Mitos sobre el coronavirus
Desde la aparición del virus SARS-CoV-2 causante de la enfermedad CoviD-19 hasta estos momentos, donde son ya más 185 millones los infectados en el mundo, han pululado por las redes todo tipo de bulos y mitos relacionados con el susodicho virus.
Desde maneras inauditas de evitarlo, medicinas milagrosas para curarlo hasta nuevos modos de contagio, todas con una solo cosa en común: no están probadas científicamente. Algunas son tan surrealistas que mediante un simple análisis lógico se pueden detectar sus fallos, otras, sin dudas las más peligrosas, pueden llegar a engañar si no se está adecuadamente informado mediante las fuentes competentes.
Ya bien han recomendado muchos expertos no sobreinformarse acerca de la situación actual, puesto que esto puede provocar la denominada infoxicación; el punto donde hemos recibido tanto contenido de tantas fuentes que nuestra capacidad de elucidar cuales son verdaderos comienza a tambalearse.
Sin lugar a dudas como reza ese dicho popular ‘‘es mejor prevenir, que tener que lamentar’’, pero prevenir adecuadamente pues sino lejos de beneficiarnos podemos ocasionarnos severos problemas de salud.
Ni ácido ni alcalino
Bulo: Hace ya meses comenzó a circular por internet la indicación de que mantener una dieta alcalina (o básica) previene el contagios del CoviD-19, esto bajo el precepto de que alcalinizando la sangre el virus no puede sobrevivir en el organismo. A su vez entre la información se mostraba una serie de alimentos con sus correspondientes pH los cuales se recomendaba ingerir.
Solo con ver la lista de los alimentos ya uno se podía oler la magnitud de la idiotez de ese bulo. Entre los alimentos estaba el limón al cual se le atribuía un pH de 9.9 y el aguacate con un pH de 15.6.
Realidad: La escala de pH es un modo de medir la concentración de iones hidronio (H+) que existen en una disolución. Está, de manera general, oscila entre valores de 0 a 14, siendo un pH ácido los valores entre 0 y 7, de pH básico aquellos entre 7 y 14, y el pH 7 es considerado neutro.
Es conocido por todos que el limón es un fruto ácido. Esto es debido a la presencia en este del ácido cítrico el cual le confiere un pH alrededor de 2.
En cambio si nos percatamos, el pH atribuido al aguacate se sale de la escala estándar por lo que carece de todo sentido. Para ponerlo en perspectiva la lejía que se emplea para la limpieza presenta un pH aproximadamente de 12.
Por otra parte cabe señalar que ni aunque realmente consumiéramos alimentos realmente alcalinos podríamos alcalinizar nuestra sangre. Esto es debido a que en la sangre está presente un buffer de ácido carbónico/bicarbonato que se encarga de mantener los valores entre 7.36 y 7.44 auxiliado por las funciones respiratorias y renales. Un consumo excesivo de alimentos alcalinos o ácidos podría provocar desajustes que derivarían en cuadros clínicos de alcalosis y acidosis con severas afectaciones a nuestra salud.
Bulo: Otro de los mensajes que ha circulado llamaba al consumo sistemático de vitamina C para evitar el contagio.
Realidad: La vitamina C o ácido ascórbico en uno de los nutrientes esenciales para los seres humanos. Esta posee un gran número de beneficios para el organismo pero no está comprobado una función preventiva contra infecciones respiratorias, al contrario de lo que pregona la sabiduría popular, y mucho menos contra el CoviD-19.
La vitamina C es hidrosoluble por lo que el organismo es capaz de eliminar los excesos de esta mediante la orina pero su consumo excesivo es desaconsejado puesto que puede ocasionar desarreglos gastrointestinales y renales. Para la mayoría de las personas no es necesario el consumo de suplementos de esta vitamina, a no ser que sea indicado por un médico, debido a que la ingerimos en alimentos como la guayaba, la naranja o el mango.
Bulo: En este caso la víctimas fueron los usuarios de la aplicación WathsApp, puesto que circuló mediante esta vía que el consumo de infusiones de ciertas plantas aumenta los niveles de interferón en el organismo lo cual previene de la enfermedad.
Realidad: Es conocido que uno de los tratamientos actuales en el mundo para el tratamiento de la CoviD-19 es el empleo de interferones. Estas son glicoproteínas producidas por el sistema inmunológico animal en respuesta a infecciones virales y cumplen la función de interferir con la replicación de los virus, de ahí su nombre. Los interferones no son compuestos que se encuentren en las plantas por lo cual la recomendación resulta descabellada, y aunque en el hipotético caso de que en alguna planta estuviera presente algún interferón, el hecho de aplicarle temperaturas cercanas a los cien grados Celsius para lograr la infusión, desnaturalizaría los interferones haciendo que pierdan su función.
Bulo: Sugirieron algunos que la realización de gárgaras con cloro, alcohol, sal y agua tibia mata al virus.
Realidad: Si es verdad que los mitos anteriormente mencionados pueden ser más o menos peligrosos, este se sube hasta las cima del top de peligrosidad. La puesta en contacto de disoluciones de hipoclorito de sodio o de alcohol con las mucosas de la boca y garganta puede traer consigo irritaciones, quemaduras e intoxicaciones, sin contar que no existen evidencias científicas de que esto tendrá ningún efecto sobre el virus.
Bulo: La ingesta de ajo, y de agua cada quince minutos previene el contagio.
Realidad: Aunque es cierto que el ajo posee propiedades antimicrobianas además de otros beneficios, su consumo no tiene efecto probado sobre el virus. Por otra parte el consumo de agua cada quince minutos no tendrá mejores resultados. Es un hecho que el beber agua regularmente es bueno para la salud, pero como todo, un sobreconsumo puede traer perjuicios.
Una persona sana puede ingerir hasta un máximo de 7.5 L diarios, siendo lo recomendado entre 2 y 2.5 L diarios. Una ingesta superior y prolongada puede provocar una hiperhidratación o intoxicación por agua, un cuadro clínico que consiste en la disminución de las concentraciones de sodio en sangre (hiponatremia) que en casos extremos podría causar coma y la muerte.
Debemos apoyarnos en medios oficiales como la Organización Mundial de la Salud, y no compartir nada que no sepamos que es verídicos. En momentos aciagos como los que nos ha tocado vivir, donde aun los niveles de vacunación no son los deseados, debemos recordar que la higiene y el distanciamiento social siguen siendo grandiosas armas en esta lucha. No nos creamos a charlatanes que por alguna retorcida razón que no alcanzo a comprender, se deleitan en difundir cualquier clase de recomendación. Vivamos críticos y cumplamos con las recomendaciones oficiales. Solo así tendremos una oportunidad contra este enemigo invisible.