March 18, 2025

Compartiendo historias eróticas con mi hermana

Tiempo estimado de lectura: [ 114 min. ]

Un hermano se muda con su hermana mayor, haciendo que la cercanía revele sus secretos y empiecen a compartir sus historias hasta llegar a crear una ellos mismos.

polla y explotó por todo mi cuerpo. Entre en un estado éxtasis, no
podía ver casi nada, todo lo que pude ver fueron los ojos de mi
hermana, prácticamente abiertos, cuando reventó mi verga y salió
disparado el primer chorro de semen.

"¡¡Agghhhhh... Dios!!" Escuché gemir a Jos a todo lo que daba,
sabiendo que ella estaba corriendose también.

El orgasmo fue abrumador, más de lo que podría haber imaginado,
había sido la mejor paja que me había hecho jamás, y el mejor
orgasmo que había tenido hasta ahora. Sin dejarme de pajear pude
sentir mi pene bombeando en mis manos. fueron 6...,7...,8...,9
chorros disparados con todo. Salpicaduras cálidas salpicando por
todas partes. Mis caderas temblaron, mis brazos temblaron.

Débilmente, escuché a mi hermana tragar saliva: "Oh, Dios
mio". Distante, podía sentir sus propias piernas chocando contra las
mías. Entonces el éxtasis se apoderó de mí y todo quedó en
blanco.

Finalmente, sentí que mi polla se ablandaba. Lo último de mi
eyaculación se derramó sobre mi puño, abrí mis ojos y Jos me
miraba con una mezcla de satisfacción e indignación. Sin querer,
había cubierto a mi hermana con mi semen. Grandes manchas de semen
en su camisa y sus magníficas tetas, sobre sus piernas desnudas.
Incluso me las arreglé para golpear su cara, un poco de mi semen
goteaba por su mejilla.

Jos me vio mirandola sorprendido y se rió. Usando las toallas que le
había dicho que consiguiera, se limpió el semen de la cara, por un
segundo me pareció ver que estaba a punto de llevarse un poco a la
boca, pero se detuvo. "Joder, eso fue increíble, fue tal como
dijiste, incluso mejor", dijo.

"¿Lo tuyo o lo mio?" pregunté . Yo estaba recostado en el sofá,
cansado. Incluso sacar la mano de mi pene flácido me pareció
demasiado esfuerzo.

"¡Las dos cosas!" dijo Jos, como si su respuesta fuera obvia: "Nunca
había visto a un chico correrse tanto, eso fue increíble".

"¿Tu ex se corría tanto cómo yo?" pregunté curioso despues de la
declaración de mi hermana.

"Eso no es asunto tuyo", dijo ella evitando la
contestación. Levanté una ceja hacia ella. En este punto, ¿había
algo inapropiado de mi parte para preguntar? "Está bien" respondió
ella resignada "No se compara contigo, tu corrida fue única".

Esas palabras de Jos me inflaron el ego y me gustaron. Sin embargo
ella no se quedó atrás.

¿Y con tu ex te corrías así? Preguntó ella devolviendomela.

"No, con ella nunca acabé de esta manera", dije, "te diría que ni
siquiera yo ví como me corrí, fue tanta la excitación y lo caliente
que estaba que no pude ver nada.

"Bueno, supongo que tendremos que repetirlo de nuevo, entonces", dijo
Jos con una sonrisa malvada.

Pensé que estaba bromeando conmigo, de una manera
juguetona, coqueta, pero no.

Ya muy casado me acosté a dormir y mi hermana hizo lo mismo en su
habitación, o eso me imaginé yo. Tres horas más tarde, cuando ya
estaba en pleno sueño me desperté, atormentado por el habitual
remordimiento travieso, de lo que habíamos hecho, sin embargo me di
cuenta que la puerta del cuarto de Jos estaba abierta.

Jos estaba de pie al frente del sofá cama donde estaba durmiendo.
Caminó de manera sensual vistiendo una bata de seda que era un poco
como un kimono sexy. Tan pronto como me vio mirandola, se lo quitó,
cayendo al suelo. Mi hermana estaba con un conjunto de lencería que
jamás había visto, su cuerpo era asombroso, pensé que ya lo sabía,
con lo que había visto antes, pero no tenía ni puta idea, sus tetas
se veían enormes y apretadas por ese sostén negro que llevaba, sus
curvas eran una locura.

La sala estaba oscura, pero se podía ver un poco por la luz de la
luna que asomaba por una ventana, ella dió una pequeña vuelta y pude
ver su hermoso culo redondo que no estaba nada mal en comparación a
sus pechos grandes y alegres que tanto deseaba, tenía unas bragas

negras casi transparente que hacían juego con el sostén, y cubrían
lo que parecía ser un lindo y delicado coño.

Jos no esperó a ver mi reacción. Se subió a mi sofá cama, al lado
mío y lascivamente abrió las piernas, un momento después, apartó
la braga a un lado y sumergió sus manos en su coño comenzando a
frotarse. Yo no podia creer lo que estaba ocurriendo, por mi
imaginación pasaban muchas cosas, lo primero que pensé es que se
quedó hasta tarde leyendo y vino a desahogarse. Yo estaba
completamente en shock.

Ella empezó solo jugando ligeramente con sus labios. A todo esto yo
me senté para tener una mejor vista, tenía una imagen hermosa de
todo esto. Mi hermana semi desnuda recostada a mi lado,
masturbándose con la poca luz que daba la ventana hacia su voluptuoso
cuerpo.

