<?xml version="1.0" encoding="utf-8" ?><rss version="2.0" xmlns:tt="http://teletype.in/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title>DRK</title><generator>teletype.in</generator><description><![CDATA[DRK]]></description><image><url>https://img2.teletype.in/files/59/a2/59a20910-dcb3-46f3-9104-fad8cf6be8cf.jpeg</url><title>DRK</title><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk</link></image><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><atom:link rel="self" type="application/rss+xml" href="https://teletype.in/rss/relatoseroticosdrk?offset=0"></atom:link><atom:link rel="next" type="application/rss+xml" href="https://teletype.in/rss/relatoseroticosdrk?offset=10"></atom:link><atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" title="Teletype" href="https://teletype.in/opensearch.xml"></atom:link><pubDate>Mon, 25 May 2026 06:44:50 GMT</pubDate><lastBuildDate>Mon, 25 May 2026 06:44:50 GMT</lastBuildDate><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/E-WqX_er3De</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/E-WqX_er3De?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/E-WqX_er3De?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Cogida por mi Cuñado</title><pubDate>Fri, 22 May 2026 21:48:29 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img4.teletype.in/files/7d/fd/7dfd9005-65e9-460e-b058-74091854bf88.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img2.teletype.in/files/d9/4e/d94e6f84-8899-420a-a3f6-05a1d92c16b1.jpeg"></img>Cogida por mi Cuñado]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="94z9" class="m_original">
    <img src="https://img2.teletype.in/files/d9/4e/d94e6f84-8899-420a-a3f6-05a1d92c16b1.jpeg" width="754" />
  </figure>
  <p id="iApg">[13/05/2026 4:41] Albert89: Luna - Cogida por mi Cuñado</p>
  <p id="zjJn">Esta anécdota me la contó una amiga Mexicana (Teen) que me llegó a coger de vez en cuando </p>
  <p id="z1j7">Todo comienza cuando su novio la invita a una fiesta familiar, pero le dijo que no se pusiera borracho <br />Su novio hizo todo lo contrario, se puso muy ebrio </p>
  <p id="LKkS">Cómo no se podía ir sola, su cuñado se ofreció a llevarla a su casa, como no vive en casa de sus papás le queda de paso pasarla a dejar<br />Total, que se suben al carro y como el trayecto es largo, iban platicando y entre plática y plática subió de tono, dónde el cuñado le dijo que con ese vestido se veía muy bien, que los resultados del GYM se notaban muchísimo <br />A lo que ella le contesto, y eso que aún me faltan mejorar los resultados, el cuñado le responde, para mí son unos increíbles resultados <br />A lo que ella le agarro la mano, se la puso en la pierna y le dijo, está buena o no mi pierna<br />El le contesto, demasiado bien, y le subió la mano a sus pechos, le dice, mira lo que se perdió tu hermano el día de hoy<br /></p>
  <p id="WRLe"></p>
  <p id="KTed">Su cuñado le responde, que él le puede quitar mucho mejor las ganas, ella le dice, eso dicen todos y no cumplen (lo estaba calando)<br />A lo que le dice, te voy a enseñar a qué si, se desvían a un hotel de paso<br />En lo que llegaban al hotel él le bajó el vestido y le estuvo manoseando los pechos y ella le saco la verga y se la estuvo jalando<br />Llegaron al hotel, se bajaron del carro y se empezaron a besar, antes de subir ella le hizo un oral hasta dejárselo babeado <br />Subieron al cuarto, le quitó el vestido y la dejo en tanga, se la hizo a un lado y le dio un oral tan rico que la hacía retorcer de placer y la hizo correr<br />Su cuñado se desvistió y la hizo que le mamara la verga hasta que se la dejara muy babeada, la puso en 4 y se la dejo ir toda que grito de placer, empezó a cogerla en 4, le daba de nalgadas, jalones de cabello <br />El le pregunto que quien se la cogía mejor, que si el o su hermano, lo cual le contestó entre gemidos que el, eso lo motivo más a cogerla más duro, más nalgadas, más jalones de cabello <br />Se pasaron al sofá y la puso a chupar verga, la subió encima de el para que le brincara mientras él le chupaba sus ricos y deliciosos pechos <br />Brincaba tan rico que se corrió por segunda vez, dejo empapado la verga de su cuñado, la volteó para que siguiera dándole de brincos mientras le daba de nalgadas <br />Se pasaron a la cama de nuevo, la aventó a la cama, le puso sus piernas en sus hombros para cogerla más duro<br />Así estuvieron hasta que se iba a venir, se los iba a echar en la boca pero ella le dijo que su hermano se los echaba adentro, que quería ver quién la dejaba chorreando de más, si su novio o el hermano <br />Empezó a darle más duro hasta que empezó a bombearla de semen, la dejo escurriendo demasiado, mientras terminaba de escurrir, el cuñado la puso a mamar de nuevo<br />Terminaron, se dieron una ducha, se vistieron y se fueron, la paso a dejar a su casa sin antes quitarle la tanga para conservarla <br />De vez en cuando se ven a escondidas</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/wPqJbalbe9_</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/wPqJbalbe9_?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/wPqJbalbe9_?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>La mamá de mi amigo estaba re caliente conmigo</title><pubDate>Fri, 22 May 2026 18:05:08 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/a4/e4/a4e4510b-3ee7-4a45-855f-81eb3dc361e5.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img1.teletype.in/files/08/49/0849b0ec-57ce-4254-ad97-5176b053f3e7.jpeg"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 3 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="o3YL" class="m_original">
    <img src="https://img1.teletype.in/files/08/49/0849b0ec-57ce-4254-ad97-5176b053f3e7.jpeg" width="1066" />
  </figure>
  <p id="Lhm9">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>3 min.</strong> ]</p>
  <p id="VXr4">La cogí asi de fuerte un buen rato, hasta q m dijo que iba a acabar, mientras apretaba su cara contra mi cuello y me rasguñaba la espalda.</p>
  <p id="rV3i"></p>
  <p id="WpMw">Esto paso hace unos 8 años más o menos… con un grupo de amigos y conocidos nos juntábamos varios fines de semana en el quincho de un pibe del barrio.</p>
  <p id="8i93">Este amigo era dos años más chico que yo, vivía con su mama y sus dos hermanas, nos conocían a todos los del grupo de amigos y nosotros a ellas.</p>
  <p id="q3oo">En una de esas juntadas, fui adentro de su casa a buscar hielo y en la cocina encuentro a su mama agachada en el horno, (ella una morocha cuarentona de rulos, muy buenas tetas y una tremenda cola, caderona y nalgona), tenía una calza gris con una tanga que le quedaban perfectas, y en esa posición se le marcaba bien los labios carnosos de su concha.</p>
  <p id="Fng0">Cuando la vi, me quede mirándola unos segundos desde la puerta, y luego entre, cuando me escucho entrar, me miro y se paró, la deje que se diera cuenta de cómo la miraba, ella puso una sonrisa nerviosa y le dije que iba por hielo, agarre el hielo y me fui al quincho con el resto.</p>
  <p id="iAE4">Al otro dia, le mande mensaje en Facebook, porque todos teníamos su fase, porque era la mama de nuestro amigo, la saludé y me contestó, y no perdí mucho tiempo hasta que le pedí permiso para decirle como la había visto la noche anterior, al entrar a la cocina, y que me había volado la cabeza, se rio y me dijo que no se había dado cuenta de que alguno la podía encontrar asi, pero que si se dio cuenta de cómo la mire, y en mi sonrisa se me notaba, me dijo que tengo cara de &quot;pillo”</p>
  <p id="q4vC">Nos reímos y hablamos un buen rato… y empezó un juego en las charlas, finalmente me animé y le pregunté si podía volver a verla asi, y para mi sorpresa me dijo q si, que le diga como quería verla, así que le pedí que se ponga una calza blanca que ya le había visto puesta anteriormente, sin tanga y bien subida, que se le marquen los labios de la concha, y remera sin corpiño.</p>
  <p id="uTTS">Esa misma noche nos juntamos de nuevo ahí, y por WhatsApp con ella, me aviso en qué momento podía entrar a buscar algo a la cocina, ya q sus hijas se habían acostado... como si nada me pare y salí caminando normalmente, como hacíamos todos cuando íbamos al baño, pero entré a su casa y ahí me esperaba, agachada en el lavadero, en el lavarropas.</p>
  <p id="kOTF">Tenía esa calza blanca que le marcaba de manera espectacular su cola y su concha. La agarre de la cola, ella no miraba, la agarre firme y le apoye mi pija que ya estaba re dura, cuando la sintió, se agacho más y se refregaba, nos re calentamos asi, se dio vuelta mostrándome como se marcaban sus pezones… Yo le agarré las tetas y le comí la boca, note como se calentaba con mis besos, yo apoyaba mi pija en su concha y manoseaba sus tetas, cuando le metí una mano en su concha sobre la calza, me volví loco... se le re marcaba tremenda concha… ella empezó a sacar mi pija y pajearme, yo pajeaba su concha al mismo tiempo, le levante la remera y le chupe las tetas un rato y no dude en bajar a besarle la concha sobre la calza y bajar su calza.</p>
  <p id="HhBX">Con muchas ganas le comí la concha, ella se retorcía toda y estaba muy mojaba… hasta que acabó gimiendo como loca pero suavemente, para que nadie nos escuche.</p>
  <p id="pEXT">Un buen orgasmo tuvo ella… pero yo me quedé muy caliente y con mi pija re dura, estaba sentada sobre el lavarropas, me pare y se la puse de una, cuando entro toda, pego un gemido que me puso a full, empecé a bombearla rápido y agarrándola fuerte, besándola y chupando sus tetas, moviéndome hacia atrás, para poder ver bien como entraba y salía mi pija re dura y venosa de su concha, que me la empapaba toda, y sus labios se movían con mi entrar y salir de la cogida.</p>
  <p id="nyrC">La cogí asi de fuerte un buen rato, hasta q m dijo que iba a acabar, mientras apretaba su cara contra mi cuello y me rasguñaba la espalda.</p>
  <p id="ckR6">Al final ella acabó de una manera tremenda, salía mucho flujo tipo squirt. Cuando terminó de acabar, yo no daba más y le dije que la iba a llenar de leche, me dijo que quería probarla, se bajó del lavarropas y se agacho en el piso, se comió mi pija un buen rato porque el cambio de posición me relajo y se me fueron las ganas de acabar, pero seguía mi pija re dura y caliente, con una mano la agarraba de los rulos y la hacía tragarse toda mi verga, y con la otra le manoseaba las tetas enormes que tiene.</p>
  <p id="rQh9">Cuando me dio ganas de acabar, la agarré de la pera y de los pelos, ella la tragaba toda babeada y empecé a largar unos chorros de leche tremendos como nunca, tenía bastante leche acumulada y veía como le daba chorrasos, la junto toda en su boca y me la escupió en la pija.</p>
  <p id="UpmG">Me chupo y lamió toda la leche y tragándose mi pija, que ya se desinflaba después de acabar, me limpio bien la pija y los huevos.</p>
  <p id="mixm">Después nos vestimos apurados, despeinados y traspirados, mirándonos y riéndonos, me acomode un poco la ropa y el pelo, y entre nuevamente al quincho como si nada, mis amigos seguían a los gritos, entre la música y la play, fumando y tomando fernet…</p>
  <p id="hkYz">Que placer esa morocha, tuvimos varios encuentros más, pero más organizados y lejos de todos mis amigos y de su familia, nos juntábamos en un hotel a coger, y la verdad que cogíamos bárbaro… Que buen recuerdo.</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/vL6X9fpHicv</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/vL6X9fpHicv?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/vL6X9fpHicv?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>El albañil de 52 años me folla en mi propia obra</title><pubDate>Fri, 22 May 2026 00:49:18 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img1.teletype.in/files/c2/71/c271453a-8ae6-433b-ad38-b3de1f98186f.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img3.teletype.in/files/28/79/28799424-b21b-4c25-96e7-910137f21f56.png"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 12 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="E9FY" class="m_original">
    <img src="https://img3.teletype.in/files/28/79/28799424-b21b-4c25-96e7-910137f21f56.png" width="1400" />
  </figure>
  <p id="SdjB">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>12 min.</strong> ]</p>
  <p id="dbT1"></p>
  <p id="bQKk">Elena, arquitecta casada con un rico inversor, se folla al albañil de 52 años en su propia obra. Lo que empieza como una aventura se convierte en adicción, sumando al primo y engañando al marido que todo lo paga.</p>
  <p id="st6G"></p>
  <p id="1fOo"></p>
  <p id="xI6z">Mi marido pagaba cada azulejo pensando que me compraba una cocina, pero lo que realmente estaba financiando era el polvo que me iba a dar su albañil sobre la tarima sin barnizar.</p>
  <p id="XoMo">Elena aparcó el BMW junto a los contenedores de escombros. Martes, nueve de la mañana. El sol ya calentaba las fachadas de la urbanización semiacabada. Desde el coche vio la furgoneta blanca de Ramón, manchada de cemento, con las puertas abiertas de par en par. Dentro sonaba una radio latina.</p>
  <p id="HfuL">Su marido, Javier, llevaba tres semanas sin pisar la obra. &quot;Confío en tu criterio, cariño. Para eso eres la arquitecta&quot;. La puta verdad era que a Javier solo le importaba el resultado final. Las facturas. Que la cocina le costara un quince por ciento menos de lo presupuestado. Él estaba en su despacho, forrándose con sus inversiones, mientras ella sudaba la gota gorda entre sacos de yeso y baldosas por colocar.</p>
  <p id="kgaY">Cruzó el umbral de lo que sería el salón. Aún no había ventanas puestas, solo los huecos con malla antihurto. La luz entraba en barras amarillas que iluminaban las partículas de polvo flotando. Olió a obra: cemento húmedo, serrín, soldadura. Y bajo eso, el olor de él. Ramón. Sudor y tabaco negro.</p>
  <p id="8uDm">Estaba ahí, en la esquina, sin camisa. Los pantalones de trabajo caídos sobre las caderas, la cinturilla dejando ver el elástico de los calzoncillos. Tenía cincuenta y dos años, pero su espalda era la de un hombre que había cargado bloques toda la vida: ancha, veteada de cicatrices minúsculas, cubierta de un vello grisáceo que bajaba hasta desaparecer por el pantalón.</p>
  <p id="vRnA">—Arquitecta —dijo sin girarse, mezclando mortero en una cubeta.</p>
  <p id="kvmR">—Ramón.</p>
  <p id="Qjfw">Su nombre le supo a algo más que saludo. Llevaban semanas cruzándose así. Miradas que duraban un segundo de más. Él explicándole los avances de tabiquería, ella asintiendo sin escuchar una puta palabra, mirándole las manos. Manos de albañil: nudillos hinchados, uñas negras, muñecas gruesas. Esas manos agarrando la llana con la misma seguridad con la que ella se imaginaba que la agarrarían a ella.</p>
  <p id="44jF">Hoy no había nadie más. Los dos peones habían terminado pronto la viga y se habían ido a comer a sus casas. Ramón se quedó porque tenía que revocar una pared. Elena se quedó porque llevaba una semana soñando con esto.</p>
  <p id="B9Vc">—El aislamiento del dormitorio principal está listo —dijo él, señalando con el pulgar—. Puedes subir a verlo.</p>
  <p id="KdmY">Elena no quería ver el aislamiento. Quería verlo a él desnudo. Quería que esas manos la tocasen.</p>
  <p id="gmY9">Subió las escaleras de obra, tablones crujiendo. Él detrás. En el primer piso, un pasillo largo daba a las habitaciones. El dormitorio principal era un cajón de paredes sin enlucir, cables colgando del techo, el suelo cubierto de polvo de yeso y virutas. Un colchón viejo apoyado contra la pared. Sacos de cemento apilados en una esquina.</p>
  <p id="3oUr">—La ventana la pondremos la semana que viene —dijo él.</p>
  <p id="yymw">—¿Y el baño?</p>
  <p id="buvk">—Ahí dentro. A falta de mampara y la encimera.</p>
  <p id="eCyq">Se volvió para mirarla. Por primera vez no desvió la mirada cuando ella lo sostuvo. Tenía los ojos marrones, achinados por las arrugas de tanto sol, y la mirada dura. No baja nunca. Ni siquiera cuando ella se agachó a recoger algo que se le había caído a propósito.</p>
  <p id="kL1w">—Te has manchado —dijo él, señalando su pantalón de lino beige. Tenía una huella de cemento en el muslo.</p>
  <p id="eoyI">—Ah, joder.</p>
  <p id="enRG">—Yo te lo limpio.</p>
  <p id="LEha">Él se acercó. Lo hizo despacio, como quien se acerca a un andamio sabiendo que está mal sujeto. Agarró un trapo sucio de su bolsillo trasero y se arrodilló delante de ella. Elena sintió un calambre en el vientre al verlo ahí, a sus pies, pasando el trapo por su muslo con demasiada calma.</p>
  <p id="LQ6U">—No se va —musitó él. Pero no era verdad. La mancha era mínima. Y él seguía frotando.</p>
  <p id="MoA8">Elena puso una mano en su hombro caliente. Él levantó la cara. La miró como si estuviera midiendo el ancho de una pared antes de tirarla abajo.</p>
  <p id="xujK">—¿Qué miras, arquitecta?</p>
  <p id="WwJn">—Mirarías menos y harías más si yo te dejara —le salió sin pensar.</p>
  <p id="PdMV">Él sonrió. Una mueca de lobo. Se puso de pie de un tirón y antes de que Elena reaccionara, la giró y la empujó contra la pared. El yeso áspero contra sus palmas. Él detrás, apretándole las caderas con esas manos de trabajador.</p>
  <p id="KNO4">—Llevas tres semanas moviendo el culo cada vez que pasas por mi lado —le susurró al oído, caliente, con aliento a café—. Crees que no me he dado cuenta.</p>
  <p id="ddwC">—Ramón...</p>
  <p id="UHo3">—Cállate.</p>
  <p id="8x7m">Le bajó los pantalones de lino sin miramientos. Luego las bragas. Unas bragas de encaje caras que Javier ni siquiera miraría porque llevaba meses sin mirarla a ella. Elena sintió el aire frío de la obra en su coño. Húmedo ya. Mojado desde que lo vio sin camisa.</p>
  <p id="Il96">Él no perdió tiempo. Se oyó el ruido de su cremallera bajando, el rasgar de la ropa interior. Y luego sintió la polla de Ramón contra su culo. Gruesa. Pesada. No preguntó. No la tocó con delicadeza. Solo la agarró de la nuca y la empujó contra la pared mientras con la otra mano se la metía.</p>
  <p id="SVvS">Elena gimió. Era más grande de lo que había imaginado. Entró despacio, y sin embargo dolió, ese dolor bueno que le recorrió el vientre y le subió hasta la garganta. Él esperó un segundo, con la polla dentro, las bolas apretándole el coño.</p>
  <p id="QeCC">—¿O te arrepientes?</p>
  <p id="ls0O">—No pares.</p>
  <p id="6wHP">Él no paró. Empezó a follarla como se folla en una obra: rudo, sin concesiones, con el ritmo de quien pone ladrillos. Cada embestida la clavaba contra el yeso áspero. Elena sentía el polvo en la boca, en los pezones que se le marcaban bajo la blusa. Sudor bajando por su espalda. El ruido de las caderas de él chocando contra su culo, húmedo, obsceno.</p>
  <p id="eqU9">Abajo, en la calle, un martillo neumático taladraba el asfalto. Arriba, Ramón la follaba sobre los sacos de cemento. Ella ya no pensaba en Javier, ni en la reforma, ni en los plazos. Solo sentía la polla entrando y saliendo, la mano de él apretándole la nuca, y las palabras sucias que le susurraba.</p>
  <p id="yFOp">—Qué coño más apretado para una señora tan fina.</p>
  <p id="PieY">—Cállate y folla —dijo ella, y él se rió mientras embestía más fuerte.</p>
  <p id="GEAY">Elena estaba a punto de correrse cuando sonó el móvil. Vibraba dentro de su bolsillo, aplastado contra la pared. Era el tono de Javier. El que tenía para emergencias.</p>
  <p id="Hh4G">—Cogelo —dijo Ramón sin parar de empujar.</p>
  <p id="as8G">—¿Estás loco?</p>
  <p id="2w7s">—Cógelo o paro.</p>
  <p id="Gy7n">Elena lo cogió con mano temblorosa. Aceptó la llamada. La voz de Javier, lejana, distorsionada por el altavoz.</p>
  <p id="IgZi">—¿Cómo va la obra, cariño?</p>
  <p id="DIjZ">Ramón se la follaba más despacio ahora, pero más hondo. Cada embestida le robaba el aire. Elena apretó los dientes.</p>
  <p id="QKzP">—Todo... controlado...</p>
  <p id="jBpJ">—¿Estás bien? Te oigo rara.</p>
  <p id="Vek6">—Sí... mucho polvo aquí... estoy... revisando el aislamiento con el albañil...</p>
  <p id="lEFA">Ramón sonrió. Se la metió entera y se quedó quieto, sintiendo cómo las paredes de su coño se contraían alrededor de la polla. Elena casi se viene ahí mismo.</p>
  <p id="HpfV">—Bueno, no te quiero entretener. Esta noche quedamos a cenar con los Mendoza. No llegues tarde.</p>
  <p id="uU7S">—No... llegaré...</p>
  <p id="S07p">Colgó. Ramón no esperó más. La agarró del pelo, la sacó de la pared y la tumbó sobre los sacos de cemento. Se puso encima, separándole las piernas con las rodillas, y se la volvió a meter. Ahora la tenía de frente. La vio en toda su gloria: la blusa manchada, los pechos fuera del sujetador, la cara roja, los labios partidos de morderse los gemidos.</p>
  <p id="C5dG">—Tu marido paga los azulejos y yo pongo los ladrillos —dijo Ramón mientras la follaba sobre las bolsas que crujían—. Justo al revés.</p>
  <p id="PIQi">Ella se rió. Y luego se corrió. Gritó. No pudo evitarlo. Su semen caliente chorreó por el muslo, mezclándose con el polvo de yeso. Ramón empujó tres veces más y se vino dentro, profundo, con un gruñido que retumbó entre las paredes sin pintar.</p>
  <p id="DlzO">Quedaron los dos en silencio, solo respirando. El martillo neumático seguía sonando abajo.</p>
