Discipulado
March 19, 2025

Discipulado 1.09 La gloria y honra solo a Dios

Modulo 01: Creciendo en la gracia de Dios

Lección 1.09: La gloria y honra solo a Dios

Discipulado 1.09 La gloria y la honra solo a Dios

Esc Disc M01: Creciendo en la gracia de Dios

Lección 05: Las dos naturalezas del hombre

OBJETIVOS:

1- Conocer que significa la gloria de Dios

2.- Comprender la relación entre la gloria de Dios y Su santidad

3.- Comprender que la gloria solo le pertenece a Dios

4.- Identificar como podemos glorificar a Dios

1.- ¿Qué es y que significa la gloria de Dios?

SOLI DEO GLORIA: La 5ta de las solas de la reforma protestante.

La gloria de Dios es la manifestación de la grandeza y el esplendor divino. Su gloria define el poder, la majestad y la santidad de Dios. No hay nadie de más alto rango, más importante o más bello que Dios.

Tuyos son, oh SEÑOR, la grandeza, el poder, la gloria, el esplendor y la majestad; porque tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Tuyo es el reino, oh SEÑOR, y tú te enalteces como cabeza sobre todo.
(1 Crónicas 29:11)

Gloria (del latín gloria, "fama, renombre") o Gloria divina es un concepto teológico del judaísmo y el cristianismo para denotar la manifestación de la presencia de Dios.

La palabra 'gloria' en hebreo suele aparecer como שכינה (shekhiná) y significa, además de 'gloria', 'presencia o esplendor de Dios'. Deriva de un verbo hebreo que significa 'morar' o 'residir', por lo que también 'gloria' se puede identificar como la 'morada de Dios'.

Otra palabra Hebrea para “gloria” es kabod, que significa alguien o algo pesado en peso, riqueza, abundancia, importancia o respeto. ¿Eso le suena como Dios?

La gloria de Dios es la belleza de Su espíritu. No es una belleza estética o material, sino una belleza que emana de Su carácter, de todo lo que Él es.

Su gloria define el poder, la majestad y la santidad de Dios. No hay nadie de más alto rango, más importante o más bello que Dios.

La gloria de Dios, la cual es manifiesta en el conjunto de todos Sus atributos, jamás se desvanece. Es eterna.

Esta gloria puede coronar a un hombre o llenar la tierra. Es vista dentro de un hombre y en la tierra, pero no es de ellos; es de Dios.

La gloria de Dios no es solo un concepto de lo asombroso y lo increíble de Dios, sino algo que puede ser de hecho interpretado como tangible, poderoso y completo.

Quienes la experimentan también son llevados a entender que Dios es bueno y cuán grande es Su amor.

En Juan 11:40, Jesús nos informa también que si creemos, tendremos la oportunidad de ver al Gloria del Señor.

Aunque podamos aun estar en una jornada de entendimiento y será difícil para nosotros comprender completamente lo que significa la gloria de Dios, es algo que podemos confiar que saldrá a la luz en su momento. En este momento, lo que podemos apreciar es la magnificencia del poder y la maravilla de Dios.

En 2 Crónicas 7:1-3, está escrito:

"Cuando Salomón terminó de orar, descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Señor llenó el templo. Los sacerdotes no podían entrar al templo del Señor porque la gloria del Señor lo llenó. Cuando todos los Israelitas vieron en fuego descendiendo y la gloria del Señor sobre el templo, se arrodillaron en el suelo con sus rostros en la tierra, y alabaron y dieron gracias al Señor, diciendo, 'Él es bueno, su amor perdura para siempre.'"

La gloria de Dios no es solo un concepto de lo asombroso y lo increíble de Dios, sino algo que puede ser de hecho interpretado como tangible, poderoso y completo.

Quienes la experimentan también son llevados a entender que Dios es bueno y cuán grande es Su amor.

En Juan 11:40, Jesús nos informa también que "si creemos, tendremos la oportunidad de ver al Gloria del Señor."

