tapaba medio cuerpo.</p>
  <p id="OX1b">—¿Y qué piensas hacer hoy?</p>
  <p id="Xahn">—No sé. Nada, supongo. Descansar.</p>
  <p id="hRSc">—Qué aburrido eres. ¿Por qué no te vienes a la piscina? Hace un calor que no se puede ni respirar y yo me voy a pasar el día ahí. Además, hace siglos que no pasamos un día juntos, con la uni y tus cosas...</p>
  <p id="VKGe">—No sé, tengo que...</p>
  <p id="VCPz">—Que no, que no tienes que hacer nada. Te vienes. Anda.</p>
  <p id="ffps">Lo pensé un momento. No era mala idea, la verdad. Hacía un calor de cojones y la piscina estaba ahí, esperando. Y bueno, si ella iba a estar en bikini, tampoco era un plan tan malo.</p>
  <p id="iBYR">—Vale, vale. Me vengo.</p>
  <p id="fsIb">—Ese es mi niño. Venga, sube a cambiarte que yo voy bajando a preparar las cosas.</p>
  <p id="LNl2">Me levanté y ella se quedó sentada, con las piernas abiertas, la camiseta subida hasta el ombligo y el coño al aire. Me quedé mirando un segundo de más y ella se dio cuenta.</p>
  <p id="KYLy">—¿Qué miras, niño?</p>
  <p id="yq3G">—Nada, nada.</p>
  <p id="xIUB">—Anda, vete, que me vas a hacer sonrojar.</p>
  <p id="NM4z">Subí las escaleras de dos en dos. En mi cuarto cogí el móvil y abrí el grupo de WhatsApp. Tres tíos: Alberto, Ángel y yo. Los mejores cabrones que conozco, aunque estén más salidos que una perra en celo.</p>
  <p id="J8Zl">Sebastián: Tíos, hoy mi madre quiere pasar el día en la piscina.</p>
  <p id="MXdb">Alberto: Uf, trata de avanzar en nuestro objetivo, aquí no hay manera.</p>
  <p id="rgRA">Ángel: Mándanos fotos de esa guarra en la piscina o no te hablamos más.</p>
  <p id="CUa7">Sebastián: Sois unos cerdos.</p>
  <p id="wt2q">Alberto: Y tú un suertudo. Disfruta, cabrón.</p>
  <p id="cybZ">Me reí y tiré el móvil en la cama. Me puse el bañador. Un bañador corto, ajustado. No es que sea un exhibicionista, pero si voy a estar todo el día con mi madre en bikini, por lo menos que ella vea lo que hay.</p>
  <p id="3Lcj">Bajé al patio y me quedé parado en el borde de la piscina.</p>
  <p id="GrJC">Estaba ahí. En el agua, con un bikini negro que no dejaba nada a la imaginación. El sujetador le cubría las tetas lo justo, con los pezones casi asomando por los bordes. La braga le cubría el coño de milagro. El culo apenas le cabía en la tela. Cuando se giró para mirarme, el bikini se le metió entre las nalgas y se le marcó todo. Toda la raja. Todo el coño.</p>
  <p id="EjxS">—Vaya, mira qué guapo. Te has puesto el bañador bueno.</p>
  <p id="iMUb">—Es el único que tengo.</p>
  <p id="0aaV">—Ya. Claro.</p>
  <p id="D63Q">Me senté en una tumbona y ella salió del agua. Despacio, con el culo apuntando hacia arriba, las tetas goteando, el pelo mojado cayéndole por la cara.</p>
  <p id="rfZO">—¿Me pones crema en la espalda? Es que no llego.</p>
  <p id="s5xR">—Claro.</p>
  <p id="LBAY">Tomé el bote de protector y ella se tumbó en la tumbona de al lado, boca abajo. El culo se le levantó, redondo, gordo, con la tela del bikini metida entre las nalgas. Las tetas se le aplastaron contra la tumbona y se le salieron por los lados.</p>
  <p id="sQjf">Me senté a su lado y eché crema en mis manos. Empecé por los hombros, despacio.</p>
  <p id="YUCK">—Qué manos tienes, hijo —dijo, con la voz un poco ronca.</p>
  <p id="5F6L">—¿Buenas o malas?</p>
  <p id="INzS">—Buenas. Muy buenas.</p>
  <p id="p1TN">Seguí bajando por la espalda. Cuando llegué a la cintura me detuve un momento, pero ella no dijo nada. Así que bajé más.</p>
  <p id="MEIB">Le puse las manos en el culo. Abiertamente. Sin disimular.</p>
  <p id="ZGSz">—Joder, mamá —dije, mientras se lo sobaba—. Pedazo de culo tienes. No sé cómo no te lo dicen más.</p>
  <p id="kix0">No dijo nada. Solo se movió un poco, como acomodándose. Sus nalgas eran carne blanda, gorda, que se me escurría entre los dedos. La tela del bikini se me metía entre los dedos y yo la apartaba un poco con el pulgar para tocar la piel. Le separé un poco las nalgas con las manos, sin disimular nada, y vi el pequeño agujero oscuro que se le escondía entre ellas.</p>
  <p id="WNNe">—Tienes un culo que parece de una de veinte, en serio. Mi madre la que más.</p>
  <p id="OMOi">—Qué cosas dices, Sebastián.</p>
  <p id="9R1q">—La verdad. Vamos, que si yo fuera otro, ya te habría tirado los tejos.</p>
  <p id="kRse">Se rió, pero no me dijo que parara. Así que seguí sobándole el culo un rato más, metiendo los dedos entre las nalgas, bajando por los muslos, subiendo otra vez. Hasta que ella se giró.</p>
  <p id="96NJ">—Bueno, ya. Que me vas a dejar sin crema.</p>
  <p id="TYfY">Se giró boca arriba y se quedó mirándome. Las tetas se le habían salido casi del sujetador, los pezones duros como piedras. Se llevó las manos a la espalda y se desabrochó el top. Lo dejó caer a un lado y se quedó con las tetas al aire, grandes, caídas, con los tatuajes a la vista y los pezones oscuros y arrugados.</p>
  <p id="NUAQ">—Ponme en las tetas, anda. Que voy a hacer topless.</p>
  <p id="x5yr">—¿Qué pasa, no has visto tetas nunca?</p>
  <p id="fL1C">—No como esas.</p>
  <p id="8HWS">—Anda, ponme la crema. Respondió sonriendo</p>
  <p id="3UiY">Eché crema en mis manos y las puse en las tetas. Primero por encima, con cuidado. Las tetas le colgaban hacia los lados, pesadas, blandas. Le unté la crema por toda la superficie, sintiendo los pezones endurecidos bajo mis dedos. Le apreté un poco, sin querer. O queriendo.</p>
  <p id="nnZ4">—Qué suavidad, madre mía.</p>
  <p id="Rloh">—Anda que...</p>
  <p id="It3f">—Que sí, que están buenísimas. Y grandes. Nunca me había fijado, pero joder, menudas tetas.</p>
  <p id="dVSh">—Salido.</p>
  <p id="gNB2">Se rió y me dejó seguir. Le puse crema en los pezones, jugando un poco con ellos, y ella cerró los ojos. Se le marcaban las costillas al respirar. Le bajé las manos por el vientre, por los michelines, hasta el borde del bikini. Me detuve.</p>
  <p id="vMSr">—¿Sigo?</p>
  <p id="AHjW">—Baja, baja.</p>
  <p id="ikCC">Le bajé la crema por las piernas, por los muslos, por las pantorrillas. Cuando llegué a los pies le masajeé un poco. Luego subí otra vez, despacio, por dentro del muslo. Le rocé el coño por encima de la tela. Ella abrió los ojos y me miró.</p>
  <p id="bTUD">—Ya vale.</p>
  <p id="SvLG">—Vale.</p>
  <p id="sOVB">Me quedé ahí un momento, sentado a su lado, con la polla dura como una piedra dentro del bañador. Ella se dio cuenta. Claro que se dio cuenta. Pero no dijo nada.</p>
  <p id="kG5V">—Bueno, me voy a dar un baño —dije, levantándome rápido.</p>
  <p id="tsQv">Sonó el móvil.</p>
  <p id="WRfH">Miré hacia ella. Se había girado y estaba hablando por teléfono. Yo me acerqué nadando despacio, sin hacer ruido. Me quedé en el borde, con la cabeza fuera del agua, escuchando.</p>
  <p id="pvW9">—No, no, si tienes razón... Ya, lo sé... Es que a veces no sé ni por qué sigo con él... No, no, si no es eso... Bueno, sí, es eso también... No me apetece, la verdad. Pero bueno, ya veremos... Sí, sí, mañana te llamo... Vale, guapa. Un beso.</p>
  <p id="qTBp">Colgó y me vio.</p>
  <p id="3Vz7">—¿Qué haces ahí?</p>
  <p id="OPCd">—¿Con quién hablabas?</p>
  <p id="0rgb">—Con mi psicóloga. ¿Por qué?</p>
  <p id="jlVd">—Por nada.</p>
  <p id="rdWX">Se metió en el agua y yo me quedé mirándola.</p>
  <p id="KyjX">—¿A que no me pillas? —dijo, de repente.</p>
  <p id="c0lh">—¿Qué?</p>
  <p id="YhiH">—Que si no me pillas. Anda, corre.</p>
  <p id="X8EX">Se empezó a mover por el agua, riéndose, y yo fui detrás. La alcancé en el borde. La agarré por la cintura y la pegué a mí. Se rió y se dejó caer hacia atrás. Me puse detrás de ella, con el culo pegado a mi polla. Podía notar el calor de su coño a través de la tela del bañador. No dije nada. Solo me moví un poco, como si estuviera jugando.</p>
  <p id="gq2T">—Niño, que me aprietas...</p>
  <p id="0wLq">—Perdona.</p>
  <p id="AtuP">Pero no me separé. Me quedé ahí, con la polla entre sus nalgas, moviéndome despacio. Ella se dejó hacer. Incluso se movió un poco ella también. Disimulando. Como si fuera un juego.</p>
  <p id="rtix">—Eres un pillo.</p>
  <p id="TZwC">—Tú más.</p>
  <p id="kgss">Le subí las manos hasta las tetas. Las agarré por encima del top. Ella no dijo nada. Se dejó. Le apreté un poco y sentí los pezones duros bajo mis dedos.</p>
  <p id="3wuI">—Qué buenas, mamá.</p>
  <p id="srZA">—Cállate.</p>
  <p id="8vI3">Le bajé una mano hasta el culo. Le agarré una nalga por encima de la braga. La apreté. Luego deslicé la mano entre sus piernas. Por delante. Le toqué el coño por encima de la tela. Ella se tensó un poco.</p>
  <p id="LsdS">—Sebastián.</p>
  <p id="jyyX">La ignore y seguí tocándola, ella movía las caderas despacio, como si bailara. Le pasé un dedo por encima de la braga, por la raja. Ella respiró hondo.</p>
  <p id="WyAV">—Ya está —dijo, de repente—. Que tengo que hacer la cena.</p>
  <p id="iyXt">—Pero si es pronto.</p>
  <p id="31Fa">—Ya, pero hay que hacer la compra y no sé qué. Anda, sal.</p>
  <p id="DyqA">Se salió del agua y yo me quedé ahí con la polla dura y la respiración acelerada. Ella cogió la toalla y se fue hacia la casa. Antes de entrar se giró y me miró un segundo y sonrió. Luego entró y cerró la puerta. Me quedé en la piscina un rato más. Solo. Con el sol pegándome en la cara y el corazón latiéndome fuerte. Sabía lo que acababa de pasar. Ella también. Y los dos sabíamos que no iba a quedar ahí. No podía quedar ahí. No después de eso.</p>
  <p id="CGkU">Salí del agua, me sequé y me senté en la tumbona. Cogí el móvil. Tres mensajes de Alberto.</p>
  <p id="42Dd">Alberto: ¿Y bien?</p>
  <p id="Zw8C">Alberto: ¿Qué pasa?</p>
  <p id="EczM">Alberto: Sebas, responde.</p>
  <p id="hyJg">Abrí el chat.</p>
  <p id="8vq2">Sebastián: Tíos, mi madre es una guarra. Creo que tengo oportunidad.</p>
  <p id="gNkV">Alberto: Ya te lo dije yo.</p>
  <p id="wsPC">Sebastián: No sabes cuánto.</p>
  <p id="tOqn">Alberto: Cuéntame.</p>
  <p id="yxfw">Sebastián: Otro día. Ahora tengo cosas que hacer.</p>
  <p id="bjsD">Alberto: ¿Cosas? ¿Qué cosas?</p>
  <p id="HXy7">Sebastián: Ya les contaré</p>
  <p id="d6C3">Cerré el chat y me quedé mirando la casa. La luz de la cocina estaba encendida. Ella dentro, moviéndose, preparando la cena.</p>
  <p id="boWm">©️Erick</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/5fA2EvHlcI</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/5fA2EvHlcI?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/5fA2EvHlcI?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>Encontré un video de mamá follando 01</title><pubDate>Sun, 25 Oct 2026 21:29:43 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/ec/c9/ecc9b98a-b305-4de3-ab27-51aac5996911.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.in/files/b2/33/b2331ea5-48bb-48ec-bc15-030fb3926d4b.png"></img>Es sábado por la noche. Mis compañeros de la universidad se largaron de fiesta, pero decido no salir con la excusa de que tenía que repasar para las finales. Al final no estudié una mierda y estoy metido en un grupo de Telegram que había encontrado: “Maduras Expuestas 18+”. El nombre era una mierda, pero las fotos que subían no.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="kUAr">