  <p id="VTke">—Enhorabuena —dijo él, secándose la polla con el mismo trapo sucio—. Tu aislamiento está perfecto.</p>
  <p id="Rv5O">Elena se incorporó, sintiendo el semen resbalando por sus muslos. No sabía si reír o llorar. Se subió las bragas empapadas y los pantalones.</p>
  <p id="Mwx9">—La próxima vez —dijo ella—, en el baño. Para estrenar la mampara.</p>
  <p id="lTRO">Ramón encendió un cigarro. Echaba el humo por el hueco de la ventana.</p>
  <p id="vzTT">—¿Quién ha dicho que haya próxima vez, arquitecta?</p>
  <p id="WO5M">Pero sonreía mientras lo decía. Y Elena supo que al día siguiente volvería.</p>
  <p id="sE49"><strong>Parte 2: &quot;Revestimiento impermeable&quot;</strong></p>
  <p id="8sMx">Tres días después, el dormitorio principal tenía el suelo enlosado. Baldosas de gres porcelánico imitación mármol, las más caras de la tienda. Javier las había elegido por videollamada sin pisar la obra. &quot;Blanco nuclear, Elena. Quiero que parezca un quirófano&quot;. Así era Javier: orden obsesivo, brillo, superficies frías.</p>
  <p id="KP3g">Ramón había terminado de lecharlas esa mañana. Cuando Elena llegó, el cemento aún estaba húmedo en las juntas. Él estaba de rodillas, con una llana de goma, limpiando el exceso. Sin camisa otra vez. No se la había puesto en toda la semana. Elena ya no creía que fuera por el calor.</p>
  <p id="EguR">—No pises ahí —dijo sin mirarla—. Tardará dos horas en secar del todo.</p>
  <p id="GyB6">—¿Dónde puedo pisar?</p>
  <p id="2QPB">Él señaló la esquina opuesta, donde aún no habían llegado las baldosas. El suelo era de cemento bruñido. Elena caminó despacio. Llevaba una falda de punto beige que se le subía con cada paso. Sin bragas. Había venido sin bragas a propósito. La humedad entre sus piernas le recordaba cada dos minutos por qué estaba allí.</p>
  <p id="MkTc">Ramón la miró de reojo mientras seguía con la llana. La vio caminar, sintió el peso de su mirada en el culo que se movía bajo la tela fina. Dejó la herramienta.</p>
  <p id="9yCC">—¿Has venido a supervisar o a otra cosa, arquitecta?</p>
  <p id="UPG7">—Las dos cosas.</p>
  <p id="iwc3">Él se incorporó. Tenía las rodillas manchadas de lechada blanca. Se acercó a ella con las manos abiertas, las palmas sucias. Elena no retrocedió.</p>
  <p id="5slx">—He estado pensando —dijo él, parándose a un palmo de su cara— en lo del otro día.</p>
  <p id="79sP">—Yo también.</p>
  <p id="rnUj">—Y he llegado a una conclusión.</p>
  <p id="ZLf6">—Dime.</p>
  <p id="1Afw">Él la agarró por la cintura. Con esa fuerza de albañil, la levantó del suelo y la sentó en el alféizar de la ventana. La madera sin lijar le raspó los muslos. Detrás de ella, el hueco abierto al patio interior. Cualquiera podía verlos desde las obras vecinas. Eso la excitó más.</p>
  <p id="j0vp">—La conclusión —dijo él, arrodillándose delante de ella y abriéndole las piernas— es que no voy a poder trabajar si vienes cada día con esa falda y ese olor a coño mojado.</p>
  <p id="7F1a">—No huelo a nada.</p>
  <p id="ne4z">—Hueles. Y a mí me gusta.</p>
  <p id="MJ3R">Le levantó la falda. La subió hasta la cintura. Vio su coño desnudo, los labios vaginales rosados, ya brillantes. Ramón metió dos dedos sin previo aviso. Elena se arqueó contra el marco de la ventana. Los dedos de él eran ásperos, las uñas negras de obra, pero sabían exactamente dónde tocar. La acariciaron por dentro, encontraron ese punto que ella ni siquiera se tocaba cuando se masturbaba.</p>
  <p id="vRfq">—Dime la verdad —dijo él mientras movía los dedos, despacio, viendo cómo ella se retorcía—. Cuando te follas a tu marido, ¿piensas en mí?</p>
  <p id="jBv2">—No me follo a mi marido.</p>
  <p id="SjsH">—¿Ah, no?</p>
  <p id="nC7f">—Hace meses que no me toca.</p>
  <p id="GEkM">Ramón detuvo los dedos. Elena gimió por la interrupción.</p>
  <p id="9jzK">—¿Entonces de quién es este coño tan mojado?</p>
  <p id="uJS9">—Tuyo —susurró ella.</p>
  <p id="zbLt">—No te he oído.</p>
  <p id="Q1Zl">—¡Tuyo, joder, tuyo! Ahora fóllame de una puta vez.</p>
  <p id="ffgn">Él se puso de pie. Se bajó el pantalón de trabajo hasta los muslos. La polla ya estaba dura, apuntando hacia arriba, gruesa y con la punta morada. Elena la miró y se lamió los labios. Quería chuparla, quería que se la metiera en la boca hasta ahogarse, pero él no le dio tiempo. La agarró de los muslos, la sacó del alféizar y la puso de rodillas en el suelo de cemento.</p>
  <p id="TsRS">—Mírate —dijo él.</p>
  <p id="6UUX">Delante de ella, apoyado contra la pared, había un espejo enorme. El del vestidor. Aún no lo habían colgado, pero la luna reflejaba toda la habitación. Elena se vio a sí misma: de rodillas sobre el cemento, la falda subida, el culo al aire, las tetas fuera de la blusa, los pezones duros como piedras. Y detrás de ella, Ramón, con la polla en la mano, mirándola desde arriba.</p>
  <p id="e1H7">—Así me gusta —dijo él—. Que te veas. Que sepas lo puta que eres.</p>
  <p id="1tkA">Elena quiso contestar algo, pero él ya estaba metiéndosela. Por detrás, de rodillas, agarrándole las caderas. Entró entera de una vez, sin el sudor del primer día, solo con la lubricación natural de ella que chorreaba por sus muslos.</p>
  <p id="Wgan">El espejo le devolvió la imagen de Ramón follándola. La polla entrando y saliendo, los labios vaginales abriéndose a cada embestida. Elena no podía dejar de mirarse. Se veía irreconocible: la boca abierta, los ojos en blanco, las manos arañando el cemento.</p>
  <p id="q8rd">—¿Tu marido sabe —dijo Ramón, embistiendo más fuerte— que te mojas más con el albañil que con su cartera?</p>
  <p id="wUcL">—No... no sabe nada...</p>
  <p id="Zrnp">—Pues yo creo que lo sabe. Yo creo que por eso no viene a la obra. Porque sabe que aquí te follo yo.</p>
  <p id="cePw">Él la agarró del pelo y la obligó a levantar la cara hacia el espejo. Los dos se veían reflejados: él con el torso sudado, ella con la boca abierta, las tetas balanceándose.</p>
  <p id="URsJ">—Mira cómo te follo, Elena. Mira cómo te gusta.</p>
  <p id="zMvP">Ella se corrió. El orgasmo le subió desde los pies, le recorrió la espalda, le explotó en el coño con espasmos que casi la tumbaron. Apretó la polla de Ramón dentro, tan fuerte que él gruñó y se vino justo después, llenándola de semen caliente que se desbordó y cayó al cemento.</p>
  <p id="al9o">Se quedaron quietos un momento, solo respirando. Luego él se apartó. El semen de los dos formaba un charquito en el suelo sin baldosas.</p>
  <p id="zqCA">—Ahora tengo que limpiar esto —dijo Ramón señalando las gotas blancas—. Y la lechada.</p>
  <p id="aKrW">Elena se rió, mareada todavía. Se incorporó, se bajó la falda y se limpió el coño con un pañuelo de papel del bolsillo.</p>
  <p id="pkJr">—¿Crees que el gres porcelánico aguanta manchas de semen?</p>
  <p id="6WPH">—Habría que preguntarle a tu marido. Él pagó la prueba.</p>
  <p id="8vAi">Elena se ajustó la ropa. Iba a contestar cuando oyó pasos en la escalera. Alguien subía. Rápido. Los dos se miraron. No dio tiempo a nada.</p>
  <p id="Ibor">La puerta del dormitorio se abrió. Juan. El primo de Ramón. El peón que había vuelto de comer antes de tiempo. Tenía treinta y cinco años, el mismo oficio, menos arrugas pero la misma mirada de lobo.</p>
  <p id="JQb0">Se quedó en el umbral. Miró a Ramón con la polla aún fuera, todavía medio erecta. Miró a Elena con la falda torcida y la cara encendida. Y sonrió.</p>
  <p id="h88p">—Perdonad —dijo—. He venido a por la radial.</p>
  <p id="pznk">Ramón se subió los pantalones como si nada. Juan seguía sonriendo. Elena quería que la tierra la tragase.</p>
  <p id="gSBG">—¿Vas a decir algo? —preguntó ella, la voz temblorosa.</p>
  <p id="vIGI">—¿Yo? —Juan se encogió de hombros—. No he visto nada. He visto baldosas. Preciosas, por cierto. A tu marido le van a encantar.</p>
  <p id="d1V8">Y se fue. Bajó las escaleras silbando. Elena se quedó paralizada. El corazón le latía en la garganta. Ramón encendió otro cigarro.</p>
  <p id="r1k8">—Es mi primo —dijo, echando el humo—. No dirá nada.</p>
  <p id="fBdx">—¿Estás seguro?</p>
  <p id="WdKT">—Completamente.</p>
  <p id="KjYk">Luego apagó el cigarro contra la pared, justo donde la lechada aún no había secado.</p>
  <p id="YvKL">—Pero —añadió, mirándola con esa sonrisa que ya empezaba a conocer demasiado bien— va a querer probar también.</p>
  <p id="Avzr">Elena sintió un escalofrío que le recorrió el vientre. Era miedo. Era asco. Era deseo. Todo junto y revuelto, como el cemento en la cubeta.</p>
  <p id="uJDh">No dijo nada. Salió del dormitorio, bajó las escaleras, cruzó el salón vacío. En el coche, antes de arrancar, apoyó la frente en el volante y respiró hondo. Tenía el coño dolorido, el semen aún fresco entre las piernas, y el número de teléfono de Juan en la memoria del móvil porque se lo había dado ella misma la semana pasada para los partes de obra.</p>
  <p id="MlHm">Sabía que iba a llamarlo.</p>
  <p id="JrBT">Sabía que iba a pasar.</p>
  <p id="kiuD"></p>
  <p id="EpiE">© Elena Rios</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/B4izUHvwBGt</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/B4izUHvwBGt?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/B4izUHvwBGt?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Mi tía de 48 me usa toda la semana</title><pubDate>Fri, 22 May 2026 00:40:25 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img4.teletype.in/files/f6/d5/f6d5ab0f-b97c-46bd-ba08-2fea0db451df.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img2.teletype.in/files/11/2a/112a84d3-eea6-4d2f-ab77-78cf200c6689.png"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 9 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="gof0" class="m_original">
    <img src="https://img2.teletype.in/files/11/2a/112a84d3-eea6-4d2f-ab77-78cf200c6689.png" width="852" />
  </figure>
  <p id="RQhh">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>9 min.</strong> ]</p>
  <p id="2uQR">Un joven pasa una semana con su tía recién divorciada. La tensión sexual crece hasta que una noche explota en encuentros prohibidos. Lo que empieza como una aventura de siete días se convierte en un secreto a dos voces que su madre prefiere no ver.</p>
  <p id="Y32q"></p>
  <p id="59GW"></p>
  <p id="hMo2">Cuando mi tía Laura cruzó la puerta de mi piso con su maleta, sabía que esa semana iba a pasar algo, pero no imaginé que terminaría masturbándome escuchándola ducharse.</p>
  <p id="iG2B">Carlos la observó mientras ella dejaba la maleta en el recibidor. Laura, cuarenta y ocho años, divorciada hace uno, sin hijos, con un cuerpo que ni las de veinte. El jersey ajustado marcaba sus pechos, los vaqueros negros se pegaban a sus caderas. Sonrió.</p>
  <p id="o5om">—Carlitos, qué bien está esto. Muy ordenado para un chico de tu edad.</p>
  <p id="CtRE">Él la ayudó con las bolsas. El perfume de ella, algo floral y pesado, llenó la entrada.</p>
  <p id="MsZE">—El sofá es cómodo —dijo Carlos señalando el salón—. La habitación es tuya.</p>
  <p id="bjJl">Laura levantó una ceja.</p>
  <p id="o8nT">—¿Tu cama? No me jodas, sobrino. Dormiré yo en el sofá.</p>
  <p id="VCLY">—Ni de coña.</p>
  <p id="mnPX">Discutieron un minuto hasta que ella aceptó. Él se quedaría el sofá. Ella ocuparía su cama, la única del piso. Siete días. Siete putos días.</p>
  <p id="eyUR">El lunes pasó sin incidentes. Laura cocinó pasta. Bebieron vino. Rieron con historias familiares. Él notó que ella no llevaba sujetador debajo de la bata cuando se cambió para cenar. Los pezones marcaban la tela fina. Carlos desvió la mirada, pero su polla ya empezaba a endurecerse.</p>
  <p id="Rrmh">Martes. Se duchó pensando en ella. Se masturbó rápido, con culpa, imaginando sus manos en las caderas de Laura. Salió y ella estaba en el salón, piernas cruzadas, leyendo. El camisón dejaba ver la curva de sus muslos.</p>
  <p id="hoqC">—¿Todo bien? —preguntó ella sin levantar la vista.</p>
  <p id="9XZs">—Sí.</p>
  <p id="LyoN">Mierda. Su cara estaba roja.</p>
  <p id="IrY0">Miércoles. La noche que todo cambió.</p>
  <p id="8nJY">Carlos no podía dormir. El sofá era incómodo, sí, pero no era eso. Era el sonido. El crujido de la cama. Su tía dando vueltas. Las tres de la madrugada.</p>
  <p id="2gEn">La puerta de la habitación se abrió. Laura salió. Camisón corto, azul, casi transparente con la luz de la nevera. Caminó hacia la cocina. Carlos fingió dormir, pero entreabrió los ojos.</p>
  <p id="TI8n">Sus piernas. Largas, bronceadas. El camisón se subió mientras se estiraba para alcanzar un vaso. Las bragas negras. Un triángulo de tela que apenas cubría su coño. Carlos sintió cómo la polla se le ponía dura bajo la manta. Imposible disimular.</p>
  <p id="MAnP">Laura llenó el vaso. Bebió agua. Y entonces se giró.</p>
  <p id="7gV0">Él cerró los ojos a tiempo. Oyó sus pies descalzos acercándose. Se detuvo junto al sofá.</p>
  <p id="lytn">—Carlos —susurró—. ¿Estás despierto?</p>
  <p id="Ru3j">Silencio. Ella aguantó cinco segundos. Luego volvió a la habitación.</p>
  <p id="r6WL">Cuando la puerta se cerró, él metió la mano bajo la manta. Se masturbó en silencio, mordiendo la almohada, pensando en esas bragas negras y en cómo le gustaría apartarlas con los dientes.</p>
  <p id="OiYn">Jueves. El día que explotó todo.</p>
  <p id="wtCE">Carlos llegó de clase dos horas antes de lo previsto. El profesor había cancelado. Subió las escaleras con las llaves en la mano. Abrió la puerta.</p>
  <p id="hbuS">Sonido de agua. La ducha.</p>
  <p id="G0Q4">La puerta del baño estaba entreabierta. La bisagra rota desde hacía meses, pero esta vez no estaba del todo cerrada. Él sabía que debería avisar. En lugar de eso, se quedó quieto, mirando.</p>
  <p id="61jj">El vapor escapaba por la rendija. Veía su silueta tras la cortina de plástico. Los hombros, la cintura, las nalgas redondeándose bajo el agua. Se mordió el labio. La polla presionaba contra el pantalón.</p>
  <p id="wjgL">—¿Necesitas algo, sobrino?</p>
  <p id="vvpH">La voz de Laura cortó el aire. Él dio un salto. Ella ya salía de la ducha. Lo miraba directamente. Sin esconderse. Con el agua corriendo por sus pechos, por su vientre, por su pubis depilado.</p>
  <p id="qKqA">—Yo... no... la bisagra...</p>
  <p id="AZef">—Ya sé que está rota. —Sonrió—. Lleva rota dos días.</p>
  <p id="2ZEE">Carlos no pudo moverse. Laura cerró el grifo. Salió. Se envolvió en una toalla pequeña que apenas llegaba al inicio de sus muslos.</p>
  <p id="JEco">—Llevas una semana mirándome como si quisieras comerme, Carlos.</p>
  <p id="uPhR">—Laura, yo...</p>
  <p id="Ha0E">—Tía Laura. Así me llamas.</p>
  <p id="akTT">Él tragó saliva. Dio un paso. Luego otro. Estaban tan cerca que sentía su calor, el olor a jabón, a mujer mojada.</p>
  <p id="VVcG">La besó.</p>
  <p id="UEzF">Ella no se apartó. Al contrario, su lengua encontró la de él. Las manos de Carlos subieron por sus costados, empapados por la toalla húmeda. La besó con desesperación, como un crío que prueba por primera vez.</p>
  <p id="zI8f">Laura se dejó caer en el sofá. La toalla se abrió. Sus pechos colgaban ligeros, firmes para su edad, pezones oscuros y erectos.</p>
  <p id="rKA2">—Chúpamelos —dijo ella.</p>
  <p id="kewk">Carlos obedeció. Hundió la cara entre sus tetas, lamiendo, mordisqueando. Laura gemía bajito, arqueando la espalda. Sus manos bajaron hasta la cremallera de él.</p>
  <p id="lQyg">—Quítate esto.</p>
  <p id="wr5r">Los pantalones cayeron. La polla de Carlos saltó, dura, goteando ya. Laura la miró y sonrió.</p>
  <p id="SVrZ">—Qué bonita.</p>
  <p id="OK3z">Él intentó decir algo, pero ella ya se había montado encima. Una mano guió la polla hasta su coño. Mojado. Empapado. Laura se sentó de golpe.</p>
  <p id="yC0v">Carlos gimió como un animal. El coño de su tía lo envolvía caliente, apretado, perfecto.</p>
  <p id="6BYc">—Joder, sobrino —susurró ella mientras empezaba a moverse—. Cuánto necesitaba esto.</p>
  <p id="Cl0r">Él no duró ni dos minutos. Corriéndose como un adolescente, llenándola de semen. Laura se rió, sin bajarse, apretando alrededor de su polla aún dura.</p>
  <p id="2Pcy">—Tranquilo —dijo—. Aún no he terminado yo.</p>
  <p id="OsbO">Se bajó de él con un movimiento lento. La polla de Carlos, aún dura y goteando semen, quedó al aire. Laura se puso de rodillas entre sus piernas.</p>
  <p id="gTFi">—Te dije que llevaba meses sin polla joven —susurró, tomando el glande con una mano—. Y no pienso quedarme con las ganas.</p>
  <p id="25tI">Lo metió en su boca. Carlos gimió, hipersensible después de haberse corrido. La lengua de Laura recorría el semen, mezclándose con su propia saliva. Mientras chupaba, su mano bajó hasta su propio coño. Mojado. Empapado todavía. Comenzó a masturbarse con dos dedos, sin dejar de chupar.</p>
  <p id="jn1u">Los gemidos de ella vibraban alrededor de la polla de Carlos. Él miraba cómo su tía se frotaba el coño con furia, cómo se metía los dedos, cómo se retorcía mientras lo mamaba.</p>
  <p id="5arx">—Me voy a correr —dijo Laura, y su boca se apartó justo a tiempo.</p>
  <p id="u4SI">Gimió fuerte. Su cuerpo se tensó. Los dedos seguían dentro de su coño mientras el orgasmo la recorría entera. Se quedó arrodillada unos segundos, recuperando el aliento, con la mirada perdida.</p>
  <p id="P72N">Luego levantó la cabeza y sonrió.</p>
  <p id="CUkJ">—Así está mejor.</p>
  <p id="LAJM">Laura se levantó, se puso la bata y le guiñó un ojo.</p>
  <p id="scR6">—Mañana tú me invitas a cenar, ¿vale?</p>
  <p id="T8bB">Carlos asintió, sin aliento. Ella desapareció en la habitación.</p>
  <p id="ea2D">Quince minutos después, sonó su móvil. Mensaje de su madre: &quot;Tu tía Laura está pasando por un mal momento. Cuídala mucho. Y no la hagas sentir incómoda, ¿me oyes?&quot;</p>
  <p id="F3e2">Carlos se quedó mirando la pantalla. ¿Sabía su madre algo? ¿O era solo casualidad?</p>
  <p id="QOxV">Esa noche no durmió. Solo pensaba en el coño de su tía y en cómo iba a follarla otra vez.</p>
  <p id="Kum0">Parte 2: &quot;Sobrino mojado, tía contenta&quot;</p>
  <p id="sM06">El viernes llegó con lluvia. Carlos había planeado llevarla a cenar fuera, pero el diluvio los atrapó en casa. Laura preparó ensalada y pasta. Él abrió una botella de vino tinto.</p>
  <p id="IFqE">—No pasa nada —dijo ella encogiendo los hombros—. Cenamos aquí. Más íntimo.</p>
  <p id="ZJMl">Carlos notó cómo pronunciaba íntimo. Dejó la palabra flotando mientras servía las copas.</p>
  <p id="5jo9">Laura se había vestido para salir. Vestido rojo, escote pronunciado, tacones. El maquillaje justo, labios brillantes. Su pelo suelto le caía sobre los hombros.</p>
  <p id="CFMM">—Estás guapísima —dijo Carlos, y sonó más sincero de lo que quería.</p>
  <p id="LPwW">Ella sonrió. Inclinó la cabeza.</p>
  <p id="wR3g">—Tú también estás guapo, sobrino. Con ese jersey de cuello alto... pareces mayor.</p>
  <p id="BEyN">Bebieron. Charlaron de cosas sin importancia. El piso que había encontrado Laura. Los exámenes de Carlos. La lluvia golpeaba los cristales.</p>
  <p id="r1Zl">Tercera copa de vino. Cuarta. La música sonaba bajito desde el móvil de Carlos. Balada de los ochenta. Laura se levantó.</p>
  <p id="1ixn">—Bailamos.</p>
  <p id="glTi">No era una pregunta. Carlos se puso en pie. Ella lo rodeó con los brazos, apoyó la cabeza en su pecho. Movimiento lento en la penumbra del salón. Las manos de Carlos en la cintura de ella. El vestido rojo subía un poco cada vez que se movían.</p>
  <p id="F6Jd">—¿Te acuerdas cuando venías a casa de pequeñito? —susurró Laura—. Siempre me miraba. Tu madre decía: &quot;Este niño tiene una fijación con su tía&quot;.</p>
  <p id="BEnP">—No sabía lo que miraba —mintió Carlos.</p>
  <p id="uIsc">—Mentirosillo.</p>
  <p id="im8h">Ella levantó la cara. Lo besó. No fue un beso tímido, fue profundo, con lengua, con ganas. Las manos de Carlos apretaron sus nalgas a través del vestido. Laura gimió contra su boca.</p>
  <p id="ck86">—Llévame a la cama.</p>
  <p id="C4ob">Carlos la levantó en brazos. Ella rió, se aferró a su cuello. Atravesaron el pasillo. La puerta de la habitación— su habitación, aunque ahora fuera de ella— se abrió de una patada.</p>
  <p id="HOQl">La dejó sobre el colchón. El vestido rojo subió hasta la cintura. Bragas negras, otra vez. Las mismas de aquella noche. Carlos las bajó despacio, besando su vientre, su pelvis.</p>
  <p id="wh6E">—Deja ya los juegos —jadeó Laura.</p>
  <p id="Sqb3">La polla de Carlos estaba tan dura que dolía. Se puso un condón rápido, aunque ella ya había dicho lo del DIU. No quería correrse dentro otra vez. Quería durar.</p>
  <p id="X2r3">Entró. Despacio. El coño de Laura lo recibió caliente, mojado, tembloroso.</p>
  <p id="tXZy">—Así... joder, así...</p>
  <p id="KnEg">La folló despacio, sin prisas. Cada embestida hacía crujir la cama. Laura mordía la almohada, gemía su nombre— Carlos, Carlos— pero en un momento dijo:</p>
  <p id="TL96">—Sobrino.</p>
  <p id="kAhz">Esa palabra le recorrió la espalda como un escalofrío. Vergüenza. Deseo. Una mezcla sucia que lo hizo empujar más fuerte.</p>
  <p id="mV8n">—Dilo otra vez —pidió él.</p>
  <p id="h1kt">—Sobrino... mi sobrino follándome...</p>
  <p id="pjJp">Carlos perdió el ritmo. Estaba a punto de correrse. Pero Laura lo giró. Se puso encima.</p>
  <p id="qcsl">Ella controlaba ahora. Cabalgaba despacio, moviendo las caderas en círculos. Sus pechos saltaban. Carlos los sujetaba, los chupaba. El sudor corría por el escote.</p>
