Encontré un video de mamá follando 01
Es sábado por la noche. Mis compañeros de la universidad se largaron de fiesta, pero decido no salir con la excusa de que tenía que repasar para las finales. Al final no estudié una mierda y estoy metido en un grupo de Telegram que había encontrado: “Maduras Expuestas 18+”. El nombre era una mierda, pero las fotos que subían no.
El grupo estaba a tope de mensajes. Un tío había subido un vídeo de su ex y todo el mundo estaba que se corría. El vídeo empezaba con una madura tumbada en una cama deshecha, tetas enormes, caídas, llenas de estrías y con dos rosas tatuadas justo en las tetas. Tenía un piercing en el coño y se estaba metiendo un vibrador negro enorme, de esos que parecen armas. El coño era carnoso, prieto, depilado al cero, y se le veía la cicatriz de la cesárea cortándole el bajo vientre. Gemía como una puta barata, con la voz ronca, diciendo “joder, qué rico, follame más fuerte papi”. El tío que grababa le metía los dedos mientras ella se corría, y se oía el chapoteo del coño mojado. En otro vídeo aparecía la madurita a cuatro enseñando su culo gordo y flácido, moviéndose de un lado a otro mientras el tío le follaba por detrás. Cada embestida hacía que sus tetas golpearan contra la cama y que el piercing del clítoris tintineara. Ella pedía “más, más, rompeme el coño, soy tu puta”. El tío se corrió dentro, cuando le sacó la polla y se veía el semen escurriendo por sus muslos.
Me la estaba pelando a tope, cuando de repente la cámara grabó su cara y me di cuenta que la voz la conocía. La misma puta voz que me había criado. “Ay sí, joder, métemela toda”. Salía la cara de mi mamá en el vídeo. Mi mamá. Nadia. La mujer que me parió, de ese coño salí y me la estaba cascando viéndolo. Era ella. Me quedé congelado un segundo, la polla palpitando en la mano. El impacto me golpeó como un puñetazo, pero en vez de cortarme la excitación, me la triplicó. Mi madre, la misma que me hacía la comida, la fiel esposa, la que me preguntaba cómo me iba en la uni, estaba ahí follada por otro tío que no era mi padre, pidiendo polla como una puta barata.
Empecé a pajearme más rápido. El grupo explotó de comentarios:
“Joder qué tetas más ricas, me la follaba sin parar”
“Mirad ese coño abierto, parece que ha parido un regimiento”
“Tiene un piercing en el clítoris, qué puta más guarra"
“Quiero metérsela hasta el fondo y que grite”
Yo leía todo eso mientras veía a mi madre de espaldas, culo abierto, el vibrador metido hasta el fondo, el semen del tío chorreando por su muslo izquierdo donde tenía el atrapasueños tatuado. Me corrí a chorro, la polla latiendo, semen salpicando la pantalla del móvil. Me quedé jadeando, con la polla aún dura, mirando la foto final que había subido el tío: mi madre de rodillas, boca abierta, lengua fuera, semen en la cara y en las tetas. Que puta era, joder, quería follarla, hacerla mi hembra, era eso normal?
Pasaron los días. El curso estaba a punto de terminar. Quedé con Alberto y Ángel en un bar cerca de la uni, estuvimos tomando unas cervezas. Los conocía a los dos y sabía que eran tan pervertidos como yo, si alguien me entendía eran ello. Así que cuando estaban mas achispados les lancé la pregunta directa:
—Chicos, ¿qué opináis del incesto? —pregunté mientras daba un trago a mi cerveza.
Alberto se quedó callado un segundo, luego sonrió de medio lado.
—Joder, depende. Si mi tía, la hermana de mi madre, me dijera de follar … yo no le diría que no y ya que estamos tampoco a mi madre si se me insinuara. Están muy buenas.
—Mi madre tiene unas tetas que pequeñas pero dan gusto verlas. A veces me pregunto cómo se sentirían en la cara. Si me la pudiera follar sin que nadie se enterara sentir su coño… sí, lo haría.