Pablo dice:

Considero que nuestros sufrimientos actuales no se comparan con la gloria que se revelará en nosotros. Romanos 8:18.

No solo logramos ver y experimentar la gloria de Dios, sino que la gloria de Dios sería "revelada en nosotros".

Puede vivir con el costo de nuestros esfuerzos y sufrimientos actuales. Sin embargo, cuando consideramos la bendición de la gloria de Dios que sería revelada en nosotros, hace a los sufrimientos insignificantes y valer la pena. Esto puede darnos esperanza durante tiempos difíciles.

2.- Relación entre la gloria y la santidad de Dios

Dios está en una categoría por sí solo.

  • Él tiene perfecciones infinitas, grandeza infinita y valor infinito.

¿Ahora como definir la gloria de Dios, como se relaciona con Su santidad?

¿Cuál es la relación entre la santidad de Dios y la gloria de Dios?.

Al hacer esta comparación podremos tener un mejor acercamiento a la naturaleza de este término: la gloria de Dios.

Para muchos, la santidad de Dios la define como su pertenencia a una clase única, en su perfección, grandeza, y valor. Su perfección, su grandeza, y su valor son de una categoría tan distinta y separada –incluso se nos ha enseñado que la palabra santo significa separado– que Él está en esta categoría por sí solo. Él tiene perfecciones infinitas, grandeza infinita, y valor infinito.

Su santidad es lo que Él es, como Dios, y que nadie más es. Es su calidad de perfección lo que no se puede mejorar, lo que no se puede imitar, lo que es incomparable, lo que determina todo lo que es, y que no está determinado por nada externo a Él. Significa su valor infinito: su valor intrínseco e infinito.

Santidad manifiesta

Ahora, cuando Isaías 6:3 dice que un ángel da voces a otro, diciendo: “Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos», lo siguiente que dice es esto:

“Llena está toda la tierra de Su gloria”.

Podríamos haber esperado que dijera “santidad”, pero no dice eso. Él ángel dice: “gloria”.

Él es intrínsecamente santo, y toda la tierra está llena de su gloria –de la cual deducimos, al decir que la gloria de Dios es la belleza manifiesta de su santidad.

Es la manifestación pública de su santidad. Es la forma en que muestra su santidad para que la gente la comprenda. Entonces, la gloria de Dios es la santidad de Dios manifestada.

Veamos levítico 10:3 NTV

3 Así que Moisés le dijo a Aarón: «Esto quiso decir el Señor cuando dijo:

“Demostraré mi santidad
por medio de los que se acercan a mí.
Demostraré mi gloria
ante todo el pueblo”».

Y Aarón guardó silencio.

Dios dice que manifestará su santidad a los que están cerca de él, y que ante todo el pueblo será glorificado. “Como santo seré tratado”, dice. “Y en presencia de todo el pueblo”, por decirlo de otra manera, “seré glorificado”. Entonces ver, comprender, y reconocer su santidad –y, en cierto sentido, percibirla– es ver la gloria y, por lo tanto, glorificarlo.

Cómo Dios lo proclama

“Los cielos cuentan la gloria de Dios” (Sal. 19:1).

¿Qué significa eso? Significa que lo está proclamando, lo está anunciando, es notable, visible.

  • Él lo anuncia fuertemente a través de las nubes.
  • Él grita por medio de la extensión azul.
  • Grita con oro en los horizontes.
  • Él grita con galaxias y estrellas.
  • Él está proclamando: “¡Soy glorioso! Abre tus ojos. Mi gloria es como esto que ves —solo que mejor, si me conocieras”.

Y la Biblia dice: “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria” (Is. 6:3).

Si tuvieras ojos para ver, verías la gloria de Dios en todas partes. Necesitamos ojos. Necesitamos ojos más que cualquier cosa porque “el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Co. 4:4).