  <p id="niQB">—Llevaba meses sin sentir una polla joven —susurró Laura, inclinándose sobre él—. Tu tío... ya no se le levantaba.</p>
  <p id="tRfH">La palabra tío hizo que Carlos se tensara. Pero Laura aceleró. Y entonces él no pensó más. Se vino dentro, llenándo el condón de semen, mientras ella gemía y se corría también, apretándolo con el coño.</p>
  <p id="NYfz">Pasó un minuto. Luego otro. Laura se desplomó sobre su pecho. Carlos la abrazó. El sudor mezclado, los latidos acelerados.</p>
  <p id="yO3D">—Eres un vicio, sobrino.</p>
  <p id="clPP">Él no respondió. Pensó en su madre. En su padre. En el tío del divorcio. En todo el árbol familiar que se rompía si alguien se enteraba.</p>
  <p id="nuF5">Pero también pensó que nunca había follado tan bien. Nunca.</p>
  <p id="XsCG">Laura se durmió en su pecho. Carlos tardó en conciliar el sueño. Cuando lo hizo, soñó con ella montándole en la mesa del comedor familiar.</p>
  <p id="VDLj">Sábado por la mañana. Once. Café recién hecho.</p>
  <p id="SrJG">El teléfono de Laura sonó. Miró la pantalla y sonrió.</p>
  <p id="szES">—Es tu madre.</p>
  <p id="K3WM">Carlos se quedó helado. Laura contestó con normalidad.</p>
  <p id="orkX">—Sí, hermana, todo bien. Tu hijo es un amor, me ha cuidado mucho.</p>
  <p id="ULqu">Silencio. Laura lo miraba mientras hablaba. Cruzó las piernas. La bata se abrió un poco. Carlos vio la marca de sus dientes en el pecho de ella.</p>
  <p id="qhQs">—No, si está soltero —dijo Laura en el teléfono—. Aunque creo que ya no lo está.</p>
  <p id="CXWs">Carlos se atragantó con el café. Tosió, escupió medio sorbo. Laura se rió bajito.</p>
  <p id="xvWv">—Te llamo luego, hermana. Sí. Un beso.</p>
  <p id="Q48j">Colgó. Laura dejó el móvil en la mesa. Lo miró fijamente.</p>
  <p id="hZOp">—No te preocupes —dijo—, no le he contado nada. Pero... ¿y si lo hiciera?</p>
  <p id="TE5v">Carlos sintió cómo se le helaba la sangre. Laura se levantó, fue a la cocina, volvió con un vaso de agua.</p>
  <p id="BwKp">—Relájate. No voy a hacerlo.</p>
  <p id="PyoJ">—¿Por qué?</p>
  <p id="YWmP">Ella bebió agua. Se secó los labios con el dorso de la mano.</p>
  <p id="1xkd">—Porque aún no he terminado contigo, sobrino. Y si se entera, esto se acaba.</p>
  <p id="JRJ1">© Elena Rios</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/bd7msSrJUIc</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/bd7msSrJUIc?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/bd7msSrJUIc?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Paredes de Papel 43</title><pubDate>Thu, 21 May 2026 02:28:10 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img4.teletype.in/files/f4/55/f4555fab-66bd-49cd-9537-489af3ca9e4d.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img1.teletype.in/files/8b/77/8b7792a2-00d1-41e9-9641-72d9c234afc5.jpeg"></img>Mientras yo me fumaba a escondidas un cigarrillo en la terraza pues, al menos en su presencia, había comenzado a cumplir mi promesa de dejar el hábito. La nueva semana transcurrió tranquila, sin noticias de Fernando, pues Agustín, sin tener que volver a viajar hasta el lunes siguiente, había conseguido que en su empresa le dejasen una semana de trabajo más relajado en casa. En ese tiempo, no escuché ni un ruido a través de la pared que delatara los frecuentes escarceos del vecino, ni siquiera con la asistenta cuando no había nadie más en su casa. Tal vez fuera porque sabía que mi marido estaba conmigo, o porque yo ya le había dado el suficiente sexo para una temporada. «No», me dije en una ocasión. «Es un auténtico semental, necesita...]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="UESC" class="m_original">
    <img src="https://img1.teletype.in/files/8b/77/8b7792a2-00d1-41e9-9641-72d9c234afc5.jpeg" width="1470" />
  </figure>
  <p id="j08R">Mientras yo me fumaba a escondidas un cigarrillo en la terraza pues, al menos en su presencia, había comenzado a cumplir mi promesa de dejar el hábito. La nueva semana transcurrió tranquila, sin noticias de Fernando, pues Agustín, sin tener que volver a viajar hasta el lunes siguiente, había conseguido que en su empresa le dejasen una semana de trabajo más relajado en casa. En ese tiempo, no escuché ni un ruido a través de la pared que delatara los frecuentes escarceos del vecino, ni siquiera con la asistenta cuando no había nadie más en su casa. Tal vez fuera porque sabía que mi marido estaba conmigo, o porque yo ya le había dado el suficiente sexo para una temporada. «No», me dije en una ocasión. «Es un auténtico semental, necesita y tiene la oportunidad de follar cuanto quiera. Seguro que lo está haciendo por ahí, o con la rumana en el dormitorio de sus padres…» La verdad es que no me importaba, no tenía derecho a sentir celos, y ya había interiorizado profundamente la idea de que el chico no debía representar para mí más que un magnífico juguete con el que disfrutar en mis periodos de soledad. ============================== El sábado siguiente amaneció como un día especialmente caluroso, lo que, en un principio, me dio mucha pereza para acudir con Agustín a un concierto de música clásica al aire libre. Pero, al final, mi maridito consiguió convencerme para no dejar de ir, pues hacía un mes que teníamos las entradas y, además, me informó de que ese mismo día, Pilar y José Antonio nos habían vuelto a invitar a comer en su casa y tomar unas copas hasta que cayese el calor. La idea de volver a encontrarme con mi amante en presencia de mi marido y sus padres me causó cierto desasosiego, pero a la vez, me resultó emocionante. No había vuelto a verle desde que me había empotrado en la pared y, entre otras deliciosas cosas, me había descubierto las excelencias del sexo anal… ¿Habría guardado mi tanga con olor a hembra? Tras varios días batallando con la ansiedad de haber dejado forzosamente de fumar por tener siempre a Agustín cerca, sentí la necesidad de aprovechar la oportunidad de que se metía en la ducha para consumir, fuera y apresuradamente, un cigarrillo que me trajo gratos recuerdos. Un buen enjuague bucal y concienzudo lavado de manos en el aseo del dormitorio enmascararon la falta a la promesa hecha a mi esposo. «El más intrascendente de los pecados que tengo que ocultar…» Más serena, tomé la determinación de divertirme con la situación por la que tendría que pasar. Aprovechando que debía arreglarme para asistir al concierto, decidí ponerme el elegante y ajustado vestido verde que había seleccionado una semana atrás para deslumbrar a Fer, habiéndome impedido su impetuoso asalto lucirlo para él. En el cajón de la ropa interior comprobé que el único sujetador que quedaba bien con la prenda elegida era, precisamente, aquél que iba a juego con el tanga que había regalado al chico a cambio de su bóxer. «¡No puedo ir con una pieza de cada!», me dije. «¡Sería un sacrilegio no llevar el conjunto completo!», añadí, dibujándoseme una pícara sonrisa en los labios. Por primera vez en mi vida, me vestí sin llevar prenda íntima inferior, y me resultó de lo más excitante. Coqueteando con mi propio reflejo en el espejo, comprobé que el vestido me quedaba como un guante, ajustándose a cada vertiginosa curva de mi cuerpo; cubriendo mis voluptuosos pechos para formar el escote palabra de honor, pero, a la vez, remarcando su globosidad y turgencia; ciñéndose a mi esbelta cintura, de invertidos paréntesis que han eludido el inevitable ensanchamiento de la procreación; delineando mis pronunciadas caderas de ánfora romana; dibujando la rotundidad de mis firmes nalgas, redondeadas rocas de ribera fluvial, y envolviendo mis tersos muslos hasta casi las rodillas, formando una campana bajo la cual, en lugar de badajo, se encontraba mi jugoso coñito. Agustín salió de su tranquila ducha, entrando en el dormitorio en el momento en que terminaba de calzarme los taconazos y comprobaba cómo ensalzaban la tonicidad de mis piernas y elevaban, aún más, mi prieto culito. — ¡Estás espectacular, nena! —exclamó al verme—. No habías vuelto a ponerte ese modelito desde la boda de mi sobrino… ¡Anda que no voy a presumir de mujer en el concierto! — Exagerado —contesté, riéndome encantada por el cumplido. «Y si supieras que no llevo bragas…»—. Seguro que allí habrá jovencitas que atraigan más las miradas —terminé diciendo. — Ninguna te llegará a la tapa de los tacones —aseguró, rodeándome la cintura con los brazos y haciéndome sentir, a través de la toalla enrollada en su cintura, que era lo que realmente pensaba. — Cuánto te quiero… —susurré, absolutamente convencida de ello. Me besó apasionadamente, estrechando su abrazo, y sus manos comenzaron a recorrerme la cintura con suaves caricias que comenzaban a bajar hacia mi culo. «¡Va a notar que no llevo tanga!», grité por dentro. Sentí un escalofrío y, a la vez, una terrible excitación, por lo que, manteniendo a duras penas la cabeza fría, me separé de mi esposo apartando suavemente sus manos, que ya alcanzaban a donde debería haber notado la tira del tanga. «No se ha dado cuenta. Menos mal que la cabeza con la que está pensando ahora mismo no es la que tiene sobre los hombros». — Venga ya, Mayca, que estás muy buena y tenemos tiempo para uno rapidito, ¿no? —me recriminó. — Yo todavía no me he maquillado —traté de poner una excusa—, y ya me he peinado… — Venga, cariño —insistió él, devorándome con la mirada—. No puedes ponerte así y no dejarme catarte… Nos da tiempo a todo, y siempre puedes hacerte una coleta con la que estás súper sexy… No me quedaban excusas, me iba a pillar sin ropa interior e iba alucinar. ¿Cómo podría explicarle que iba a un concierto de música clásica y, sobre todo, a casa de los vecinos con el coño al aire? El miedo me dejó paralizada, pero, de repente, la providencia vino en mi auxilio. El nudo de la toalla de Agustín se había aflojado al frotarse contra mí y, justo en ese momento, se le cayó al suelo, mostrándome su pene erecto apuntándome a la cara, como una señal. No lo dudé ni un segundo. Ante un incrédulo Agustín, me puse de rodillas, agarré su polla sobresaliendo de mi puño poco más que la testa, y le di un jugoso beso. — ¡Joder, cariño! —exclamó. Chupeteé el glande con mis labios y lengua, besándoselo golosamente. Había encontrado una salida para no tener que dar una explicación que no podía, ¿y por qué no disfrutarlo? Me comí el balano, haciéndolo entrar en mi boca hasta que mis labios dieron con mi puño, y continué succionando hacia dentro y hacia fuera, con mis suculentos pétalos envolviéndolo mientras la lengua le acariciaba el frenillo. — Uf, nena —escuché desde las alturas—, si sigues así no me va a dar para echarte un polvo, ufff… «¡Oído cocina!», gritó mi demonio interno. Quité la mano para agarrarme a sus muslos y devorar toda la v3rga hasta el final, alcanzándome la campanilla, aunque no pudiendo pasar de ese límite que otro había rebasado sobradamente. Continuará… Autor: Alfascorpii</p>

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  <p id="i4ob">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>51 min.</strong> ]</p>
  <p id="FKiJ">Elena,madre ejemplar de 40 años, ofrece su cuerpo maduro y cachondo al director para salvar a su hijo de la expulsión</p>
  <p id="sBWR"></p>
  <p id="q7Ek">Elena López detuvo el SUV familiar en el aparcamiento casi vacío del instituto y apagó el motor. Durante casi un minuto completo se quedó allí sentada, con las manos aún aferradas al volante, respirando de forma entrecortada. Sus pechos grandes y pesados de 95D subían y bajaban con fuerza, presionando contra el cinturón de seguridad que se hundía entre el profundo valle de sus tetas. El vestido de lana gris, ajustado en la cintura y con un escote que pretendía ser discreto, se tensaba obscenamente sobre sus ubres maduras, marcando claramente la forma redonda y pesada de cada una. A sus 40 años, Elena era el sueño húmedo de cualquier hombre con gusto por las madres suburbanas: cuerpo de reloj de arena exagerado, piel oliva suave heredada de su abuela andaluza, cabello castaño ondulado que caía rebelde sobre sus hombros, y unos ojos verdes que ahora brillaban con una mezcla de miedo, determinación y algo más oscuro que no quería nombrar.</p>
  <p id="s9NX">Debajo del vestido llevaba la lencería que había elegido esa mañana casi sin pensar, pero que ahora le parecía una traición: un sujetador negro de encaje push-up que levantaba y juntaba sus tetas como si fueran una ofrenda, haciendo que casi se desbordaran por el escote. El tanga a juego era ridículamente pequeña, un triángulo de seda que apenas cubría su coño completamente depilado y que ya sentía ligeramente húmedo por la ansiedad y el roce constante contra sus labios mayores. Cada vez que movía las caderas en el asiento, la fina tela se clavaba entre sus nalgas redondas y firmes, rozando su ano y su clítoris de forma traicionera.</p>
  <p id="sSU1">La carta de expulsión de Pablo estaba arrugada dentro de su bolso como una sentencia de muerte. Su único hijo, de 18 años, alto y desgarbado como su padre, había sido pillado vendiendo marihuana en el baño de chicas del instituto, intentando impresionar a sus compañeras. Elena no había pegado ojo en toda la noche. Había imaginado a Pablo en la calle, metido en pandillas, destruyendo su futuro y arrastrando a toda la familia al fango de la vergüenza. Javier, su marido, exhausto de turnos dobles en la fábrica, solo había maldecido y abierto otra cerveza. Como siempre, la responsabilidad caía sobre ella. Ella era la que mantenía la casa unida, la que cocinaba, la que mediaba, la que fingía orgasmos en la cama para no complicar más las cosas. Y hoy, por su hijo, estaba dispuesta a cruzar cualquier línea.</p>
  <p id="HT5b">Salió del coche bajo la llovizna fría de noviembre. El aire olía a tierra mojada y hojas muertas. Sus tacones medianos resonaron con fuerza en el asfalto mientras caminaba hacia la entrada del instituto. Cada paso hacía que sus caderas se balancearan de forma pronunciada, que su culo redondo y carnoso se moviera bajo el vestido y que sus tetas rebotaran pesadamente, haciendo que el encaje del sujetador rozara sus pezones, que ya se habían endurecido por el frío y los nervios.</p>
  <p id="emwy">El edificio estaba casi desierto. Las clases habían terminado hacía rato y solo quedaban los ecos lejanos de un conserje barriendo. Elena recorrió los pasillos vacíos, el olor a desinfectante mezclado con su perfume de vainilla, jazmín y un toque de sudor nervioso. Su corazón latía tan fuerte que parecía que sus tetas vibraban con cada latido. Llegó frente a la puerta del despacho del director y se detuvo un segundo, respirando hondo. Sus pezones presionaban visiblemente contra la lana del vestido.</p>
  <p id="Fi8V">Llamó suavemente con los nudillos.</p>
  <p id="Bzgj">—Adelante —respondió una voz grave, profunda y autoritaria.</p>
  <p id="ucwp">Elena abrió la puerta y entró. El despacho olía a madera vieja, tinta y colonia masculina. Antonio Vargas estaba sentado detrás de su gran escritorio de roble, imponente con sus 1,85 metros de altura y complexión robusta. Tenía 55 años, cabello canoso peinado hacia atrás con rigidez, ojos azules fríos y penetrantes, y una barriga incipiente que no restaba masculinidad a su figura. Llevaba la camisa blanca arremangada hasta los codos, dejando ver antebrazos fuertes y veteados, y un pantalón gris que se ajustaba a sus muslos.</p>
  <p id="GB3u">Cuando Elena entró, Vargas levantó la vista y la recorrió lentamente de arriba abajo sin ningún disimulo. Sus ojos se detuvieron primero en sus pechos, observando cómo se movían con su respiración agitada, luego bajaron por su cintura estrecha hasta sus caderas anchas y finalmente a sus piernas. Una sonrisa lenta y depredadora se dibujó en sus labios.</p>
  <p id="xlOr">—Señora López… Elena —dijo con voz ronca, señalando la silla frente a él—. Siéntese, por favor.</p>
  <p id="slaQ">Elena cerró la puerta tras de sí y caminó hacia la silla. Sabía que él la estaba mirando el culo mientras se movía. Se sentó con elegancia, cruzando las piernas lentamente. El vestido se subió un poco por sus muslos gruesos, dejando ver el borde superior de sus medias de rejilla. Juntó los brazos delante del cuerpo, presionando sus tetas una contra otra y creando un escote profundo y jugoso que dejaba ver el encaje negro del sujetador.</p>
  <p id="5Klc">—Director Vargas… —empezó ella con voz suave, temblorosa pero cargada de súplica maternal. Se inclinó ligeramente hacia adelante, haciendo que sus pechos pesados se empujaran más hacia arriba y que el valle entre ellos quedara completamente expuesto—. Gracias por recibirme tan rápido. Sé que Pablo ha cometido un error grave. Lo de la marihuana en el baño de chicas… fue una tontería de adolescente influenciado por malos amigos. Pero es solo un crío. Si lo expulsan, su futuro se va a destruir. Javier trabaja como un esclavo en la fábrica y yo… yo soy la que mantiene esta familia a flote. Haré lo que sea necesario para arreglar esto. Donaciones al instituto, horas de voluntariado, tutorías… lo que usted me pida. Cualquier cosa.</p>
  <p id="sJgh">Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas contenidas mientras hablaba. Vargas no dijo nada al principio. Solo se recostó en su sillón de cuero, que crujió bajo su peso, y la miró con total descaro. Sus ojos azules bajaron abiertamente al escote, observando el movimiento hipnótico de sus tetas al respirar, luego subieron a sus labios carnosos y volvieron al escote.</p>
  <p id="yGGX">—Cualquier cosa… —repitió él lentamente, saboreando cada sílaba con una sonrisa oscura—. Esa es una promesa muy peligrosa, Elena. Muchas madres desesperadas entran por esa puerta diciendo lo mismo. Pero pocas están realmente dispuestas a pagar el precio que yo considero justo.</p>
  <p id="2Z1u">Elena sintió un calor intenso subir por su cuello y bajar hasta su entrepierna. Sus pezones se endurecieron aún más contra el encaje, visibles ahora como dos puntitos marcados bajo la lana.</p>
  <p id="GHoo">—Dígame qué necesita, Antonio… —susurró ella, inclinándose un poco más hacia adelante, ofreciéndole una vista aún mejor de sus ubres maduras y jugosas—. Estoy desesperada. Haré todo lo que esté en mis manos… para salvar a mi hijo.</p>
  <p id="G9j4">Vargas soltó una risa baja y grave, casi un gruñido. Se pasó la lengua por los labios lentamente mientras sus ojos devoraban el cuerpo de la madre que tenía delante.</p>
  <p id="b8a7">&quot;Me temo que no puedes hacer nada, es una falta muy grave que no puedo pasar por alto, es un delito y tu hijo tiene suerte de que no hayamos denunciado a las autoridades y solo lo hemos dejado como una sanción escolar&quot;</p>
  <p id="j5uG">&quot;Siempre existe solución director&quot; dijo Elena dispuesta a todo y acariciándo la mano del director mientras hablaba.</p>
  <p id="rwWK">—Bien… entonces empecemos por lo básico. Quiero oírte decirlo con claridad, Elena. Quiero que me mires a los ojos y me digas exactamente hasta dónde estás dispuesta a llegar con ese cuerpo tan cachondo y maternal que tienes para que yo salve a tu hijo de la expulsión.</p>
  <p id="D32A">El silencio que siguió fue denso, cargado de electricidad sexual. Elena sintió cómo su coño se contraía involuntariamente al llegar al punto que sabía que tendría que llegar para salvar a su hijo.</p>
  <p id="IQe1">Vargas permaneció sentado en su sillón de cuero, observándola con una calma depredadora que hacía que el aire del despacho se volviera denso y pesado. Sus ojos azules recorrieron el cuerpo de Elena sin prisa alguna: desde el rubor que teñía sus mejillas y bajaba por su cuello hasta el profundo escote donde sus pechos 95D presionaban contra la lana gris, pasando por la curva pronunciada de sus caderas y deteniéndose en el borde del vestido que apenas cubría la mitad de sus muslos gruesos y suaves.</p>
  <p id="6j9F">—Levántate —ordenó por fin, con voz grave y autoritaria, como si estuviera dando una instrucción cotidiana.</p>
  <p id="6TOn">Elena sintió un nudo en el estómago. Sus piernas temblaron ligeramente al ponerse de pie frente al escritorio. El vestido se había arrugado un poco en sus caderas, acentuando aún más la forma redonda y carnosa de su culo. Sabía que él la estaba mirando con total descaro, y esa certeza hacía que su tanga se pegara más a su coño, ya húmedo por la mezcla de vergüenza y una excitación traicionera que no quería reconocer.</p>
  <p id="YHDM">—Más cerca —dijo Vargas, señalando el espacio justo al lado de su sillón—. Quiero verte bien. Quiero olerte.</p>
  <p id="wMzl">Ella rodeó el escritorio con pasos cortos y obedientes, sus tacones resonando suavemente en el suelo. Cuando se detuvo frente a él, estaba tan cerca que Vargas podía ver el leve temblor de sus muslos y el modo en que sus pezones ya endurecidos marcaban dos puntitos visibles bajo la tela del vestido.</p>
  <p id="V37l">—Quítate el vestido. Muy despacio —ordenó él—. Y mientras lo haces, quiero que me describas tu cuerpo con detalle. Quiero oír de tu propia boca lo buena madre que eres y cómo cada parte de ti está hecha para ser usada para salvar a tu hijo.</p>