    <img src="https://img4.teletype.in/files/b2/33/b2331ea5-48bb-48ec-bc15-030fb3926d4b.png" />
  </figure>
  <p id="rkt9">Es sábado por la noche. Mis compañeros de la universidad se largaron de fiesta, pero decido no salir con la excusa de que tenía que repasar para las finales. Al final no estudié una mierda y estoy metido en un grupo de Telegram que había encontrado: “Maduras Expuestas 18+”. El nombre era una mierda, pero las fotos que subían no.</p>
  <p id="5oUp">El grupo estaba a tope de mensajes. Un tío había subido un vídeo de su ex y todo el mundo estaba que se corría. El vídeo empezaba con una madura tumbada en una cama deshecha, tetas enormes, caídas, llenas de estrías y con dos rosas tatuadas justo en las tetas. Tenía un piercing en el coño y se estaba metiendo un vibrador negro enorme, de esos que parecen armas. El coño era carnoso, prieto, depilado al cero, y se le veía la cicatriz de la cesárea cortándole el bajo vientre. Gemía como una puta barata, con la voz ronca, diciendo “joder, qué rico, follame más fuerte papi”. El tío que grababa le metía los dedos mientras ella se corría, y se oía el chapoteo del coño mojado. En otro vídeo aparecía la madurita a cuatro enseñando su culo gordo y flácido, moviéndose de un lado a otro mientras el tío le follaba por detrás. Cada embestida hacía que sus tetas golpearan contra la cama y que el piercing del clítoris tintineara. Ella pedía “más, más, rompeme el coño, soy tu puta”. El tío se corrió dentro, cuando le sacó la polla y se veía el semen escurriendo por sus muslos.</p>
  <p id="tuJe">Me la estaba pelando a tope, cuando de repente la cámara grabó su cara y me di cuenta que la voz la conocía. La misma puta voz que me había criado. “Ay sí, joder, métemela toda”. Salía la cara de mi mamá en el vídeo. Mi mamá. Nadia. La mujer que me parió, de ese coño salí y me la estaba cascando viéndolo. Era ella. Me quedé congelado un segundo, la polla palpitando en la mano. El impacto me golpeó como un puñetazo, pero en vez de cortarme la excitación, me la triplicó. Mi madre, la misma que me hacía la comida, la fiel esposa, la que me preguntaba cómo me iba en la uni, estaba ahí follada por otro tío que no era mi padre, pidiendo polla como una puta barata.</p>
  <p id="WyTV">Empecé a pajearme más rápido. El grupo explotó de comentarios:</p>
  <p id="aFJC">“Joder qué tetas más ricas, me la follaba sin parar”</p>
  <p id="6Ndt">“Mirad ese coño abierto, parece que ha parido un regimiento”</p>
  <p id="su4f">“Tiene un piercing en el clítoris, qué puta más guarra&quot;</p>
  <p id="BaAK">“Quiero metérsela hasta el fondo y que grite”</p>
  <p id="SEto">Yo leía todo eso mientras veía a mi madre de espaldas, culo abierto, el vibrador metido hasta el fondo, el semen del tío chorreando por su muslo izquierdo donde tenía el atrapasueños tatuado. Me corrí a chorro, la polla latiendo, semen salpicando la pantalla del móvil. Me quedé jadeando, con la polla aún dura, mirando la foto final que había subido el tío: mi madre de rodillas, boca abierta, lengua fuera, semen en la cara y en las tetas. Que puta era, joder, quería follarla, hacerla mi hembra, era eso normal?</p>
  <p id="Wk2l">Pasaron los días. El curso estaba a punto de terminar. Quedé con Alberto y Ángel en un bar cerca de la uni, estuvimos tomando unas cervezas. Los conocía a los dos y sabía que eran tan pervertidos como yo, si alguien me entendía eran ello. Así que cuando estaban mas achispados les lancé la pregunta directa:</p>
  <p id="71o7">—Chicos, ¿qué opináis del incesto? —pregunté mientras daba un trago a mi cerveza.</p>
  <p id="seph">Alberto se quedó callado un segundo, luego sonrió de medio lado.</p>
  <p id="1LrU">—Joder, depende. Si mi tía, la hermana de mi madre, me dijera de follar … yo no le diría que no y ya que estamos tampoco a mi madre si se me insinuara. Están muy buenas.</p>
  <p id="SJ0U">Ángel soltó una risa sucia.</p>
  <p id="ND4q">—Mi madre tiene unas tetas que pequeñas pero dan gusto verlas. A veces me pregunto cómo se sentirían en la cara. Si me la pudiera follar sin que nadie se enterara sentir su coño… sí, lo haría.</p>
  <p id="yWRm">Me reí. Estaba en el punto exacto que necesitaba.</p>
  <p id="HlXI">—Os voy a contar una cosa —dije bajando la voz—. Encontré varios vídeos de mi madre, con un examante. En ellos se masturba, se la follan, pide polla como una puta. Y.... me la pelé viéndola. Me corrí como un animal.</p>
  <p id="613h">Alberto abrió los ojos como platos.</p>
  <p id="c6RO">—¿En serio? ¿Tu madre? Joder, Sebastián, esta muy buena ella. ¿Tienes el vídeo? Envíamelo.</p>
  <p id="nOUB">—Claro que lo tengo. Y también fotos. De sus tetas, del culo gordo..., incluso descubrí que tiene un piercing en el coño… en fin, todo.</p>
  <p id="85tt">Ángel se pasó la mano por la cara.</p>
  <p id="qpC0">—Hostia puta. Eso es lo más caliente que he oído en mi vida. ¿Y qué vas a hacer?</p>
  <p id="qnsG">—Quiero follármela, lo intentaré este verano. Y quiero proponer que ese sea nuestro reto de verano. Vamos a crear un grupo de WhatsApp y vamos a planear cómo conseguir que nuestras madres se abran de piernas para nosotros. Es nuestro derecho, quien las va a querer más que nosotros.</p>
  <p id="UhnS">Alberto dio un golpe en la mesa.</p>
  <p id="pht2">—Joder, me apunto. Mi madre está soltera desde hace dos años. Se viste como una puta cuando sale. Solo necesita que alguien se la folle bien.</p>
  <p id="lFKu">Ángel asintió.</p>
  <p id="DuzN">—Mi madre esta casada y se hará difícil follarmela, pero sé que mi viejo no se la folla. A veces la oigo con el vibrador por la noche. Si le meto la polla de verdad, se vuelve loca.</p>
  <p id="YwfW">Después de debatir un poco creamos el grupo esa misma noche: “Misión Madres2025”. Empezamos a hablar de lo que podríamos hacer.</p>
  <p id="F7vj">—Cómo hacemos para follarlas, pienso que no sea muy fácil, son nuestras viejas. Dijo Ángel.</p>
  <p id="mEd8">—Las conoceremos, conoceremos que les gusta y luego las seduciremos. Es excitante. Que ellas se conviertan en nuestras putas.</p>
  <p id="LDRx">—Pero cómo? No se van a dejar follar por sus hijos. Dijo Alberto</p>
  <p id="U7DQ">—Lo terminarán haciendo, han sido jóvenes y seguro que muy putas, solo hay que recordarselo. Respondí</p>
  <p id="2sKE">—Cuando alguno lo consiga debe enviar un buen material al grupo. Dijo Ángel</p>
  <p id="y3AC">—Por supuesto. Compartir nuestros logros. Jajaja</p>
  <p id="VebB">—De acuerdo, lo haré. Dijo Albert</p>
  <p id="QhdZ">—Entonces acepto. Dijo Ángel</p>
  <p id="LOPr">Finalmente luego de recuperar 1 materia que habia fallado, llegó el día de volver a casa. Al llegar fue mamá quien me abrió la puerta, quedé mudo, estaba con un vestido ajustado que le marcaba las ricas tetas y el culo gordo. Llevaba el maquillaje cargado, labios rojos, ojos ahumados. Parecía una puta de carretera. Aunque mientras la veía solo podía imaginarla desnuda comiendome la polla como una buena zorrita.</p>
  <p id="V9N5">—Sebastián, mi amor, qué alegría verte —dijo abrazándome. Sentía sus tetas grandes y blandas contra mi pecho. Aproveché para bajarle la mano disimuladamente y apretarle el culo. Estaba blando, gordo, era perfecto.</p>
  <p id="tBPE">—También me alegra verte mamá, te extrañé. &lt;&lt;Y a esas tetas ni te digo&gt;&gt;</p>
  <p id="z9aE">—Siento haberme perdido tu cumpleaños 21, estuve ocupada... &lt;&lt;Tirandote a algún jovencito, puta&gt;&gt;</p>
  <p id="IB51">—No importa ¿Y papá? —pregunté mientras entrábamos.</p>
  <p id="0ygg">—El imbécil se encuentra de embajador en no se que país, ya sabes como es... No me deja ir porque se está tirando a su asistente y viven juntos.</p>
  <p id="4P9G">—Wow, lo siento, mamá debes sentirte sola y traicionada, pero ya estoy aquí para que no te sientas así.—dije, por dentro estaba celebrando. Ahora estaba libre. Ahora era mía.</p>
  <p id="sDP8">Esa noche, después de cenar, me fui a mi cuarto pero dejé la puerta entreabierta. Esperé. Sobre las dos de la madrugada oí ruidos en su habitación. Me acerqué en silencio. La puerta estaba entreabierta también y la vi.</p>
  <p id="tl7d">Mamá estaba tumbada en la cama, completamente desnuda. Las luces tenues iluminaban su perfecto coño. Tenía las piernas abiertas, el coño carnoso expuesto, el piercing del clítoris tintineando cada vez que se movía. En la mano derecha sujetaba un vibrador negro enorme, el mismo que tenía en el vídeo. Con la izquierda se pellizcaba un pezón.</p>
  <p id="WXQx">Empezó a metérselo despacio. El vibrador entró con facilidad porque estaba empapada. Se oyó un sonido húmedo, obsceno. Ella gimió:</p>
  <p id="NFbp">—Joder papi… qué grande está… ay sí… papi... métemela toda…</p>
  <p id="Evh5">Subió la intensidad. El vibrador zumbaba fuerte. Ella empezó a mover las caderas, follándose a sí misma, las tetas balanceándose de un lado a otro. Cada embestida hacía que el piercing del clítoris chocara contra la base del vibrador. Gemía más alto:</p>
  <p id="QYs2">—Ay papi… ay joder… qué rico… follame el coño… soy tu puta… úsame... ay sí, ay sí, ay sí…</p>
  <p id="6cD6">Metía el vibrador hasta el fondo y lo sacaba casi entero, una y otra vez. El coño hacía ruidos obscenos, chapoteando, chupando el plástico. Ella se mordía el labio inferior, ahogando sus gemidos, los ojos entrecerrados, la cara de puta en éxtasis</p>
  <p id="ftdo">—Necesito una polla de verdad… quiero que me follen… quiero que me llenen de leche… ay joder… me corro… me corro…</p>
  <p id="XGos">El orgasmo la golpeó como un tren. Se arqueó toda, las tetas apuntando al techo, el vibrador metido hasta el fondo, las piernas temblando. El fluido de su excitación chorreaba por el vibrador y por sus muslos. Gimió como una animal:</p>
  <p id="1zBe">—Joder… joder… joder… qué rico… ay sí… ay sí… ay sí…</p>
  <p id="T1Rs">Se quedó temblando, el vibrador aún dentro, el coño palpitando alrededor del plástico. Yo saqué el móvil y empecé a grabar en silencio. Grabé todo: cómo se sacaba el vibrador lentamente, cómo el coño quedaba abierto, rojo, brillando de humedad. Grabé cómo se chupaba los dedos después de tocarse. Grabé cómo se daba la vuelta y se metía los dedos en el culo, gimiendo bajito:</p>
  <p id="IPTL">—Quiero que me folles por aquí también papi… quiero dos pollas… quiero que me uses como una puta…</p>
  <p id="TgLD">Cuando terminó, se quedó tumbada, jadeando, las tetas subiendo y bajando. Yo retrocedí en silencio hasta mi cuarto. Tenía la polla a punto de explotar. Abrí el grupo de WhatsApp y mandé las fotos y el vídeo que había grabado. Los mensajes empezaron a llegar al instante:</p>