3.- La gloria solo le pertenece a Dios

No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad. (Salmos 115:1)

En nuestra vida cotidiana, es fácil caer en la tentación de atribuirnos méritos por lo que logramos: éxitos en el trabajo, logros académicos, relaciones prósperas. Sin embargo, la Palabra de Dios nos recuerda constantemente que toda gloria y honra pertenecen únicamente a Él.

Cuando intentamos robarle esa gloria atribuyéndonos el crédito de nuestras victorias, nos estamos colocando en una posición peligrosa, alejándonos de la humildad que Dios desea ver en nosotros.

Dios es soberano y celoso de su gloria. Él no comparte su majestad con nadie, ni con nosotros, ni con ídolos creados por manos humanas, pues dice su Palabra:

«Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas».(Isaías 42:8).

Este versículo nos enseña que cuando intentamos apropiarnos del honor que le pertenece a Dios, estamos siendo ladrones de SU gloria, la que únicamente le pertenece a Él.

El Señor Jesús —nuestro ejemplo perfecto—, dijo:

«Gloria de los hombres no recibo» (Juan 5:41).

¿Por qué dijo eso, si es Dios? Él mismo dijo en

Juan 8:50, «yo no busco mi gloria», puesto que Él vino para dar gloria a su Padre. Y nosotros, por tanto, debemos hacer lo mismo, vivir para glorificar a nuestro Dios.

Cuando buscamos la gloria para nosotros, estamos robando lo que pertenece a Dios.

En Jeremías 9:23-24, Dios nos dice: «No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero».

En el sentido terrenal/humano, la gloria es una belleza o vitalidad que descansa sobre lo material de la tierra (Salmo 37:20, Salmo 49:17), y en ese sentido, es pasajera. Pero la razón de su desvanecimiento es porque las cosas materiales no perduran. Éstas se marchitan y mueren, porque la gloria que se encuentra en ellas pertenece a Dios, y vuelve a Él cuando el deterioro o la muerte se adueñan de lo material.

Puesto que la gloria procede de Dios, Él no permitirá establecer la afirmación de que la gloria proviene del hombre, o de los ídolos del hombre, o de la naturaleza.

En Isaías 42:8, vemos un ejemplo del celo de Dios por Su gloria.

»¡Yo soy el Señor; ese es mi nombre!
No le daré mi gloria a nadie más,
ni compartiré mi alabanza con ídolos tallados.

Este celo por Su propia gloria es de lo que Pablo está hablando en

Romanos 1:21

Pablo habla sobre las maneras en las que la gente adora a la criatura en vez de al Creador. En otras palabras, ellos miran al objeto a través del cual procede la gloria de Dios, y en vez de dar a Dios el crédito por ello, ellos adoran a ese animal, o árbol u hombre como si la belleza que poseyeran se hubiera originado dentro de ellos.

Este es el corazón mismo de la idolatría y es un hecho muy común. Todo aquel que haya vivido, ha cometido este error en uno u otro momento. Todos nosotros hemos “cambiado” la gloria de Dios a favor de la “gloria del hombre.”

Este es el error que mucha gente continúa haciendo:

  • confiando en cosas terrenales,
  • en relaciones terrenales,
  • en sus propios poderes,
  • talentos o belleza,
  • o en la bondad que ven en otros.

Pero cuando estas cosas se desvanecen y caen como lo harán inevitablemente (siendo sólo contenedores temporales de la gloria mayor), esta gente cae en la desesperación. Lo que todos necesitamos considerar es que la gloria de Dios es constante, y que los que viajamos a través de la vida, la veremos manifestada aquí y allá, de múltiples maneras.

Es fácil caer en la tentación de buscar la gloria para nosotros mismos, pero la Biblia nos recuerda que toda la gloria le pertenece únicamente a Dios. Así que, hermanos, que todo lo que hagamos, ya sea grande o pequeño, recordemos que es Dios quien nos capacita y nos bendice, y que toda la alabanza y honor deben ser dirigidos a Él, no a nosotros.

4.- Como glorificar a Dios

De qué otra manera le damos gloria a Dios?