Me reí. Estaba en el punto exacto que necesitaba.
—Os voy a contar una cosa —dije bajando la voz—. Encontré varios vídeos de mi madre, con un examante. En ellos se masturba, se la follan, pide polla como una puta. Y.... me la pelé viéndola. Me corrí como un animal.
Alberto abrió los ojos como platos.
—¿En serio? ¿Tu madre? Joder, Sebastián, esta muy buena ella. ¿Tienes el vídeo? Envíamelo.
—Claro que lo tengo. Y también fotos. De sus tetas, del culo gordo..., incluso descubrí que tiene un piercing en el coño… en fin, todo.
Ángel se pasó la mano por la cara.
—Hostia puta. Eso es lo más caliente que he oído en mi vida. ¿Y qué vas a hacer?
—Quiero follármela, lo intentaré este verano. Y quiero proponer que ese sea nuestro reto de verano. Vamos a crear un grupo de WhatsApp y vamos a planear cómo conseguir que nuestras madres se abran de piernas para nosotros. Es nuestro derecho, quien las va a querer más que nosotros.
Alberto dio un golpe en la mesa.
—Joder, me apunto. Mi madre está soltera desde hace dos años. Se viste como una puta cuando sale. Solo necesita que alguien se la folle bien.
—Mi madre esta casada y se hará difícil follarmela, pero sé que mi viejo no se la folla. A veces la oigo con el vibrador por la noche. Si le meto la polla de verdad, se vuelve loca.
Después de debatir un poco creamos el grupo esa misma noche: “Misión Madres2025”. Empezamos a hablar de lo que podríamos hacer.
—Cómo hacemos para follarlas, pienso que no sea muy fácil, son nuestras viejas. Dijo Ángel.
—Las conoceremos, conoceremos que les gusta y luego las seduciremos. Es excitante. Que ellas se conviertan en nuestras putas.
—Pero cómo? No se van a dejar follar por sus hijos. Dijo Alberto
—Lo terminarán haciendo, han sido jóvenes y seguro que muy putas, solo hay que recordarselo. Respondí
—Cuando alguno lo consiga debe enviar un buen material al grupo. Dijo Ángel
—Por supuesto. Compartir nuestros logros. Jajaja
—De acuerdo, lo haré. Dijo Albert
Finalmente luego de recuperar 1 materia que habia fallado, llegó el día de volver a casa. Al llegar fue mamá quien me abrió la puerta, quedé mudo, estaba con un vestido ajustado que le marcaba las ricas tetas y el culo gordo. Llevaba el maquillaje cargado, labios rojos, ojos ahumados. Parecía una puta de carretera. Aunque mientras la veía solo podía imaginarla desnuda comiendome la polla como una buena zorrita.
—Sebastián, mi amor, qué alegría verte —dijo abrazándome. Sentía sus tetas grandes y blandas contra mi pecho. Aproveché para bajarle la mano disimuladamente y apretarle el culo. Estaba blando, gordo, era perfecto.
—También me alegra verte mamá, te extrañé. <<Y a esas tetas ni te digo>>
—Siento haberme perdido tu cumpleaños 21, estuve ocupada... <<Tirandote a algún jovencito, puta>>
—No importa ¿Y papá? —pregunté mientras entrábamos.
—El imbécil se encuentra de embajador en no se que país, ya sabes como es... No me deja ir porque se está tirando a su asistente y viven juntos.
—Wow, lo siento, mamá debes sentirte sola y traicionada, pero ya estoy aquí para que no te sientas así.—dije, por dentro estaba celebrando. Ahora estaba libre. Ahora era mía.
Esa noche, después de cenar, me fui a mi cuarto pero dejé la puerta entreabierta. Esperé. Sobre las dos de la madrugada oí ruidos en su habitación. Me acerqué en silencio. La puerta estaba entreabierta también y la vi.