  <p id="TVz6">Alberto: Joder Sebastián, qué tetas más ricas y qué coño más abierto. Quiero metérsela hasta el fondo.</p>
  <p id="khzO">Ángel: Mirad ese piercing en el clítoris, qué puta más guarra. Me la follaría sin parar.</p>
  <p id="OXlF">Alberto: El culo gordo moviéndose, joder. Quiero follarla yo también. Eres un tío con suerte</p>
  <p id="8ThG">Ángel: Envíame más. Quiero ver cómo se corre con los dedos en el culo.</p>
  <p id="NHQh">Alberto: Esta guarra está hecha para ser follada por tres tíos a la vez. Vamos a hacerlo posible.</p>
  <p id="n4Go">Ángel: Yo quiero ver cómo le metes la polla gorda en ese coño carnoso. Quiero oírla gritar tu nombre.</p>
  <p id="2vA4">Seguí mandando más contenido: una de ella de espaldas, el atrapasueños del muslo visible, el culo abierto. Otra de cerca del coño, el piercing brillando, el coño aún palpitando después del orgasmo. Los comentarios no paraban:</p>
  <p id="xi4f">Alberto: Tu mamá es una puta ninfómana. Tienes que usarla como se merece.</p>
  <p id="AQsv">Ángel: Sebastián, tienes que follártela ya. Esta misma semana. Quiero que nos mandes el vídeo de cómo se la metes.</p>
  <p id="X8w9">Yo estaba en mi cuarto, la polla en la mano otra vez, mirando las fotos de mi madre desnuda, leyendo los comentarios de mis amigos. El verano acababa de empezar. Y la misión “Misión Madres2025” estaba en marcha.</p>
  <p id="BMgc">©️Erick</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/dfJlL-6e8s</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/dfJlL-6e8s?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/dfJlL-6e8s?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>Follando con mi hermano</title><pubDate>Sun, 18 Oct 2026 19:33:06 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img1.teletype.media/files/47/ed/47ed7fd2-27a2-461c-9a5c-6b9b09c89f2f.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img1.teletype.media/files/81/e6/81e627dc-d910-45b4-9b27-e4737f4c07bb.png"></img>Me llamo Alba, tengo 25 años, y hace dos años empecé mi transición. Y desde que empecé, mi hermano Jonathan, que tiene 18, cambió conmigo. Antes me trataba de &quot;tío&quot; en broma, me esquivaba, me hablaba lo justo. Y ahora resulta que me abraza, que se me sienta al lado en el sofá, que me pregunta ppr mis cosas. Y yo me di cuenta de que me mira de otra manera.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="VpWL">
    <img src="https://img1.teletype.media/files/81/e6/81e627dc-d910-45b4-9b27-e4737f4c07bb.png" />
  </figure>
  <p id="ebgB">Me llamo Alba, tengo 25 años, y hace dos años empecé mi transición. Y desde que empecé, mi hermano Jonathan, que tiene 18, cambió conmigo. Antes me trataba de &quot;tío&quot; en broma, me esquivaba, me hablaba lo justo. Y ahora resulta que me abraza, que se me sienta al lado en el sofá, que me pregunta ppr mis cosas. Y yo me di cuenta de que me mira de otra manera.</p>
  <p id="no9a">Jonathan es alto, uno setenta y cinco, atlético, blanco, con el pelo cortado bajo y los ojos marrones. Tiene 18 años, estudia en la universidad. Se le nota cuando me mira las tetas. Se le nota cuando me mira el culo. Y se le nota cuando se le para.</p>
  <p id="laKA">La primera vez que me di cuenta fue un viernes. Estábamos los dos en casa, porque nuestros padres se habían ido el fin de semana a casa de una tía. Y yo bajé a la cocina con una camiseta sin sujetador debajo, una camiseta fina, y él estaba ahí. Y cuando entré, se le fueron los ojos a las tetas. Y se quedó un segundo de más. Y después me miró a la cara, rojo, y siguió pelando la naranja como si no hubiera pasado nada. Pero pasó. Y yo lo vi. Y desde ese día no dejé de pensarlo.</p>
  <p id="6dWX">La cosa se puso peor, o mejor, según cómo se mire, cuando a la semana siguiente yo estaba en el sofá viendo la tele, con unas mallas cortas y una remera, y él se sentó al lado mío. Y en un momento se hizo el que se estiraba, y me puso la mano en la pierna. Y me la dejó ahí. Y yo sentí la mano, y sentí que él no la movía. Y yo no dije nada. Y estuvimos así diez minutos. Y cuando se levantó a buscar agua, yo ya estaba caliente.</p>
  <p id="6GaN">Y ahí decidí. Yo llevaba un tiempo pensando en él, la verdad. Porque es mi hermano, sí, pero también es un tío atlético, con una cara linda, y con esa cosa de pendejo que no se aguanta, y a mí eso siempre me ha puesto. Y yo pensé: si él quiere, yo quiero. Y si él no se anima, yo lo provoco.</p>
  <p id="H3mR">Y lo provoqué. Un martes por la tarde. Nuestros padres no estaban. Yo me puse una bata, corta, de esas que se atan a la cintura, y nada debajo. Y me senté en el sofá a ver una serie. Y cuando lo oí bajar las escaleras lo llamé.</p>
  <p id="QUZ7">—Jonathan.</p>
  <p id="3OQN">—¿Qué?</p>
  <p id="pewB">—Ven, que hay algo que quiero ver contigo.</p>
  <p id="IH60">Se sentó al lado mío, dejando un hueco entre nosotros, como siempre. Y yo ahí me incliné hacia adelante para agarrar el control de la mesa, y me incliné lo suficiente para que la bata se me abriera por arriba, y para que él me viera las tetas de lado. Y él las vio. Y yo lo oí tragar saliva. Y me volví a sentar, con la bata ya abierta, y lo miré.</p>
  <p id="qrwZ">—¿Qué te pasa?</p>
  <p id="3yEb">—Nada.</p>
  <p id="HEzr">—Sí, algo te pasa. Estás rojo.</p>
  <p id="cLIC">—No.</p>
  <p id="4JqO">—Sí. Y no te disimules, que no puedes.</p>
  <p id="bFxR">Me miró a los ojos, y después me miró las tetas, y después me miró a los ojos otra vez. Y yo, que ya no aguantaba más, me levanté, me puse delante de él, y le abrí la bata entera. Y me quedé ahí, con todo fuera, delante de mi hermano de, que me miraba como si nunca hubiera visto nada igual.</p>
  <p id="aBuK">—¿Te gusta lo que ves? —le pregunté.</p>
  <p id="BEz6">—Alba...</p>
  <p id="vkVJ">—Dime la verdad. ¿Te gusta?</p>
  <p id="Kywy">Se quedó un segundo callado. Y después dijo:</p>
  <p id="FkbC">—Me gusta. Me gusta mucho.</p>
  <p id="Suot">—¿Y desde cuándo te gusta?</p>
  <p id="R5Ej">—Desde que te pusiste así. Desde que empezaste con las pastillas y el cuerpo se te puso así.</p>
  <p id="fSYc">—¿Y eso te pone?</p>
  <p id="jTJM">—Me pone.</p>
  <p id="yWB7">—¿Y por qué no has dicho nada?</p>
  <p id="qW2V">—Porque eres mi hermana.</p>
  <p id="vNjq">—Y eso qué tiene que ver.</p>
  <p id="barV">Y ahí ya no dijo nada más. Y yo me acerqué un paso, y le puse la mano en la rodilla, y le dije:</p>
  <p id="98uL">—Jonathan. Yo te he visto el bulto más de una vez. Y te he visto cuando te vas al baño después de mirarme. Y yo llevo semanas pensando en ti. Así que si te quieres hacer el tonto, hazlo. Pero si no, ven aquí.</p>
  <p id="B7H9">Y él se levantó. Y me agarró de la cintura. Y me pegó contra él. Y me besó. Me besó con la mano en mi nuca y la otra en mi culo, y me besó como se besa cuando llevas mucho tiempo queriéndolo hacer. Y yo le devolví el beso, con las dos manos en su cara, con los pechos contra su pecho. Y él me agarró del pelo, me tiró la cabeza hacia atrás, y me mordió el cuello. Y me dijo al oído, con una voz distinta, más ronca, una voz que no le conocía:</p>
  <p id="oi1N">—¿Tú tienes idea de lo que llevo aguantando?</p>
  <p id="5oIu">—Dímelo.</p>
  <p id="5e6P">—Que llevo dos años mirándote el culo cada vez que subes las escaleras. Y que cada vez que te veo con el pelo mojado me tengo que ir a la ducha.</p>
  <p id="74cz">—¿Y por qué no has hecho nada?</p>
  <p id="pN3G">—Porque eres mi hermana.</p>
  <p id="9jGC">Y ahí me agarró de la mano, me llevó escaleras arriba, al cuarto de él, y cerró la puerta con pestillo. Y me puso de rodillas en el suelo del cuarto. Y me dijo:</p>
  <p id="8bdq">—Sácamela.</p>
  <p id="0Jad">Y yo le bajé el pantalón del chándal, y le metí la mano en el bóxer, y le agarré la polla. Y era lo que yo me esperaba, pero más. Gruesa, larga, dura como un palo. Se la saqué, la miré, era grande. Y cuando la tuve en la mano me la llevé a la boca y empecé a chuparla.</p>
  <p id="NSAo">Arrodillada en su cuarto se la chupé con la mano en la base, subiendo y bajando, pasando la lengua por la punta, mirándolo para arriba. Y él me agarró de la cabeza y me empezó a marcar el ritmo, metiéndomela hasta el fondo hasta que se me saltaron las lágrimas, y después me la sacaba y me dejaba respirar, y después me la volvía a meter. Y me decía cosas. Me decía puta. Me decía que me la chupaba mejor que ninguna. Me decía que se lo imaginaba cada noche. Y yo se la chupé veinte minutos, hasta que me la sacó de la boca, y me levantó, y me tiró en la cama.</p>
  <p id="KQB5">—Ahora quiero verte el resto —me dijo.</p>
  <p id="v1dX">—Mírame todo.</p>
  <p id="PFkF">Me abrió la bata, y me la sacó, y me dejó desnuda en la cama. Y me miró de arriba abajo. Tetas grandes, porque desde la transición se me han puesto grandes, con las aureolas rosas y los pezones duros. La cintura delgada. El culo gordo, que es lo que más me ha crecido. Y las piernas largas. Y lo que llevo entre las piernas, que con las pastillas cada vez me funciona menos, pero que todavía está ahí. Y él lo miró. Y no dijo nada. Y yo pensé que ahí se acababa todo, que iba a torcer la cara, que iba a parar.</p>
  <p id="yvnP">Pero no. Se puso encima de mí, me puso la mano abierta en el pecho, y me dijo:</p>
  <p id="i6Tj">—¿Y esto?</p>
  <p id="V2ne">—Esto también es mío.</p>
  <p id="mzDv">—¿Y todavía te funciona?</p>
  <p id="lS3o">—A veces. Cuando me la chupan, por ejemplo.</p>
  <p id="QXTK">—Entonces me la vas a chupar más veces.</p>
  <p id="F0rn">Y me metió los dedos en la boca. Y después me los bajó, y me los pasó por el culo. Y me los metió por detrás, uno, después dos. Y yo, que llevo dos años entrenándome para esto, me abrí y le dije:</p>
  <p id="T65h">—Métemela. En el culo. Así.</p>
  <p id="XvDq">—¿Aquí?</p>
  <p id="RlOr">—Sí. Ahí. Métemela ahí.</p>
  <p id="vDN9">Se escupió en la mano, se pasó la saliva por la polla, y me la puso en el culo. Y me la metió. Y yo, que ya había estado con tíos antes, te digo la verdad: duele al principio cuando es grande, y después no, después va. Y cuando le metió los primeros centímetros y empezó a moverse, se me pasó el dolor y me di cuenta de que sí, que me gustaba. Le agarré las nalgas con las dos manos para que me la metiera más, y él me la metió hasta el fondo entera. Y me la cogió así, en el borde de la cama, agarrándome de las caderas, y yo con la cara en el colchón y el culo empinado. Y me folló. Como si tuviera prisa. Como si hubiera esperado dos años y ahora no pudiera parar. Y yo me dejé. Y gemí. Y le dije cosas que no me esperaba decirle a mi hermano.</p>
  <p id="obow">—Dame, dame, no pares, que me encanta, así, así, dame todo.</p>
  <p id="NaUW">—¿Te gusta por el culo?</p>
  <p id="eiHM">—Me encanta. Me encanta, Jonathan. Me encanta que me la metas ahí.</p>
  <p id="GlzO">—Y yo que pensaba que no te atreverías.</p>
  <p id="rleP">—Y yo que pensaba que tú no te atreverías.</p>