1 Corintios 10:31 dice que toda nuestra vida completa es dar gloria de Dios.

“…ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.“.

1.- Glorificar a Dios al comer, por nuestros trabajos, mediante el uso de nuestros dones, sirviendo en la iglesia, por nuestro tiempo con la familia, nuestro ejercicio, nuestras relaciones, nuestras vacaciones, por “hagan cualquier otra cosa“

Nosotros también glorificamos a Dios al ser fuerte en la fe (Romanos 4:20),

haciendo el trabajo que Dios nos da para hacer (John 17:4),

al ser agradecido (Salmo 69:30)

y por ser Santo (Isaías 6:3).

También hay versos que se refieren a la Gloria de Dios.

Timoteo 1:15-17 dice que Dios es glorificado porque él nos salva.

Filipenses 4:19-20 dice que Dios es glorificado cuando nuestras necesidades son satisfechas.

2 Pedro 3:18 dice que Dios es glorificado cuando crecemos en el conocimiento de Cristo.

2 Timoteo 4:18 dice que Dios es glorificado porque él nos rescata de los ataques del diablo.

Judas 24-25 dice que Dios es glorificado al llevarnos de la tierra al cielo.

Hebreos 13:20-21 dice que Dios es glorificado porque él nos prepara a nosotros a hacer su voluntad.

Romanos 11:36 dice que Dios es glorificado porque él guarda un remanente de judíos. “Para de él y a través de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por siempre. Amén.”

Observando estos pasajes, sin ninguna duda, nuestra meta Suprema, nuestra mayor alegría, nuestro esfuerzo más satisfactorio, es dar gloria a Dios, ahora y siempre!

La declaración de westminster dice: "El propósito primordial del hombre es glorificar a Dios y regocijarse en Él para siempre."

¿Cómo hace una persona para glorificar a Dios?

Ninguna pregunta es más práctica o más significativa. El propósito supremo en la vida de cualquier hombre o mujer -para cualquiera que haya nacido en este mundo- es glorificar a Dios.

Eso es de lo que se trata la vida. Glorificar a Dios es el resultado final de la vida cristiana. La madurez espiritual es simplemente concentrarse y enfocarse en la persona de Dios hasta que estamos sumergidos en Su majestad y Su gloria.

Veamos algunas maneras practicas, para el cristiano, como puede glorificar a Dios

1.- CONFESAR LOS PECADOS

1 juan 1:9 dice: "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."

La palabra griega para "confesar " es homologeo, que significa "decir lo mismo." Confesar significa estar de acuerdo con Dios que el pecado es nuestra culpa y arrepentirnos. Ese acto glorifica a Dios. No tenemos que suplicar perdón a Dios. Él es fiel y justo para perdonar tan pronto estamos de acuerdo con Él.

2.- De frutos.

En Juan 15:8 Jesús dijo a los discípulos: "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto."

¿Por qué? Porque entonces el mundo puede ver los resultados de una vida llena del Espíritu. Para eso estamos aquí - para mostrar a Dios al mundo.

Colosenses 1:10 dice: "Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra."

Las buenas obras son fruto. Cuando vivimos una vida de buenas obras, el mundo verá y glorificará a nuestro Padre que está en los cielos.

3.- Alabe a Dios.

El Salmo 50:23 dice: "El que sacrifica alabanza Me honrará." La alabanza honra a Dios.

Una manera de alabar a Dios es darle crédito por todo.

En 2 Samuel 12:26-31, cuando Joab obtuvo la victoria contra Rabá y se apoderó de la corona del enemigo, envió por David para poder presentarle la corona a él.

Éste es un buen ejemplo de cómo el cristiano debe actuar para con el Maestro.

Usted gana una victoria en su vida, pero no lleva la corona. Se le da al Señor, quien ha ganado la victoria por usted.

4.- Esté conforme.

Podemos estar descontentos con nosotros mismos y nuestras circunstancias. Pero, ¿Quién nos creó? Dios. Y Él promete suplir todas nuestras necesidades.