Jos encontró su clítoris y comenzó a frotar más rápido y
pequeños jadeos escaparon de sus labios. "¡Ahhh.. ahhh!" Ella
sumergió sus ágiles dedos en su coño. Uno, luego dos, y empezó a
meter y sacar rápidamente, frotándose al mismo tiempo.

Sin embargo, lo más erótico no fue el abandono con el que mi hermana
mayor se frotaba, tampoco fue el movimiento de sus pechos o los
gemidos cada vez más fuertes que se escaparon de su boca, era su
mirada, sus ojos, mirándome fijamente, esos ojos cafés, sexys y
provocadores.

Esta no fue una exposición tímida dé su parte, no fue un acto
tentativo. Mi hermana no pretendía estar en otro lugar, vigilada por
otro hombre. Se estaba masturbando para mi, para su pequeño hermano,
era ineludible.

Los ojos de Jos se cruzaron ligeramente, su cabeza fue hacia atrás,
sus enormes tetas se levantaron queriendo salir. Ella hizo un largo y
bajo gemido seguido de una respiración corta y fuerte, dejándose
caer de espaldas.

"¡Aahhhhhhh... Mmmm!" exclamó Jos mientras corría . Su cuerpo se
puso completamente rígido. Adorablemente, los pequeños dedos de sus
pies eran la única parte de su cuerpo que se movía, un lindo,
pequeño temblor, luego se quedó sin fuerzas. "Aaaahhhh".

Un momento después sin decir una sola palabra, rodó fuera del sofá
cama, agarrando su bata de seda del suelo.

"¿Estuvo bueno?" pregunté.

"Increíble", dijo Jos. Luego se dirigió a su habitación, cerrando
la puerta detrás de ella.

Pasé todo el día siguiente en el trabajo pensando en mi hermana, no
me la podía sacar de la cabeza prácticamente estaba viviendo un
relato en la vida real. Sabíamos que estábamos mal, pero era algo
increíble. Cuando termine de trabajar y fui a la casa pensé que
tenía que decir algo para tratar de no llegar lejos, pero...

Tan pronto como abrí la puerta de mi apartamento, todo se fue por la
ventana.

Jos estaba sentada en el sofa casi desnuda como el día anterior,
leyendo una historia. Dio unas palmaditas en el cojín del fondo,
como invitándome a tomar el té, no podía evitarlo, mi cuerpo actúo
automático, me quite el pantalón y la camisa, quedándome solamente
en boxers y me uní a ella. Ella evaluó brevemente mi cuerpo, luego
me dio una sonrisa de aprobación.

"¿Has leído los que te envié esta mañana?" preguntó Jos. Había
estado tan absorto en lo que se suponía que debía decir, que ni
siquiera me había dado cuenta.

"Todavía no", le dije.

"Es increíble como escribe esa autora es impresionante", dijo Jos,
"vamos a comenzarla juntos".

En cuestión de minutos, las bragas de Jos estaban en el suelo y sus
manos estaban entre sus piernas. Yo hice lo mismo, mi boxers estaban
en el suelo y mi mano estaba alrededor de mi pene. Empezamos a
mastubarnos a mismo el tiempo, nuestros jadeos eran casi
sincronizados, podía escuchar como chapoteaba su coño y el olor a
sexo que desprendía.

Mi hermana alcanzó su clímax primero. "¡Ahhhhhhhh... que rico!"
Gimió echando la cabeza hacia atrás y poniendo los ojos en blanco.
Yo ya no aguantaba más, estaba a punto de correrme con todo, cuando

de repente su mano salió disparada y agarró mi pene.

"Mierda. ¡Jos!".

"No", dijo, apretando un poco fuerte mi verga, "Todavía no te
corras".

Le di una mirada dubitativa. Mi hermana acababa de tener un orgasmo
en mi sofá y ahora tenía su mano suave y femenina en mi pene,
pidiendome que me contuviera, me parecía un poco injusto.

"Aguanta", dijo, "así podrás volver a correrte cómo la otra vez".

Dejé escapar un profundo suspiro de resignación o
exasperación, probablemente ambos. Cuando mis músculos se
relajaron, Jos quitó su mano de mi pene. Ya yo no estaba tan erecto,
pero ahora estaba como un cachorro ansioso, preguntándose a dónde
fue a parar su premio.

"Eso fue increíble", dijo Jos.

"¿Qué?, ¿el orgasmo?" Pregunté un poco molesto.

"No, tonto", dijo mi hermana mayor, "Quiero decir, sí el orgasmo fue
brutal, fue agradable, pero sostener la increíble verga de mi
hermanito fue sinceramente fantástico".

Mi cara se puso roja, y la molestia se me había olvidado por
completo, pero eso no detuvo a mi hermana.

"Hemos estado leyendo demasiadas de esas historias", le dije tratando
de suavizar todo.

"¿Y de quién es la culpa?" Jos preguntó.

Negué con la cabeza y me levanté para hacer la cena. Después de
comer, Jos y yo compartimos otra historia. Ella acabó pero, de nuevo,
no me dejó correrme, esta vez ella no me tocó y pude parar por mi
cuenta.

"¿Cuánto tiempo tienes que pasar sin acabar, para volver a tener una
gran corrida?" preguntó mientras yo jadeaba. Estaba sosteniendo mi
pene como si estuviera apretando el disparador de una granada, lo
cual, considerando las posibilidades de explosión, no estaba
demasiado lejos.

"Por lo general, con dos o tres días creo que es suficiente", le
dije, "¿pero por la forma en que estamos haciendo las cosas, es muy
problable que pueda correrme bastante en estos momentos.