  <p id="8u7C">—Y he esperado dos años para esto.</p>
  <p id="PDeR">—Yo también.</p>
  <p id="rxrX">Y así, con él dándome por detrás, me corrí yo también, sin tocarme, solo con la polla contra el colchón y con él metiéndome y agarrándome del pelo. Me corrí en el colchón de mi hermano, con mi hermano dentro, arrodillada en su cama. Y él me cogió otro rato, y después me sacó la polla, se puso de pie en el borde de la cama, y me dijo:</p>
  <p id="pJe3">—Ponte de rodillas.</p>
  <p id="SXLj">Me puse. Y me la metió en la boca otra vez. Y me la cogió en la boca hasta que se corrió. Y se corrió en mi boca, y yo me lo tragué. Me lo tragué enterito, y él me agarró de la cabeza mientras lo hacía, y me dejó ahí, arrodillada, con la boca llena, mirándolo desde abajo. Y él me puso la mano en la cabeza y me dijo:</p>
  <p id="RyQe">—Buena chica.</p>
  <p id="fEZl">Y después me acosté con él en la cama. Y estuvimos un rato callados. Y él me dijo:</p>
  <p id="EQT8">—¿Esto va a pasar más veces?</p>
  <p id="Cby1">—Todas las que quieras.</p>
  <p id="6lek">—¿Y vas a seguir chupándomela como antes?</p>
  <p id="Mw9Y">—Como antes, y como ahora.</p>
  <p id="ZvlO">—Y una cosa, Alba.</p>
  <p id="AsPt">—Dime.</p>
  <p id="HNHe">—El culo ese me lo vas a dar cada vez que te lo pida. Que ya lo he probado y me gusta.</p>
  <p id="tbeA">—Cada vez que me lo pidas.</p>
  <p id="UNta">—¿Y si te lo pido mañana?</p>
  <p id="8RFk">—Mañana, cuando salgan mamá y papá. Y pasado también.</p>
  <p id="9M9W">Se rio. Y me puso la mano en el culo, y me lo apretó. Y yo me dejé. Y me quedé dormida en su cama, con la mano de mi hermano en el culo, tal como me gusta. Y al día siguiente, cuando bajé a desayunar, nuestros padres ya habían vuelto. Y él estaba en la mesa, desayunando, como si nada. Y yo me senté delante de él, con la bata puesta otra vez, y le pasé la mantequilla. Y él me miró un segundo de más. Y yo le sonreí. Y ninguno de los dos dijo nada delante de ellos. Y esa noche, cuando se acostaron, yo subí a su cuarto. Y él ya me estaba esperando con la puerta abierta.</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/4WLm432vHQ</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/4WLm432vHQ?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/4WLm432vHQ?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>Mi suegro me chantajea</title><pubDate>Sun, 18 Oct 2026 17:15:52 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.media/files/a1/64/a164b803-a9f0-4902-be8e-f9ecd235b8b1.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.media/files/36/aa/36aa18d2-0a25-402e-988d-c908939acf72.png"></img>Soy Eva, tengo 26 años, llevo 5 casada con Tomás, y hace 2 años que se nos complicó la vida. Bueno, se nos complicó cuando el padre de Tomás le dejó la empresa familiar en herencia y se retiró a vivir la vida. Y la empresa venía con deudas. Deudas que Tomás no conocía, que el viejo había escondido bien, y que cuando cayeron en nuestras manos nos pillaron por sorpresa.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <p id="tWWw">Soy Eva, tengo 26 años, llevo 5 casada con Tomás, y hace 2 años que se nos complicó la vida. Bueno, se nos complicó cuando el padre de Tomás le dejó la empresa familiar en herencia y se retiró a vivir la vida. Y la empresa venía con deudas. Deudas que Tomás no conocía, que el viejo había escondido bien, y que cuando cayeron en nuestras manos nos pillaron por sorpresa.</p>
  <p id="FO0w">Y Tomás, en vez de ir a hablar con su padre, se puso el traje de orgulloso y dijo que él no le iba a pedir ni un duro al viejo, que ya le había dado todo y que él no se iba a rebajar. Y yo, mientras tanto, con la tarjeta de crédito reventada y el móvil con notificaciones del banco que no paraban.</p>
  <p id="3ims">Y una mañana, así, sin más, me levanté, me puse el vestido que me queda bien, me arreglé el pelo, y me fui a casa del viejo. Sin decirle nada a Tomás. Porque yo soy muy mía para estas cosas, y cuando hay pasta de por medio, yo me arremango.</p>
  <p id="3aU2">Víctor vive en un piso en Recoleta. Un piso enorme, tiene 57 años, está gordo, es calvo, alto, blanco, con barba.</p>
  <p id="Uioj">Me recibió con una sonrisa e invitó pasar, me ofreció un café, me senté en un sillón de cuero, y él se sentó enfrente de mí, con las manos en la barriga. Y yo arranqué con la labia. Que cómo estás, que qué bonito el piso, que hacía mucho que no nos veíamos. Y él me dejaba hablar. Y a los cinco minutos me dijo:</p>
  <p id="vnr5">—Eva, córtalo. Tú no has venido a ver el piso. Dime qué pasa.</p>
  <p id="idhO">Y ahí le solté todo. Las deudas, la empresa, que Tomás no quiere pedirle nada, que estamos hasta el cuello. Le dije la verdad. Le dije que estábamos mal, que necesitábamos ayuda, y que yo había venido porque él era el único que podía echarnos una mano. Le di la cifra. Una cifra grande.</p>
  <p id="ooU9">Él se quedó callado. Un momento largo. Con la taza de café en la mano, mirándome. Y yo pensé que me iba a decir que no. Que nos iba a mandar a la mierda a Tomás y a mí. Y después de un rato, dejó la taza en la mesa ratona, se acomodó en el sillón, y me dijo:</p>
  <p id="1ofy">—Está bien. Te ayudo.</p>
  <p id="ftux">—¿En serio?</p>
  <p id="gjtU">—En serio. Pero con una condición.</p>
  <p id="Wvd8">—¿Cuál?</p>
  <p id="qZ73">Y ahí se rio, se inclinó hacia delante, y me sobó la teta -Tu que crees- . Así, sin más y después se volvió a recostar en el sillón como si nada. Y yo me levanté del sillón de un salto.</p>
  <p id="bI3P">—¿Qué te crees que eres? —le dije—. ¿Te piensas que puedes hacerme eso? Te pedí ayuda, no te pedí que me tocaras. Me estás ofendiendo, Víctor. Me estás faltando el respeto. Y más te vale que no se te ocurra contarle esto a Tomás.</p>
  <p id="Kl35">Le dije que era un cerdo, que se aprovechaba de la situación, que era un viejo asqueroso. Y cuando me quedé sin palabras, porque ya no se me ocurría nada más que decirle, me senté otra vez en el sillón, y me puse a llorar.</p>
  <p id="I17o">Me quebré. Me quebré de verdad. Porque la empresa se nos caía, porque Tomás se hacía el héroe y no movía un dedo. Esperó. Y después se levantó, se sirvió otra copa de whisky, y me dijo:</p>
  <p id="KMXX">—Ya pasará, nena. Pero te voy a aclarar una cosa.</p>
  <p id="MSm1">—Qué.</p>
  <p id="8aX3">—Yo te voy a dar el dinero. Todo. Hasta el último céntimo. Pero me voy a tomar mi tiempo contigo.</p>
  <p id="bwY6">—Bien....</p>
  <p id="AnmG">Yo levanté la cara y le miré. Y él me miró. Y yo entendí todo. Entendí exactamente lo que quería. Y no dije nada. Me quedé ahí, con los mocos en la cara, con el rímel corrido, mirándole. Y él me puso una mano en la cabeza, y me la empujó hacia abajo. Y me dijo:</p>
  <p id="bg53">—Ponte de rodillas.</p>
  <p id="6FzB">Yo no me moví. Pero él me empujó otra vez, con la mano en la nuca. Y yo bajé. Me arrodillé en la alfombra, entre las piernas de mi suegro. Y él se bajó la cremallera del pantalón. Y se sacó la polla.</p>
  <p id="HTSX">Y la tenía grande, oye. Grande y gorda. Yo a Tomás le conozco la polla de memoria y es normal, sin más. Y este viejo tenía una polla que, cuando la vi, me quedé un segundo mirándola. Gorda, con la punta colorada, con la vena marcada. Y él me la puso en la cara, me la pasó por los labios, y me dijo:</p>
  <p id="5rbl">—Abre.</p>
  <p id="1PKR">Abrí la boca y me la metió. Me la metió hasta el fondo, de golpe, y yo tuve que agarrarle la base con la mano para que no me la hundiera hasta la garganta. Y él no me dejó prepararme. Me agarró de la cabeza con las dos manos y me empezó a follar la boca. Con ritmo. Despacio primero, después más rápido. Y yo le chupaba la polla arrodillada en la alfombra de su piso, con la baba saliéndome por el lado de la boca, y con una sensación rara en el cuerpo. Porque la polla de este viejo tenía un sabor fuerte. Y a mí me estaba gustando. Me estaba gustando de verdad. La tenía en la boca y la chupaba y sentía que se me estaba mojando el coño, y que el vestido se me apretaba en las tetas.</p>
  <p id="pGXK">Y ahí él me sacó la polla de la boca, me agarró del escote del vestido con las dos manos, y me lo bajó. Me dejó las tetas al aire de un tirón. Y yo tengo las tetas pequeñas, pero paradas, con el pezón marrón y la aureola pequeña. Y él me las miró un segundo, y después me las agarró con las dos manos, y me las apretó. Me las apretó fuerte. Me las retorció. Me agarró los pezones con los dedos y me los pellizcó, y me los estiró hacia arriba, y me los retorció como si fueran perillas. Y a mí me dolía. Me dolía de verdad. Pero también me calentaba. Y él lo sabía, porque me miraba la cara mientras me las retorcía, y me decía:</p>
  <p id="BYOt">—¿Te duele?</p>
  <p id="dEZT">—Sí.</p>
  <p id="hJWz">—¿Y te gusta?</p>
  <p id="Hlpa">—Sí.</p>
  <p id="9w8O">—Ya sé que te gusta. Se te nota en la cara de guarra que tienes.</p>
  <p id="f25x">Y me volvió a meter la polla en la boca. Y yo se la chupé otra vez, él me agarraba de la cabeza y me la empujaba, y me decía guarra, y me decía que Tomás no sabía la mujer que tenía, y me decía que él sí que lo sabía. Y yo seguía chupando. Como una loca. Con las dos manos en sus muslos gordos y la polla en la boca.</p>
  <p id="2yfD">Y cuando ya le pareció, me levantó de un brazo, me llevó al sofá, me tiró encima, y me sacó el vestido. Y después las bragas. Y me dejó desnuda en el sofá de cuero, que estaba frío, y yo sentí el frío en la espalda y me dio un escalofrío. Y él se puso de rodillas en el suelo, me agarró las piernas con las dos manos, me las abrió, y me puso la cara en el coño. Y me lo empezó a comer. Y me lo comió con ganas. Con la lengua dura, moviéndola de arriba abajo, chupándome el clítoris con los labios, metiéndome la lengua bien adentro. Y yo tengo el coño carnoso, con el vello recortado al ras, y le encantó. Me chupaba y me mordía los labios del coño suaves, me pasaba la lengua por el clítoris, jugaba con la punta de la lengua, me lo chupaba, me lo soltaba, y volvía.</p>
  <p id="D5oO">Yo me agarré del respaldo del sofá con las dos manos y le empujé la cara. Y le dije que no parara. Y él siguió. Y a los cinco minutos me corrí. Me corrí en su cara. Me corrí con un grito que retumbó en todo el piso, y él me siguió chupando mientras yo me corría, y yo me retorcía en el sofá, y le tiraba del poco pelo que tenía. Y cuando terminé, cuando ya no aguantaba más, él levantó la cara, con la boca toda mojada de mí, y me miró sonriendo.<br />Y después me sujetó. Me agarró de las muñecas con una mano, me las apretó fuerte, me las puso encima de la cabeza, y con la otra mano se agarró la polla y me la puso en el coño. Y me la metió. Entera, de una. Y yo grité. Porque la tenía grande, y porque me la metió sin avisar, y porque me estaba dejando las muñecas marcadas de la fuerza con la que me agarraba. Y él me empezó a dar. Y me daba fuerte. Como un viejo que sabe lo que hace. Me agarraba de las muñecas y me daba, y me miraba a los ojos, y me decía cosas. Me decía guarra, me decía que Tomás no la tenía así, me decía que a él le gustaban las mujeres como yo, que saben lo que quieren.</p>