Cuando estamos conformes, reconocemos la soberanía de Dios en nuestras vidas y eso le da gloria. Si estamos descontentos, es lo mismo que cuestionar la sabiduría de Dios. Eso no le glorifica.

Pablo testificó:

"He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11).

Pablo estaba seguro que Dios usaría todas las cosas - la pobreza, así como la abundancia; la comodidad, así como el dolor- para el bien de Pablo y la gloria de Dios

Romanos 8:28. Él no dijo: "Voy a dar gloria a Dios a pesar de mi dolor." Él dijo: "Voy a dar gloria a Dios por ello."

Un cristiano que está descontento por algún motivo - trabajo, cónyuge, finanzas - es un terrible testimonio de la bondad de nuestro Dios.

¿Qué clase de Dios tenemos?

¿Es Él realmente soberano?

¿Puede realmente ser de confianza?

Glorificar a Dios significa que lo alabamos con satisfacción absoluta, sabiendo que nuestro destino es el plan de Dios para nosotros ahora.

5.- Ore según la voluntad de Dios.

Jesús dijo: "Todo lo que pidáis en Mi nombre, Yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" (Juan 14:13).

El nombre de Jesús significa todo lo que Él es y todo lo que Él quiere.

Orar en Su nombre significa orar de acuerdo con Su carácter y Su voluntad.

Y Dios se complace en revelar Su gloria en la oración contestada.

Es por eso que Él nos manda a orar, para que pueda mostrarnos Su grandeza y podamos darle la alabanza que Él ​​es digno de recibir.

6.- Proclame la Palabra de Dios.

Pablo escribió: "Hermanos, orad por nosotros para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros" (2 Tesalonicenses 3:1).

¿Cómo era la Palabra glorificada a través de los creyentes?

  • Ellos la escuchaban y la creían.
  • Confiaban en Cristo
  • y habían nacido de nuevo -
  • y Dios era glorificado.

La presentación de la Palabra con claridad y precisión siempre le da gloria a Dios.

Cada vez que un maestro de escuela dominical enseña a niños en una clase, cada vez que un líder de estudio bíblico abre la Palabra en la casa de alguien, cada vez que un padre se sienta con su familia y empieza a hablar de la Palabra de Dios, Dios es glorificado.

Nosotros lo honramos dando a conocer y comprendiendo Su palabra.

7.- Lleve a otros a Cristo.

Dios también recibe la gloria cuando la gente es redimida. Él es glorificado cuando la prisión de Satanás es abierta y los hombres y las mujeres son liberados del poder del maligno.

La gente es salvada de sus pecados con el fin de dar gloria a Dios. Así que mientras más personas se conviertan, más acción de gracias acontece y más personas hay en el coro cantando: "¡Aleluya!"

(2 Corintios 4:15). Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.

8.- Con nuestras ofrendas

En Salmos 96:8 dice, “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios”.

Aquí David nos dice que el dar glorifica a Dios. Cuando le damos gloria a Dios, cuando le adoramos “en la hermosura de la santidad” le decimos a “las naciones: Jehová reina” (Salmos 96:9-10).

9.- El evangelismo glorifica a Dios.

David concluye que cuando le decimos a las naciones que hay un Dios quien es Rey y les decimos de su salvación, estamos glorificándole.

10.- También le glorificamos al vivir vidas santas.

En I Corintios 6:19-20 dice, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

¿Cuál es nuestra motivación para vivir vidas santas?

¿Será porque queremos que otros cristianos nos vean de cierta manera?

¡No! La razón que vivimos en la manera en que vivimos debiera ser para traer gloria a Dios quien nos salvó.

11.- También glorificamos a Dios cuando soportarmos la aflicción.

“Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (I Pedro 1:7).

A través de las lágrimas y quebranto de corazón estaremos delante del tribunal de Cristo y le glorificaremos por Su gracia que nos sustenta y de la manera que usó cada circunstancia de nuestra vida para Su gloria, así como en las vidas de otros.