Pude notar que los ojos de Jos se volvieron ansiosos. "Está bien,
pasado mañana te corres", me dijo, "lo prometo".

Al día siguiente en el trabajo, estaba tan distraído que casi me
derramo el café dos veces en la camisa. Estaba tan entusiasmado que
tan pronto termine de trabajar, me apresuré a llegar a casa.

"Hola, hermanito, ni siquiera te vi llegar", dijo Jos sonriendo con
picardía cuando abrí la puerta de el apartamento. "Muy travieso
escabullirse de tu hermana de esa manera".

Llevaba la bata de nuevo, pero estaba abierta de par en par. Tenía un
sostén blanco que casi dejaba ver los hermosos pezones de esas
redondas tetas, y abajo llevaba unas bragas blancas muy femeninas casi
transparentes. Tomó sus bragas las hizo a un lado y comenzó a hundir
sus dedos en su coño.

"Tienes que respetarme, se supone que no debes ver a tu hermana mayor,
masturbándose". Dijo Jos en tono de juego, cómo si estuvieramos
protagonizando un relato.

"No puedo evitarlo, hermana", le dije, poniéndome en el papel, "te
deseo demasiado".

"Dios, esto es tan excitante y caliente", dijo ella, ya excitada. No
podía decir si era realmente ella o si todavía estaba en su
personaje de hermana traviesa. "Me estoy excitando solo pensando en
ti, en tu gran verga hermanito. ¡Ahhh...! Saúl, quiero tanto que me
la metas. ¿Sería tan malo? ¿Si metes esa increíble verga en el
coño de tu hermana mayor?".

"Jos..." Dije sorprendido por sus palabras, mi pene no tardó en
reaccionar y ya estaba duro como una piedra en mis pantalones.

"Juega. Por favor". Me dijo casi suplicando mientras frotaba su coño
cada vez más entusiasmada.

"No", le dije, y su rostro se puso pálido y serio. "Quiero decir, no
estaría mal. Me encantaría meterlo y que veamos cómo se siente".

"Exacto", dijo Jos, regresando al sofá. Se sentó en el borde,
manteniendo las piernas abiertas, mostrandome su coño perfecto y
comenzó a frotarse tan rapido que apenas podía ver sus dedos. "No

sería sexo, solo estaríamos, uhmm, jugando. ¿Te gustaría eso?
¿Quieres poner tu pene dentro de tu hermana?".

"Sí, quiero..." Mi mano estaba alrededor de mi pene. Apretando a
través de mis pantalones de vestir.

"Mmmm, por favor", dijo Jos, "Mmm, por favor, pon esa verga enorme
dentro de mi, hermanito".

Estábamos tan metidos en el papel que no podíamos decir dónde
terminaba el juego y comenzaba la realidad.

"Deseo tenerlo dentro de mi. Lo quiero adentro, se que lo sacaras a
tiempo, y después puedes correrte dónde quieras".

Mientras seguía aparentando mi pene tratando de no correrme seguí el
juego "obvio, me encantaría acabarte en las tetas o en tu linda
cara".

"Ahhhmm, sí... Eso me gustaría, yo me correría tan fuerte en tu
pene", dijo Jos gimiendo cada vez más fuerte, "¡Ahhhhhh..! Mmm...
hermano. Puedo sentir que vas a... ¡AHHHH...!"

Todo el cuerpo de Jos se puso rígido, a excepción de los dedos de
los pies que temblaban de nuevo. Su pecho quería salirse y su rostro
se sonrojo. Luego se tumbó en el sofá cansada y dejando un charco
de líquidos en él.

Ver a mi hermana acabar me puso demasiado caliente y empecé a
desabrocharme el cinturón. No pude detenerme.

"Por favor, Saúl", dijo Jos deteniéndome "Aguanta un día mas".

Esa noche, cuando estaba a punto de irme a dormir, la puerta del
cuarto de Jos se abrió, la vi y estaba vestida con un pijama de
franela sorprendentemente poco atractivos. Ella se sentó en el borde
de la cama y yo esperaba otro espectáculo, en cambio, ella se sentó
allí luciendo un puchero.

"Lo que dije esta noche", dijo Jos, "sabes que solo estoy fingiendo,
¿verdad? Es solo juego".

"Lo sé", dije, como si realmente lo supiera."

"Es genial compartir esto contigo", dijo Jos, "pero sé que está mal.
No quiero que, ya sabes, esperes cosas".

"Está bien", le dije, "lo entiendo. Es divertido jugar así".

"Es demasiado divertido y caliente", dijo Jos, "pero creo que tenemos
que tener algún límite, aún no nos hemos tocado y creo que
deberíamos seguir así".

"Jaja pero ya me tocaste", le dije, "¿recuerdas? Cuando me agarraste
la verga".

"Es verdad, sí", dijo, de repente luciendo soñadora al recordar el
momento, "pero eso no cuenta".

"Jaja si tú lo dices", dije mientras ella me miraba retadora "está
bien, no nos tocaremos más".

"Ok", dijo Jos, "pero mirar, hablar sucio y todo lo demás está
bien".

Honestamente, ambos sabíamos que nos estábamos mintiendo el uno al
otro. Pero la verdad, era algo que ninguno de nosotros estaba
preparado para reconocer. Entonces, nos dijimos estas falsedades, las
compartimos entre nosotros para fortalecernos, como si eso de alguna
manera las hiciera realidad.

"Está bien", dije, "Sólo es un poco de diversión".