  <p id="GChp">Elena tragó saliva con dificultad. Sus dedos temblorosos buscaron el zipper lateral del vestido. El sonido metálico y prolongado del zipper bajando rompió el silencio como un acto irreversible. Poco a poco fue abriendo la cremallera, dejando que la lana gris se separara sobre su piel oliva suave y cálida. Cuando la tela llegó a sus caderas, Elena tuvo que menearse ligeramente para que el vestido cayera al suelo en un charco alrededor de sus tobillos.</p>
  <p id="35Ge">Quedó expuesta ante él en toda su gloria maternal y carnal: lencería negra de encaje, sujetador push-up que apenas conseguía contener sus tetas enormes y pesadas, que ahora se veían aún más grandes y redondas sin la contención del vestido. El tanga era ridículamente pequeña, un triángulo de seda negra que se hundía entre sus labios mayores hinchados y ya mostraba una mancha oscura y brillante de humedad en la entrepierna. Las medias de rejilla subían por sus muslos gruesos hasta un liguero que mordía suavemente su carne, y sus tacones la obligaban a mantener una postura que sacaba pecho y culo de forma exagerada.</p>
  <p id="zoxW">Vargas soltó un gruñido bajo de aprobación, recostándose en su sillón para disfrutar mejor de la vista.</p>
  <p id="2JvD">—Joder… mira qué cuerpo de puta madura tienes —murmuró—. Esas tetas son obscenas. Tan grandes, tan pesadas… deben dolerte la espalda de cargar con ellas todo el día. Dime, Elena, ¿qué talla son exactamente?</p>
  <p id="6ypf">—95D… —respondió ella con voz baja y avergonzada, sintiendo cómo sus pezones se endurecían aún más bajo la mirada de él—. Son muy pesadas. Se mueven mucho cuando camino o cuando subo escaleras. A veces tengo que sujetarlas con los brazos para que no reboten demasiado.</p>
  <p id="d2T8">—Buena chica —dijo Vargas con una sonrisa cruel—. Sigue. Descríbeme el resto mientras te quitas el sujetador. Quiero ver cómo se te caen esas ubres de madre lechera.</p>
  <p id="9uko">Elena llevó las manos a la espalda y desabrochó el sujetador con dedos torpes. Los tirantes bajaron por sus hombros y, con un rebote pesado y jugoso, sus tetas grandes y redondas saltaron libres. Eran perfectas: piel oliva suave, venitas sutiles visibles bajo la superficie, pezones oscuros y gruesos ya completamente erectos, del tamaño de monedas grandes, rodeados de areolas anchas y oscuras. Las tetas se movieron con vida propia durante unos segundos, pesadas y llenas, antes de asentarse en su posición natural, ligeramente caídas por su tamaño pero aún firmes y tentadoras.</p>
  <p id="Q0EI">—Mis tetas son muy sensibles —continuó ella con la voz entrecortada—. Los pezones se me ponen duros con facilidad… como ahora. Mi marido casi nunca me los toca como es debido. Solo los aprieta un poco antes de follarme rápido.</p>
  <p id="Iw5l">Vargas extendió la mano y tomó una de sus tetas con toda la palma, apretándola con fuerza. Sus dedos ásperos se hundieron en la carne blanda y cálida, amasándola sin piedad, haciendo que la teta desbordara entre sus dedos. Elena soltó un gemido ahogado cuando el pulgar rozó su pezón erecto y lo pellizcó con fuerza, tirando de él.</p>
  <p id="I2fu">—Mira cómo se te pone el pezón como una piedra —se burló él—. ¿Te excita que un extraño te manosee las tetas en su despacho mientras suplicas por tu hijo? ¿O es que tu coño ya sabía que esto iba a pasar?</p>
  <p id="Ov1Q">Elena jadeó, sus caderas moviéndose ligeramente hacia adelante por instinto.</p>
  <p id="kHhv">—Sigue describiéndote —exigió Vargas, sin soltar su teta, apretándola y soltándola rítmicamente mientras con la otra mano señalaba su tanga—. Quítate eso también. Despacio.</p>
  <p id="mlqc">Con las mejillas ardiendo, Elena enganchó los dedos en los laterales del tanga y lo bajó lentamente por sus muslos. La tela se despegó de su coño con un hilo brillante de humedad. Su monte de Venus completamente depilado quedó al descubierto: labios mayores hinchados y rosados, labios menores asomando ligeramente, y su clítoris ya hinchado y brillante de jugos. Un hilo espeso de excitación colgaba entre su coño y el tanga antes de romperse.</p>
  <p id="Ozew">—Mi coño está depilado… —susurró ella, la voz temblando de vergüenza—. Normalmente está cerrado y apretado, pero ahora… está mojado. Muy mojado. Mis labios están hinchados y siento el clítoris palpitando. Nunca había estado tan húmeda solo por… por estar aquí.</p>
  <p id="dFBF">Elena sabía lo que el cabron de Vargas quería y si eso era necesario para salvar a su hijo se habia mentalizado durante el trayecto hasta el Instituto de que lo haría sin dudar.</p>
  <p id="aE2e">Vargas soltó una risa baja y oscura. Soltó su teta solo para bajar la mano directamente entre sus muslos. Sin ningún preámbulo, dos dedos gruesos separaron sus labios mayores y rozaron su entrada chorreante. Elena dio un respingo y soltó un gemido largo cuando él introdujo un dedo lentamente dentro de su coño caliente y resbaladizo, sintiendo cómo las paredes internas lo apretaban con fuerza.</p>
  <p id="ZiTZ">—Hostia puta… estás chorreando como una fuente —gruñó él, metiendo un segundo dedo y empezando a follarla lentamente con ellos—. Escucha ese sonido. Squish… squish… Tu coño está hablando, Elena. Está diciendo que la mamá decente que finge ser en casa en realidad es una zorra desesperada que se moja por humillarse delante de un hombre que puede destruir a su hijo.</p>
  <p id="S3J8">Sus dedos entraban y salían con un ritmo lento y profundo, curvándose hacia arriba para frotar ese punto sensible en su pared anterior. Su pulgar encontró su clítoris hinchado y empezó a trazar círculos firmes y precisos. Elena tuvo que agarrarse al borde del escritorio para no caer, sus tetas pesadas temblando con cada respiración agitada.</p>
  <p id="xLQe">—Dime la verdad —exigió Vargas, acelerando ligeramente el movimiento de sus dedos—. ¿Te has puesto cachonda viniendo aquí a vender tu cuerpo maduro por tu hijo? ¿Te excita saber que vas a tener que abrirte de piernas, chupar polla y dejar que te folle como a una puta barata solo para que Pablo no sea expulsado?</p>
  <p id="b1rK">Elena gimió más fuerte, sus caderas moviéndose involuntariamente contra la mano de él, follándose los dedos gruesos.</p>
  <p id="UVIs">—Sí… —confesó casi sollozando de placer y vergüenza—. Me he puesto cachonda… Estoy empapada. No quería… pero sí, me excita la idea de entregarme. De que uses mis tetas, mi boca, mi coño… todo. Por favor, Antonio… haz lo que quieras con mi cuerpo. Úsame. Humíllame. Solo salva a mi hijo.</p>
  <p id="dgaq">Vargas introdujo un tercer dedo, estirándola más, follándola con movimientos más profundos y rápidos mientras su pulgar seguía atormentando su clítoris sin piedad. El sonido húmedo y obsceno de su coño llenaba el despacho.</p>
  <p id="0CK1">—Buena mamá sacrificada —gruñó él con satisfacción—. Pero esto solo es el principio. Ahora quiero que te pongas de rodillas, completamente desnuda, y me supliques exactamente cómo quieres que use cada parte de tu cuerpo de puta maternal… mientras me sacas la polla y empiezas a adorarla con la boca.</p>
  <p id="eRVT">Elena jadeaba con fuerza, las piernas temblando violentamente, sus tetas subiendo y bajando hipnóticamente mientras los dedos de Vargas seguían entrando y saliendo de su coño chorreante. Sabía que ya había cruzado una línea de la que no podía volver.</p>
  <p id="UwHg">Elena permaneció de pie frente a Vargas durante varios segundos, completamente desnuda salvo por las medias de rejilla negras que subían por sus muslos gruesos y los tacones que la obligaban a mantener una postura provocativa. Sus tetas enormes de 95D colgaban pesadamente, moviéndose con cada respiración entrecortada. Los pezones oscuros y gruesos estaban completamente erectos, palpitando después de los apretones y pellizcos que él le había dado. Entre sus piernas, su coño depilado brillaba de forma obscena: los labios mayores hinchados y separados, los labios menores asomando rosados y mojados, y un hilo espeso y brillante de sus jugos que colgaba desde su entrada hasta casi llegar a la alfombra. El olor dulce y almizclado de su excitación inundaba el despacho, mezclándose con el aroma masculino y dominante de Vargas.</p>
  <p id="X51S">—Arrodíllate —ordenó él con voz grave, profunda y sin prisa, recostándose aún más en su sillón de cuero que crujió bajo su peso—. De rodillas, como la madre desesperada y puta que realmente eres. Quiero verte suplicar desde el suelo, con esas tetas grandes colgando y tu coño chorreando sobre mi alfombra.</p>
  <p id="gDTj">Elena sintió un calor intenso subir desde su pecho hasta su rostro. La humillación era abrasadora, pero también hacía que su clítoris palpitara con más fuerza. Lentamente, con las piernas temblorosas, se dejó caer de rodillas sobre la alfombra raída. El suelo era áspero contra su piel desnuda. Cuando sus rodillas tocaron la tela gastada, sus tetas pesadas se balancearon hacia adelante con un movimiento pesado y jugoso, rozando la parte superior de sus muslos. Desde esa posición baja, tenía que levantar la vista para mirar a Vargas, lo que la hacía sentir aún más pequeña, vulnerable y sometida.</p>
  <p id="MJPM">Vargas abrió las piernas con calma, dejando un espacio amplio entre sus muslos fuertes. La bragueta de su pantalón gris estaba claramente abultada, el contorno de su polla semierecta marcándose de forma evidente.</p>
  <p id="eFwh">—Ahora quiero que supliques como es debido —dijo con una sonrisa lenta y cruel que no llegaba a sus ojos—. Quiero oír cada detalle sucio de tu propia boca. Describe exactamente cómo quieres que use cada parte de tu cuerpo de madre cachonda para salvar a tu hijo. Sé explícita, sé vulgar, sé humillante. Y mientras hablas, vas a sacarme la polla con tus manos temblorosas y vas a empezar a adorarla como la zorra sacrificada que eres.</p>
  <p id="FKmx">Elena tragó saliva con dificultad. Su voz salió baja, temblorosa, cargada de vergüenza y una excitación que ya no podía ocultar:</p>
  <p id="y3v7">—Por favor, Antonio… quiero que uses mis tetas grandes y pesadas. Son tan grandes que me duelen a veces de cargar con ellas todo el día. Puedes apretarlas alrededor de tu polla y follártelas como si fueran un coño. Puedes meterla entre el canal profundo que forman, follarlas fuerte hasta que choquen entre sí y me dejes los pezones rojos e hinchados. Puedes pellizcarlos, retorcerlos, morderlos hasta que grite de dolor y placer. Quiero que los uses para humillarme, para demostrarme que estas ubres de madre lechera ya no son solo para mi hijo… ahora son para ti.</p>
  <p id="VUBN">Mientras hablaba, Elena extendió sus manos temblorosas hacia la bragueta de Vargas. Desabrochó el botón con dedos torpes y bajó la cremallera lentamente. Metió la mano dentro y sacó su polla gruesa y pesada. Cuando la liberó, soltó un jadeo ahogado. Era mucho más grande de lo que había imaginado: al menos 20 centímetros de largo, gruesa como su muñeca, venosa, con un glande morado e hinchado que ya goteaba hilos finos de preseminal transparente. El olor fuerte, masculino y almizclado la golpeó directamente en la cara, haciendo que su coño se contrajera y soltara otro chorro de humedad que resbaló por su muslo.</p>
  <p id="iBWc">—Sigue —exigió Vargas, sujetando su polla por la base y agitándola lentamente frente al rostro de Elena—. Huelela. Lámela. Y no dejes de suplicar.</p>
  <p id="TEO0">Elena se inclinó hacia adelante hasta que su nariz casi tocó la piel caliente de su eje. Inhaló profundamente, dejando que el olor fuerte y salado invadiera sus fosas nasales. Sacó la lengua y empezó a lamer lentamente desde la base peluda hasta el glande hinchado, saboreando el liquido salado y amargo.</p>
  <p id="JEfY">—Quiero que uses mi boca… —continuó ella con voz entrecortada, lamiendo y besando toda la longitud de la polla mientras hablaba—. Mi boca es tuya. Puedes follarme la garganta tan profundo y tan fuerte como quieras. Quiero que me agarres del pelo con fuerza, que me uses como un simple agujero caliente y húmedo. Quiero sentir tu polla gruesa golpeando el fondo de mi garganta hasta que tenga arcadas fuertes, hasta que la saliva me chorree por la barbilla y caiga sobre mis tetas pesadas. Quiero que me llames puta maternal, zorra de instituto, madre desesperada mientras me follas la boca sin piedad.</p>
  <p id="FZ84">Vargas soltó un gruñido bajo de placer cuando la lengua cálida y experta de Elena recorrió su polla de arriba abajo. Puso una mano grande en la cabeza de ella, enredando los dedos en su cabello castaño ondulado, y la empujó un poco más cerca, obligándola a lamer con más dedicación.</p>
  <p id="TLPO">—Más sucio —exigió él—. Háblame de tu coño y de tu culo virgen. Quiero oírlo todo mientras me lames las bolas.</p>
  <p id="kbwl">Elena bajó la cabeza obedientemente y sacó la lengua para lamer las bolas pesadas y peludas de Vargas, saboreando el sudor salado y el olor fuerte de su entrepierna. Su voz salió ahogada contra la piel arrugada:</p>
  <p id="zyYP">—Mi coño… está completamente empapado por ti. Mis labios están hinchados y abiertos, mi clítoris palpita sin control. Mi marido casi nunca me hace correr, solo me folla rápido y se corre dentro sin preocuparse por mí. Tú puedes metérmela hasta el fondo, estirarme el coño casado con tu polla gruesa, follarme tan fuerte y tan profundo que me duela y me corra como una puta. Quiero que me llenes de leche caliente mientras me dices que soy una mala esposa y una madre peor por abrirme de piernas por ti. Y mi culo… nunca se lo he dado a nadie. Es completamente virgen, apretado. Puedes tomarlo cuando quieras. Puedes lubricarlo con mis propios jugos, estirarlo centímetro a centímetro con tu polla hasta que grite, follarme el ano como a una perra hasta que me corra con tu polla enterrada en mi culo.</p>
  <p id="qFZb">Vargas gruñó satisfecho y empujó su polla contra los labios entreabiertos de Elena.</p>
  <p id="pS12">—Abre bien la boca. Trágatela toda. Empieza a chupar como la puta que eres.</p>
  <p id="ngDK">Elena obedeció inmediatamente. Abrió los labios lo máximo posible y dejó que el glande grueso y caliente entrara en su boca húmeda. Empezó a chupar con devoción, moviendo la cabeza adelante y atrás mientras su lengua giraba alrededor del eje venoso, lamiendo cada vena hinchada. Vargas sujetó su cabello con más fuerza y empezó a empujar sus caderas, follándole la boca con movimientos lentos pero cada vez más profundos.</p>
  <p id="kFOJ">—Joder… qué boca tan caliente y apretada tiene esta madre de familia —gruñó él, mirando cómo sus labios se estiraban obscenamente alrededor de su grosor—. ¿Tu marido te folla la boca así alguna vez? ¿O solo te mete la polla dos minutos, se corre y te deja con la cara llena de semen como un inútil?</p>
  <p id="hjBL">Elena negó con la cabeza lo poco que pudo, gimiendo fuerte alrededor de la polla. Las vibraciones de sus gemidos hicieron que Vargas soltara un gruñido de placer profundo. Él empujó más adentro, hasta que la punta golpeó el fondo de su garganta y Elena tuvo una arcada húmeda y sonora. Saliva espesa empezó a escaparse por las comisuras de sus labios, goteando en hilos largos y brillantes sobre sus tetas pesadas, corriendo por sus pezones erectos y cayendo al suelo.</p>
  <p id="kZVn">—Buena zorra… mira cómo te caen las babas sobre esas ubres de vaca —se burló él, follándole la boca con ritmo más constante—. Admítelo en voz alta mientras me la chupas, Elena. Admite que te encanta esto. Que te excita estar de rodillas en el despacho de un extraño, chupándole la polla gruesa mientras suplicas por el futuro de tu hijo. Dilo. Dilo claro.</p>
  <p id="2A5w">Elena sacó la polla de su boca solo un instante, jadeando con fuerza, con hilos de saliva conectando sus labios hinchados y rojos con el glande brillante. Sus ojos estaban llorosos, el maquillaje empezando a correrse.</p>
  <p id="EPDf">—Sí… me encanta… —confesó entre gemidos ahogados y entrecortados—. Me gusta ser tratada como una puta barata. Me excita humillarme por Pablo. Me gusta tener tu polla gruesa y venosa en mi boca… me gusta sentir cómo me estiras la garganta, cómo me haces tener arcadas. Por favor… fóllame la boca más fuerte. Úsame. Destrózame la garganta. Hazme babear como una perra sobre mis propias tetas.</p>
  <p id="FqgO">Vargas rio oscuramente y volvió a meterle la polla hasta el fondo de la garganta, sujetándola por la cabeza con ambas manos ahora. Empezó a follarla la boca con embites más largos, más profundos y más brutales, haciendo que sus tetas rebotaran pesadamente con cada embestida y que las arcadas húmedas y obscenas resonaran en el despacho. Saliva abundante chorreaba por la barbilla de Elena, cayendo en gruesos hilos sobre sus tetas, sus pezones y la alfombra. Sus ojos lloraban sin control, pero su coño seguía chorreando, dejando un pequeño charco bajo ella.</p>
  <p id="bFFa">—Vas a aprender a chupar polla como una profesional hoy —gruñó él sin detener el ritmo—. Porque esto solo es el calentamiento, mamá sacrificada. Cuando termine de correrme en tu garganta o en tu cara, voy a inclinarte sobre ese escritorio y te voy a follar el coño casado hasta que grites. Y después… voy a estrenar ese culito virgen apretado que nunca le has dado a tu marido. Y tú vas a suplicar por cada centímetro como la puta devota que eres.</p>
  <p id="GX52">Elena solo pudo gemir y babear alrededor de la polla que le invadía la boca y la garganta, sus ojos alzados hacia él con una mezcla de vergüenza absoluta, placer prohibido y rendición total. Sus tetas brillaban con su propia saliva, su coño palpitaba y chorreaba sin control, y en su mente solo repetía una y otra vez: “Por Pablo… por Pablo…”.</p>
  <p id="htM5">Vargas sujetó firmemente el cabello castaño ondulado de Elena con una mano y sacó su polla gruesa y venosa de su boca con un sonido húmedo y obsceno. Hilos largos y espesos de saliva conectaban los labios hinchados y rojos de ella con el glande morado e hinchado. La saliva chorreaba abundantemente por su barbilla, cayendo en gruesos regueros sobre sus tetas pesadas de 95D, que brillaban como si las hubieran untado con aceite. Elena jadeaba con fuerza, el pecho agitado, los ojos llorosos y el rímel corrido en churretes negros por sus mejillas. Su coño depilado palpitaba visiblemente.</p>
  <p id="75vF">—Levántate —gruñó Vargas con voz ronca y cargada de lujuria, tirando de su pelo para obligarla a ponerse de pie—. Ya he tenido suficiente de esa boquita caliente. Ahora voy a follarte el coño casado como la puta madre sacrificada que eres.</p>
  <p id="fswF">Elena se levantó con las piernas temblorosas y débiles. Sus tetas grandes y pesadas rebotaron pesadamente con el movimiento, los pezones oscuros y erectos todavía palpitando. Vargas la agarró con fuerza por la cintura estrecha, girándola bruscamente y empujándola contra el gran escritorio de roble. El cuerpo de Elena se inclinó hacia adelante violentamente; sus tetas pesadas se aplastaron contra la superficie fría de madera, los pezones duros rozando los papeles y carpetas esparcidos. Él le abrió las piernas con la rodilla y le levantó el culo redondo, carnoso y firme, exponiendo completamente su coño empapado, hinchado y brillante, junto con su ano virgen y apretado.</p>
  <p id="ftOb">—Mira cómo estás… —se burló Vargas con desprecio lascivo, pasando dos dedos gruesos por su raja chorreante y extendiendo los jugos viscosos hacia su ano—. Completamente empapada, chorreando como una perra en celo. Tu marido debe follarte como un muerto si te pones así de mojada solo por haber chupado una polla de verdad durante unos minutos.</p>
  <p id="dKOV">Elena gimió bajito, empujando instintivamente el culo hacia atrás, buscando más contacto. Sentía la polla gruesa y caliente de Vargas rozando entre sus nalgas redondas, dejando rastros pegajosos de preseminal saliva sobre su piel oliva.</p>
  <p id="OmNQ">—Por favor… —suplicó con voz ronca, quebrada y desesperada—. Fóllame ya. Métemela. Usa mi coño… por favor, Antonio.</p>
  <p id="u3Vg">Vargas soltó una risa baja y oscura. Agarró su polla por la base y frotó lentamente el glande hinchado y morado contra la entrada resbaladiza y abierta de Elena, untándola bien con sus propios jugos abundantes. Jugó con ella durante largos segundos, rozando su clítoris hinchado y bajando hasta casi penetrarla, solo para retirarse y volver a torturarla.</p>
  <p id="KNcw">—Suplica más fuerte —exigió—. Dime lo mucho que necesitas una polla de verdad dentro de ese coño abandonado.</p>
  <p id="py74">—Necesito tu polla… —gimió Elena, moviendo las caderas con desesperación—. Mi marido no me llena… no me estira… por favor, rómpeme el coño. Hazme tuya.</p>
  <p id="jY2M">Con un gruñido animal, Vargas empujó con fuerza. La primera clavada fue brutal y profunda: su polla gruesa abrió los labios hinchados de Elena y se hundió hasta el fondo en un solo movimiento violento, estirando las paredes apretadas y calientes de su coño hasta el límite. Elena soltó un grito agudo y largo que rebotó en las paredes del despacho, sus uñas arañando la madera del escritorio.</p>
  <p id="DZlY">—¡Joder! ¡Es demasiado grande! —chilló, sintiendo cómo su coño se adaptaba dolorosamente al grosor invasor, el glande golpeando su cervix como un puñetazo sordo.</p>
