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"El edificio es habitable" Evaluación técnica disipa temores tras doblete sísmico en Venezuela

Tras el movimiento telúrico que sacudió Caracas el pasado 28 de junio, un equipo de arquitectos del Ministerio de Obras Públicas inspeccionó el bloque 17 de San Antonio, El Valle. El veredicto: fisuras superficiales, pero estructura firme. Los vecinos relatan minutos de angustia y solidaridad.

El silencio en la planta baja del bloque 17 se rompió con una frase que viajó de boca en boca como un suspiro colectivo: “El edificio es habitable”. La afirmación, pronunciada por la arquitecta Diana Carrero, representante del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas, puso fin a dos días de incertidumbre para las más de 280 familias que residen en esta torre de San Antonio, El Valle, luego del doblete sísmico que estremeció la capital venezolana el pasado domingo.

La evaluación, solicitada por uno de los voceros del Consejo Comunal Comunidad Activa 17, se realizó en un recorrido minucioso que abarcó fachadas, pasillos y más de 70 apartamentos. Desde temprano, vecinos de todos los pisos se congregaron en la entrada, ansiosos por conocer el dictamen técnico.

"Sin alteraciones preocupantes"

Con libreta en mano y un tono sereno pero firme, la Arq. Carrero transmitió el veredicto en los propios espacios de la conserjería: “Los apartamentos que logramos acceder en una gran parte del edificio no presentan ninguna alteración preocupante. Todas las fisuras observadas son del acabado del piso. La estructura del edificio funcionó correctamente; se comportó como debía ante el movimiento”.

Acompañada por su colega, el arquitecto Eduardo Rivero, Carrero destacó que las marcas visibles en el granito y la cerámica responden a una "liberación de energía" propia del movimiento de la losa, pero enfatizó que se trata de daños estéticos, no estructurales.

Por su parte, el Arq. Rivero señaló, además, un detalle constructivo en el contrapecho de los balcones de los pisos 2-5 y 3-5: “Ese es el friso de protección, un accesorio que evita que la unión quede expuesta a la atmósfera. Cuando puedan, la comunidad debe reconstruirlo”, recomendó, sin que esto represente un riesgo inmediato.

"Se movía como una palmera": el testimonio del miedo

Antes del recorrido, los arquitectos escucharon las vivencias de los residentes, cuyas historias reflejan el pavor colectivo que desató el sismo. Una vecina del piso 14, confesó que quedó paralizada entre la cocina y el recibidor: “Mis perritos estaban conmigo. Mis sobrinos me llamaron para decirme que el edificio se movía como una palmera, pero yo no podía reaccionar”.

En el piso 15, una vecina relató cómo la valentía y la rapidez primaron: “Apenas cesó el movimiento, agarramos a los niños y bajamos a la planta baja”. Mientras tanto, en el quinto piso, un hombre abrazó a su familia y se refugió bajo el perfil de la puerta del balcón, convencido de que era el fin.

Uno de los relatos más vívidos llegó desde el piso 16, donde una vecina notó el temblor al ver el agua de la pecera moverse: “Comencé a gritar, mi esposo y mis hijas se acercaron y nos quedamos todos juntos. Al terminar, vi que se había derramado el agua del tanque del baño”.

El testimonio más crudo lo ofreció un vecino del piso 5, quien fue despertado por la alarma sísmica de su celular: “Recordé mis días de marinero cuando sonaba la alarma de emergencia. Corrí al pasillo, busqué a mi mamá y hermana, que estaban abrazadas en la cocina. Fueron 30 segundos eternos. El edificio se movía de lado a lado como un barco, y también de arriba a abajo, como un camión por una carretera llena de huecos”.

Deporte, gestión vecinal y lecciones

El contacto con los especialistas no fue casualidad. Leonardo Gutiérrez, residente del edificio y atleta de carreras y trote, fue el enlace que gestionó la visita de los arquitectos, quienes forman parte de su círculo deportivo. Su iniciativa permitió una respuesta ágil que, según las y los voceros, evita que se repitan episodios de desinformación como los vividos en sismos anteriores.

Durante el recorrido, los técnicos observaron pequeñas fracturas en el granito de algunos apartamentos y pasillos, las cerámicas despegadas en algunos pasillos, especialmente cerca de los bajantes. Sin embargo, coincidieron en que estos daños son propios del desgaste natural y del movimiento telúrico, sin comprometer la estabilidad del edificio.

Un llamado a la calma y a la prevención

Al cierre de la inspección, la Arq. Carrero reiteró su mensaje: “No hay nada de qué preocuparse. El edificio se comportó como debía”. Los vecinos, aunque aún con el recuerdo fresco del movimiento, retomaron sus rutinas con la tranquilidad que otorga un informe técnico favorable.

El doblete sísmico dejó lecciones en San Antonio: la importancia de la organización comunal, la preparación ante emergencias y la necesidad de mantener canales directos con las autoridades técnicas. Como concluyó un vecino del piso 5, “todo comenzó y terminó como una alarma, pero al final, lo que prevalece es que estamos a salvo”.

El equipo de evaluación continuará su trabajo en otras edificaciones de la zona, mientras el Ministerio de Obras Públicas insta a las comunidades a realizar inspecciones periódicas y mantener en buen estado los elementos de protección en fachadas y balcones.