"Exactamente", dijo Jos, "te había prometido que mañana te podías
correr, el gran día pero si no te sientes bien con eso podemos
dejarlo para después".

"¿Tú te sientes bien con hacerlo?" pregunté yo. "¿Quieres
evitarlo?".

"De ninguna manera", dijo Jos, "Pero sí, siento que las cosas están
yendo un poco lejos, quizás demasiado. Tal vez deberíamos ralentizar
las cosas un poco las cosas para estar más seguros los dos".

"Bien", dije yo, "Tal vez eso sea lo mejor".

"Decidamos mañana en la mañana", dijo ella, "a ver cómo nos
sentimos".

"Después del trabajo, me parece mejor" le dije yo.

"Aún mejor", dijo ella, "será bueno tomar un descanso".

A la mañana siguiente, llamé al trabajo diciendo que estaba
enfermo. era la primera vez que faltaba a mi nuevo trabajo, fingí
toser y les dije que no podía ir. Escuché a Jos hacer lo mismo a mi
lado, apenas podía hablarles sin reírse.

Todo lo que habíamos acordado ayer se había ido a la mierda.

Cuando colgamos, mi hermana me miró como si le acabara de decir que
la llevaría a Disney World. Cualquier temor que habíamos tenido la

noche anterior se había olvidado en el amanecer de la
mañana. Empecé a quitarme la ropa, pero de nuevo, ella me detuvo.

"Dejemos todo para la noche, así crece el momento y es todo mejor",
dijo Jos.

Hice un gesto de molestia, pero no podía decirle que no a mi hermana
mayor. En cambio, me levanté y me duché mientras ella me preparaba
el desayuno. Luego nos sentamos, escogimos algunas historias nuevas y
empezamos a leer. Sabía que no debía tocarme. Pero una y otra vez
frotaba mi pene a través de mis pantalones cortos, como si mi mano se
hubiera dirigido allí por su propia voluntad.

Jos, por su parte, se mantuvo mayormente educada y
tranquila. Primero, trató el día como un largo juego de
striptease. En el desayuno, estaba completamente vestida, con una
camiseta y pantalones cortos y su largo cabello castaño atado en una
cola de caballo apretada.

Para el almuerzo, solo le quedaba la camisa y un par de bragas
escarlatas tipo boyshort. Después de comer, se quitó la camiseta
para revelar el sujetador atrevido a juego.

Ya por la noche, cada uno de nosotros había leído unas diez
historias cada uno, estabamos demasiado calientes por el apartamento,
se podía sentir la tensión acumulada. Por un momento ví como se
abría la puerta de la habitación de mi hermana, ella salió con su
bata transparente, pero está vez estaba estaba completamente desnuda.

"¡Dios!" Fue lo único que alcance a decir entre dientes ante la
diosa de mujer que tenía al frente.

Lo primero que me fijé fue en sus increíbles tetas naturales, eran
enormes, pero se mantenían firmes, con un hermoso pezón que me
invitaba a ir tras él, eran sin duda las mejores tetas que había
visto. Su cabello suelto, como una diosa y portaba una mirada cachonda
y provocativa que invitaba a pecar. Por ultimo su lindo coño depilado
preparado el día de hoy. ¡Dios mi hermana estaba buenísima!.

Jos se acercó a mi y también comenzó a desnudarme, desabrochando el
pantalón corto que llevaba mientras pedía una entrega sushi. Cuando
llegó la comida, ambos la comimos desnudos, era imposible no fijarme
en el cuerpo de Jos mientras comiamos, no podía creer las tetas que
tenía al frente mío.

"Cómete el sushi, que me estás comiendo con la mirada" dijo ella
riéndose.

Terminamos de comer y los dos sabíamos que era el momento.

"¿Dónde quieres hacer esto?" preguntó Jos, "La gran corrida".

"¿En tu habitación?" Pregunté yo.

"Sí, me parece bien", dijo ella, el hambre en sus ojos era ineludible
y en mi mirada embobada también.

Corrimos hacia su cuarto y saltamos sobre la cama. Nos colocamos uno
frente al otro entrelazando nuestras piernas. Empezamos, como siempre,
con una historia. Este era sobre un hermano que deseaba las tetas de
su hermana. Sentí como mi pene desnudo se ponía cada vez más duro,
mientras intentaba leer, pero era imposible teniendo a Jos
completamente desnuda ante mi. Tomé mi verga y la acaricié
ligeramente, no queriendo pasarme de la raya muy pronto. Mi cuerpo
era como leña, lista para encenderse en cualquier momento.

Jos apartó el iPad de mi cara, estaba sentada frente a mí,
deslumbrante, tenía las manos en su entrepierna, sus hermosos pechos
temblaban con cada rasgueo que hacia en su coño. Ella me sonrió y
luego miró directamente a mi verga.

Ahora estábamos frente a frente, mirándonos mientras nos
masturbamos. Cada vez era más difícil mantener el ritmo.

"Mmm, pero hermano, no podemos", dijo Jos, su voz era casi un susurro.
"Mamá y papá hmm... están afuera, nos escucharán".

"Entonces trata de no hacer ruido", le dije entrando en el papel. El
juego había comenzado.

"No puedo evitarlo", dijo Jos, "se siente demasiado rico".

Solo sonreí. Mi hermana y sus historias.

"Espera, no..." Dijo ella.

Me quedé helado por un momento.

"No me la metas", dijo Jos, sonriendo, "Por favor, hermano, es

demasiado grande, no cabe".