  <p id="XrgF">Y me folló un rato largo. Un rato largo, en el sofá, con las muñecas apretadas y las piernas abiertas. Y después, en un momento, me sacó la polla del coño, me dio la vuelta, me puso boca abajo en el sofá, con la cara contra el cuero, y me la metió en el culo. Y ahí sí grité. Grité de verdad. Porque la tenía grande y por detrás duele más. Pero él no paró. Me la metió despacio primero, con la punta, y después me la empujó hasta el fondo. Y se quedó quieto un segundo, y después empezó a darme por el culo, y a la vez me metía los dedos en el coño, y me jugaba el clítoris con el pulgar. Me corrí con la cara contra el cuero del sofá, apretando los dientes, y él siguió dándome.</p>
  <p id="N5uH">Y así, entre el coño y el culo, me folló un rato largo. Y en un momento se sacó la polla, me dio la vuelta otra vez, me puso de rodillas en la alfombra, y me dijo:</p>
  <p id="2p4L">—Ahora abre la boca y no te muevas.</p>
  <p id="uLGj">Abrí la boca. Y él se agarró la polla con la mano y se la empezó a menear, mirándome desde arriba. Y a los pocos segundos me agarró de la cabeza, me la apretó contra su polla, y se corrió. Se corrió en mi boca. Sentí la leche caliente entrándome, y él me la dejó toda en la boca, y me dijo:</p>
  <p id="xrru">—Traga.</p>
  <p id="Ucsn">Y yo me tragué toda su leche con gusto. El semen de mi suegro. La tragué con la boca llena, con la polla todavía dentro, mirándole desde abajo. Y estaba rica. Estaba rica de verdad. Un poco espesa, un poco salada, pero deliciosa.</p>
  <p id="fkJH">Y él se quedó ahí, con la polla en mi boca, hasta que se le puso blanda del todo. Y después se la sacó, se la guardó en el pantalón, se ajustó el cinturón, y se fue hasta el escritorio. Y yo me quedé arrodillada en la alfombra, desnuda, con la boca llena de su sabor, mirándole. Y él abrió un cajón, sacó un talonario, se puso las gafas, y escribió un cheque. Y me lo trajo. Y me lo puso en la mano.</p>
  <p id="U9VY">—Aquí tienes el dinero —me dijo—. Deposítalo mañana y paga lo que tengas que pagar.</p>
  <p id="RAvg">Y yo miré el cheque. El número. Y me quedé con la boca abierta. Y él me sonrió.</p>
  <p id="m9sG">—Y enhorabuena, Eva.</p>
  <p id="nGcU">—¿Por qué?</p>
  <p id="Du3R">—Porque eres una puta de verdad. Y yo sé distinguir. Y las guarras como tú son las que duran.</p>
  <p id="1Jaj">Y se rio. Y me puso la mano en la cabeza. Y me dijo:</p>
  <p id="VQnv">—Y si en algún momento necesitas más ayuda... ya sabes dónde vivo.</p>
  <figure id="DT0O">
    <img src="https://img4.teletype.media/files/36/aa/36aa18d2-0a25-402e-988d-c908939acf72.png" />
  </figure>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/1MNvCO_HMl</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/1MNvCO_HMl?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/1MNvCO_HMl?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>La amiga de mamá</title><pubDate>Mon, 12 Oct 2026 13:42:15 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img4.teletype.in/files/37/55/3755567c-c0d5-4aa3-ad78-2ee716717151.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.in/files/bf/46/bf46e5aa-08f2-4931-9951-53425db80036.png"></img>Tengo veintiséis, soy de Valencia, llevo en Madrid desde los veintidós y esa tarde estaba en mi casa tirado en el sofá viendo una serie que ni me estaba enterando cuando me escribió Claudia.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <p id="pzhL">Tengo veintiséis, soy de Valencia, llevo en Madrid desde los veintidós y esa tarde estaba en mi casa tirado en el sofá viendo una serie que ni me estaba enterando cuando me escribió Claudia.</p>
  <p id="xbMa">—Luis, guapo, ¿te puedes pasar a echarme una mano con unos muebles? Que quiero mover el salón y yo sola no puedo.</p>
  <p id="O0MF">Claudia es la amiga de mi madre. Cuarenta y con un cuerpo que no te esperas cuando la ves de normal, vestida de señora. En cuanto se pone algo ajustado se le nota todo. Moreno oliváceo, bajita, tetas operadas que le quedaron de puta madre, culo gordo, labios gruesos.</p>
  <p id="N2Q5">— Claro Claudia, en 30 minutos estoy allá.</p>
  <p id="VTGj">A las seis ya estoy en la puerta de su casa tocando el timbre. Abre la puerta y no la veo. Pienso que se ha ido a por algo, que le ha sonado el móvil, lo que sea. Entro, y se cierra la puerta detrás de mí y ahí está ella. Pegada a la pared. En lencería, cuatro hilos de tela negra que no le tapaban una mierda. Un sujetador de encaje que se le clavaba en las tetas, unas bragas de tira finita que le subían por la cintura, un liguero que le daba la vuelta a los muslos, y las piernas desnudas, los pies descalzos, el pelo recogido en una coleta floja que le caía sobre un hombro.</p>
  <p id="gVF0">—Buenas —dice, con cara de puta.</p>
  <p id="Lj3U">—Claudia, hola. Me acerco a saludarla.</p>
  <p id="wVku">—Veo que tienes una buena herramienta. Dice tocando mi polla cuando me acerco.</p>
  <p id="St0j">—¿Qué?</p>
  <p id="wFOW">—No te hagas el tonto</p>
  <p id="M8Iu">La miré de arriba abajo sin disimular y ella se dejó mirar, con las manos apoyadas en la cadera, muy tranquila.</p>
  <p id="BmL7">—Tu madre me dijo que llevas tiempo sin mojar —suelta—. Y yo llevo tres semanas sin que me la metan. Así que, podemos ayudarnos... o no.</p>
  <p id="yjPD">—Joder, Claudia.</p>
  <p id="ylve">—¿Sí o no?</p>
  <p id="6xgF">—Sí.</p>
  <p id="CfYj">—Pues pasa al salón, que aquí nos ve el del quinto.</p>
  <p id="yNNk">Me agarra de la mano y me lleva por el pasillo. Al fondo se ve una puerta entreabierta y una cocina americana con una isla. Me sienta en el sofá y ella se pone a horcajadas sobre mi.</p>
  <p id="6ptI">—¿Te gusto?</p>
  <p id="VArT">—¿Y tú qué crees?</p>
  <p id="GSzp">—Que sí. Quítate la ropa, que la vas a pringar.</p>
  <p id="H81B">Me quité la sudadera por la cabeza y la tiré al respaldo. Después los vaqueros, que me costó un poco sacármelos porque estaba sentado, y me quedé en calzoncillos con la polla ya dura como una piedra marcándose por debajo. Ella bajó la vista.</p>
  <p id="Jbm7">—Ya la tienes tiesa, cabrón —dice, y se ríe.</p>
  <p id="eAXy">—¿Y qué esperabas?</p>
  <p id="tWE1">Se pone de rodillas delante del sofá, entre mis piernas, me baja los calzoncillos con las dos manos y me la saca. La mira un segundo. La coge por la base y la levanta un poco, como si la estuviera pesando.</p>
  <p id="AxHJ">—Bueno, bueno. Esta sí que sí.</p>
  <p id="5ieB">—¿Te gusta?</p>
  <p id="GJj2">—Me encanta, calla.</p>
  <p id="jPAA">Y se la mete en la boca entera, de una, sin calentar, sin nada. Me la chupa con las dos manos apoyadas en mis muslos, subiendo y bajando con calma, mirándome a los ojos todo el rato. Tenía la boca caliente y la lengua muy suave, y cada vez que llegaba arriba me la sacaba un poco y me la volvía a meter hasta el fondo, hasta que se le saltaban las lágrimas. Yo le puse la mano en la cabeza por instinto, para acompañarla, y ella me la apartó.</p>
  <p id="YHmD">—Quieto. Yo mando aquí.</p>
  <p id="uW1F">Siguió. Bajaba hasta la base y se le notaba el esfuerzo en la garganta, pero no paraba. Me la chupó así un rato largo, cambiando de ritmo, a veces lento y profundo, a veces rápido y superficial, escupiéndomela y volviéndosela a meter. Yo tenía las manos agarradas al borde del sofá y los pies apretados contra el suelo para no empujarle yo la cabeza. Después se levanta, se desabrocha el sujetador por detrás, se lo quita, y se lo tira al suelo sin mirar dónde cae. Le salen las tetas. Unas tetas grandes, con las aureolas marrón oscuro y los pezones ya duros.</p>
  <p id="lLye">—¿Te gustan? chúpamelas, no te quedes mirando como un panoli.</p>
  <p id="1ySX">Se sube a horcajadas encima de mí, con las rodillas apoyadas en el sofá a cada lado de mis caderas, me agarra de la cabeza con las dos manos y me planta un pezón en la boca. Se lo chupé con ganas, tirando con los labios, pasándole la lengua por la aureola, y con la otra mano le apreté la otra teta, ella soltó un gemido corto por la nariz y empezó a moverse encima de mí, restregándome la polla por encima de las bragas, que ya estaban húmedas.</p>
  <p id="oIOz">—Así, chúpame bien —dice—. Que llevo tres semanas con esto seco y me lo tienes que arreglar tú.</p>
  <p id="1Ud3">De una teta a la otra, con la boca y las manos, mordiéndole los pezones suave, chupándolos fuerte, pasando la lengua en círculos. Ella encima meneándose y soltando gemidos que ya no intentaba tapar, con la cabeza echada hacia atrás y la coleta medio suelta. Así estuvimos un buen rato, el sofá crujiendo por debajo, ella encima moviéndose como si estuviera montando algo, restregándose contra mí, y yo con la boca llena de sus tetas.</p>
  <p id="PNk6">Me agarra de la nuca y me besa. Beso guarro, con lengua, mordiéndome el labio al final, con la boca todavía llena de mi propia saliva. Se separa, me mira, se levanta, se quita las bragas de un tirón y se las deja tiradas en el suelo. Tiene el coño depilado, con un triángulo de pelo encima, carnosito, y brillando de lo mojado que está. Se queda de pie delante de mí con las piernas abiertas y me lo enseña sin ningún pudor.</p>
  <p id="1gbO">—Ahora te toca comer —dice.</p>
  <p id="ntPL">Se sube al sofá, se pone a horcajadas con el coño encima de mi cara, apoyada en el respaldo, y me agarra del pelo con las dos manos.</p>
  <p id="vqhC">—Chupa.</p>
  <p id="9YWK">Le paso la lengua de abajo arriba, mi nariz contra el clítoris, las dos manos apretándole el culo por debajo. Ella se meneaba encima de mi cara como una loca, agarrada al respaldo, con la cadera yendo y viniendo.</p>
  <p id="GVE1">—Así, ahí, joder, no pares, que me corro, no pares, así, así, méteme la lengua, más, más adentro...</p>
  <p id="uaTv">Le metí la lengua lo más adentro que pude, le chupé el clítoris con los labios, se lo mordí suave con los dientes, y ella soltó un gemido alto y empezó a temblarle todo. Se corrió encima de mí, apretándome la cabeza con los muslos, soltándose un grito que seguro que se oyó en la escalera. Se quedó un momento ahí, respirando fuerte, apoyada en el respaldo, y yo le acariciaba la pierna y le limpiaba la entrepierna con la boca mientras ella se recuperaba.</p>
  <p id="c2aX">—Hostia puta —dice.</p>
  <p id="wqGy">—Sí.</p>
  <p id="zGs3">—Levántate, que ahora te toca a ti aguantar.</p>
  <p id="TYaP">Me llevó al pasillo, me empujó contra la pared con las dos manos, se puso de rodillas otra vez y me la volvió a meter en la boca. Esta vez con más mala leche, escupiéndomela, masturbándome con la mano a la vez que me chupaba, mirándome desde abajo como si me fuera a comer. Cuando la sacaba de la boca me la daba una palmadita en la punta con la lengua y se la volvía a meter. Me la estuvo chupando así un rato, hasta que yo noté que si seguía me iba a correr y le dije que parara. Ella paró, se levantó, se giró, puso las manos en la pared y separó las piernas.</p>