Mamá estaba tumbada en la cama, completamente desnuda. Las luces tenues iluminaban su perfecto coño. Tenía las piernas abiertas, el coño carnoso expuesto, el piercing del clítoris tintineando cada vez que se movía. En la mano derecha sujetaba un vibrador negro enorme, el mismo que tenía en el vídeo. Con la izquierda se pellizcaba un pezón.
Empezó a metérselo despacio. El vibrador entró con facilidad porque estaba empapada. Se oyó un sonido húmedo, obsceno. Ella gimió:
—Joder papi… qué grande está… ay sí… papi... métemela toda…
Subió la intensidad. El vibrador zumbaba fuerte. Ella empezó a mover las caderas, follándose a sí misma, las tetas balanceándose de un lado a otro. Cada embestida hacía que el piercing del clítoris chocara contra la base del vibrador. Gemía más alto:
—Ay papi… ay joder… qué rico… follame el coño… soy tu puta… úsame... ay sí, ay sí, ay sí…
Metía el vibrador hasta el fondo y lo sacaba casi entero, una y otra vez. El coño hacía ruidos obscenos, chapoteando, chupando el plástico. Ella se mordía el labio inferior, ahogando sus gemidos, los ojos entrecerrados, la cara de puta en éxtasis
—Necesito una polla de verdad… quiero que me follen… quiero que me llenen de leche… ay joder… me corro… me corro…
El orgasmo la golpeó como un tren. Se arqueó toda, las tetas apuntando al techo, el vibrador metido hasta el fondo, las piernas temblando. El fluido de su excitación chorreaba por el vibrador y por sus muslos. Gimió como una animal:
—Joder… joder… joder… qué rico… ay sí… ay sí… ay sí…
Se quedó temblando, el vibrador aún dentro, el coño palpitando alrededor del plástico. Yo saqué el móvil y empecé a grabar en silencio. Grabé todo: cómo se sacaba el vibrador lentamente, cómo el coño quedaba abierto, rojo, brillando de humedad. Grabé cómo se chupaba los dedos después de tocarse. Grabé cómo se daba la vuelta y se metía los dedos en el culo, gimiendo bajito:
—Quiero que me folles por aquí también papi… quiero dos pollas… quiero que me uses como una puta…
Cuando terminó, se quedó tumbada, jadeando, las tetas subiendo y bajando. Yo retrocedí en silencio hasta mi cuarto. Tenía la polla a punto de explotar. Abrí el grupo de WhatsApp y mandé las fotos y el vídeo que había grabado. Los mensajes empezaron a llegar al instante:
Alberto: Joder Sebastián, qué tetas más ricas y qué coño más abierto. Quiero metérsela hasta el fondo.
Ángel: Mirad ese piercing en el clítoris, qué puta más guarra. Me la follaría sin parar.
Alberto: El culo gordo moviéndose, joder. Quiero follarla yo también. Eres un tío con suerte
Ángel: Envíame más. Quiero ver cómo se corre con los dedos en el culo.
Alberto: Esta guarra está hecha para ser follada por tres tíos a la vez. Vamos a hacerlo posible.
Ángel: Yo quiero ver cómo le metes la polla gorda en ese coño carnoso. Quiero oírla gritar tu nombre.
Seguí mandando más contenido: una de ella de espaldas, el atrapasueños del muslo visible, el culo abierto. Otra de cerca del coño, el piercing brillando, el coño aún palpitando después del orgasmo. Los comentarios no paraban:
Alberto: Tu mamá es una puta ninfómana. Tienes que usarla como se merece.
Ángel: Sebastián, tienes que follártela ya. Esta misma semana. Quiero que nos mandes el vídeo de cómo se la metes.
Yo estaba en mi cuarto, la polla en la mano otra vez, mirando las fotos de mi madre desnuda, leyendo los comentarios de mis amigos. El verano acababa de empezar. Y la misión “Misión Madres2025” estaba en marcha.