Comuna San Antonio de Pádua revisa censo casa por casa para afinar ayuda humanitaria y evitar exclusiones injustas
En medio de la emergencia provocada por el doble terremoto del 24 de junio, la Comuna Socialista Revolucionaria San Antonio de Pádua, El Valle, ha activado una exhaustiva revisión de su censo poblacional, con el objetivo de cerciorarse de que ninguna familia verdaderamente afectada, quede fuera del sistema de refugios y atención prioritaria.
Así lo dio a conocer la Sala de Autogobierno Comunal, instancia que ha asumido la tarea de volver a recorrer cada calle y cada unidad habitacional en edificios o no, de su territorio para verificar las condiciones reales de la población, más allá de los daños estructurales visibles que dejó el sismo.
Las y los Voceros de la comuna explicaron al Comunero de El Valle que el censo inicial, levantado en los días posteriores al terremoto, fue un primer acercamiento, pero la realidad es dinámica y hay situaciones que no se captan a simple vista. Por eso, la Sala de Autogobierno —con el respaldo de los jefes de UBCH, CCBI, CBBI y los jueces de paz— está realizando una segunda vuelta casa por casa para:
- Detectar posibles omisiones involuntarias del primer registro.
- Atender casos límite: familias que, aunque no lo perdieron todo, viven en condiciones de alta vulnerabilidad estructural y requieren apoyo.
- Actualizar la información ante las instituciones parroquiales y municipales, para que los recursos lleguen con precisión.
"Hasta los momentos no tenemos ninguna familia damnificada oficialmente en nuestra comuna, pero eso no significa que no haya situaciones difíciles. Por eso estamos revisando nuevamente, para certificar y hacer un pronunciamiento oficial con total certeza", señala el comunicado emitido por la instancia comunal.
Sin estigmatizar, pero con responsabilidad
Desde la comuna son conscientes de que en contextos de pobreza extrema y necesidad, muchas personas puedan ver en la emergencia una oportunidad para mejorar sus condiciones materiales. Lejos de criminalizar esa realidad, el enfoque que plantea la Sala de Autogobierno es preventivo y pedagógico, más que punitivo.
"Entendemos que hay familias que viven en pésimas condiciones, con viviendas que ya estaban al límite antes del sismo. No vamos a señalar a nadie, pero tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que los refugios, las viviendas nuevas y los recursos del Estado sean para quienes realmente requieren protección", explicó un integrante de la sala de autogobierno, que pidió mantener su nombre en reserva.
El caso de las viviendas amobladas: un tema a atender
Otro de los fenómenos que ha llamado la atención durante esta revisión preliminar, es el de aquellas personas que, habiendo recibido una vivienda nueva y completamente amoblada, (entregada como parte de los programas de atención a damnificados) han optado por venderla y regresar a su antigua casa.
Ante esto, la comuna no propone una persecución, sino un acompañamiento más cercano: "Si una familia hace eso, es porque hay algo que no estamos viendo: quizá no se siente arraigada al nuevo espacio, o tiene vínculos comunitarios que la atan a su viejo barrio. Nuestra labor es entender eso y buscar soluciones colectivas, no etiquetar a nadie de oportunista a la ligera", reflexionó el vocero.
Un mensaje de autocrítica y construcción comunal
El comunicado cierra con una frase contundente: "¡¡¡Fuera los oportunistas...!!!", pero desde el interior de la coordinación de las acciones que se realizan en la comuna matizan: "No se trata de señalar con el dedo, sino de ejercer el autogobierno con transparencia. Por eso estamos haciendo este nuevo censo: para que no quede duda, para que nadie se quede afuera y para que ningún recurso se desvíe."
La Sala de Autogobierno tiene previsto entregar los resultados definitivos de esta segunda revisión en los próximos días a la alcaldía, con el firme propósito de que la ayuda humanitaria sea justa, oportuna y profundamente social.