Ahora bien:

  • ¿Por qué le cantamos al Señor?
  • ¿Por qué leemos su Palabra?
  • ¿Por qué vamos a la iglesia a escuchar la predicación y a orar por otros y le decimos a otros acerca de Cristo?

Para glorificar a Dios.

En I Pedro 4:10-11 dice, “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”.

En otras palabras, no hables tus propias ideas; levántate y habla, “Así dice el

Señor”. En el v. 11 continúa, “si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo”.

Si predico por cualquier otra motivación que la de llevar gloria a Dios, no tengo derecho a predicar.

Lo que hagamos, nuestro servicio debe ser motivado por el deseo de traer gloria a Dios.

En I Corintios dice, “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.

Tenemos un mandamiento de mostrar la salvación de Dios diariamente. Y nunca haremos la obra que Dios desea hasta que nuestros corazones sean motivados por la pasión de glorificar a Dios.

9.- Amando a tus hermanos en Cristo

5.- Glorificar a Dios nos trae gozo, contentamiento, bendiciones

Cuando vivimos para glorificar a Dios, Él responde dándonos un gozo abrumador. Usted dirá: "Bueno, yo tengo una vida dura. Yo no tengo ningún gozo."

¿Sugerimos una respuesta? Comience a glorificar a Dios.

El gozo no necesariamente siempre hace que la tristeza, el desánimo, el dolor y el fracaso se alejen, sino que permite que los cristianos puedan experimentar gozo sobrenatural, incluso en medio de esas cosas.

De hecho, el pecado es, en última instancia, la única cosa que puede robar el gozo de los cristianos.

  • Cuando nuestro gozo comienza a desaparecer, es un signo seguro de la usurpación del pecado o la incredulidad.
  • ¿Qué podemos hacer en momentos como ese?
  • Ponernos de rodillas y confesar el pecado en nuestras vidas.

Tenemos que orar con David: "Vuélveme el gozo de Tu salvación" (Salmo 51:12).

Entonces, nos sometemos al Espíritu Santo y el gozo vuelve.

Jesús desea que Su gozo esté en nosotros (Juan 15:11).

Su regocijo que ahora conocemos en parte, es lo que conoceremos a la perfección en el cielo. Tal vez, la mayor promesa en toda la Biblia es 1 Tesalonicenses 4:17: "Estaremos siempre con el Señor."

¡Eso sí que es gozo!

Cuando confías tu vida a Dios, Él te llena de su gloria. Cuanto más te concentres de glorificar a Dios, más te llenarás de su gozo. Si realmente le entregaste tu vida a Jesús, un día estarás con Dios en gloria.

Dios promete que si le glorificas en la tierra estarás con Él en gloria por la eternidad.

Hoy puedes vivir para la gloria de Dios, él te prometió recompensas eternas.

Si quieres vivir para Dios, no tienes por qué preocuparte. El Señor te proveerá de todo lo necesario si decides vivir para Él.

Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere,

2 Pedro 1:3.

“Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia

6.- Aprender a vivir y experimentar la gloria de Dios

Si estudiamos las Escrituras que la mencionan, descubrimos que la gloria de Dios es la esencia misma de quién es Dios, Su carácter.

La gloria es lo que distingue a Dios. Es la forma en que Dios se revela a nosotras.

En el libro de Éxodo, Moisés estaba descubriendo la gloria de Dios. Él escribió este libro para ayudar a resaltar el cumplimiento de las promesas de Dios, y por medio de Moisés, el Señor reveló Sus propósitos a Israel.

Con el tiempo, Moisés reconoció que no quería tomar decisiones ni mudarse a ninguna parte sin la presencia de Dios. Le rogó a Dios que se mostrará:

Entonces Moisés dijo: «Te ruego que me muestres Tu gloria». Y el SEÑOR respondió: «Yo haré pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del SEÑOR delante de ti. Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión» (Éxodo 33:18-19).