  <p id="iU0j">—Que? Esperas una invitación?.</p>
  <p id="R3iu">Le pasé la polls por el coño, provocándola y se la metí de golpe. Ella se agarró a la pared y soltó un gemido largo, y se quedó un segundo quieta mientras yo le llegaba al fondo.</p>
  <p id="Q7RJ">—¡Joder! —dice—. Así, cabrón, dame fuerte.</p>
  <p id="7l4m">La agarré de la cadera con las dos manos y le embestí a todo lo que daba, ella empujaba hacia atrás para que le entrara más, la pared retumbaba, ya se le había caído la coleta del todo y tenía el pelo por la espalda. Cada vez que le daba al fondo se mordía el brazo, y yo le tiraba del pelo con una mano y se lo apartaba, y ella me decía que se lo volviera a agarrar.</p>
  <p id="4wEC">—Más.... Más duro...</p>
  <p id="JmlE">—Pues aguanta.</p>
  <p id="p9fy">—Aguanto lo que me eches.</p>
  <p id="e2eW">La agarré de las dos caderas y subí el ritmo, y ella se quedó con las manos apoyadas en la pared y la frente pegada a los azulejos, y estuvimos así un buen rato largo, con el eco del pasillo y la pared temblando cada vez que le daba al fondo. Después la giré de un brazo, me la llevé al dormitorio.</p>
  <p id="WDt1">En el dormitorio la tiré en la cama, me puse encima, le agarré las dos manos y se las sujeté por encima de la cabeza con una mía, con la otra le levanté una pierna y se la puse casi en el hombro. Le entré entera otra vez. Ella me miraba con la boca abierta, sin decir nada coherente, solo tacos y gemidos y alguna vez mi nombre.</p>
  <p id="pogm">—No... pares —dice, entrecortadamente —. Que me... corro otra vez, no pares...., cabrón...., no pares.</p>
  <p id="FXUe">—Aguanta, que yo también quiero.</p>
  <p id="e2Yq">—No puedo...., me... corro, me corro...</p>
  <p id="s4DD">Y se corrió otra vez, con la pierna temblando y la mano clavándome la espalda. Yo seguí dándole, un poco más lento, hasta que ella me puso la mano en el pecho y me apartó.</p>
  <p id="g2Ek">—Para, para, que me estoy muriendo.</p>
  <p id="y1pY">—Vale, joder.</p>
  <p id="jPGI">Salí y me tumbé a su lado. Un minuto los dos mirando el techo, sudando como cerdos, yo con la polla todavía tiesa mirando al techo y ella con la respiración todavía descontrolada. Después se gira, me mira, se ríe.</p>
  <p id="QfWc">—Vamos a hacer una cosa —dice.</p>
  <p id="r9np">—Lo que quieras.</p>
  <p id="2oxk">—Ponte de pie en el borde.</p>
  <p id="AIbR">Me pongo de pie al borde de la cama. Ella se sienta en el suelo entre mis piernas, se aprieta las tetas con las dos manos y me mete la polla en medio. Y empieza a subir y bajar, apretando, con la punta asomando por arriba y ella sacando la lengua cada vez y pasándosela por la punta.</p>
  <p id="pDCl">—¿Te gusta, guarro? —dice.</p>
  <p id="M4uI">—Mucho.</p>
  <p id="6XC7">—Pues avísame antes de correrte, que quiero verlo.</p>
  <p id="YCpO">Siguió así, subiendo el ritmo, apretando más, con las manos apretándose las tetas y la polla entrando y saliendo por el medio. Yo ya estaba a punto, se me cerraban los ojos, abrí la boca para decírselo y antes de que me saliera la frase ella ya había bajado la cabeza y me estaba chupando otra vez, hasta el fondo, con las dos manos en mis nalgas y la nariz pegada a mi vientre. Se la saqué de la boca a tiempo.</p>
  <p id="qFmo">—¿Dónde quieres?</p>
  <p id="NFb4">—En la cara. Aquí —dice, y se señala con el dedo la barbilla y las tetas.</p>
  <p id="K2Wg">Se la volvió a meter en la boca y a los segundos me corrí con la polla medio fuera, cayéndole por la barbilla y por las tetas. Ella se quedó quieta, con la boca abierta, dejándose caer todo, y después se limpió con la mano y se la pasó por el pecho, como si fuera aceite. Yo tuve que apoyarme en la pared un momento, porque me temblaban las piernas.</p>
  <p id="v59w">—Bueno, bueno —dice, todavía en el suelo—. Esto sí que era lo que yo necesitaba.</p>
  <p id="2t4h">Estuvimos un rato sentados en el suelo, apoyados en la cama, los dos desnudos, sin hablar. Me levanté a por agua.</p>
  <p id="nkrX">—¿Y ahora? —le digo.</p>
  <p id="k9yA">—Ahora quiero por el culo.</p>
  <p id="qHKb">—¿Por el culo?</p>
  <p id="GiTp">—Por el culo. Que llevo un año sin que me lo hagan y me apetece. Y no me digas que no, que ya te he visto cómo lo mirabas en la cocina.</p>
  <p id="idDp">Nos levantamos. Ella va al baño, vuelve con un bote de lubricante rosa. Se tumba de lado en la cama, se separa una nalga y me mira.</p>
  <p id="hkwN">—Despacio al principio. Después como quieras, pero al principio despacio.</p>
  <p id="Tm0M">Me echo lubricante, me lo paso, le pongo la punta. Ella se muerde el labio y aprieta los ojos.</p>
  <p id="nISC">—Espera, espera... vale, ya.</p>
  <p id="7KR5">Empujo despacio. Entra la punta. Ella suelta el aire.</p>
  <p id="EZ4u">—Joder... sigue, pero despacio.</p>
  <p id="oxqQ">Entro hasta la mitad, poquito a poco, con la mano en su cadera, parando cada par de centímetros para que se acostumbrara. Ella respiraba hondo y me decía que siguiera. Entro entero y me quedo quieto un momento, con la mano en su cadera. Después empiezo a moverme despacio, y ella empieza a mover la cadera también, acompañándome. En dos minutos ya le estaba dando a buen ritmo y ella gemía con más ganas que antes, con la mano bajando al coño a la vez.</p>
  <p id="IYhV">—Así —dice—. Como me lo estás dando. Así, cabrón, así, más.</p>
  <p id="TQF0">Le agarré las dos nalgas y le di más fuerte. Ella metió la cara en la almohada y empezó a soltar tacos contra la tela. Yo le tiraba del pelo con una mano, le apretaba la cadera con la otra, y le daba todo lo que aguantaba. Cada vez que ella iba a correrse me decía que parara y yo paraba, y después volvíamos.</p>
  <p id="Akax">Al final ya no podía más, la tenía al límite otra vez y yo también.</p>
  <p id="Cq39">—Que me corro —le digo.</p>
  <p id="7nn7">—Adentro. Otra vez adentro, dale.</p>
  <p id="7MXV">Y le di los últimos empujones hasta que me vacié dentro con un gruñido que me salió del pecho. Me quedé ahí pegado unos segundos, respirando por la nariz, con las dos manos todavía en su culo. Después salí despacio y ella se giró y se quedó mirándome con la cara pegada a la almohada.</p>
  <p id="zl5g">—Bueno —dice—. Bueno.</p>
  <p id="BVMq">Ya era casi de noche. Me levanté a beber agua. Volví con dos vasos. Bebimos. Después ella se levantó, se puso una camiseta larga sin bragas, y me acompañó a la puerta. Yo me estaba vistiendo, con la sudadera a medio poner. Ella se apoyó en el marco.</p>
  <p id="ZZme">—Ven aquí —dice.<br />Me acerqué. Me agarró de la cara con las dos manos y me besó. Despacio, largo, con lengua, mordiéndome el labio al final. Me pasó la mano por el pelo y se separó, con la boca todavía cerca de la mía.</p>
  <p id="vkjD">—Esto queda entre tú y yo —dice, bajito—. Que tu madre no se entere, que como se entere te corto los huevos.</p>
  <p id="fTCM">—Que no se entera.</p>
  <p id="StZV">—Y si me vuelves a escribir que tienes que mover muebles, ya sabes lo que hay.</p>
  <p id="TPuH">Se ríe. Yo me río también. Y me fui por el pasillo con el sabor de su boca todavía en la mía.</p>
  <figure id="pAqq">
    <img src="https://img4.teletype.in/files/bf/46/bf46e5aa-08f2-4931-9951-53425db80036.png" />
  </figure>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@moonknight523/26WtnBozQK</guid><link>https://teletype.in/@moonknight523/26WtnBozQK?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523</link><comments>https://teletype.in/@moonknight523/26WtnBozQK?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=moonknight523#comments</comments><dc:creator>moonknight523</dc:creator><title>Me follo a la novia de mi amigo</title><pubDate>Sun, 11 Oct 2026 16:01:04 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/ed/36/ed367212-fcb7-4400-a70b-b8637342d096.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.in/files/b5/01/b5016b06-48c2-4d0d-a620-480bb350662f.png"></img>Se llamaba Nuria y yo llevaba meses viéndola en el gimnasio con el imbécil de mi colega Raúl, que la tenía de novia. La tía era bajita, uno sesenta y cinco como mucho, rubia natural, con el pelo siempre recogido en una coleta tirante y las manos llenas de callos de las dominadas. Yo la miraba de reojo cuando hacía peso muerto y le miraba el culo, un culo de verdad, gordo y firme, de los que se marcan en el punto de la sentadilla y te hacen perder la serie. Me pillaba mirándola y en vez de apartar la vista hacía lo contrario, se ponía de espaldas y bajaba más, hasta el suelo, y se quedaba ahí abajo, apretando.]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <p id="e288">Se llamaba Nuria y yo llevaba meses viéndola en el gimnasio con el imbécil de mi colega Raúl, que la tenía de novia. La tía era bajita, uno sesenta y cinco como mucho, rubia natural, con el pelo siempre recogido en una coleta tirante y las manos llenas de callos de las dominadas. Yo la miraba de reojo cuando hacía peso muerto y le miraba el culo, un culo de verdad, gordo y firme, de los que se marcan en el punto de la sentadilla y te hacen perder la serie. Me pillaba mirándola y en vez de apartar la vista hacía lo contrario, se ponía de espaldas y bajaba más, hasta el suelo, y se quedaba ahí abajo, apretando.</p>
  <p id="9EQy">El caso es que aquel martes me escribió. A las once y media de la mañana, un mensaje suelto: &quot;Luis, ¿estás en casa? Necesito hablar contigo, es urgente.&quot; Yo estaba en el salón con el portátil y un café, sin camiseta, con el ventilador puesto a tope porque en agosto en Madrid no hay quien viva. Le contesté que subiera. No le pregunté para qué. No hacía falta.</p>
  <p id="jS4t">Llamó al timbre y abrí la puerta y ahí estaba, con una sudadera corta que le dejaba el ombligo al aire, unos leggings grises que le marcaban hasta el último músculo del glúteo y las zapatillas de rayas sin calcetines. Se había puesto perfume. Eso lo noté antes que nada. En el gimnasio siempre huele a sudor y a crema de las manos, pero ahí olía a algo dulce.</p>
  <p id="xqIM">—Qué pasa —le dije, apartándome para que pasara.</p>
  <p id="W4l7">—Una movida gorda —dijo, y entró y se quedó en el recibidor, mirando los zapatos apilados como si no supiera dónde ponerse—. ¿Estás solo?</p>
  <p id="UF5V">—Mi compañero de piso está en el pueblo hasta septiembre. —Cerré la puerta—. ¿Qué te pasa?</p>
  <p id="FH26">Se cruzó de brazos. Tenía los pezones marcados bajo la sudadera, unos pezones grandes, oscuros, que se le notaban aunque la tela era gruesa. Yo no sabía si los tenía así porque estaba haciendo frío o por lo que iba a venir después.</p>
  <p id="OJlV">—Necesito pasta —soltó—. Mucha. Y no puedo pedírsela a Raúl.</p>
  <p id="g7Pr">—Cuánto.</p>