  <p id="lbrH">Vargas no le dio ni un segundo para acostumbrarse. Agarró sus caderas anchas y fértiles con ambas manos, clavando los dedos en la carne blanda, y empezó a follarla con golpes largos, profundos y salvajes. Cada embestida hacía que su pelvis fuerte chocara contra el culo redondo y carnoso de Elena con palmadas fuertes y húmedas —clap… clap… clap— que resonaban obscenamente en el despacho silencioso. Sus bolas pesadas y peludas golpeaban rítmicamente contra el clítoris hinchado de ella, enviando descargas de placer con cada impacto.</p>
  <p id="ERxV">—Esto es lo que necesitabas, ¿verdad, puta maternal? —gruñó él sin reducir el ritmo, follándola como un pistón enloquecido—. Un coño maduro y abandonado como el tuyo solo se pone así de cachondo y chorreante cuando una polla de verdad lo destroza. ¿Tu marido te folla así de profundo? ¿Llega hasta el fondo como yo? ¿Te hace gritar como una zorra?</p>
  <p id="weGL">—No… ¡nunca! —gimió Elena, las tetas aplastadas y moviéndose contra el escritorio con cada golpe brutal—. Él es más pequeño… más rápido… solo dura unos minutos y se corre… ¡Ahhh! ¡Me estás rompiendo el coño! ¡Más fuerte!</p>
  <p id="4cej">Vargas aceleró el ritmo, follándola con embestidas aún más brutales y profundas. El escritorio entero temblaba bajo el asalto, cajones vibrando, papeles volando al suelo en una nevada caótica. Agarró el cabello de Elena con una mano y tiró de su cabeza hacia atrás con fuerza, obligándola a arquear la espalda y sacar más el culo.</p>
  <p id="4HZE">—Mira por la ventana —ordenó con voz ronca—. Mira tu reflejo en el cristal. Quiero que veas exactamente la cara de puta que tienes mientras te follo como a una perra.</p>
  <p id="qPRL">Elena obedeció, los ojos vidriosos. La ventana del despacho reflejaba su imagen con claridad bajo la luz mortecina de la tarde: el pelo revuelto y pegajoso, el maquillaje completamente corrido, la boca abierta en un gemido constante y roto, las tetas grandes rebotando salvajemente contra el escritorio mientras su cuerpo era sacudido violentamente por las embestidas. Se veía exactamente como lo que era en ese momento: una madre casada, devota y respetable convertida en una zorra desesperada.</p>
  <p id="5aod">—Dime cuántas veces te estás corriendo —exigió Vargas, sin dejar de follarla con fuerza salvaje, una mano bajando entre sus piernas para frotar su clítoris hinchado en círculos rápidos y firmes—. Quiero oírte confesar cada orgasmo como la puta sincera y humillada que eres.</p>
  <p id="v9Bk">Elena sintió la primera ola llegar casi de inmediato. Su coño se contrajo violentamente alrededor de la polla gruesa, apretándola como un vicio caliente y húmedo.</p>
  <p id="yanZ">—¡Me corro! ¡La primera! —gritó con voz aguda, convulsionando de pies a cabeza, sus jugos chorreando abundantemente alrededor del eje de Vargas y cayendo al suelo en chorros—. ¡Joder, me corro tan fuerte…!</p>
  <p id="3iyU">Vargas no paró ni un segundo. Siguió follándola con golpes aún más brutales, su polla golpeando el fondo de su coño con cada embestida, el glande rozando su cervix una y otra vez.</p>
  <p id="yBpa">—Sigue contando —gruñó, pellizcando su clítoris.</p>
  <p id="NIvb">La segunda ola llegó solo unos minutos después, más intensa. Elena chilló más fuerte, su cuerpo temblando violentamente, sus paredes internas ordeñando la polla sin control.</p>
  <p id="0nSD">—¡La segunda! ¡Me corro otra vez! ¡No puedo parar…!</p>
  <p id="VszS">Vargas soltó una risa oscura y la levantó un poco más por las caderas, cambiando el ángulo para que su polla frotara directamente su punto G con cada entrada profunda y precisa. Las tetas de Elena colgaban y rebotaban libremente, golpeando contra el borde del escritorio con sonidos pesados.</p>
  <p id="qNTT">—Tercera… —gimió Elena casi sollozando de placer, las lágrimas rodando por sus mejillas—. ¡La tercera! ¡Me estás destrozando el coño! ¡Me corro como una puta!</p>
  <p id="hwhE">Vargas siguió follándola sin piedad durante largos minutos más, alternando ritmos deliberadamente: embestidas largas y profundas que la llenaban por completo y la dejaban sin aliento, seguidos de cortos y rápidos que hacían que su clítoris explotara de placer una y otra vez. Elena perdió la cuenta exacta cuando él finalmente ralentizó el ritmo, todavía enterrado hasta el fondo dentro de su coño palpitante y destrozado.</p>
  <p id="9x8U">—Buena madre sacrificada —jadeó Vargas, inclinándose sobre su espalda sudorosa y mordiéndole el cuello con fuerza, dejando una marca roja—. Tu coño casado ya es mío. Ahora prepárate… porque después de correrme bien adentro de ti, voy a abrirte ese culito virgen apretado que me has prometido.</p>
  <p id="thHU">Elena solo pudo gemir débilmente, el cuerpo temblando sin control, el coño todavía palpitando alrededor de la polla dura de Vargas, completamente rendida, chorreando y marcada.</p>
  <p id="MkXk">Vargas seguía enterrado hasta el fondo dentro del coño destrozado de Elena, su polla gruesa palpitando contra las paredes internas que aún se contraían en los restos del último orgasmo. El despacho olía intensamente a sexo: sudor, jugos femeninos y el aroma almizclado de la excitación. Elena estaba inclinada sobre el escritorio, las tetas aplastadas contra la madera fría, el culo levantado y las piernas temblando. Sus jugos chorreaban por los muslos y formaban un charco visible bajo ella.</p>
  <p id="11FL">—Ahora te voy a llenar —gruñó Vargas contra su oreja, mordiéndole el lóbulo con fuerza—. Voy a correrme dentro de ese coño casado hasta que rebose. Quiero que sientas cómo te marco por dentro.</p>
  <p id="C3YH">Elena solo pudo gemir débilmente, todavía jadeando por los múltiples orgasmos. Sus paredes vaginales apretaban instintivamente la polla gruesa, como si su cuerpo pidiera más.</p>
  <p id="WWTk">—Sí… córrete dentro… lléname… —suplicó con voz rota—. Quiero sentir tu leche caliente en mi coño…</p>
  <p id="Ief2">Vargas sujetó sus caderas con más fuerza, clavando los dedos en la carne blanda, y empezó a follarla con golpes cortos, rápidos y brutales, concentrados en el fondo. Su polla entraba y salía con sonidos húmedos y obscenos, golpeando el cervix una y otra vez. Elena sentía cada vena, cada pulsación. Sus tetas se movían contra el escritorio con cada embestida, los pezones rozando la madera y enviando descargas de placer.</p>
  <p id="B1xW">—Esto es lo que mereces —jadeó él, acelerando—. No la polla floja de tu marido. Una polla de verdad que te llene como una puta. ¿Sientes cómo te hincho el coño?</p>
  <p id="LlBJ">—¡Sí! ¡Me estás hinchando! —gritó Elena, sintiendo cómo el placer volvía a subir rápidamente—. ¡Fóllame más fuerte! ¡Quiero tu semen!</p>
  <p id="dYVD">Vargas gruñó como un animal y embistió con todo su peso. Su polla se hinchó aún más dentro de ella. Con un rugido profundo, empezó a correrse. Chorros gruesos y calientes de semen salieron disparados directamente contra el cervix de Elena, llenándola por dentro. Eran potentes, abundantes, espesos. Elena sintió cada pulsación, cada chorro caliente inundando su útero. Su coño se contrajo violentamente alrededor de la polla, ordeñándola, exprimiendo hasta la última gota mientras ella llegaba a otro orgasmo intenso.</p>
  <p id="nx4B">¡Te siento… te siento corriéndote dentro! —chilló, convulsionando, sus jugos mezclándose con el semen que empezaba a rebosar alrededor de la polla y a chorrear por sus muslos.</p>
  <p id="kbp3">Vargas se quedó enterrado hasta el fondo durante largos segundos, vaciándose completamente. Cuando finalmente sacó su polla, un torrente blanco y espeso salió del coño abierto de Elena, cayendo en gruesos hilos sobre el suelo y el escritorio. Su entrada quedó roja, hinchada y goteando semen.</p>
  <p id="yVWF">—Arrodíllate —ordenó él, todavía jadeando—. Limpia tu coño de mi polla. Usa esa boca de madre devota.</p>
  <p id="GOAL">Elena se giró y cayó de rodillas casi sin fuerzas. Su coño seguía contrayéndose, soltando más semen que resbalaba por sus muslos. Miró la polla de Vargas: brillante, cubierta de una mezcla espesa de sus jugos y el semen blanco. Sin que se lo pidieran dos veces, abrió la boca y empezó a lamerla desde la base hasta el glande, saboreando el sabor salado y amargo de su propia excitación mezclada con la corrida de él.</p>
  <p id="FvU6">—Buena zorra —dijo Vargas, sujetándole el cabello—. Límpiala bien. Y mientras lo haces, confiesa. Dime lo mucho que te ha gustado que te follara como a una puta barata sobre este escritorio.</p>
  <p id="cLGn">Elena lamió con devoción, pasando la lengua por cada vena, chupando el glande para sacar los restos de semen.</p>
  <p id="liEQ">—Me ha gustado… muchísimo —confesó entre lametones, la voz ronca—. Nunca me habían follado así. Tu polla es mucho más grande y dura que la de mi marido. Me has hecho correrme tantas veces que he perdido la cuenta… me has hecho squirt… me has llenado el coño como nunca. Me encanta sentirme usada… me encanta ser tu puta por Pablo.</p>
  <p id="qy9j">Vargas sonrió con satisfacción y le dio una suave bofetada en la mejilla con su polla todavía semierecta.</p>
  <p id="IVKO">—Ahora viene lo mejor —anunció—. Ese culito virgen que me prometiste. Date la vuelta y pon el culo en pompa otra vez. Quiero verlo bien.</p>
  <p id="w3SL">Elena obedeció, girándose y apoyando el pecho sobre el escritorio, levantando el culo redondo y firme. Vargas escupió en su mano y untó saliva generosamente sobre su ano apretado y rosado. Primero introdujo un dedo grueso, lentamente, sintiendo cómo el esfínter virgen resistía y luego cedía.</p>
  <p id="xKTB">—Tan apretado… —murmuró—. Tu marido nunca te ha tocado aquí, ¿verdad? Qué desperdicio de culo tan perfecto.</p>
  <p id="HdVv">Elena gimió cuando el dedo entró hasta el nudillo. El sentimiento era extraño, invasivo, pero el morbo la hacía temblar de excitación.</p>
  <p id="Mg8R">—No… nunca… es virgen… —jadeó.</p>
  <p id="1RZw">Vargas añadió un segundo dedo, estirándola con movimientos lentos y circulares, abriéndola poco a poco mientras su otra mano bajaba para frotar su clítoris todavía sensible. El semen que seguía saliendo de su coño servía de lubricante adicional. Elena empezó a empujar hacia atrás contra los dedos, gimiendo más fuerte.</p>
  <p id="i961">—Suplica por mi polla en tu culo —exigió él, metiendo un tercer dedo y abriéndola más—. Dime cómo quieres que te destroce ese agujero virgen mientras tu marido cree que estás negociando en el instituto.</p>
  <p id="fELN">—Por favor… —suplicó Elena, la voz temblando de vergüenza y deseo—. Quiero tu polla en mi culo. Estírame… rómpeme el ano virgen. Quiero sentir cómo me follas el culo como a una puta anal mientras me llamas madre desesperada. Quiero que me duela y que me guste… quiero correrme con tu polla enterrada en mi culo. Por favor, Antonio… destruye mi culo casado.</p>
  <p id="ewFP">Vargas sacó los dedos y alineó su polla, todavía dura y cubierta de semen y saliva, contra el ano apretado. Presionó la punta contra el esfínter, frotando lentamente.</p>
  <p id="Hr4v">—Respira y empuja hacia atrás —ordenó—. Vas a tomar cada centímetro como la zorra sacrificada que eres.</p>
  <p id="DACY">Elena respiró hondo, empujando hacia atrás. El glande grueso forzó la entrada con un pop ardiente. Ella soltó un grito ahogado de dolor y placer cuando la cabeza de la polla entró en su ano virgen, estirándola de una forma que nunca había sentido.</p>
  <p id="ICht">—Duele… pero no pares… —gimió, las lágrimas cayendo—. Fóllame el culo… hazme tuya por completo.</p>
  <p id="Gwk6">Vargas gruñó de satisfacción y empezó a empujar lentamente, centímetro a centímetro, abriendo el culo virgen de Elena mientras ella gemía y temblaba, el cuerpo cubierto de sudor, semen y sus propios jugos.</p>
  <p id="WrdQ">Elena estaba inclinada sobre el escritorio, el culo levantado y expuesto, el ano recién abierto por la cabeza gruesa de la polla de Vargas. El glande morado ya estaba dentro de ella, estirando el esfínter virgen de una forma que quemaba y dolía, pero también enviaba ondas extrañas y prohibidas de placer directamente a su clítoris. Su coño seguía goteando una mezcla de sus jugos y el semen que Vargas le había corrido dentro minutos antes.</p>
  <p id="6RRW">—Respira hondo y empuja hacia atrás, puta —gruñó Vargas, sujetándola firmemente por las caderas—. Vas a tomar toda mi polla en ese culito virgen aunque te duela.</p>
  <p id="7YDi">Elena obedeció entre gemidos ahogados. Empujó hacia atrás lentamente mientras él avanzaba. Centímetro a centímetro, la polla gruesa y venosa fue abriendo su ano apretado. El dolor era intenso, ardiente, como si la estuvieran partiendo en dos, pero debajo de ese dolor crecía un placer oscuro y profundo que la hacía temblar. Cuando finalmente sus bolas pesadas tocaron su coño chorreante, Elena soltó un largo gemido quebrado.</p>
  <p id="GVrK">—Está… está toda dentro… —jadeó, las uñas clavadas en la madera del escritorio—. Me has abierto el culo… me duele tanto… pero no saques…</p>
  <p id="tmn8">Vargas soltó una risa baja y satisfecha. Se quedó quieto unos segundos, dejando que el ano de Elena se acostumbrara al grosor invasor. Luego empezó a moverse: golpes lentos y cortos al principio, saliendo solo unos centímetros para volver a hundirse. Cada movimiento hacía que Elena gimiera más fuerte, una mezcla de dolor y placer que la volvía loca.</p>
  <p id="JOCU">—Joder… qué culo tan apretado y caliente —gruñó él, acelerando poco a poco—. Tu marido nunca te ha follado aquí, ¿verdad? Qué desperdicio tener un culo tan redondo y perfecto y solo usarlo para sentarte en la cocina.</p>
  <p id="bXrn">—No… nunca… —gimió Elena, empujando hacia atrás para recibir más—. Es virgen… solo tuyo… ¡Ahhh! Más profundo…</p>
  <p id="ZH8f">Vargas aumentó el ritmo. Sus golpes se volvieron más largos y fuertes. El sonido de su pelvis chocando contra las nalgas redondas de Elena llenaba el despacho: clap… clap… clap… cada impacto hacía que sus tetas pesadas se balancearan y golpearan contra el escritorio. El ano de Elena se iba abriendo más con cada embestida, el dolor transformándose poco a poco en un placer anal intenso y adictivo.</p>
  <p id="DIDc">—Dime lo que sientes —exigió él, una mano bajando para frotar su clítoris hinchado mientras seguía follándole el culo—. Confiesa cómo te gusta que te destroce el ano como a una puta anal.</p>
  <p id="o86H">—Me gusta… ¡me gusta mucho! —confesó Elena entre gritos—. Duele… pero me hace correrme de una forma diferente… más profundo… ¡Fóllame el culo más fuerte! ¡Quiero sentirte hasta el fondo!</p>
  <p id="604h">Vargas sacó la polla casi por completo, dejando solo el glande dentro, y luego embistió con fuerza, enterrándose de un solo golpe. Elena chilló de placer. Él repitió el movimiento varias veces, follándola el ano con golpes brutales y profundos.</p>
  <p id="BbLe">En ese momento, mientras Vargas embestía profundamente en el culo de Elena y ella gemía como una perra, se oyó el sonido de una llave en la puerta del despacho.</p>
  <p id="3THk">La puerta se abrió.</p>
  <p id="OXis">El conserje, un hombre de unos 60 años, delgado, con uniforme gris y una fregona en la mano, entró sin mirar, murmurando para sí mismo:</p>
  <p id="4FkC">—Siempre se dejan las luces encendidas, los alumnos, los profesores el director…</p>
  <p id="2JJg">Se detuvo en seco.</p>
  <p id="bloS">Sus ojos se abrieron como platos al ver la escena:</p>
  <p id="4W29">Elena completamente desnuda excepto por las medias de rejilla rotas y los tacones, apoyada contra el escritorio, las tetas grandes aplastadas contra la superficie, el culo redondo y carnoso recibiendo las embestidas profundas y brutales de la polla gruesa del director. El sonido húmedo de la polla entrando y saliendo de su ano resonaba claramente. El semen y los jugos resbalaban por sus muslos. El rostro de Elena estaba girado hacia la puerta, con los ojos muy abiertos por el shock, la boca abierta en un gemido que se cortó en seco.</p>
  <p id="rRrb">El conserje se quedó paralizado, la fregona cayendo al suelo con un golpe seco. Su mirada recorrió el cuerpo desnudo y usado de Elena: las tetas pesadas, el coño chorreante, el ano siendo follado sin piedad.</p>
  <p id="ldbC">Vargas no se detuvo. Siguió follándola el culo con ataques lentos pero profundos, sujetándola por la cadera con una mano mientras miraba al conserje con una sonrisa arrogante.</p>
  <p id="JZr8">—¿Qué coño miras, no sabés llamar a las puertas a tu edad? —gruñó Vargas sin dejar de mover las caderas—. ¿Nunca has visto a una madre sacrificada pagando por el futuro de su hijo?</p>
  <p id="xv9i">Elena soltó un gemido ahogado de pura humillación. Intentó cubrirse las tetas con un brazo, pero Vargas le agarró la muñeca y se la sujetó, obligándola a quedarse expuesta.</p>
  <p id="Wld9">—Por… por favor… —balbuceó ella con voz rota, la cara ardiendo de vergüenza mientras el conserje la miraba fijamente—. No… no mires…</p>
  <p id="y95H">El conserje tragó saliva, incapaz de apartar la vista. Sus ojos bajaron a las tetas grandes de Elena, a su coño abierto y goteante, y especialmente al lugar donde la polla gruesa del director entraba y salía de su ano.</p>
  <p id="K0yZ">—Señor Vargas… yo… solo venía a limpiar… no sabía que… —balbuceó el hombre, pero no se movió. Su mirada seguía clavada en el cuerpo de Elena.</p>
  <p id="KZuP">Vargas rio oscuramente y aceleró las embestidas en el culo de Elena, haciendo que sus tetas rebotaran contra la pared.</p>
  <p id="jhXC">—Mira bien —le dijo al conserje—. Esta es la señora López. Su hijo casi es expulsado hoy. Ella ha venido a “negociar”. Y está pagando con todos sus agujeros. ¿Quieres ver cómo se corre con una polla en el culo?</p>
  <p id="vtlb">Elena sollozó de humillación. El placer y la vergüenza la estaban volviendo loca.</p>
  <p id="NUyP">El conserje se quedó allí de pie, boquiabierto, durante casi un minuto completo, viendo cómo Vargas follaba el ano de Elena con golpes cada vez más fuertes. Finalmente, el viejo murmuró algo ininteligible, recogió la fregona con manos temblorosas y retrocedió hacia la puerta sin apartar la vista.</p>
  <p id="QUOe">—Que… que tengan buena noche… —logró decir antes de cerrar la puerta torpemente tras de sí.</p>
  <p id="u8lk">En cuanto la puerta se cerró, Vargas soltó una carcajada oscura y folló el culo de Elena con renovada brutalidad.</p>
  <p id="gJhj">—¿Has visto su cara? —gruñó contra su oreja—. Ese conserje nunca va a olvidar la imagen de la madre cachonda del instituto siendo enculada contra el escritorio del director. Ahora córrete para mí, zorra. Córrete sabiendo que alguien más te ha visto convertida en puta.</p>
  <p id="k0xT">La humillación extra fue demasiado para Elena. Su ano se contrajo violentamente alrededor de la polla de Vargas y explotó en un orgasmo anal devastador, gritando y convulsionando.</p>
  <p id="cxnC">—¡Me han visto! ¡El conserje me ha visto follándome el culo! ¡Me corro… me corro tan fuerte! —sollozó de placer y vergüenza.</p>
  <p id="QYr7">—Soy tu puta… me han visto… soy una madre puta que deja que la enculen mientras la miran…</p>
  <p id="WXzs">Luego el director sin avisar, sacó la polla de su culo y la metió directamente en su coño chorreante, follándola vaginalmente durante unos segundos antes de volver al ano. Alternaba agujeros sin piedad, usando el semen y los jugos como lubricante.</p>
  <p id="D49d">—Ahora sí que eres una puta completa —se burló—. Coño y culo al mismo tiempo. ¿Te imaginas lo que diría tu marido si te viera así? ¿La madre perfecta convertida en un agujero doble para el director de su hijo?</p>
  <p id="a0kH">Elena solo podía gemir incoherentemente, el placer abrumándola. Su cuerpo temblaba con cada cambio de agujero. Vargas la levantó del escritorio, la giró y la empujó contra la pared. La levantó una pierna, manteniéndola abierta, y volvió a penetrar su ano desde atrás, follándola de pie mientras sus tetas se aplastaban contra la pared fría.</p>
  <p id="XGLz">Vargas no paró. La llevó hasta su sillón de cuero, se sentó y la colocó a horcajadas sobre él, de espaldas. La obligó a bajar sobre su polla, empalándose ella misma en su ano. Elena gimió largo y profundo mientras se sentaba lentamente, tomando toda la longitud otra vez. Vargas la sujetó por las tetas, apretándolas con fuerza y pellizcando los pezones mientras la hacía rebotar arriba y abajo sobre su polla.</p>
  <p id="d4A2">—Cabálgame—exigió—. Muévete como la puta que eres. Quiero ver cómo esas tetas rebotan mientras te destrozo el ano.</p>
  <p id="AbmO">Elena obedeció, moviendo las caderas en círculos y subiendo y bajando, follándose ella misma el culo con la polla gruesa. Sus tetas grandes rebotaban salvajemente en las manos de Vargas. El placer anal era cada vez más intenso. Otro orgasmo la golpeó, haciendo que su ano apretara con fuerza alrededor del eje.</p>
  <p id="vhsw">—Otra vez… ¡me corro otra vez en el culo! —sollozó de placer.</p>
  <p id="o0n0">Vargas la levantó de nuevo, la puso de cuatro patas en la alfombra y la montó como a una yegua. La folló el ano con golpes largos y brutales, alternando de vez en cuando con su coño para mantenerlo lubricado y sensible. Una mano tiraba de su cabello, la otra daba palmadas fuertes en sus nalgas, dejando marcas rojas.</p>
  <p id="kGpH">—Confiesa —gruñó sin dejar de follarla—. Confiesa que te gusta más que te follen el culo que el coño.</p>