La mayoría de nosotros somos como Moisés.

Queremos sentir la presencia de Dios en nuestro caos, nuestras crisis y nuestras conversaciones casuales. Nos gustaría ver y experimentar la gloria de Dios… pero no estamos seguras de cómo lograrlo.

La palabra Hebrea para “gloria” es kabod, que significa alguien o algo pesado en peso, riqueza, abundancia, importancia o respeto. ¿Eso suena como Dios?

Podemos experimentar destellos de la gloria de Dios a nuestro alrededor, simplemente tenemos que alzar los ojos para verlos y responder. Observa cada día tu alrdedor.

Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:36

Uno de los objetivos del universo es mostrar la gloria de Dios.

La gloria de Dios es el porqué de la existencia de absolutamente todo, incluso de tu persona.

En la Biblia dice en Isaías 43:7, “a todos los que llevan mi nombre, a los que yo creé y formé, a los que hice para gloria mía”. Dios creó todo para su gloria.

El mayor logro que puede alcanzar una persona en su vida es vivir para la gloria de Dios. Tú debes seguir el ejemplo de Jesús, pues Él honró a Dios al cumplir su propósito aquí en la tierra.

La gloria de Dios: nuestra razón de vivir

En Romanos 11:33-34, el apóstol Pablo concluye: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” Y en v. 36 dice, “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”.

Dios es nuestro creador. Él es la fuente de todas las cosas. El impío se enfurece, la gente se imagina cosas vanas, y el hombre—en las palabras del salmista—está tratando de romper las cadenas de Dios al tratarse de proclamar independiente de quien lo hizo. Dios no solamente es el Creador, sino que también es el Sustentador del hombre.

A través de Jesucristo, él “sustenta todas la cosas con la palabra de su poder” (Heb. 1:3).

Él es el propósito de todas las cosas. Un día, nuestro Salvador le dará el reino a Dios Padre, para que Dios sea sobre todas las cosas (I Cor. 15.:24, 28). Y al final, Dios hará que todas las cosas sean correctas. Entonces Dios reinará supremamente.

7 .-La Biblia está llena de Su gloria

La creación proclama la gloria de Dios, dice el salmista,

«Y el firmamento anuncia la obra de Sus manos» (Sal 19:1).

La creación, que nos deleita e impresiona con sus complejidades y maravillas, es un testigo fiel que nos recuerda y enseña la inmensidad, el poder, la bondad y la sabiduría de Su Creador. Los cielos cuentan la gloria del Señor.

Pero el salmista inspirado no se detuvo ahí, sino que su enfoque también se dirige hacia la ley del Señor.

En la segunda parte del Salmo 19 (vv. 7-14) se alaban los atributos y las virtudes de la Palabra del Señor. La primera parte es tan abrumadora y preciosa, que puede atrapar nuestra atención con rapidez. Sin embargo, el resto del salmo es igualmente glorioso:

La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma;
El testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo.
Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón;
El mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos (Sal 19:7-8).

El salmista celebra que la Palabra de Dios es perfecta, fiel y recta. Ella tiene poder para vivificar, guiar, transformar y alegrar. David alaba los atributos y las excelencias de la Palabra del Señor. De esta manera, también está exaltando a Dios mismo, porque así como vemos Su gloria en la creación, también vemos la gloria divina en las Escrituras que Él inspiró.

Las Sagradas Escrituras cuentan la gloria de Dios y todos sus libros anuncian la majestad de Su autor

Las Sagradas Escrituras cuentan la gloria de Dios y todos sus libros anuncian la majestad de Su autor. Un verso a otro verso declara Su sabiduría y grandeza. En ellos hay palabras y lenguaje que describen Su gloria y majestad.

Esto se hace evidente de varias maneras, pero en especial lo vemos en la belleza única e incomparable de su trama central.