  <p id="3EWA">—Unos quince mil. Es para una cosa de mi familia, no te voy a contar el rollo, pero me hacen falta esta semana o estoy jodida. Y he pensado en ti porque sé que ganas bien.</p>
  <p id="3shv">Me apoyé en la pared del pasillo y la miré de arriba abajo. Sin disimular. Ella aguantó la mirada perfectamente, quieta, con las manos en las caderas.</p>
  <p id="y1pf">— ¿Y yo qué gano con eso, Nuria?</p>
  <p id="5Nt0">—Te los devuelvo. En dos semanas. Te lo juro por mi madre.</p>
  <p id="FPrJ">—Ya. —Me reí—. Nena, yo presto dinero a mucha gente y me lo devuelven fatal. La última vez perdí mil pavos con un primo. Así que, mira, te lo presto, pero por el morro, no. Por el morro va a ser que no. —Y en broma, con esa cara de imbécil que se me pone cuando digo una barbaridad, solté—: Mínimo me tienes que dejar follarte por el culo. Y si te parece bien, te presto hasta el doble.</p>
  <p id="V18I">Esperaba que me mandara a la mierda. Esperaba una hostia, o un &quot;qué asco de tío&quot;, o que se diera la vuelta y se fuera escaleras abajo.</p>
  <p id="0SuH">En vez de eso se le cambió la cara. Se le puso una sonrisa torcida, de esas lentas, y se le movió un poco el pecho al respirar.</p>
  <p id="7kUz">—¿Por el culo? —dijo.</p>
  <p id="7aD0">—Por el culo.</p>
  <p id="6MFk">—Vale, acepto.</p>
  <p id="bLTw">Yo me quedé de piedra. Se me fue la broma entera de la cabeza y me quedé ahí plantado, mirándola, con la boca abierta como un imbécil.</p>
  <p id="x8Cd">—¿Perdona?</p>
  <p id="8XRH">—Que acepto, Luis. Que sí. —Se acercó un paso, ya sin brazos cruzados, con las manos sueltas a los lados—. ¿Qué pasa, que ahora te rajas tú?</p>
  <p id="53xb">—Yo no me rajo nunca.</p>
  <p id="oltb">—Pues eso. —Y me pasó por delante, entró en el salón, se dejó caer en el sofá y se puso a mirar el ventilador como si aquello fuera su casa—. Trae agua o algo, que vengo seca.<br />Le llevé un vaso de agua con hielo. Me contó el marrón entero: que su padre tenía una deuda con no sé quién, que su madre le había pedido el favor a ella y no al hermano porque el hermano era un inútil, que necesitaba el dinero para el viernes y que si no lo conseguía se iba a armar la de dios en su casa. Yo la escuché y le hice un par de preguntas de abogado, porque en el fondo esa es mi deformación profesional, y ella fue contestando entre sorbo y sorbo, con el vaso pegado a la boca, con las piernas dobladas debajo del cuerpo.</p>
  <p id="zmqN">Y cuando ya parecía que se lo había contado todo, se calló. Se quedó mirándome.</p>
  <p id="mkEG">—¿Qué? —le dije.</p>
  <p id="WxSv">—Que te debo el pago.</p>
  <p id="RUQi">Lo dijo tan tranquila que yo tardé dos segundos en captarla. Y cuando la capté se me puso dura de golpe, como si tuviera un interruptor.</p>
  <p id="OC5I">—Nuria, ¿tú estás segura de esto? Porque yo lo de antes era broma, ¿eh? Yo te presto la pasta y ya me la devolverás cuando puedas.</p>
  <p id="Dsck">—No me va lo de deberte pasta a ti y encima tener que acordarme de ti toda la vida —dijo, y se levantó del sofá—. Prefiero pagar mis deudas.</p>
  <p id="BDVY">Y se sacó la sudadera por la cabeza. Debajo no llevaba sujetador y se le pusieron las tetas al aire: dos tetas pequeñas, duras, redondas, palpitando con la respiración, con las aureolas pequeñas de color rosa claro y los pezones largos, carnosos, ya tiesos, apuntándome a la cara. Se le marcaban las costillas al inhalar. Tenía el abdomen duro, marcado, con la línea de los abdominales cruzada por esa sombra que le hacía la tripa al ponerse de pie.</p>
  <p id="nD7m">—Joder, Nuria.</p>
  <p id="hBq8">—Calla.</p>
  <p id="1EKy">Y se bajó los leggings.</p>
  <p id="zURZ">Lo hizo girándose de lado, con las dos manos en la cintura, empujándolos hacia abajo hasta que se le quedaron en los tobillos, y al doblarse para sacarlos se le puso el culo hacia mí, un culo hinchado, grande, redondo, sin una sola marca, con las nalgas tan anchas que le tapaban las piernas. No llevaba bragas. O llevaba un hilo, no lo sé, porque cuando se incorporó y se giró del todo ya no llevaba nada, y lo que vi fue un coño carnoso, grueso, con los labios grandes y oscuros y el monte depilado del todo, reluciente, y las piernas fuertes de la sentadilla.</p>
  <p id="UNxu">—Estás empalmado —miró, y era verdad, se me marcaba la polla contra el pantalón de chándal como una barra—. Ven aquí.</p>
  <p id="kq5a">Me levanté y fui hacia ella y en el mismo paso que di ya nos teníamos encima. Le puse las manos en la cintura y noté la piel fría por el aire acondicionado, y ella me tiró del bajo de la camiseta y me la sacó por la cabeza y me desabrochó el pantalón. Me lo bajó con los calzoncillos a la vez, con un tirón seco, y cuando se me soltó la polla se quedó mirándola de abajo arriba, apoyada en mis abdominales, con los ojos entrecerrados, y soltó una risa corta por la nariz.</p>
  <p id="tv7S">—No me jodas, Luis.</p>
  <p id="lq9a">—¿Qué pasa?</p>
  <p id="uAhS">—Que esto no es una polla, esto es una amenaza. —La cogió con la mano por la base y me la levantó, sopesándola, mirándola como quien mira un objeto de valor—. ¿Cuánto te mide esto?</p>
  <p id="Qjry">—Dieciocho.</p>
  <p id="4cAL">—Anda ya.</p>
  <p id="FqIo">—Veinte los días buenos. —No era mentira.<br />Se pasó la lengua por los labios y se echó el pelo hacia atrás con las dos manos, y luego, sin más ceremonia, se puso de rodillas.<br />Me chupó el glande primero, despacio, con los labios finos esos que tenía, cerrándolos alrededor de la cabeza como si estuviera sorbiendo un caramelo, y me la metía un poco y la sacaba y me la volvía a meter, y yo notaba la lengua por debajo, la punta de la lengua pasándome por el sitio donde tengo el frenillo, y me miraba desde abajo con los ojos azules abiertos como platos, sin cerrarlos nunca, buscándome la cara. Se la metió más. Se le llenó la boca y se le hincharon las mejillas y empezó a bajarla, y bajarla, y bajarla, y le llegó al fondo, y noté su garganta cerrarse un segundo alrededor de la punta y noté la arcada y ella no se apartó, aguantó, con las manos apoyadas en mis muslos y la nariz pegada a mi vientre, y ahí noté todo: el calor de su garganta, la presión, el moco resbalando por los lados de mi polla y cayéndole por la barbilla.</p>
  <p id="fGIm">Salió a respirar y sonrió con la boca abierta.</p>
  <p id="NlB3">—Tienes la garganta muy profunda —le dije.</p>
  <p id="J52T">Se rió y se la volvió a meter entera y esta vez arrancó un ritmo, un ritmo fuerte, de arriba abajo, con una mano en la base de mi polla y la otra agarrándome la nalga, y yo le puse la mano en la cabeza y le cogí un puñado de pelo rubio y la llevé yo, marcándole el compás, y ella me dejó hacer, mejor dicho, lo buscó, me agarró la muñeca y me la apretó contra su nuca para que no le quitara la mano, y me la chupó durante minutos y minutos con un sonido húmedo, guarro, un sonido que se oía en todo el piso vacío, hasta que se la saqué de la boca agarrándola del pelo y le levanté la cara.</p>
  <p id="aj9R">Tenía la barbilla brillante. Tenía un hilo de saliva colgándole del labio inferior.</p>
  <p id="7dpL">—¿Qué —dijo, respirando por la boca.</p>
  <p id="01zR">—Que yo no acabo en la boca así de fácil. Y que la deuda es por el culo.</p>
  <p id="6zIA">—Ya lo sé. Pero quería calentarlo. —Se levantó con las rodillas rojas de la madera y se dio la vuelta sin dejar de mirarme—. ¿Tienes condones?</p>
  <p id="xiZd">—En el cajón del escritorio.</p>
  <p id="kKO9">—Pues tráete el paquete.</p>
  <p id="qg4O">Se me quedó la boca seca de golpe. Estaba de perrita en el suelo de mi casa, con el pelo rubio cayéndole a los lados, las tetas colgando, la espalda arqueada y el culo alto, un culo que se le abría solo, gordo, y en el medio lo tenía todo abierto y rojo, el coño carnoso, brillante, mojado ya, goteando, y por encima de eso el agujero del culo, pequeño, oscuro, fruncido, y yo me quedé ahí parado con el paquete de condones en la mano mirando aquello como si fuera lo primero que veía en la vida.</p>
  <p id="MbEN">—Nuria, estás...</p>
  <p id="TAgZ">—Estoy empapada, sí. —Movió las caderas en el aire—. ¿A que esperas?</p>
  <p id="QzmX">Me puse el condón de pie, mirándola, y me arrodillé detrás de ella. Le puse las dos manos en el culo y le abrí las nalgas, y el agujero se me abrió y se me cerró solo, y ella soltó un sonido por la nariz. Escupí en mi mano y me embadurné la punta y le pasé los dedos por el coño, dos veces, arriba y abajo, y tenía razón, estaba empapada, se me quedaron los dedos brillantes.</p>
  <p id="Yxw5">—Métemela —dijo—. Pero por el coño primero, que quiero sentirlo.</p>
  <p id="H0t7">Y se la metí por el coño.<br />Le entró hasta el fondo de una sola embestida, sin piedad, porque ya estaba lo suficientemente abierta. Ella gritó. Un grito largo, agudo, que rebotó en las paredes del salón y en el techo, y luego otro, y luego ya no gritos, sino jadeos, unos jadeos roncos que le salían del pecho mientras yo empujaba y empujaba agarrándola de las caderas, con los dedos metidos en su carne, tirando de ella hacia mí cada vez que la embestía.</p>
  <p id="zdYZ">—Joder —decía—. Joder, joder, joder, Luis, dame más, dame más, así, así.</p>
  <p id="Ktyk">—¿Te gusta, guarra?</p>
  <p id="jCL1">—Me encanta. Me encanta. No pares.</p>
  <p id="o0gN">—Pues no paro.</p>
  <p id="kkBJ">Le follé el coño sin compasión durante un buen rato. En esa postura, de perrita, en el suelo, con las rodillas clavadas en la alfombra y ella empujaba hacia atrás, me pedía más, me decía guarradas con la boca pegada a la alfombra, y yo le miraba el culo abrirse y cerrarse con cada embestida, ese culo hinchado subiendo y bajando, y de vez en cuando levantaba la mano y le daba una palmada seca en la nalga y la carne se le movía como gelatina y se le quedaba la marca roja. Me dejaba hacer. Cada vez que le daba, el coño se le apretaba alrededor de mi polla. Un segundo, dos, y luego se soltaba.</p>
  <p id="9lDp">Entonces me cansé de la postura. La agarré por la cintura, la levanté, y ella se puso de pie conmigo todavía dentro. Y la giré. La cogí a horcajadas, con las piernas abrazándome la cintura, las manos agarrándome del cuello, y la levanté así, ensartada en mi polla, y me la llevé andando por el pasillo hasta mi habitación. Pesaba poco. Era pequeña y ligera, con el culo gordo y las tetas apoyadas en mi pecho, y durante todo el trayecto, con cada paso que yo daba, con cada paso que le rebotaba dentro, ella se agarraba a mi cuello y mordía el aire y decía cosas al oído, cosas sucias, cosas que no voy a repetir todas, cosas como &quot;así, así, no me la saques ni para andar&quot;, y se reía, se reía de gusto, con la cara pegada a mi cuello.</p>
  <p id="7o7Y">La tiré en la cama. Cayó de espaldas con el pelo abierto sobre la sábana, las tetas de lado, el coño abierto y brillante, y se quedó mirándome desde abajo con las pupilas dilatadas.</p>
  <p id="5vMB">—Ven.</p>
