Relato de una seguidora
Les ontaré un relato de recién que llegué a la ciudad a la universidad.
Cuando me aceptaron en la universidad y dejé atrás el pueblito donde crecí. Me despedí de amigos, de familia, de mi ahora ex novio… y, al parecer, también de todo rastro de pudor. ¿Para qué contenerme si estoy así de rica? Apenas 19 años, cuerpo delicioso, joven, y las hormonas hirviéndome por dentro, gritándome que experimente todo el sexo sucio y rico que siempre quise.
Lo que antes solo leía en secreto, veía en videos prohibidos o fantaseaba a escondidas… ahora lo hago realidad. La chica buena se murió. Ahora sé exactamente lo que provoco cuando entro a un salón, sé el poder que tengo entre las piernas y no pienso negarme ni un gramo del placer que la mayoría se niega por “moral”.
Encontré gente que piensa y vive igual de rico que yo. Por eso hoy puedo arrodillarme tranquila en la oficina del profe, sacarle su verga gruesa, llena de venas y mamarla hasta el fondo mientras él me agarra del pelo y me dice lo puta que soy. Puedo compartir al novio de mi amiga con otra más, mamarle la verga dura justo antes de que traicione a su novia con nosotras dos. Chupársela profunda, saborearla entera mientras él gime y se pone más tieso… y luego voltearme a mi amiga, abrirle las piernas, enterrarle la lengua en esa concha mojada y caliente hasta hacerla temblar. La preparo bien, la dejo empapada y ansiosa para que él la use como su juguetito de placer, mientras yo miro y me toco, disfrutando cada segundo de esta traición deliciosa. … y cuando ya está temblando, agarro la verga y se la clavo yo misma, viéndola arquearse mientras él se prepara para turnarse y destrozarme a mí entre los dos.
Ya no hay vuelta atrás. Esto es lo que soy ahora. Y me encanta.