La Biblia es la historia de cómo Dios redime a la humanidad y al mundo, y tiene su punto más alto en la gloria que Él mismo demostró al enviar a Su Hijo para redimirnos. Por eso debemos insistir en que las Escrituras también cuentan la gloria de Dios. La Biblia está llena de Su gloria.

La gloria de Dios en la trama bíblica

La Escritura, desde Génesis hasta Apocalipsis, enseña que el nombre, la honra y la alabanza del Señor es el propósito mayor de todo lo que existe. La gloria de Dios da sentido a todas las cosas y es la razón que mueve a Dios a hacer todo lo que hace.

La gloria divina no es un tema incidental ni secundario en el relato bíblico. Es el inicio, el argumento central y la meta suprema de toda la trama. La historia de la redención está centrada en la gloria de Dios.

La Biblia nos dice que Su gloria es la realidad que precede la existencia de todas las cosas, porque antes de la fundación del mundo Dios Padre ya compartía Su gloria con el Hijo (Jn 17:5).

Su gloria es vista en toda la creación (Sal 19:1-2) y es la meta de todo lo creado (Ro 11:36; Col 1:16). Dios no la comparte con nadie (Is 42:8).

Además, Él formó un pueblo para gloria Suya, para que proclame Su alabanza (Is 43:7, 21).

Él muestra Su gloria en redimir a Israel (Is 44:23), como también en el juicio que hace sobre todas las naciones por darle la espalda (Ez 39:21-23).

De hecho, despreciar y rechazar Su gloria es la esencia del pecado y la maldad humana (Ro 1:23, 3:23). Por lo tanto, el desprecio de la gloria de Dios es la razón por la que la humanidad está entregada a pasiones vergonzosas y a una mente depravada, la razón por la cual el mundo es un lugar de misterio, dolor y muerte (Ro 1:24-28; 6:23; 8:22-23).

Su gloria es lo que Dios busca en cada acto de Su providencia

(Ro 11:36) y en cada una de Sus obras (Is 45:5-7).

Su gloria es la razón por la que Cristo vino a la tierra (Jn 17:4) y la gloria divina resplandeció en Él de manera definitiva y suprema, tanto en Su vida como en Su muerte para salvar a Su pueblo (He 1:3; Jn 17:4).

Dios hace resplandecer Su gloria en el corazón de aquellos que redime, para que lo conozcan en Cristo, y este conocimiento es la mayor experiencia que un ser humano puede vivir (2 Co 4:6; Fil 3:8).

Los redimidos somos transformados al mirar Su gloria (2 Co 3:18) y somos llamados a hacer todo para Su gloria (1 Co 10:31), porque ver a Dios exaltado en gloria es la razón de ser de la iglesia (Ef 3:21).

En el día final, Su gloria se mostrará cuando Su justicia castigue a Sus enemigos y salve a Su pueblo por pura misericordia (Ro 9:22-23). En aquel día, todo ser humano glorificará al Padre cuando doble sus rodillas y confiese que Jesús es Señor (Fil 2:11).

Los redimidos nos presentaremos sin mancha delante de Su gloria (Jud vv. 24-25) y disfrutaremos de Su gloria por toda la eternidad (1 P 5:10; 2 Ti 2:10; Ef 3:21).

Si hay algo de lo que nos habla la Biblia, es de la Gloria de Dios

Que la Biblia es un libro que trata de la gloria de Dios y que revela esa gloria en cada página, debe estimularnos a su lectura y a fortalecer nuestra expectativa de encontrarnos con Dios en ella. La gloria de Dios debe regir nuestra lectura, estudio y meditación de Su Palabra. Esto es un principio de interpretación que nos ayuda a comprender y explicar el sentido de la Escritura.

REFLEXIONEMOS:

ENLACES:

Formulario para responder las preguntas y reflexiones de la lección:
https://forms.gle/xP5j649i63C3Jrez7

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REFERENCIAS:

gotquestions.org

coalicion por el evangelio

gracia a vosotros.org

Lección Disc_M01.xx

COPTLP: Discipulado modulo 01