  <p id="5Y9z">—Me gusta más… —admitió Elena entre gemidos rotos—. Me gusta que me duela… me gusta ser tu puta anal… me gusta traicionar a mi familia por esta polla… ¡Fóllame más fuerte! ¡Quiero que te corras en el culo!</p>
  <p id="Zp36">Vargas aceleró hasta un ritmo salvaje. El despacho se llenó de palmadas, gemidos y sonidos húmedos.</p>
  <p id="ObAx">Finalmente, Vargas la puso de nuevo sobre el escritorio, boca arriba, con las piernas abiertas y levantadas. Penetró su ano en esta nueva posición, follándola profundo mientras la miraba a los ojos.</p>
  <p id="3MuK">—Prepárate —jadeó—. Voy a llenarte el culo de leche.</p>
  <p id="JOOr">Con un rugido, se corrió dentro de su ano virgen. Chorros calientes y espesos inundaron su interior mientras Elena llegaba a su orgasmo final, gritando y convulsionando.</p>
  <p id="e4Yi">Cuando Vargas sacó la polla, el ano de Elena quedó abierto, rojo y goteando semen blanco que resbalaba hacia su coño.</p>
  <p id="qNHh">Elena permanecía tumbada boca abajo sobre el escritorio, el cuerpo completamente laxo y tembloroso después del intenso sexo anal. Su ano virgen estaba rojo, hinchado y ligeramente abierto, goteando gruesos hilos de semen blanco y espeso que resbalaban lentamente por su coño aún palpitante y bajaban por el interior de sus muslos en regueros obscenos. Sus tetas grandes y pesadas estaban aplastadas contra la madera fría, los pezones duros y sensibles rozando los papeles desordenados. El sudor cubría su piel oliva, haciendo que brillara bajo la luz mortecina del despacho. Su rostro era un desastre completo: maquillaje corrido en churretes negros, labios hinchados y rojos, ojos vidriosos llenos de lágrimas de placer y vergüenza.</p>
  <p id="rLqA">Vargas sacó lentamente su polla aún semierecta del ano de ella con un sonido húmedo y obsceno. Un chorro adicional de semen salió del agujero abierto, cayendo sobre la alfombra. Él se quedó de pie detrás de ella, admirando su obra: la madre respetable convertida en un agujero usado y chorreante.</p>
  <p id="yBDB">—Arrodíllate —ordenó con voz grave y autoritaria, sin darle tiempo a recuperarse—. Tienes que limpiar todo lo que has ensuciado con esa boca de santa laica. Mi polla, tu coño, tu culo… todo. Quiero que pruebes el sabor de tu propia degradación.</p>
  <p id="XvKj">Elena bajó del escritorio con piernas que apenas la sostenían. Se arrodilló frente a Vargas sobre la alfombra raída, sintiendo cómo el semen seguía escapando de su ano y su coño, manchando sus medias de rejilla. Miró la polla que tenía delante: gruesa, venosa, brillante por una mezcla espesa de semen, sus jugos vaginales y los fluidos de su ano virgen. El olor fuerte y almizclado la golpeó directamente.</p>
  <p id="RCjG">Sin que se lo ordenaran dos veces, Elena se inclinó hacia adelante y empezó a lamer. Su lengua recorrió lentamente desde la base peluda hasta el glande hinchado, saboreando el sabor salado, amargo y terroso de su propio culo mezclado con la corrida de él. Chupó con devoción, metiendo la polla en su boca caliente y succionando para limpiar cada resto.</p>
  <p id="07Ln">—Más profundo —exigió Vargas, enredando los dedos en su cabello castaño y empujando suavemente—. Trágatela hasta la garganta. Quiero sentir cómo limpias tu propio sabor anal de mi polla.</p>
  <p id="5m4x">Elena obedeció, abriendo más la boca y dejando que la polla invadiera su garganta. Tuvo una arcada húmeda, pero no se detuvo. Saliva fresca se mezcló con los fluidos mientras chupaba con más fuerza, lamiendo cada vena, cada pliegue. Bajó luego a las bolas pesadas, succionándolas una por una, lamiendo el sudor y los restos que habían quedado allí.</p>
  <p id="056n">—Buena puta maternal —gruñó él, mirándola desde arriba—. Ahora límpiate tú misma. Usa los dedos y trágatelo todo mientras me miras a los ojos. Quiero ver cómo la madre perfecta se come mi semen de sus agujeros.</p>
  <p id="yaaP">Elena tembló de humillación profunda, pero su coño se contrajo de excitación traicionera. Introdujo dos dedos en su ano abierto y sacó una buena cantidad de semen espeso y blanco. Se lo llevó directamente a la boca, abriendo los labios para que Vargas viera cómo lo depositaba sobre su lengua y lo tragaba lentamente, saboreándolo.</p>
  <p id="egiN">—Está caliente… y salado… —murmuró con voz quebrada, sin apartar la mirada de él.</p>
  <p id="BOsK">Repitió la acción varias veces, sacando más semen de su ano y luego de su coño, tragando todo con obediencia sumisa. Algunos hilos se escapaban por las comisuras de sus labios y caían sobre sus tetas pesadas, brillando sobre su piel.</p>
  <p id="D247">—Mientras tragas, quiero que confieses —dijo Vargas, acariciándole la mejilla con el dorso de la mano—. Dime todo lo que sientes ahora mismo. Dime lo puta que te sientes.</p>
  <p id="g7m9">Elena tragó otro bocado de semen y respiró hondo, la voz temblorosa pero cargada de verdad oscura:</p>
  <p id="H8fU">—Me siento… completamente degradada. Soy una madre de 40 años, casada, que acaba de dejar que un extraño le folle el culo virgen en el despacho del instituto de su hijo… y me ha gustado. Me ha gustado el dolor, me ha gustado sentirme abierta y usada. Me siento sucia, barata, traidora… pero mi coño sigue mojado y palpitando solo de pensarlo. Nunca me había corrido tantas veces seguidas. Mi marido nunca me ha hecho sentir así.</p>
  <p id="cmDg">Vargas sonrió con satisfacción sádica. La levantó del suelo sin esfuerzo y la tiró sobre la alfombra raída. Se colocó encima de ella en posición de misionero clásico, penetrándola lentamente en el coño todavía lleno de semen. Esta vez follaba con golpes lentos y profundos, mirándola directamente a los ojos mientras sus tetas grandes se aplastaban contra su pecho velludo.</p>
  <p id="nx77">—Ahora quiero oír tus fantasías más oscuras —susurró contra sus labios, mordiéndole el inferior—. Todo lo que nunca te has atrevido a contarle a Javier. Sé sincera.</p>
  <p id="cdhp">Elena gimió largo y bajo cuando la polla gruesa la llenó de nuevo. Sus piernas se envolvieron instintivamente alrededor de la cintura de él.</p>
  <p id="CvQr">—Siempre he fantaseado… con ser dominada por un hombre como tú —confesó entre jadeos entrecortados—. Con que me obliguen a hacer cosas sucias mientras mi marido está en la fábrica. He imaginado que me follan en el coche, en un probador, en el parque… que me humillan verbalmente, que me llaman puta maternal, que me usan como un juguete. Nunca pensé que pasaría de verdad… pero ahora que lo estoy viviendo, quiero más. Quiero que me llames cuando quieras. Quiero venir aquí con una falda corta, sin bragas, y que me folles el culo sobre este escritorio antes de firmar ningún papel.</p>
  <p id="zq8N">Vargas aceleró ligeramente el ritmo, follándola más profundo mientras escuchaba.</p>
  <p id="cdX1">—Sigue —exigió.</p>
  <p id="G0uX">—Quiero ser tu puta secreta —continuó Elena, la voz cada vez más rota por el placer—. Aunque Pablo ya esté salvado… quiero que me uses. Quiero que me mandes mensajes diciendo “ven al instituto” y yo dejaré todo para venir a chupártela, a que me folles el coño y el culo hasta que no pueda sentarme. Quiero traicionar a Javier cada vez que pueda… porque tu polla me hace sentir viva, deseada, sucia… de una forma que él nunca ha logrado en quince años de matrimonio.</p>
  <p id="uOmT">Vargas gruñó de placer y la giró de repente, colocándola encima de él en posición de 69 sobre la alfombra. Su polla quedó frente a la boca de Elena mientras su boca hambrienta devoraba el coño y el ano chorreantes de ella. Su lengua penetraba ambos agujeros, lamiendo su propia corrida mezclada con los jugos de Elena.</p>
  <p id="6FSJ">Elena chupaba con ansia renovada, gimiendo alrededor de la polla mientras la lengua de Vargas la volvía loca. Entre lametones y succiones, siguió confesando:</p>
  <p id="ouPE">—Quiero que me marques… quiero moretones en las tetas y el culo para que me duelan cuando esté en casa con mi familia. Quiero oler a ti durante días. Quiero volver a casa con el coño y el ano llenos de tu semen y fingir que todo es normal mientras preparo la cena… sabiendo que soy tu puta.</p>
  <p id="SXJH">Vargas la giró de nuevo, poniéndola a cuatro patas sobre la alfombra. La penetró alternando coño y culo nuevamente con golpes largos y controlados, tirando de su cabello como riendas mientras le susurraba al oído:</p>
  <p id="7edO">—Dilo más fuerte. Quiero oír cómo la madre perfecta se rompe por completo.</p>
  <p id="9ik5">—¡Soy tu puta! —gritó Elena, empujando hacia atrás con desesperación contra cada embestida—. ¡Soy adicta a tu polla gruesa! ¡Me encanta que me humilles, que me folles el culo virgen, que me llenes de semen mientras mi marido trabaja! ¡Aunque mi hijo esté salvado, quiero que me uses cuando quieras! ¡Quiero ser tu secreto sucio, tu madre cachonda particular! ¡Fóllame más fuerte… destrúyeme!</p>
  <p id="yGLk">El orgasmo la golpeó con fuerza devastadora. Su cuerpo convulsionó violentamente, su ano y su coño apretando alrededor de la polla mientras gritaba de placer. Vargas siguió follándola sin piedad durante varios minutos más a pesar de las corridas anteriores, las palabras de esa madre cachonda mantenían su polla dura como la de un adolescente salido, alternando agujeros, dándole palmadas en las nalgas y tirándole del pelo, obligándola a repetir sus confesiones una y otra vez hasta que su voz se volvió ronca y quebrada.</p>
  <p id="bvkF">Cuando finalmente ralentizó el ritmo, todavía enterrado profundamente dentro de ella, se inclinó sobre su espalda sudorosa y le susurró al oído con voz oscura:</p>
  <p id="Cl00">—Esto no ha terminado, Elena. Todavía queda el episodio final… y vas a salir de aquí completamente marcada, rota y secretamente ansiosa por volver.</p>
  <p id="6Hoa">Elena solo pudo gemir débilmente, el cuerpo temblando, la mente llena de culpa, placer prohibido y una adicción nueva que ya sabía que no podría ignorar.</p>
  <p id="OQEG">Elena permanecía tirada sobre la alfombra raída del despacho, el cuerpo convertido en un lienzo vivo de pecado y degradación absoluta. Sus tetas enormes de 95D subían y bajaban con respiraciones agitadas y entrecortadas, cubiertas por una capa brillante de sudor que hacía resaltar su piel oliva. Los pezones estaban inflamados, rojos y extremadamente sensibles después de horas de ser apretados, pellizcados, mordidos y golpeados. Su coño depilado se encontraba hinchado y abierto, los labios mayores separados y enrojecidos, goteando sin parar una mezcla espesa y viscosa de sus propios jugos vaginales y el semen que Vargas le había inyectado dentro en varias ocasiones. Su ano virgen, ahora completamente destrozado y usado, permanecía ligeramente abierto, rojo e inflamado, dejando escapar lentos y gruesos hilos blancos de semen que resbalaban por su perineo, se unían a los fluidos de su coño y formaban un charco brillante y obsceno debajo de ella sobre la alfombra.</p>
  <p id="Bd5Z">Su cabello castaño ondulado estaba completamente revuelto y pegajoso contra su frente y mejillas. El maquillaje era un desastre total: rímel corrido en gruesos churretes negros que bajaban por sus mejillas, labios hinchados y brillantes de saliva, ojos verdes vidriosos llenos de lágrimas de placer, vergüenza, culpa y una excitación prohibida que ya no podía controlar ni ocultar.</p>
  <p id="eLpa">Vargas se levantó lentamente y se quedó de pie frente a ella, su polla todavía gruesa y semierecta brillando con los restos de todos los fluidos acumulados durante las horas de sexo intenso. La miró desde arriba con una expresión de posesión absoluta y triunfo sádico, como quien contempla una obra maestra que él mismo ha creado destruyendo a la mujer que tenía delante.</p>
  <p id="s2Cl">—Levántate —ordenó con voz grave, profunda y sin compasión—. Este es el final de nuestra “negociación”, Elena. Pero antes de que vuelvas a tu vida de madre suburbana perfecta, esposa devota y cocinera de lasañas dominicales, vas a hacer una última cosa por mí. Una cosa que nunca vas a olvidar.</p>
  <p id="fhEJ">Elena se incorporó con enorme esfuerzo. Sus piernas temblaban tanto que tuvo que apoyarse con ambas manos en el borde del escritorio para no caer al suelo. Sus tetas pesadas se balancearon pesadamente con el movimiento, los pezones rozando el aire frío del despacho y enviando descargas de sensibilidad dolorosa por todo su cuerpo. Vargas recogió el teléfono móvil de Elena del suelo —el mismo que había vibrado antes con la llamada de Javier— y se lo puso en la palma de la mano con deliberada lentitud.</p>
  <p id="sAUh">—Vas a llamar a tu marido ahora mismo —dijo con una sonrisa lenta, cruel y cargada de lujuria—. Vas a mantener una conversación completamente normal con él. Le vas a contar que todo está arreglado con Pablo, que has “negociado” como una buena madre preocupada… mientras yo te follo sin piedad en cada uno de tus agujeros. No vas a colgar hasta que yo termine de usarte una última vez. Si gimes, si jadeas, si te corres… tendrás que disimularlo todo con esa voz de esposa perfecta que tienes. Quiero oírte hablar con tu marido mientras te destrozo el coño y el culo.</p>
  <p id="Jxj1">Elena sintió un nudo de puro terror mezclado con una excitación enfermiza y humillante en la boca del estómago. Sus manos temblaron violentamente al sostener el teléfono.</p>
  <p id="iH3U">—Por favor, Antonio… —suplicó con voz rota, ronca y casi sin fuerza—. No me hagas esto… es demasiado… es demasiado humillante. No puedo hablar con Javier mientras tú…</p>
  <p id="8CRS">Vargas la ignoró por completo. La giró bruscamente hacia el escritorio, la inclinó sobre la superficie de roble y le abrió las piernas con la rodilla. Su polla gruesa y caliente rozó primero los labios hinchados de su coño chorreante, untándose con los fluidos que aún salían de ella.</p>
  <p id="bWC4">—Marca el número —ordenó con tono implacable, presionando la punta gruesa contra su entrada vaginal—. Ahora mismo.</p>
  <p id="Ay7B">Con dedos torpes, sudorosos y temblorosos, Elena pulsó el botón de llamada. El teléfono empezó a sonar. Al segundo tono, Vargas empujó su polla gruesa y venosa lentamente dentro del coño hinchado de Elena, abriéndola de nuevo con un golpe largo, profundo y posesivo que la llenó hasta el fondo, golpeando su cervix.</p>
  <p id="RwTg">—¿Elena? —respondió la voz de Javier al otro lado, cansada después del turno pero claramente esperanzada—. ¿Ya saliste del instituto? Llevo más de una hora esperando noticias. ¿Qué ha pasado con lo de Pablo? ¿Lo expulsan o no?</p>
  <p id="RsGc">Elena tragó saliva con mucha dificultad, intentando desesperadamente controlar su respiración. Vargas empezó a follarla con movimientos lentos y deliberadamente profundos, entrando y saliendo con calma cruel, haciendo que sus tetas pesadas se aplastaran contra la superficie fría del escritorio con cada embestida.</p>
  <p id="JUAK">—Ho-hola, cariño… —consiguió articular, aunque su voz ya sonaba ronca, entrecortada y ligeramente temblorosa—. Sí… ya estoy… saliendo del edificio. He hablado mucho, mucho tiempo con el director. Ha sido… un poco complicado y largo… pero… lo he arreglado.</p>
  <p id="qQwH">Vargas sonrió con malicia oscura y aceleró ligeramente el ritmo de sus embestidas. Sus caderas chocaban contra el culo redondo y carnoso de Elena con palmadas suaves pero constantes. Una de sus manos grandes bajó entre sus piernas y empezó a frotar su clítoris hinchado en círculos lentos y firmes, presionando justo en el punto más sensible.</p>
  <p id="p6E6">—¿De verdad? —preguntó Javier, visiblemente aliviado y emocionado al otro lado—. ¿Pablo se queda en el instituto? ¡Joder, Elena, eres la mejor esposa y madre del mundo! ¿Qué le has dicho? ¿Has tenido que prometer donaciones al fondo del instituto o algo parecido?</p>
  <p id="DIIB">Elena mordió con fuerza su labio inferior hasta casi hacerse sangre para contener un gemido que amenazaba con escapar. La polla gruesa de Vargas entraba y salía de su coño con golpes cada vez más profundos y precisos, golpeando su punto G una y otra vez.</p>
  <p id="N9t0">—Sí… —jadeó ella, disimulando el temblor de su voz como si estuviera simplemente agotada—. Le expliqué toda la situación con detalle… le prometí que Pablo irá a terapia semanal, hará servicio comunitario y estará bajo vigilancia extra. Tuve que… usar todos mis argumentos. Creo que… al final… funcionó.</p>
  <p id="ruNe">Vargas soltó una risita baja y silenciosa que solo Elena pudo oír. Sin previo aviso, sacó su polla completamente del coño chorreante y la alineó contra el ano todavía abierto y sensible de ella. Presionó la cabeza gruesa contra el esfínter y empujó lentamente pero sin detenerse, entrando en su culo con un embite largo, continuo y profundo que la abrió por completo de nuevo.</p>
  <p id="zxff">Elena tuvo que taparse la boca con fuerza con la mano libre para ahogar un gemido agudo y largo. Su ano se estiró dolorosamente alrededor de la polla gruesa y venosa.</p>
  <p id="9HZd">—¿Estás bien? Suenas un poco rara, amor —preguntó Javier con un toque de preocupación genuina—. ¿Estás conduciendo o todavía estás dentro del instituto?</p>
  <p id="fEhE">—No… estoy… todavía en el aparcamiento —mintió ella con la voz quebrándose cuando Vargas empezó a follarla el ano con movimientos lentos pero firmes y cada vez más profundos—. Solo… estoy muy cansada. Ha sido un día… muy largo, muy estresante y… emocional.</p>
  <p id="GkZh">Vargas aceleró el ritmo anal. Sus bolas pesadas golpeaban suavemente contra el coño chorreante de Elena mientras la follaba por el culo sin piedad. Una mano subió y agarró una de sus tetas pesadas, apretándola con fuerza, amasándola y pellizcando el pezón con saña, tirando de él repetidamente.</p>
  <p id="ODa8">—Cuéntame más detalles, por favor —pidió Javier—. ¿El director fue razonable al final? ¿Qué condiciones exactas puso? Quiero saberlo todo para poder hablar con Pablo esta noche.</p>
  <p id="qhSb">Elena sentía cada centímetro de la polla gruesa abriéndole el ano una y otra vez. El placer anal profundo mezclado con la humillación extrema de mantener una conversación normal con su marido mientras la follaban la estaba llevando al borde de la locura.</p>
  <p id="Napo">—Fue… muy exigente al principio —gimió bajito, disimulándolo como un suspiro de cansancio profundo—. Tuve que… convencerlo durante mucho rato. Le ofrecí todo lo que se me ocurrió… donaciones, horas de voluntariado mío en el instituto… todo lo que estuviera en mis manos. Al final… aceptó. Pablo se queda… solo con las condiciones que te he dicho.</p>
  <p id="tuCz">Vargas cambió de agujero otra vez sin avisar. Sacó su polla del ano y la metió de golpe en el coño de Elena con un golpe brutal y profundo. Ella tuvo que morderse el puño con fuerza para no soltar un grito de placer.</p>
  <p id="dsEK">—Eres increíble, amor mío —dijo Javier con cariño ciego y admiración total—. Sabía que lo arreglarías con esa labia y esa tenacidad tuya. Te quiero un montón. ¿A qué hora calculas que llegas a casa? Puedo preparar algo rápido para cenar o esperamos a que llegues y hacemos juntos esa lasaña que te sale tan rica.</p>
  <p id="zx1E">Elena sentía que un orgasmo poderoso se acercaba peligrosamente rápido. Sus piernas temblaban violentamente, sus tetas rebotaban contra el escritorio con cada golpe profundo y salvaje.</p>
  <p id="bTPI">—Llego… en unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos… —jadeó, la voz cada vez más inestable, ronca y quebrada—. Estoy… muy cansada… pero muy feliz de que todo se haya solucionado por fin.</p>
  <p id="4Hgz">Vargas aceleró brutalmente. Sus embestidas se volvieron rápidas, profundas y salvajes, follando su coño con fuerza animal. Una de sus manos bajó de nuevo para frotar su clítoris con movimientos rápidos y precisos mientras la otra tiraba de su cabello.</p>
  <p id="6R1s">—Te noto agitada, Elena. ¿Seguro que estás bien? Pareces sin aliento —insistió Javier con preocupación.</p>
  <p id="Bd5U">—Sí… solo… el estrés acumulado del día y… todas las emociones —logró responder ella, mordiéndose el labio inferior hasta que casi sangró—. Te quiero… mucho, cariño. Nos vemos en casa.</p>
  <p id="VuRz">En ese preciso instante, el orgasmo la golpeó con una fuerza devastadora y abrumadora. Su coño se contrajo violentamente alrededor de la polla gruesa de Vargas mientras olas intensas de placer la recorrían de pies a cabeza. Tuvo que apartar el teléfono un segundo, taparse la boca con fuerza con ambas manos y soltar un gemido ahogado, tembloroso y prolongado que casi se escapó por completo.</p>
  <p id="Zyn5">—S-sí… la lasaña… la prepararé cuando llegue… —consiguió decir cuando volvió el teléfono a su oreja, la voz completamente rota, entrecortada y débil—. Te quiero… adiós, amor.</p>
  <p id="QNdA">Colgó la llamada justo cuando el orgasmo la hacía convulsionar sin control sobre el escritorio. Vargas siguió follándola sin piedad durante todo el post-orgasmo, prolongando su placer hasta que ella casi lloraba de intensidad, su cuerpo temblando violentamente.</p>
  <p id="nG7K">—Buena puta… buena madre sacrificada y traidora —gruñó él con satisfacción oscura—. Ahora termina como corresponde.</p>
  <p id="0hTH">La bajó al suelo sin sacarla del todo y la puso de rodillas frente a él. Se pajeó furiosamente con una mano mientras con la otra sujetaba firmemente la mandíbula de Elena, manteniendo su boca abierta y la lengua completamente extendida.</p>
