Efecto Fata Morgana
¿Te imaginas estar en la playa, mirar al horizonte y ver un barco volando, o unos edificios que se levantan sobre el nivel del mar? Seguramente mirarías dos veces para asegurarte de que tu cerebro no te estuviera jugando una mala pasada.
Hoy sabemos que este fenómeno no tiene nada de sobrenatural, y que la física explica el misterio de los barcos voladores mediante lo que llamamos efecto Fata Morgana; pero te imaginas que esto le ocurriera a un marinero de hace siglos, sin duda daría lugar a leyendas y misterios.
Este fue el caso del conocido barco Holandés Errante o Holandés Volador, un supuesto barco fantasma condenado por siempre a vagar por los mares sin poder regresar a puerto, y cuyo avistamiento era señal de malas noticias.
Ni magia ni hechicería, física pura y dura es lo que explica el efecto Fata Morgana, que toma su nombre de Morgana le Fay una poderosa hechicera que embrujaba a los hombres en la leyenda artúrica.
En climas calmos sobre el nivel del mar se pueden crear las condiciones para que se formen en la atmósfera dos capas de aire bien definidas de diferentes temperaturas: una masa de aire frío debajo y una caliente encima. Estas diferencias de temperatura que a su vez crea variación en la densidad del aire provocan cambios en los índices de refracción, ocasionando que los rayos de luz se refracten en ángulos diferentes a la curvatura de la Tierra.
Esto ocasiona que objetos que están más allá de la línea del horizonte se hagan visibles sobre el nivel del mar, que aparezca invertidos o alargados en el cielo.
El efecto Fata Morgana es uno de los denominados espejismos superiores, pero también existen los espejismos inferiores, que son los que se observan en los desiertos o en las autopistas. En estos casos la masa de aire caliente se encuentra debajo debido a las altas temperaturas de la superficie, y sobre esta se ubica la masa de aire frío. Estos espejismos funcionan de igual manera pero a la inversa, o sea que parece que el objeto se ubica por debajo de su posición real, lo que da lugar a que parezca que sobre la arena o el asfalto hay una imagen que en realidad no está ahí.
Ya sea superiores o inferiores los espejismos se dan asociados a la propagación de la luz en medios no homogéneos (cambio del índice de refracción), esto causa curvaturas en la trayectoria de la luz, dando como resultado una percepción distorsionada de la posición del objeto en cuestión.
Por suerte hoy sabemos esto, y no hay hordas de bañistas despavoridos en las playas si aparece un barco flotando en el horizonte