Ella me miró expectante.

"Vamos Jos, solo inténtalo", dije, "un poco. Sé que te gustará".

"Pero prometes que te correrás fuera", dijo Jos.

"Acabaré afuera", dije, "lo prometo".

"¿Te gusta?" preguntó Jos, sacudiendo intencionalmente sus hermosas
tetazas "¿Mi cuerpo?".

"Son increíbles, tienes un cuerpazo".

"¿Desearías meter tu verga en mi coño? ¿En lugar de mis dedos?".

"Sí, lo desearia".

"Ahhh, Dios, eso estaría muy mal", dijo Jos, "pero apuesto a que se
sentiría tan bien".

"Eso sería muy malo", dije sintiendo como mi pene se calentaba más
después de cada palabra.

"Así es", dijo Jos. De repente, sus ojos se abrieron como platos
viendo el tamaño de mi erección. "¿Estás cerca de correrte?".
"Sí..., muy cerca" dije aumentando el ritmo.

"Mmmm... yo también estoy a punto... ", dijo Jos entre dientes,
"Quiero, ¡ahhhh..!, quiero ver cómo te corres, quiero sentirlo, en
mis tetas, en mi cara. ¿Harás eso por mí? Le acabarás encima a tu
sucia hermana mayor?".

Esas ultimas frases fueron incentivo para que mi verga estuviera a
punto de explotar, correrme encima de Jos era algo que había soñado
y deseaba tanto. Ni siquiera lo pensé, solo asentí con la cabeza.

"Ahhhmm, Dios", dijo Jos gimiendo ahora más. Su cuerpo ceñido, los
dedos de sus pies se crisparon, sus tetas se balancearon, pero en
lugar de retroceder, como siempre, su cuerpo se sacudió y otro
orgasmo la atravesó, y luego otro.

"¡¡¡AHHHHH!!! Mmm.... No puedo parar", dijo, con los ojos muy
abiertos, "Ahhhgg... no puedo parar de correrme".

"Esto es demasiado excitante", dije pajeandome sin cordura.

"¡Ah, AH! Mira... Como me has puesto ... a mí". Decía ella excitada
a más no poder, con cara de perra en celo.

"Mira lo que me has hecho tu a mi", repliqué yo completamente
desnudo, acariciando mi pene como un maníaco.

"De... déjame ayudarte", dijo Jos . Antes de que pudiera procesar lo
que había dicho, mi hermana se acercó y me agarró la verga.

"¡Oh Jos!" Dije soltando un gemido ahogado. Sabiendo que ya no podía
aguantar más.

Su mano se sentía increíble. Me acarició una vez, dos veces, eso
fue todo bastó. Mi verga explotó en su mano, ella apuntó
directamente a sus pechos, pero la fuerza del primer chorro era tanta,
que le llegó hasta el ojo. Volvió a apuntar y una cuerda de semen
blanco salió disparado fuertemente sobre ellos. Un chorro más en
cuello, otro uno en los pezones. Llené todas las tetas de mi hermana
con mi semen, mientras mi pene palpitaba en su mano.

Cuando el placer disminuyó, miré a mi hermana. Ella estaba cubierta
de semen como en una película de bukkake, que de alguna manera, este
solo tenía a un protagonista como hombre, a su hermano menor.

"Dios, te corres mucho", dijo Jos riéndose, limpiándose el semen que
le había caído en el ojo y echándose hacia atrás.

"Te ves hermosa", le dije, "Deberías probarlo".

"¿Sabes?" Dijo Jos "Creo que lo haré". Tomó un poco del semen de su
teta con su dedo y lo chupó mirándome fijo.

"Está delicioso".

Pasamos la siguiente semana mastubandonos como locos pero sin llegar a
corrernos. A veces, ni siquiera nos molestamos con las historias,
solo nos mirábamos como nos tocábamos. Sin embargo no llegábamos al
contacto físico. El agarre de Jos a mi pene fue olvidado, como si
nunca hubiera pasado.

Después de tres días, ambos estábamos fuera de si. Enloquecidos
por la necesidad de corrernos. Nos habíamos prometido que
esperaríamos hasta el fin de semana, pero no pasamos del jueves por
la noche.

Estábamos sentados en el sofá, frente a frente, y Jos comenzó su
charla sucia.

"Nos van a atrapar si seguimos haciendo esto", dijo, "mamá y papá".

"No te preocupes, no sabrán nada", le dije.

"Están justo en la habitación de al lado", dijo Jos, "Veo la forma
en que mamá me mira. Creo que ella sospecha de algo, de que su
hermanito se corre encima de ella".

"Bueno, seguramente lo descubrirá", dije, "si sigues gimiendo y
hablando alto".

Jos jadeó y empezó a frotarse más rápido.

"Te dije que no te corrieras en mi cara", dijo.

"No pude evitarlo", le dije, "tengo un fetiche por acabar en las caras
y correrme en tu cara hermana es algo que deseo".

"Bueno, ya que no podemos empeorar las cosas", dijo Jos, "¿por qué
no me lo metes de nuevo?".

Ahora era mi turno de jadear. Estaba pajeandome bastante rápido
ahora, creo que ambos estábamos listos para alcanzar nuestro punto
máximo.

"¿Quieres eso Saúl? ¿Quieres cogerte a tu hermana mayor? ¿Quieres
hacer de tu hermana mayor una puta?".

No sabía qué decir. ¿Era esto un juego o algo serio? no me
enteraba. En cambio, dejé que Jos siguiera hablando.