  <p id="Rlrc">Me eché encima. Le levanté las piernas y le apoyé los tobillos en mis hombros y le metí la polla otra vez, entera, dura, y esta vez la follé más fuerte todavía, con el peso de mi cuerpo encima, y ella empezó a gemir de otra manera, más baja, más larga, unos gemidos que le subían del pecho y le salían como si le doliera algo, y empezó a arquearse, a apretarme las sábanas con las manos, a decir &quot;ahí, ahí, ahí&quot; con los ojos cerrados.</p>
  <p id="EgVe">Y entonces le llegó.</p>
  <p id="yAUf">Le llegó y fue la primera vez, y le vino con un grito ronco y con todo el cuerpo apretado, con las piernas clavándome las uñas en los hombros, y yo noté su coño cerrarse y latir a mi alrededor, latir de verdad, en oleadas, cinco, seis, siete latidos, y ella abría la boca y respiraba fuerte y decía que parara y luego decía que siguiera, que no parara, que siga, y yo seguí. No le di tregua. Seguí dándole duro con las caderas elevadas y ella empezó a temblar, a temblar de arriba abajo, y entonces le llegó el segundo, y el segundo fue peor, porque pilló el primero todavía abierto y se le montó encima, y le vino con los ojos en blanco y las manos agarrotadas en el pecho, y noté el segundo apretón, más fuerte que el primero, y ella ya chillaba, chillaba de verdad, sin palabras, sin frases, solo sonidos.<br />Y entonces le llegó el tercero. Casi pegado al segundo, dos embestidas después, y el tercero la partió, la partió literalmente, porque empezó a convulsionar, a convulsionar de verdad, a moverse en la cama como si tuviera un cable eléctrico dentro, con la cabeza echada hacia atrás y el cuello estirado y las tetas temblando y las piernas abiertas y temblando también, y yo notaba su coño abrirse y cerrarse sin ritmo, sin orden, apretándome y soltándome y apretándome otra vez, y ella gritaba que ya no, que ya no podía, que parara, y lloraba, se le salían las lágrimas por las sienes, y yo seguí, seguí, seguí, hasta que se le pasó. Hasta que se quedó quieta bajo mi cuerpo, con los ojos cerrados, respirando como si hubiera corrido diez kilómetros, empapada de sudor, con el pelo pegado a la cara.</p>
  <p id="Cgnm">Ese fue el multiorgasmo. Un triple. Le vinieron tres seguidos, casi pegados, uno encima del otro, y nunca en mi vida he vuelto a ver a nadie acabar así.</p>
  <p id="WvTs">La dejé un momento. Le aparté el pelo de la frente y me quedé dentro, quieto, respirando yo también. Se abrió los ojos despacio y me miró desde abajo con una sonrisa boba.</p>
  <p id="BoX2">—Cabrón.</p>
  <p id="PhJ2">—¿Ya está?</p>
  <p id="ZCdf">—Todavía no. Todavía te falta la deuda.</p>
  <p id="n4hb">Y se giró sola. Se puso boca abajo, en la cama, con la cara apoyada en una mejilla y el culo hacia arriba, y me miró por encima del hombro y me dijo:</p>
  <p id="LiIk">—Vamos. Que para esto te he venido.</p>
  <p id="Xh88">Yo me cambié el condón. Saqué uno nuevo, me lo puse, y me arrodillé detrás de ella. Le puse la mano abierta en la espalda baja y le apreté, hundiéndole la cintura, y con la otra mano le abrí las nalgas. Metí los dedos en su coño, todavía empapado, y le unté el agujero del culo con lo que saqué, y ella respiró fuerte y se le puso todo carne de gallina en la espalda.</p>
  <p id="0H2z">—Vamos, Luis.</p>
  <p id="GYIB">—Espera.</p>
  <p id="hJtf">—No espero. Métemela de una vez.</p>
  <p id="fYZA">Y se la metí. De la punta, despacio, hasta que cedió. Cerró los ojos y apretó los dientes y apretó la sábana con las manos, y yo le fui metiendo centímetro a centímetro, sin prisa, y ella apretaba el culo, apretaba tanto que casi me echaba, y yo le puse la mano en la espalda y le empujé hacia abajo y le dije que se relajara, y ella se relajó, y entonces le entró entera, entera, veinte centímetros en su culo, y ella soltó un gemido largo, largo, y yo me quedé quieto dentro para que se acostumbrara.</p>
  <p id="3LHp">—Joder —dijo, con la voz rota—. Joder, joder, joder.</p>
  <p id="NK5V">—¿Te duele?</p>
  <p id="SrII">—Me duele de gusto. Muévete.</p>
  <p id="E5Zs">Y me moví.</p>
  <p id="XeyH">Empecé despacio, en círculos pequeños, y luego ya en serio, y en cuanto cogí ritmo aquello se convirtió en una cosa bruta. La follé severamente. Le daba duro, con todo el cuerpo, con las dos manos en sus caderas tirando de ella hacia mí con cada empujón, y ella gritaba con la cara metida en el colchón, gritos amortiguados pero gritos, y yo, cada tres o cuatro embestidas, levanto la mano y le doy una palmada en la nalga, y le dejo la marca roja, y luego otra en la misma, y luego otra, y otro, y el salón entero se llenaba del sonido de mi mano contra su carne, ese chasquido seco que da el culo gordo cuando le pegas, y ella no se quejaba, al contrario, cada vez que yo le pegaba empujaba el culo hacia atrás para recibir el siguiente.</p>
  <p id="3AEO">Le puse las nalgas rojas. Rojas de verdad, con la marca de los dedos y todo. Y ella me pedía más. Y yo le daba más. Le di durante no sé cuánto tiempo, hasta que tuve la sensación de que la iba a romper de verdad, y entonces noté la cosa esa subiéndome por la espalda, esa cosa que avisa. Le empecé a embestir más fuerte y más rápido y le agarré la cadera con las dos manos y le dije:</p>
  <p id="On5d">—Nuria.</p>
  <p id="tVMt">—Qué.</p>
  <p id="5svm">—Que me voy.</p>
  <p id="o2mP">Y ahí, sin que yo dijera nada más, ella hizo una cosa que todavía me acuerdo: se sacó sola, se arqueó, se giró en la cama y se puso de rodillas delante de mí en un movimiento, y me arrancó el condón de la polla con los dedos, y me la agarró con la mano y se la metió en la boca hasta el fondo.<br />Me corrió en la garganta mientras ella me tenía la punta pegada a la campanilla, con la mano en mi nalga, apretando, y yo le eché todo, todo lo que tenía, entre estertores, y ella lo tragó. Lo tragó entero, con los ojos cerrados, notándolo salir, apretando los labios alrededor de la base para no perder nada, y cuando acabé siguió chupando un momento, un momento nada más, en la punta, hasta que le aparté la cabeza porque ya me dolía.</p>
  <p id="DVoB">Se limpió la boca con el dorso de la mano. Tenía la cara roja, el pelo revuelto, las nalgas marcadas y una gota blanca en la comisura de los labios que se quitó con el pulgar y se chupó.</p>
  <p id="TCyV">—Dos favores —dijo.</p>
  <p id="jGdC">—Dos.</p>
  <p id="Yvhv">—Uno, la pasta. Otro, esto. —Y se tumbó de espaldas en la cama con los brazos abiertos como en cruz—. A partir de ahora, lo que necesites, me lo pides. Y si me lo pides bien, te lo hago.</p>
  <p id="R9Lu">Yo me quedé de pie al lado de la cama mirándola, con la polla todavía dura pero cayendo, y ella se miró el reloj de la pared, se sentó, y empezó a buscar su ropa.</p>
  <p id="5W08">—¿Te vas ya?</p>
  <p id="41yc">—Tengo que estar en casa a las tres. Mi madre me espera para comer.</p>
  <p id="NZkW">Yo la seguí hasta el salón. Se fue vistiendo mientras yo me quedaba de pie, apoyado en el marco de la puerta, mirándola. Se puso los leggings y se le marcó todo otra vez, y luego se puso la sudadera y se recogió el pelo en la coleta tirante y se sentó en el sofá a ponerse las zapatillas. Estaba casi igual que cuando había llegado, salvo que ahora tenía una marca roja en la nuca, donde yo le había agarrado el pelo, y otra en la nalga derecha, que le sobresalía un poco por encima del elástico de los leggings.</p>
  <p id="XWuv">—Oye, que los mil cuatrocientos no me los voy a olvidar —le dije.</p>
  <p id="dags">—Ni yo. —Se levantó, cogió el bolso—. Pásamelos mañana o pasado y yo te los devuelvo en dos semanas. Y lo otro ya lo veremos.</p>
  <p id="1dq7">Y entonces sí, ahí es donde hice lo que tenía que hacer. Antes de que saliera, la agarré por la muñeca. Ella se paró y me miró. Y con la otra mano, con la mano libre, le agarré el elástico de los leggings por detrás, por encima del culo, y tiré hacia abajo despacio, y ahí estaba, lo que yo sabía que iba a encontrar: un hilo negro, minúsculo, metido entre las nalgas, una cosa de nada, dos dedos de tela y un cordón que le subía por los riñones.</p>
  <p id="beby">—Esto me lo quedo —le dije.</p>
  <p id="mzju">Le pasé los dedos por el hilo y se lo saqué, bajándolo por las piernas, y ella levantó un pie y luego el otro para que se lo quitara del todo, y se quedó ahí en mi salón, con los leggings puestos y sin bragas, mirándome con mi botín en la mano.</p>
  <p id="8Pg1">—¿Es un recuerdo?</p>
  <p id="U5Cm">—Es un recuerdo.</p>
  <p id="J6ot">Se rió. Se rió de verdad, con la cabeza echada hacia atrás, con esa risa corta y ronca que le había oído en el gimnasio pero nunca tan cerca. Me dio dos besos en la mejilla como si fuéramos dos compañeros de trabajo, me dijo &quot;mañana te mando un bizum con la cifra exacta&quot; y se fue por el ascensor, con las manos en los bolsillos de la sudadera.</p>
  <p id="Vjzb">Me quedé con el hilo negro en la mano. Lo olí. Olía a ella, a coño, a sudor, a ese perfume de coco que llevaba al llegar.</p>
  <p id="jCjE">Lo puse en el cajón del escritorio, al lado de los condones.</p>
  <p id="rqvc">Días después, un jueves, me la encontré en el vestuario del gimnasio después de entrenar. Raúl estaba en la ducha. Ella estaba en el banco, atándose las zapatillas, mirándome por el espejo mientras yo abría mi taquilla. No dijo nada. Yo tampoco. Nos miramos un rato y luego me fui.</p>
  <p id="JtUL">Esa noche, a las once, me escribió.</p>
  <p id="q2ME">&quot;¿Qué haces?&quot;</p>
  <p id="Huiu">Le contesté que estaba en casa.</p>
  <p id="QQ76">Y ella me mandó una foto. Sin más. Sin texto. Una foto hecha en el baño de su casa, con el móvil en la mano, tumbada en el suelo sobre una toalla, con las piernas abiertas y el culo levantado y la cámara apuntando al espejo, de manera que en el mismo encuadre salía su coño y su culo entero, rosa, brillante, sin nada puesto.</p>
  <p id="GsO5">Le mandé un &quot;joder&quot;.</p>
  <p id="15pa">Y me dijo una sola frase: &quot;Pues ahora tócatela pensando en mí, cabrón.&quot;<br />Lo hice. Me la machaqué mirando esa foto en el sofá, con el ventilador puesto, y me corrí en una servilleta de papel de cocina que tiré después a la basura como un animal.</p>
  <p id="Omjb">Desde entonces funciona así. Hay días que me pide el bizum de vuelta y me manda una foto. Hay días que me manda la foto sin pedir nada y yo sé que ha discutido con Raúl. Hay días que quedamos en un bar a tomar algo y acabamos en su coche, en un descampado, y hay días que no quedamos y solo hay fotos. Lo de la pasta al final se lo presté de verdad. Lo está devolviendo, un poco cada mes, con transferencias que me ponen un concepto graciosos para que no sospeche nadie.</p>
  <p id="IYZ9">Y una cosa que sé: cada vez que me la machaco mirando</p>
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    <img src="https://img4.teletype.in/files/b5/01/b5016b06-48c2-4d0d-a620-480bb350662f.png" />
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