  <p id="k6nh">Elena lo miró desde abajo con ojos suplicantes, completamente destruidos, humillados y llenos de rendición absoluta. Su cara ya estaba manchada de lágrimas, saliva y restos de fluidos.</p>
  <p id="MQ6q">Vargas se corrió con un gruñido animal y profundo. Chorros gruesos, calientes y abundantes de semen salieron disparados con fuerza:</p>
  <p id="KRWN">El primero impactó directamente en su frente y cabello, resbalando lento hacia sus cejas y ojos.</p>
  <p id="o3JL">El segundo le salpicó la mejilla derecha, parte de la nariz y los labios.</p>
  <p id="3pYH">El tercero cayó directamente sobre su lengua extendida, llenándole la boca de sabor salado y amargo.</p>
  <p id="gNEL">El cuarto y quinto cubrieron sus tetas grandes y pesadas en gruesos riachuelos blancos que serpenteaban por sus pezones erectos como glaseado pecaminoso.</p>
  <p id="ZKYj">Los últimos chorros más débiles le cayeron en la barbilla, el cuello y parte del escote del vestido.</p>
  <p id="0mNQ">Elena tragó obedientemente lo que había caído en su boca, gimiendo bajito mientras el semen caliente se secaba sobre su piel, su cara, su cabello y sus tetas.</p>
  <p id="KomO">Vargas se abrochó los pantalones con calma aristocrática y la miró desde arriba con posesión total.</p>
  <p id="K3VM">—El papeleo estará mañana a las nueve en punto en tu buzón —dijo con tono casual, como si acabaran de tener una reunión normal—. Pablo se queda en el instituto sin expulsión. Pero escúchame bien, Elena López. Esto no termina aquí. Cada vez que tu hijo meta la pata otra vez… o simplemente cuando tú sientas ese vacío profundo que tu marido nunca ha podido llenar en quince años de matrimonio… me vas a llamar o me vas a escribir. Vendrás aquí, entrarás por esa puerta, te arrodillarás frente a mí y me suplicarás que te use de nuevo. Me suplicarás que te folle el coño, el culo y la boca. ¿Entendido?</p>
  <p id="0BNI">Elena, todavía de rodillas, cubierta de semen en la cara, el cabello, el cuello y las tetas, con el coño y el ano palpitando y chorreando, levantó la vista y asintió lentamente con la cabeza.</p>
  <p id="mXXR">—Sí… entendido —susurró con voz ronca, quebrada y completamente rendida.</p>
  <p id="Yhkl">Se vistió como pudo con manos temblorosas: el vestido de lana gris arrugado, manchado y oliendo a sexo, el sujetador rasgado improvisado bajo la tela, el tanga en el suelo del despacho como trofeo. El semen se secaba en su piel, picando y recordándole cada segundo de la humillación y el placer que acababa de vivir.</p>
  <p id="cSVw">Salió del despacho con piernas de gelatina, el pasillo interminable bajo los fluorescentes zumbantes pareciendo un túnel de vergüenza eterna. Afuera llovía con fuerza. Elena corrió al SUV bajo el diluvio, el semen endureciéndose en su rostro y pecho bajo la lluvia fría. Mientras conducía hacia casa en un borrón de lágrimas, faros y remordimientos, el cuerpo entero palpitando de dolor, placer residual y moretones que florecerían durante días, una sola idea oscura y adictiva se repetía obsesivamente en su mente:</p>
  <p id="ghVl">Había salvado a su hijo.</p>
  <p id="iGre">Pero había vendido su cuerpo, su dignidad, su matrimonio y parte de su alma.</p>
  <p id="D5CV">Y en el fondo más oscuro, húmedo y cachondo de su ser… una parte enferma, adicta y ya irremediable de ella ya estaba contando las horas, los días, hasta recibir el próximo mensaje o llamada del director Antonio Vargas.</p>
  <p id="Ynct">Porque las madres como Elena no se rompen.</p>
  <p id="hBHN">Se reinventan.</p>
  <p id="RlKv"><em>Merovingiox</em></p>
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    <img src="https://img1.teletype.in/files/88/d3/88d370fe-6d87-455b-943c-0777cd0ab548.png" width="1080" />
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  <figure id="sJie" class="m_original">
    <img src="https://img3.teletype.in/files/2d/89/2d89b8f3-7fe9-4c93-9557-10e147a2b11b.png" width="1175" />
  </figure>
  <p id="Ocy9">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>3 min.</strong> ]</p>
  <p id="7EZ6">Me agarran de sorpresa cuando menos lo esperaba y sin poder defenderme y me rompen todito mi culo, ese dia descubrí que soy una autentica puta, fotos y videos</p>
  <p id="oe1N"></p>
  <p id="dngy">Esta historia que contare fue algo que paso hace años es de cuando tenía 20 años y fue lo que marco el camino a que me guste tanto que me revienten el culo, como ya conocerán pronto esa faceta de mi con mis relatos, estaba saliendo en ese momento con un chico de 35 años bastante mayor para mí pero desde pequeña siempre me ha gustado ir al gym siempre he tenido mi cuerpo bien definido pero sobre todo mi enorme culo nosotros teníamos sexo bastante constante éramos mi familia no sabía del por eso siempre teníamos que vernos a escondidas un día mamando su verga en su carro, estaba bastante caliente porque teníamos una semana sin follar y eso es algo que muy poco me pasa ya que soy demasiado caliente y demasiado puta se lo estoy chupando rico, con demasiada saliva me lo sacaba de la boca y lo escupía</p>
  <p id="Hvv9">Eduardo: ufff, que delicia, que rica boquita tienes</p>
  <p id="GjLX">Yo solo me lo tragaba absolutamente todo solo se escuchaban mis arcadas ahogándome con su verga, empezó a desvestirme luego de desvestirme recuerdo que ese dia se lo chupe demasiado tenia demasiadas ganas de mamar su verga la deje totalmente llena de saliva y lubricada, luego empezó a comerme el coño súper rico</p>
  <p id="FxSK">Yo: ufff, que rico si, cómeme así bebe, así me gusta, ufff chupa así papi, ay que rico, que rico.</p>
  <p id="v5d2">El siempre desde que empezamos a coger me mamaba el culo era algo que le encantaba hacer meter su cara en mi culazo y fue la primera persona en hacerlo, yo lo disfrutaba mucho siempre me metía un dedito o dos pero nada del otro mundo nunca me imagine que ese día sería distinto porque para variar me puso en 4 y saco de la guantera unas esposas de esas que venden en tiendas eróticas (bastante resistentes la verdad) y me puso las manos en la espalda yo tenía absolutamente todo mojado no hacía falta lubricante ni nada todo estaba empapado por mis jugos y su saliva todo empezó normal empezó dando rico en mi coño con su vergota</p>
  <p id="33ei">Yo: aaaahhh, ay si papi, que rico, sigue, ¡aah!</p>
  <p id="dOAw">Eduardo: que rica estas, aahh, te voy a romper toda hoy</p>
  <p id="ft0P">Decía mientras me dejaba mis nalgas rojas y me daba demasiado duro era muy adictivo gritaba y gemía sin importar quien nos pudiera escuchar, estábamos dentro de su pequeño carro y yo en 4 con las manos atrás, haciendo un charco en su asiento de todo lo que mojaba cuando de repente sin mediar palabras lo saco, yo pensé que se le había salido pero no, lo saco con toda la intención del mundo y me lo metió totalmente de golpe hasta el fondo de mi virgen y estrecho culo</p>
  <p id="10Xt">Yo: ¡aaaaahhhhhh! ¡aaayyyy! ¡duele! ¡duele papi! Mmm</p>
  <p id="b0mj">Eduardo: debes acostumbrarte al tamaño</p>
  <p id="je42">Yo: mmm, ay papi, ay papi, duele, ¡duele!</p>
  <p id="RjkZ">Eduardo: ¿quieres que te lo saque?</p>
  <p id="jyQB">Yo: no… muévete lento por favor, muy lento por favor.</p>
  <p id="20mN">Eduardo: así me gusta putita, ya verás cómo te gusta.</p>
  <p id="8xXR">Fue de las primeras veces sino la primera que me decían putita o algo así, y no sé si porque aparte de por estar totalmente ensartada pero algo en mi se descontrolo totalmente y empecé a gritar de placer y suplicar como una autentica puta</p>
  <p id="sFfx">Yo: si, si dame mas, rómpeme el culo, ya me lo metiste todo, rómpeme toda papi, esta puta es tuya dame mas verga</p>
  <p id="FlsA">Eduardo: eres una autentica puta</p>
  <p id="j6Uq">Decía eso mientras me nalgueaba con más fuerza recuerdo que me ardían las nalgas, y me empezó a dar verga fuerte sonaban como aplausos juro que el carro se movía</p>
  <p id="CFj6">Yo: ay si, si, si, si, si, dame mas papi, mas, mas, aaayyyy, duele pero no la saques que rica verga, duele pero no la saques papi dios</p>
  <p id="MiJO">Eduardo: aaahhh, uffff que apretada estas dios, me vas a deslechar todo</p>
  <p id="5NwL">Me empezaron a temblar las piernas me estaba viniendo ya para ese punto su asiento de carro ya era un charco completamente</p>
  <p id="cnmu">Eduardo: aaahhh, me voy a venir, aaaahhhh</p>
  <p id="F2ha">Yo: aaaahhhh, si, lléname papi, esa lechita es mía, mía</p>
  <p id="w4Mh">Cayo encima de mí los dos agotados mi culo absorbía su vergota y tardamos varios minutos en vestirnos fue bastante intenso, espero les haya gustado mi relato recuerden si desean verme, conversar conmigo, sexting, fotos videos y demás contenido estoy totalmente disponible para ustedes, los estare esperando para pasarla totalmente rico <a href="mailto:milfcreativa@proton.me" target="_blank">milfcreativa@proton.me</a> los espero mis amores espero de verdad lo hayan disfrutado no soy la mas experta escribiendo pero trato de relatarse los exactamente como yo lo vivi</p>
  <figure id="lpsv" class="m_original">
    <img src="https://img2.teletype.in/files/d0/64/d064d05e-4925-405b-ac68-f4257568fbb3.png" width="904" />
  </figure>
  <p id="G5vv"><em>Rubia</em></p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/CoA7_ZWznPY</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/CoA7_ZWznPY?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/CoA7_ZWznPY?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Amor, ¿y si me meas la conchita?</title><pubDate>Thu, 14 May 2026 22:55:14 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img1.teletype.in/files/47/15/4715353a-bb88-48c7-8698-e4ac140399b2.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img2.teletype.in/files/56/7a/567accf3-dba6-4717-8bfc-d7694f2cbc88.png"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 4 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="uV09" class="m_original">
    <img src="https://img2.teletype.in/files/56/7a/567accf3-dba6-4717-8bfc-d7694f2cbc88.png" width="1200" />
  </figure>
  <p id="hIF2">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>4 min.</strong> ]</p>
  <p id="KDjP"></p>
  <p id="f9Yu">Lo más emocionante que hemos hecho Darío y yo en el sexo es que yo le haga la paja en un cine. Y ni siquiera es tan emocionante porque no acabó.</p>
  <p id="c4ch">Sentía que a nuestra vida sexual le faltaba algo. Ya lo he hablado con mis amigas, con él, con mi psicóloga y hasta con el perro. Pero no encontraba solución.</p>
  <p id="spfw">Y la verdad es que los dos teníamos vida muy ocupada y aunque el sexo siempre estaba, no lo veía como una emoción ya.</p>
  <p id="jpDv">Mi psicóloga dice que es porque busco y quiero cosas más arriesgadas. Por ejemplo, esa vez en el cine estaba tan caliente por la sola idea de que nos pudieran atrapar, o porque era seguro que alguien estaba viéndonos.</p>
  <p id="VZHm">La adrenalina, el morbo, eso es lo que me enciende.</p>
  <p id="ymFw">Darío, aunque no es aburrido ni nada por el estilo, es más tradicional.</p>
  <p id="dXSy">Un mañanero, el misionero, en cuatro, anal, en la ducha cuando estoy indispuesta, una que otra vez en la cocina y nada más que eso es lo más arriesgado que hemos hecho.</p>
  <p id="Q2l4">Ni siquiera lo hemos hecho en la camioneta nueva que nos compramos.</p>
  <p id="L2K4">Necesito más. Necesitamos más.</p>
  <p id="7aCz">Algo prohibido, tabú. Algo que nos dé emoción a los dos y no sabía que podía ser.</p>
  <p id="GhMa">Ese domingo estábamos haciendo fiaca en la cama a las 10 de la mañana. Entre besos, manoseos y susurros, nos empezamos a calentar.</p>
  <p id="J3z7">Darío es hermoso. Lo que más me gusto de él la primera vez que lo vi es ese parecido a Johnny Deep de joven. Me vuelve loca. Y tiene una pija hermosa. Me encanta chupársela. Podría pasar horas. Y a él le encanta acabarme en la boca y que me la trague.</p>
  <p id="1sDG">Se acuesta ahí en nuestra gran cama con los brazos detrás de la cabeza mientras yo me pongo en cuatro entre sus piernas para que vea mi culo con una pequeña tanga blanca mientras le chupo la pija.</p>
  <p id="6Rlt">-Uf mi amor, que culo hermoso que tenes, Dios.</p>
  <p id="itGG">Lo hago como le gusta. Que el pete sea muy baboso y que me la mande hasta la garganta hasta que me den arcadas. Cuando escucha que estoy por vomitar, me la manda más profundo.</p>
  <p id="0fDH">Me encanta.</p>
  <p id="1OyG">Me lloran los ojos, pero me rio. Me acerco a besarlo y él me devuelve el beso. Me saca la tanguita y me sienta sobre él para que lo cabalgue. Lo hago. Cogemos en esa posición un buen rato. Le gusta que este arriba porque le gusta ver cómo me rebotan las tetas.</p>
  <p id="cSZu">A mí me gusta era arriba porque su pija me llena profundamente.</p>
  <p id="KZwp">-Ponete en cuatro, amor.</p>
  <p id="DO4L">Lo hago. Le encanta jugar con mi ano mientras me la mete por la concha.</p>
  <p id="l6Yj">Maldigo no haber agarrado el plug anal.</p>
  <p id="6MNq">Darío me escupe en el ano y comienza a pasar su dedo por ahí mientras entra y sale de mi concha.</p>
  <p id="mOxc">-Ay amor, que rico. Dios. Me llenas toda.</p>
  <p id="ubdf">- ¿Te gusta?</p>
  <p id="DDb5">-Sí. Más rápido, cógeme más rápido.</p>
  <p id="BXJM">Lo hace. Me agarra con una mano de la cadera y con la otra me mete dos dedos en el ano.</p>
  <p id="wnAs">Le acabo la pija y él lo siente cuando lo aprieto. Él tampoco tarda tanto en acabar. Siempre me llena de leche y le gusta que me quede con el culo hacia arriba por varios minutos mientras me sigue penetrando. Dice que le gusta saber que me llena el útero de leche.</p>
  <p id="jEDd">Y a mí me encanta.</p>
  <p id="BXkg">Por lo general cuando terminamos de coger nos quedamos un rato en la cama y él sigue dentro de mí hasta que se le pone flácida.</p>
  <p id="QWby">-Amor, tengo ganas de mear.</p>
  <p id="xadw">-Nooo. No me la saques. Todavía siento la leche calentita.</p>
  <p id="KiK2">-Si amor, pero me estoy meando. Posta.</p>
  <p id="X0e5">-Amoooor…</p>
  <p id="pFfX">-Dale, gorda. En serio te digo.</p>
  <p id="Koei">-No.</p>
  <p id="PR8B">-Ana…</p>
  <p id="zsfQ">-Amor, ¿y si me meas la conchita?</p>
  <p id="mZfA">Ni siquiera pienso en lo que digo. Las palabras solo salen de mi boca.</p>
  <p id="lwzb">Siempre tuve curiosidad por la lluvia dorada. Solo mi mejor amiga sabe eso. Ni siquiera sé por qué nunca se lo conté a Darío si él sabe todo de mí. Supongo que me avergonzaba porque es algo… asqueroso. Aunque a mí no me lo parece.</p>
  <p id="ag3a">Al decirlo, se me pone la piel de gallina y vuelvo a estar caliente. Darío parece notarlo porque a él también empieza a ponérsele dura dentro mío.</p>
  <p id="qjUl">- ¿Qué decís, Ana?</p>
  <p id="yNY8">-Eso. Si tenés ganas de hacer pis, meame la concha.</p>
  <p id="hsoy">-Boluda… -se ríe. - ¿Qué te pasa amor? Es un asco eso. -él intenta salir de mí, pero yo lo retengo.</p>
  <p id="op6j">- ¿Por qué? Ay, Darío, literal después nos bañamos. No entiendo que tiene.</p>
  <p id="zEey">- ¿Por qué me estás pidiendo eso?</p>
  <p id="E7q3">-Qué sé yo amor, se me ocurrió… No sé… mirá, la verdad es que a mí siempre me llamo la atención la lluvia dorada y eso y yo… no sé… no sé por qué nunca te lo dije.</p>
  <p id="KjM6">Siento como la pija de mi novio se endurece por completo dentro mío. Nos miramos fijamente,</p>
  <p id="auGY">- ¿En serio me lo decís, Ana? -asiento. -Decime por qué querés que te mee la conchita por dentro.</p>
  <p id="S8YF">-Yo… no sé.</p>
  <p id="x55Z">-Yo sí sé. Ponete en cuatro.</p>
  <p id="dvDU">Me vibra todo el cuerpo ante sus palabras y la forma en la que me mira. Dios. Esto era lo que buscaba.</p>
  <p id="DJSz">Lo hago, me pongo en cuatro y miro hacia atrás buscando sus ojos. Él me mete la pija en la concha sin ningún cuidado. Esta tan dura, sus huevos se ven pesados.</p>
  <p id="zPSG">- ¿Querés que te mee la conchita, Ana?</p>
  <p id="xyd5">-Si amor, sí.</p>
  <p id="g2Jf">-Decime por qué.</p>
  <p id="xP20">-Yo…</p>
  <p id="vPrv">-Decilo o no lo hago.</p>
  <p id="zxjQ">No sé qué quiere que diga, pero digo lo primero que se me pasa por la cabeza.</p>
  <p id="cyYb">-Porque soy una puta. Soy tu puta enferma y quiero sentir como me meas la concha. Me gusta que me llenes de leche, pero ahora quiero sentir tu pis caliente dentro mío.</p>
  <p id="sZiP">-Enferma de mierda, voy a darte lo que querés.</p>
  <p id="t77z">Tarda unos segundos, pero un líquido caliente, más caliente que su leche empieza a llenarme por dentro. Siento como si agua estuviera dentro mío pero es pis. Meo de mi novio. La idea de saber que estamos haciendo algo tan repulsivo para la sociedad común, me hace venirme con fuerza.</p>
  <p id="H31s">Los chorros de pis se filtran con mi orgasmo y caen por mis piernas haciendo un charco en toda la cama. Nos empapa a los dos, pero mi novio sigue cogiéndome mientras su desecho líquido nos salpica.</p>
  <p id="IZSQ">Cuando acaba, su leche se une al desastre que ya éramos.</p>
  <p id="tKJZ">El olor empieza a ser fuerte, pero a ninguno de los dos nos importa. Nos acostamos ahí abrazados, satisfechos y felices porque hemos descubierto un nuevo fetiche juntos que realizaremos mucho de ahora en más.</p>
  <p id="4sgM">-Espero que no me pidas nada con caca, Ana.</p>
  <p id="sBVQ">-Mmm justo lo estaba pensando como un próximo fetiche a descubrir.</p>
  <p id="hzX3">Él me mira asqueado, pero sonríe.</p>
  <p id="rhO2">-Enferma. Te amo.</p>
  <p id="JLbT"></p>
  <p id="lLtz"><em>luvshelo</em></p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/h-M6jFgeEzH</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/h-M6jFgeEzH?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/h-M6jFgeEzH?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Siempre quise ser su sumisa</title><pubDate>Thu, 14 May 2026 22:50:03 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/21/2b/212b369d-72cd-4e99-b22f-0d538e372f1c.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img4.teletype.in/files/f9/64/f964212a-4fb6-4814-b594-ee06b6fcd9a7.png"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 6 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="jGAg" class="m_original">
    <img src="https://img4.teletype.in/files/f9/64/f964212a-4fb6-4814-b594-ee06b6fcd9a7.png" width="875" />
  </figure>
  <p id="kkj7">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>6 min.</strong> ]</p>
  <p id="nv1L">Le pido a mi amigo que me convierta en su sumisa</p>
  <p id="ZCCV"></p>
  <p id="zV8P">Me llamo Elena. Tengo 28 años y, aunque parezco la chica buena, inocente y dulce que todos creen, en realidad soy una sumisa nata. Me excita obedecer, que me dominen, que me usen. Pero hasta esa noche nadie lo había descubierto.</p>
  <p id="tal4">Él se llama Alejandro. 35 años. Alto, de voz grave y mirada penetrante. Hombros anchos, manos grandes y esa seguridad tranquila que hace que las rodillas se me aflojen cada vez que entra en la habitación. Llevábamos meses siendo amigos cercanos, pero siempre había una tensión sexual flotando entre nosotros que ninguno se atrevía a nombrar… hasta esa noche.</p>
  <p id="UNwD">Lo invité a mi departamento con la excusa de “ver una película y tomar vino”. Me arreglé con mucho cuidado: un vestidito negro corto y escotado que apenas contenía mis tetas grandes y redondas. Sin sostén. La tela era tan fina que se marcaban claramente mis pezones rosados cada vez que respiraba. Debajo llevaba solo una tanguita blanca de encaje, ya húmeda desde que pensé en él viniendo hacia aquí.</p>
  <p id="Z66i">Cuando abrió la puerta, sus ojos bajaron lentamente por mi cuerpo. Sentí cómo me desnudaba con la mirada.</p>
  <p id="yg0N">—Elena… —dijo con esa voz ronca que me erizaba la piel—. ¿Estás tratando de volverme loco?</p>
  <p id="5dNX">Bajé la mirada con fingida inocencia y sonreí tímidamente, mordiéndome el labio inferior.</p>
  <p id="4a3R">—Solo quería estar cómoda… ¿te gusta?</p>
  <p id="I1ym">Se acercó un paso. Su presencia era abrumadora. Olía a hombre, a madera y a algo más oscuro, más peligroso.</p>
  <p id="8iAK">—Me gusta demasiado —respondió, recorriendo con los ojos el escote donde mis tetas subían y bajaban con mi respiración agitada—. Pareces una niña buena… pero sé que no lo eres.</p>
  <p id="qMoq">Tragué saliva. Mi coño ya palpitaba.</p>
  <p id="7BYN">Nos sentamos en el sofá. La película empezó, pero ninguno de los dos le prestaba atención. Yo me acomodé cerca de él, cruzando las piernas de forma que el vestido se subiera un poco, dejando ver la piel suave de mis muslos. Él no dejaba de mirarme.</p>
  <p id="tdnp">Después de la segunda copa de vino, reuní valor y hablé con voz suave y temblorosa:</p>
  <p id="yn6B">—Alejandro… ¿puedo confesarte algo?</p>
  <p id="ioLG">—Dime —respondió, girándose completamente hacia mí.</p>
  <p id="qsjJ">Me sonrojé y bajé la mirada.</p>
  <p id="UcDq">—Desde hace meses… fantaseo contigo. Fantaseo con que me tomes, con que me hagas tuya… con que me uses como quieras. Quiero ser sumisa para ti. Quiero que me mandes.</p>
  <p id="vuhF">El silencio que siguió fue eléctrico. Sentí su respiración volverse más pesada.</p>
  <p id="2ikk">—Mírame —ordenó con voz baja pero firme.</p>