"Mmmm... Saúl, la semana pasada, cuando te corriste sobre mis tetas,
eso fue lo más excitante que he hecho", dijo Jos cada vez respirando
más lento. "Tu verga caliente y dura en mis manos, sentir tu semen
subir por el eje, verlo disparar hacia mi. Dios, no creo que sepas lo
caliente que estaba. ¿Te gustó? ¿Qué tu hermana mayor agarrara tu
pene?".

"Se sintió increíble", le dije casi ahogado por la excitación que
llevaba, "Eres increíble, Jos".

"¿También querías tocarme?".

"¡Mierda, sí!, no sabes cuánto deseo hacerlo".

"¿Sentir mis tetas? ¿Frotar mi coño mojado?".

"Desesperadamente".

Tomé valor y me incliné hacia adelante, os ojos de mi hermana se
agrandaron. Asustado y hambriento aparté sus manos de su coño y los
reemplacé con mis dedos.

Ella no dudo y agarró mi pene, nos estábamos masturbando el uno al
otro. Jos bombeó mi polla, poseída y yo froté su coño,
enloquecido. Esta vez, me corrí primero, estábamos tan enredados en
el sofá y tan cerca que no había nada que apuntar, me vine en todas
partes, como una manguera contra incendios con fugas, me vine en mi
hermana, en mí, en el sofá, un desastre pegajoso y lleno de semen.

Luché contra el placer, desesperado por hacer que mi hermana se
corriera también.

"¡¡¡Ahhgg... Siiii...!!!", gimío Jos, "¡OH DIOS!" Su cuerpo se
resistió, sus piernas se cerraron, sus ojos se colocaron en blanco y
su cabeza fue hacia atrás. Esta vez, en lugar de solo los dedos de
los pies, todo su cuerpo tembló, para mí era un deleite ver como sus
tetas rebotaban ante tal placer. Había visto orgasmos pequeños,
breves y singulares, pero nada como esto.

Mi hermana se vino por lo que parecieron minutos. Su cuerpo se
estremeció de placer con mi mano en su coño, parecía más algo que
soportaba que disfrutaba. Finalmente, su cuerpo se detuvo, sus ojos
se abrieron y ella rompió en carcajadas.

"Oh wow. ¡Eso fue intenso !" y de repente con mi mano en su coño
se corrió otra vez atravesandola como un escalofrío. "Maldito
infierno".

Extendí la mano y acaricié el cabello de mi hermana, por alguna
razón, eso se sintió más íntimo que tocar su coño, puso su cabeza
hacia adelante y besó mi mano, cómo agradeciendo por todo.

"Quiero decir, wow", dijo, divagando, "nunca me había corrido
así". Se levantó, examinándose a sí misma. "Parece que tú
también te corriste bastante fuerte".

"Demasiado, sí", le dije completamente exhausto.

"En serio, tenemos que poner toallas o algo así", dijo Jos viendo
como habíamos dejado todo, "Esto se está saliendo de control".

Esa noche, nuevamente, mi hermana se coló en mi habitación. Estaba
completamente desnuda, pero la expresión de su rostro me dijo que no
estaba allí para cosas sexys.

"El tocar", dijo ella "Nos pasamos un poco de la raya".

"También lo creo pero...".
"Lo sé... A mí también me gustó. Mucho".

"A mí también" dije entendiendo que Jos y yo nos sentíamos igual.

"Entonces, está bien que lo hagamos ¿verdad?" Jos preguntó dudosa
de si : "¿Seguir con todo esto?".

"Creo que sí", dije.

"Simplemente no ir más lejos", dijo Jos.

"Estoy de acuerdo".

Comenzamos el nuevo día sabiendo que no nos podíamos correr por un
tiempo. Era como hacer una limpieza, odiábamos pasar por eso, pero
no podíamos dejar de amar los resultados. Durante las pausas, casi
logramos actuar apropiadamente. Leíamos historias, claro, pero
permanecíamos vestidos (en su mayor parte) y no nos tocábamos
(aunque a menudo nos tocábamos a nosotros mismos). Casi se sentía
como una relación entre hermanos normal y sana.

Descubrimos que podíamos aguantar unos tres días antes de volvernos
locos. Jos comenzó a llamarlos 'días O', los días en los que
finalmente se nos concedió el alivio de salirnos por las
paredes. Nuestro próximo día O estaba fijado para el domingo una
vez más, me dije a mí mismo que ya habíamos llegado al límite en

lo que habíamos hecho el uno con el otro, sin embargo, no podía
estar más equivocado.

Todavía estaba dormido cuando Jos salió de su cuarto en una perezosa
mañana de sábado. Se abalanzó sobre mi cama tumbandose encima de
mi y acercando su rostro a centímetros del mío, parpadeé despierto,
se sentía increíble tener sus pechos presionados contra mi, me deje
llevar y puse mis manos sobre su espalda baja.

"Hola", dijo ella, muy cariñosa.

"¿Buenos días?".

"Quiero probar algo diferente", dijo.

"Me parece bien, hermana, pero vamos a necesitar mucho lubricante para
el anal", le dije bromeando.

Jos negó con la cabeza, como si yo fuera el hermano menos divertido
que una chica podría tener.

"Lee esto", dijo, y me entregó mi iPad. Por lo general, tocar mis
dispositivos electrónicos sin mi permiso sería una violación grave
de la privacidad, pero con Jos sentí que no tenía nada que
ocultar. Tomé la tableta y le di la vuelta, ella ya había
seleccionado una historia sucia, una que habíamos leído varias veces
y que ambos disfrutamos.

"Leer relatos porno no es algo muy diferente", dije.

"Ya verás", dijo Jos confiada.

Ella tomo mi mano y me llevó a su habitación Nos sentamos en su
cama, yo recostado, usando solo unos de boxers, mi hermana en bata y
(supuse) que sin nada debajo, sentada a mi lado, observándome
atentamente mientras leía.

"¿Qué están haciendo?" ella preguntó.

"¿Quieres que te lo lea?".

"No. Sólo dime en qué parte de la historia estás".

"Simplemente se desnudaron en la cama", le dije.

"Entonces, desnúdate", dijo Jos, como si eso fuera obvio. Me quité
los bóxers, mi pene salió semi erecto, colgando, mi hermana se
quitó la bata y fue un placer visual, su cuerpo desnudo se veía
increíble, como siempre, no podía quitarle los ojos de encima a esas
tetas. "Sigue leyendo", dijo ella, riéndose.

Leí un poco más, pero era difícil concentrarme en las palabras
mientras mi sexy hermana mayor estaba desnuda junto a mi.

"¿Ahora que?" ella preguntó.

"El toma la iniciativa y...", dije, "Él está, mmm... tocando las
tetas de su hermana". Cuando leí mi corazón empezó a latir
fuertemente y mi pene se empezó a endurecer.

"Adelante", dijo Jos. Se inclinó hacia adelante, prácticamente
colocando su teta perfecta en la punta de mis dedos. mi mano
temblorosa empezó a palmar sus suaves tetas, eran más grandes que mi
mano y suaves, se sentían increíbles, tomé confianza y
comencé a apretarlas más fuerte y con ganas, la cara de Jos era una
delicia viéndome disfrutar de sus tetazas, levanté la teta de mi
hermana en mi mano, luego estiré y pellizqué el pezón. Me dio el
otro e hice lo mismo. "¿Te gustaron?" ella preguntó.

"Tienes unas tetas increíbles", dije.

"¿Mejor que las de tu ex?" pregunto ella con una sonrisa.

Arqueé una ceja. En toda nuestra charla sucia, Jos nunca antes
había mencionado a mi ex.

"Ni siquiera se pueden comparar ", dije, "Estos son magníficos,
tienes las mejores tetas que he visto". Dije volviendolas a apretar
con fuerza.

Jos soltó un pequeño gemido y se sonrojó, levantó la barbilla con
una sonrisa, diciéndome que siguiera leyendo. "¿Que están haciendo
ahora?".

"Ella está, mm, acariciando su verga".

Jos se acercó y me agarró el pene. Ya estaba tan excitado que me
sorprende no haberme corrido con solo el contacto de su mano. Tres
días seguidos sin poder correrme más la provocación de esta mañana
ya era demasiado para mí.

Mi hermana apretó mi verga. Acariciándola suavemente de arriba
hacia abajo, con una delicadeza, seductora y tentadoramente.

"Sigue leyendo" insistió ella.

"Se está inclinando", dije, "poniendo su boca alrededor de la ver..
de su hermano... oh DIOS".

Mi hermana sorbió mi polla directamente en su boca. Desde mi ex no
había recibido una mamada, ahora mi pene estaba dentro de la cálida

boca húmeda de mi hermana. Se sentía increíble, me habían hecho
mamadas antes, pero nada como esto. Jos envolvió sus labios y su
lengua alrededor de mí pene de una manera tan ansiosa y sensual que
ni siquiera puedo expresarlo.

Mi hermana lamió y chupó mi polla lentamente de arriba a abajo, como
saboreandolo, lo sostuvo con fuerza en su boca como si fuera precioso
y me miró fijo con sus ojos muy abiertos y deseosos. Maravilloso, no
podía apartar la mirada. Verla chupándome la verga era lo mejor del
mundo.

Se la saco y dijo "Sigue leyendo" sus palabras adorablemente
amortiguadas por mi pene.

"Ella está, me..., joder, esto es demasiado bueno, subiendo y bajando
sobre la verga de su hermano".

"¿Lo hago mejor que tu ex?" preguntó Jos. De nuevo con mi ex.

"Ella no es nadie al lado tuyo", le dije, "Literalmente ella ni se
acerca a ti".

Jos puso los ojos en blanco, y siguió chupando ahora con más ganas.
Utilizo su lengua para lamerlo de abajo hasta arriba y seguir
chupándolo, su cabeza bajaba y subía desapareciendo mi pene en su
boca, su lengua era una delicia, ella frenó y paso su lengua por mi
cabeza haciendo que casi estallara.

"Su hermana se lo saca la boca" dije antes de correrme. De mala gana
jos se lo saco apretando los labios en mi cabeza haciendo que sonara
un 'pop'. "Ella lo comenzó a pajear de arriba abajo". Mi hermana
empezó a masturbarme con una mirada lasciva en sus ojos.

Ya estaba tan cerca de correrme, dudaba que pudiera aguantar por mucho
más tiempo. Luego leí las siguientes palabras y mi corazón se
detuvo.

"Ella mueve su cuerpo hacia arriba", dije temeroso "y... Se monta a
horcajadas sobre su hermano con las piernas". Jos hizo lo mismo,
reflejando la historia montándose sobre mi "Ella toma la verga de su
hermano, lo apunta hacia arriba, luego, mm... Se lo mete en el coño".