  <p id="DPPA">Levanté la mirada. Sus ojos estaban oscuros de deseo.</p>
  <p id="XY7G">—¿Sabes lo que estás pidiendo, Elena? Si empiezo, no voy a parar. Voy a follarte como se merece esa carita de inocente que tienes.</p>
  <p id="oMR8">Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Sentí cómo mi tanga se empapaba aún más.</p>
  <p id="owZf">—Sí… lo sé —susurré—. Quiero que me domines. Quiero ser tu putita esta noche.</p>
  <p id="a2iQ">Alejandro sonrió con esa mezcla de ternura y lujuria que me volvía loca. Me tomó de la barbilla con firmeza y me besó. No fue un beso suave. Fue posesivo, profundo, dominante. Su lengua invadió mi boca mientras su mano grande bajaba por mi cuello y apretaba uno de mis pechos por encima del vestido. Gemí dentro de su boca.</p>
  <p id="WhVO">—Quítate el vestido —ordenó contra mis labios—. Despacio. Quiero verte.</p>
  <p id="xGr9">Me puse de pie frente a él, temblando de excitación. Bajé los tirantes lentamente, dejando que el vestido cayera hasta mi cintura. Mis tetas grandes y pesadas quedaron al aire, pezones duros y rosados apuntando hacia él. Luego dejé que el vestido cayera completamente al suelo, quedándome solo con la tanguita blanca.</p>
  <p id="AStZ">Él me miró de arriba abajo como si fuera un premio.</p>
  <p id="qwrd">—Joder… qué cuerpo más delicioso tienes. Ven aquí.</p>
  <p id="kXJ7">Me acerqué. Me tomó de las caderas y me sentó a horcajadas sobre sus piernas. Mis tetas quedaron justo frente a su cara. Él las tomó con las dos manos, apretándolas, sintiendo su peso.</p>
  <p id="w58K">—Qué tetas tan ricas… tan grandes y suaves —murmuró antes de llevarse un pezón a la boca.</p>
  <p id="hTyJ">Chupó con fuerza, succionando, lamiendo, mordiendo suavemente. Yo eché la cabeza hacia atrás y gemí alto, agarrándome de sus hombros. Sentía cada lamida directamente en mi clítoris.</p>
  <p id="N1bf">—Más fuerte… por favor —supliqué con voz inocente.</p>
  <p id="vg13">Él mordió más fuerte, tirando de mi pezón con los dientes mientras pellizcaba el otro. Mis jugos ya chorreaban por mis muslos.</p>
  <p id="l9UH">Bajó una mano y metió los dedos dentro de mi tanga. Rozó mi coño hinchado y soltó un gruñido de aprobación.</p>
  <p id="AqRY">—Estás empapada, mi niña. Este coñito ya está rogando por mi polla.</p>
  <p id="l7FN">Metió dos dedos gruesos de golpe. Empezó a follarme lentamente con ellos, curvándolos contra mi punto G mientras su boca seguía devorando mis tetas. Yo movía las caderas instintivamente, follándome sus dedos como una puta desesperada.</p>
  <p id="DX4f">—Qué rica eres… tan obediente —susurró—. ¿Quieres más?</p>
  <p id="20YX">—Sí… por favor… quiero tu polla —gemí.</p>
  <p id="yUUS">Me levantó como si no pesara nada y me llevó a la cama. Me puso de rodillas, con el culo en pompa y la cara contra las sábanas.</p>
  <p id="IPGP">—Quédate así. No te muevas.</p>
  <p id="8lOX">Escuché cómo se desvestía. Luego sentí la cabeza gruesa y caliente de su polla rozando mi entrada empapada. Era grande, muy grande.</p>
  <p id="8bcb">—¿Estás lista para que te folle como te mereces? —preguntó, frotando la cabeza contra mi clítoris.</p>
  <p id="5umM">—Sí… por favor… métemela toda —supliqué, moviendo el culo hacia atrás, desesperada.</p>
  <p id="HEck">De un solo empujón lento y profundo me penetró hasta el fondo. Grité de placer. Me sentía completamente llena, estirada, suya. Se quedó quieto un momento, dejando que me acostumbrara a su tamaño.</p>
  <p id="9BW8">—Qué coño tan apretado y caliente tienes… —gruñó—. Parece hecho para mi polla.</p>
  <p id="Z22t">Empezó a moverse. Primero despacio, sacando casi toda su verga y volviéndola a meter hasta el fondo. Cada embestida me hacía gemir más alto. Mis tetas pesadas se balanceaban debajo de mí.</p>
  <p id="inMp">—Más fuerte… por favor… fóllame más fuerte —rogaba.</p>
  <p id="oXB6">Alejandro me agarró del pelo con una mano y empezó a follarme con más fuerza. El sonido de su pelvis chocando contra mi culo llenaba la habitación. Sus huevos golpeaban mi clítoris con cada thrust. Me daba nalgadas fuertes, dejando la piel roja.</p>
  <p id="jmIB">—Esto es lo que querías, ¿verdad? Que te trate como la putita sumisa que eres.</p>
  <p id="wK2D">—Sí… soy tu putita… úsame… rómpeme el coño —gemía sin vergüenza.</p>
  <p id="HPYL">Me dio la vuelta, me abrió las piernas en V y me penetró mirándome a los ojos. Esta vez fue más salvaje. Sus embestidas eran profundas y brutales. Mis tetas rebotaban violentamente con cada golpe. Él me pellizcaba los pezones, me mordía el cuello, me susurraba al oído lo rica que era, lo apretada que estaba, lo mucho que le gustaba follarme.</p>
  <p id="MjhL">Me corrí por primera vez con un grito ahogado, mi coño contrayéndose violentamente alrededor de su polla gruesa, squirteando sobre las sábanas. Él no paró. Siguió follándome a través del orgasmo, prolongándolo hasta que casi lloraba de placer.</p>
  <p id="vgYh">—Quiero correrme dentro de ti —gruñó.</p>
  <p id="HnmF">—Lléname… por favor… quiero sentir tu leche caliente dentro —supliqué, mirándolo con ojos suplicantes.</p>
  <p id="Pjny">Aceleró el ritmo. Sus embestidas se volvieron frenéticas. Mis tetas saltaban, mi coño hacía ruidos mojados con cada embestida. Cuando se corrió, fue intenso. Soltó un gruñido animal y empujó hasta el fondo, inundándome con chorros calientes y espesos de semen. Sentí cada pulsación, cada chorro llenándome el útero. Era tanto que se desbordaba y chorreaba por mi culo mientras él seguía moviéndose despacio, metiendo hasta la última gota.</p>
  <p id="Wqtd">Caímos exhaustos sobre la cama, sudados y jadeando. Su polla aún palpitaba dentro de mí.</p>
  <p id="mWiE">Me acarició el cabello con ternura y me besó en la frente.</p>
  <p id="nVWu">—Eres perfecta —susurró—. Mi linda sumisa.</p>
  <p id="bqPW">Sonreí con timidez, todavía sintiendo su semen escapando de mi coño abierto.</p>
  <p id="s6MK">—Quiero ser tuya… siempre —respondí con voz suave.</p>
  <p id="4RqR">Él sonrió y me besó profundamente.</p>
  <p id="Ik6l">—Entonces prepárate, mi niña… porque esto recién empieza.</p>
  <p id="sG4u">Me abrazó fuerte contra su pecho y sentí cómo su polla empezaba a endurecerse de nuevo dentro de mí.</p>
  <p id="aT9z">Esa noche no dormí casi nada.</p>
  <p id="aqGM">Y yo… por fin había encontrado al hombre que sabía exactamente cómo dominarme.</p>

]]></content:encoded></item><item><guid isPermaLink="true">https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/j3iFLoRezse</guid><link>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/j3iFLoRezse?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk</link><comments>https://teletype.in/@relatoseroticosdrk/j3iFLoRezse?utm_source=teletype&amp;utm_medium=feed_rss&amp;utm_campaign=relatoseroticosdrk#comments</comments><dc:creator>relatoseroticosdrk</dc:creator><title>Me observan mientras me masturbo y me encanta</title><pubDate>Thu, 14 May 2026 22:45:15 GMT</pubDate><media:content medium="image" url="https://img3.teletype.in/files/2e/74/2e7474ea-02fc-499d-affd-9291b9244e80.png"></media:content><description><![CDATA[<img src="https://img1.teletype.in/files/c0/0c/c00cad3c-348e-4dab-82f9-e9cd24db446f.jpeg"></img>Tiempo estimado de lectura: [ 8 min. ]]]></description><content:encoded><![CDATA[
  <figure id="uKg4" class="m_original">
    <img src="https://img1.teletype.in/files/c0/0c/c00cad3c-348e-4dab-82f9-e9cd24db446f.jpeg" width="2560" />
  </figure>
  <p id="rWVT">Tiempo estimado de lectura: [ <strong>8 min.</strong> ]</p>
  <p id="bIxO">Lo que comenzo siendo una simple caricia conmigo misma en un cuarto compartido de hostal, termino en la paja mas excitante de mi vida. Con publico incluido.</p>
  <p id="UXR3"></p>
  <p id="KarQ">Pues que he tenido unos dias libres en el trabajo y decidi hacer un viajecito a la playa.</p>
  <p id="myob">Como fue algo de improvisto y era solo por tres dias, busque el destino que tuviese mas cerca con buena playa y un hostel barato, pues ese viaje me representaba un gasto de dinero que no tenia planeado y tal que no tenia demasiado disponible. Reserve una cama en cuarto compartido de ocho personas, solo de mujeres. Honestamente no tengo problema en compartir habitación con hombres, pero costaba lo mismo y esta tenia baño en la habitación asique no lo dude.</p>
  <p id="qVYf">Llegue pasado el mediodía, luego de pasar cuatro horas en un bus. Super acalorada y desesperada por la playa.La gente del hostal me acompaño hasta mi habitación y me enseño mi cama. El cuarto era bastante amplio, eran cuatro marineras. Dos en contra de cada pared y enfrentadas entre si. La disposición tipica. Todas las camas tenian cortinas, lo que es un plus de privacidad que por supuesto se agradece.</p>
  <p id="xsds">Luego de dejar todas mis cosas, me puse mi traje de baño y a la playa.</p>
  <p id="a7dv">Este ultimo tiempo he estado entrenando (y tambien comiendo) mucho. Si bien mi estomago no es plano, mas bien se podria decir que tengo algo de barriga, mis piernas estan muy tonificadas y por consecuencia mi trasero tambien. Y mis pechos, basta con decir que casi no entraban en mi brasier.</p>
  <p id="2rIi">En cuanto llegue a la playa, deje mis cosas en el primer sitio que encontre y directo al agua. Sin dudas necesitaba descansar mi cuerpo de esa manera. Al cabo de un rato simplemente me tire a tomar el sol y asi pase el resto de mi tarde entre zambullidas al mar y sol.</p>
  <p id="Uodj">Cuando note que el sol empezo a caer, decidi que era momento de ir por algo de comer y sin dudas de beber.Y como no me gusta vestirme sobre el traje de baño mojado, pues me cambie. Me quite el brasier y simplemente me puse una camiseta de tirantes finos blanca y debo decir que la libertad de andar sin sujetador es de lo mas increible. Cambie la parte de abajo por una delicada tanga de encaje y unos shorts negros bastantes sueltos. Y si, por si se lo preguntan me cambie ahi en plena playa. Para ese entonces no habia demasiada gente (al menos no cerca mio) y ademas, sin dudas disfrute sentir mas de un par de ojos curiosos viendo el show.</p>
  <p id="9LGE">Luego de la playa, comence a caminar por el centro de la ciudad y simplemente entre al primer bar que me gusto. Pedi algo de comer y por supuesto una cerveza.</p>
  <p id="vLsW">Si bien la noche estaba super calurosa, como lo suele ser en esta época, solia correr una brisa de aire fresco. Y por supuesto mis pezones lo notaban, además el roce constante con la tela de la camiseta ya venian provocando cierto efecto en mis pechos.</p>
  <p id="3DpD">Mientras cenaba y bebia, podia notar como los hombres y varias mujeres se me quedaban viendo. Entre mis pezones erectos y la casi transparencia de mi camiseta mis pechos eran el centro de atención del bar y por supuesto me encanto. Y aunque disfrutaba mucho ser observada y deseada, luego de un par de copas me fui al hostal porque sinceramente estaba exhausta y necesitaba descansar.</p>
  <p id="wZe5">Cuando llegue al hostal, fui derecho a mi cama. Por suerte me habia tocado la cama de abajo. Me quite la ropa, quedándome solo con mi tanga. Me acoste y cerre las cortinas, lista para dormir. Pero mi cuerpo tenia otra idea.</p>
  <p id="ZjgH">En cuanto me recoste, pude sentir un cosquilleo en mi zona intima. El haber estado toda la tarde en traje de baño, acariciando mi cuerpo cada vez que me ponia locion, viendo muchisimos cuerpos sexys y sudorosos al so y luego todas esas miradas sobre mi, cuando me desnude en la playa y en el bar con mis pechos practicamente a la vista, se podria decir que llevaba todo el dia caliente y recien al momento de acostarme me percate de lo excitada que estaba.</p>
  <p id="Z3vV">Intente recordar si habia muchas chicas durmiendo cuando llegue, si bien ya me he masturbado en habitaciones compartidas, necesitaba saber que tan discreta debia ser. Pero no lo recordaba, entre las copas que tenia encima y que estaba todo oscuro, no preste atencion.</p>
  <p id="ol6U">No tocarme no era opcion, asique debia ser discreta solo por si acaso.</p>
  <p id="Rq2G">El hecho de ya estar casi desnuda, lo hacia todo mas facil. Mis manos fueron directo a mis pechos, primero con suavidad, haciendo circulos en mis pezones y luego mas agresivos, apretando y pellizcando. Mirentras mi mano derecha seguia alli, mi mano izquierda bajo ansiosa sobre mi abdomen, instintivamente mis piernas se abrieron, para dejar mas que dispuesta mi conchita.</p>
  <p id="WPCF">Solo para hacerme sufrir un poco, pase mis dedos timidos por fuera de mi tanga, acariciando solo los bordes de mi ropa intima. UFF, era agonía. Podia sentir toda mi interior contraerse, desesperado por un poco de placer. Hice a un lado mi tanga, y pase un dedo por toda mi rajita. Estaba mas que mojada, podria haber metido cuatro dedos sin pensarlo y entrarían fácilmente de lo lubricada que estaba. Pero me resistí. Simplemente juguetee con mi dedo por todos mis labios menores.</p>
  <p id="IKDV">Para ese entonces, ya mi respiración no tenia nada de tranquila. Estaba mas que agitada y por supuesto en cuanto senti lo dispuesta que estaba, un gemido escapo de mi boca. Escuche movimientos de la chica que se encontraba en la cama que estaba enfrentada a la mía, pero supuse que simplemente estaba acomodandose dormida (como hacemos todos). Para mi sorpresa y agrado, luego comprobé que no era asi.</p>
  <p id="eZYU">Acomode mi tanga y tire de ella de manera tal que mis labios mayores salieran de ella y mi clitoris quede preso en el encaje, no se porque pero me excita muchisimo tirar de mi tanga asi. Continue tirando y tocando mis pechos durante varios minutos y una vez mas, un gemido ahogado escapo de mi.</p>
  <p id="Lyqf">Luego de ese gemido volvi a escuchar ruidos de la misma cama y en vez de detenerme, continue. Si me habia calentado ser simplemente observada en el bar, el hecho de que alguien intensionalmente me escuche masturbarme, me prendio aun mas.</p>
  <p id="ZF4F">Asique solo por curiosidad, decidi ir un poco mas lejos. Y comprobar si mi vecina de cama estaria disfrutando de escucharme. En un segundo me quite mi tanga y meti dos dedos en mi, un suspiro. Un dedo mas, un gemido. Otro movimiento de mi vecina.</p>
  <p id="TtNb">Me quede un momento en silencio, para ver si hacia o decía algo.</p>
  <p id="znrc">Unos minutos después, encendió su luz y abrió la cortina al final de su cama. En ese momento me di cuenta que mi cortina al final de la cama, ya estaba abierta, había olvidado cerrarla en cuanto me acoste. Para ese entonces, yo ya estaba sentada y con mis piernas abiertas. Mis manos sobre el colchon, sin tocarme. Como esperando a tener su permiso. Nos miramos a los ojos unos instantes y luego ella se sento en su cama.</p>
  <p id="fYmq">Tenia puesto una remera demasiado grande para ser de ella y sin quitarme los ojos de encima se la quito frente a mi, dejando al descubierto unos pechos pequeños pero turgentes, tenia el abdomen plano, se notaba que era de contextura pequeña y para mi sorpresa no llevaba tanga.</p>
  <p id="NORh">Nos quedamos viendo unos minutos, y yo podia sentir mi cuerpo a punto de explotar si no lo tocaba. Ya estaba super excitada de antes y toda esa situación me parecía una fantasia hecha realidad.</p>
  <p id="ElDs">Comence a pasar mi mano derecha lentamente por mi cuerpo, hasta llegar a mi pelvis. Lleve mis dedos a mi conchita, y comence a moverlo arriba y abajo, se podia escuchar lo mojada que estaba. Y la muchacha frente a mi simplemente me miraba. En ese momento no estaba segura de si preferia que solo me mire o que tambien se masturbe.</p>
  <p id="rCGF">Apoye mi espalda contra la pared, abri lo mas que pude mis piernas y expuse mi zona intima a ella. Retome las caricias a mis pechos y despues de tanto jugueteo decidi que era momento de ir por mi clitoris.</p>
  <p id="6lfI">Solo bastaron unos minutos tocando el punto exacto para hacerme explotar, creo que nunca habia llegado al climax tan rapido. Mis pechos estaban rojos de tanto apretarlos, mi cuerpo se tensiono y podia sentir como mis fluidos salian de mi, empapando aun mas la cama.</p>
  <p id="02bB">Pero ese orgasmo me dejo mas excitada si es que eso era posible. En vez de calmar mi ansia, me hizo sentirme mas desesperada por sexo.</p>
  <p id="4Qhu">Cuando abri mis ojos y logre que mi respiración se calmara un poco, pude ver a mi nueva compañera abierta aun mas de piernas. Ahora era ella la que se exhibia ante mi. MI DIOS, su concha se veia super apetitosa, no puedo describirlo de otra manera. De repente senti una necesidad de meter mi cabeza entra sus piernas, de sentir su sabor en mi boca. Pero no sabía que tanto estaba ella a hacer.</p>
  <p id="10kQ">Me recompuse y en cuanto intente acercarme me hizo un gesto con la cabeza de NO. Al parecer este iba a ser un juego de mirar pero no tocar. QUE TORTURA.</p>
  <p id="fTFf">Me quede viéndola, sin saber que hacer. Se giro de la cama, hacia el suelo y comenzo a buscar algo en su mochila. Yo seguia en mi cama, sentada, a la espera.</p>
  <p id="Epnn">Me resultaba sorprendente y excitante que comence masturbandome yo y por alguna razon ahora parecia ser ella la que mandaba.</p>
  <p id="s8xA">Despues de rebuscar entre sus cosas un momento, me enseña una dildo. No se como no se me ocurrio a mi traerme mis jueguetes. Era un dildo simple, realista. No parecia de un tamaño muy exagerado pero sin dudas tenia buen grosor. Se lo lleva a su boca y comienza a chuparlo. Yo la miraba hipnotizada.</p>
  <p id="htEp">Despues de un momento se lo lleva a su hoyito y lo mete de una. Gemimos al mismo tiempo, ella de placer, yo de envidia. Sin dudas ella estaba tan mojada como yo porque ese dildo entro sin problemas.</p>
  <p id="i5ai">Comenzo el mete y saca y yo solo la miraba. Me excitaba tanto la situación que me era imposible hacer otra cosa que mirararla. Mi clitoria palpitaba por atención, mis pezones estaban tan duros como los de ella y tenia la boca que se me hacia agua.</p>
  <p id="00pG">Mis caderas comenzaron a moverse al ritmo de su mete y saca, en un intento de sentirme parte. Nuestras respiraciones iban a juego y por un momento crei que iba a tener otro orgasmo ahi mismo, sin siquiera tocarme. Pero mi cuerpo no es tonto, queria algo dentro y no me iba a dar el extasis hasta sentirlo.</p>
  <p id="iX8Q">Para mi suerte, a ella no le llevo mucho tiempo llegar al orgasmo. Cuando ya estaba a punto de alcanzarlo, se monto sobre el dildo y comenzo a brincar encima de el. Sus pechos iban al ritmo de sus saltos y casi pude sentir con ella el extasis.</p>
  <p id="Bcxz">Cuando finalmente lo logro, se quedo ahi sentada, con el dildo aun dentro mirandome hasta que su respiración se relajo. Luego, se quito del sitio y con el dildo aun repleto de sus jugos, me lo extendió a mi.</p>
  <p id="QPSW">En ese momento mi mente no terminaba de comprender la situación, pero por suerte mi cuerpo reacciono rapido y al cabo de un segundo ya estaba en el borde de mi cama, a cuatro patas, a punto de tomar ese dildo. Pero antes, de llenar mi conchita, tenia que saborearlo, lo necesitaba. Asique sin dudarlo, comence a pasarle la lengua. UFFF, estaba tan rica como me imagine. En ese momento me dieron aun mas ganas de comerle la concha, pero ya habia dicho que no y no queria arruinar el momento asique me conforme con saborear sus jugos desde el dildo que me entregaba.</p>
  <p id="cpQX">Cuando ya no quedaba mas nada que chupar. Lo tome con mi manos y me acomode en mi cama.</p>
  <p id="ZMck">Una vez mas, me sente con mis piernas bien abiertas, me expuse ante ella y meti el dildo sin dudarlos. QUE RICO SE SINTIO! Sin dudas estaba necesitando tener algo grueso y duro dentro de mi. Era eso lo que habia estaro deseando todo el dia.</p>
  <p id="GerD">Comencé rapido con el mete y saca, estaba desesperada. Hambrienta.</p>
  <p id="Sb2m">Mientras tanto con la otra mano apretaba y tocaba mi clitoris en circulos justo como me gusta. La excitacion era inmensa. Al cabo de un momento ya no pude sostenerle la mirada y simplemente cerre mis ojos, eche mi cabeza hacia atras y segui masturbandome como si estuviera sola en mi casa. Sin medir gemidos o movimientos.</p>
  <p id="l77f">Estaba tan excitada que necesitaba placer, necesitaba no detenerme nunca y no me importaba quien me escuchara. Necesitaba ese orgasmo.</p>
  <p id="jsam">Pero el orgasmo no llegaba, siempre que parecia estar a punto de lograrlo, no llegaba y me calentaba aún mas. Mi cuerpo estaba en tension constante hasta que despues de casi veinte minutos, senti la liberacion. La explosión final llego. Podia sentir como mi concha se tensionaba y relajaba alrededor del dildo mientras expulsaba mis fluidos.</p>
  <p id="7dy5">Me quede con el jueguete dentro, intentando relajarme, aun con los ojos cerrados, respirando cada vez mas suave. Cuando siento como quitan el dildo de dentro de mi. Abri los ojos sorprendida y angustiada al sentirme vacia tan pronto y pude ver a mi vecina de cama frente a mi, con el dildo en la mano. Se lo mete todo en la boca, mirandome fijamente. Luego me sonrie y dice en voz baja &quot;mañana seguimos&quot;. Vuelve a su cama y cierra la cortina.</p>
  <p id="8wq8">No se que me llevo mas tiempo, si recuperarme de toda la excitación y placer que había sentido o entender lo que acaba de suceder.</p>

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