Ambos nos congelamos, no sabia qué había estado pensando Jos hasta
ese momento, tal vez no leyó tanto o no recordaba muy bien la
historia, o tal vez pensó que me correria antes, honestamente, no
estoy seguro de cómo no lo hice, o tal vez, solo tal vez, se dijo a
sí misma que cuando llegara el momento, realmente lo haría.

Ambos nos miramos fijamente, el coño de Jos estaba justo encima de
mi pene, sus pechos colgando sobre mi pecho, su mano todavía
envolvía mi polla. Ella me miró directamente quizás buscando mi
aprobación o algo.

"Lo siento, Saúl", dijo Jos, "Esto ha sido divertido y no me
arrepiento nada".

"Yo tampoco me arrepiento" dije esperando ver qué haría.

"Pero esto... Sería un incesto real, Hay una diferencia entre fingir
y realmente hacerlo y simplemente no podemos llegar allí".

Creo que ella esperaba que yo argumentara lo contrario, pero no lo
hice. Apreté su mano y dije: "Tienes razón, pero esto fue
increíble. una muy buena idea, gracias".

Jos sonrió y se inclino hacia mí dándome un beso en la mejilla y
pegando sus tetas en mi pecho, sin duda ese beso se había sentido
intenso, se levantó y de repente sus ojos brillaron.

"Espera," dijo ella. Mi hermana mayor se quitó de encima mío y
corrió hacia la sala, ver sus tetas saltar de un lado a otro a medida
que avanzaba, su hermoso culo, era casi tan bueno como todo lo demás
que había experimentado hasta ahora.
Mi hermana volvió con un botecito de loción para manos.

"Recuéstate", me dijo, "y cierra los ojos".

Escuché el sonido de 'chorro' de ella usando la botella, sentí algo
cálido y resbaladizo deslizándose por mi pene, sonreí, mi
inteligente hermana se cubrió las manos con loción y luego las
apiló una encima de la otra, lentamente ella empezó a acariciar mi
verga.

Claramente no era una vagina, pero al mismo tiempo, estaba tan
caliente y con tantas ganas que hacia que la fantasía funcionara.

"Dios, hermanito, tu verga se siente tan bien en mi coño", gimió

Jos. Podía escuchar un poco de risa tratando de colarse, pero ella
trato de no reirse.

"Dios, hermana, estás tan apretada", le dije siguiendo el juego e
imaginando la situación.

Jos deslizó lentamente sus manos resbaladizas de arriba abajo sobre
mi pene. "¿Te gusta el coño de tu hermana mayor?".

"¡Me.. encanta, aghhh..!", le dije gimiendo suavemente.

"Me encanta tu pene dentro de mi", dijo. Ella comenzó a moverse más
rápido. Para ser un par de manos, estaba haciendo un buen trabajo
simulando sexo.

"Me gusta tu verga hermanito", dijo Jos sensualmente.

"Yo amo tu coño Jos", le dije.

"Me alegro de que no estemos usando el condón", dijo, "Se siente
mucho mejor de esta manera, solo dime antes de correrte, ¿de
acuerdo?".

"Sí", le dije, "lo haré".

"Quiero que te corras en mis tetas", dijo Jos.

"Mm.. joder, hermana".

"Lo sé mmm...", dijo gimiendo , "Puedo sentirlo, estás cerca de
correrte".

Empezó a mover sus manos más lento alrededor de mi pene.

"No, todavía no", le dije.

"No me mientas", dijo Jos, "te conozco, creo que me vas a engañar,
puedo sentir cuando estás a punto de correrte".

Ella tenía razón, por supuesto. Estaba cerca de venirme, extendí mi
brazo y puse mi mano sobre la de ella, tratando de hacerla ir más
rápido.

"Más rápido, hermana", le dije.

"¿Estas seguro?".

Puse mis manos en sus muñecas, comenzando a subir y bajar, como si
estuviera sosteniendo sus caderas.

"Tu coño es increíble", le dije, "no quiero parar".

"Tú, ¡oh!, pero tienes que hacerlo", dijo Jos, "me vas a acabar
dentro".

"No me importa", le dije, "te quiero, te necesito".

"No, hermano, por favor no... ¡OH MIERDA!"

Mi esperma salió disparado hacia arriba como un géiser. El placer
estalló dentro de mí con una fuerza similar. Jos sostuvo mi pene
con fuerza, arrastrando el orgasmo fuera de mí.

"Oh, te estás corriendo dentro de mí", dijo Jos, "Oh dios, hermano,
se siente tan bien".

Podía sentir como mi pene soltaba chorros y chorros, solo podía
disfrutar con los ojos cerrados. Cuando mi orgasmo finalmente comenzó
a debilitarse, no pude evitarlo y me reí. "no puedo creerlo, eso
fue increíble ", le dije.

Jos me dio una sonrisa maliciosa. Abrió los brazos y me mostró:
había bañado a mi hermana en semen, sus tetas estaban cubiertos
goteando por todas partes, su pequeño y lindo ombligo parecía un
lago blanco.

"Me vine", dijo Jos. Al principio, pensé que estaba bromeando, pero
luego me miró con timidez. "Ni siquiera me toqué, pero cuando
empezaste a bombear, empecé a venirme, no fue algo grande, pero...
Wow. Nunca pensé que eso podría pasar".

"Entonces, ¿estás diciendo que ya no puedo devolverte el favor?"
pregunté yo.

"Podrías", dijo Jos pícaramente, "pero creo que quiero guardarlo
para el próximo día O".

Todo salió mal desde el principio.

Me desperté la mañana de nuestro próximo día O y comencé a leer
una historia, como siempre lo hacía, aproximadamente a la mitad, con
mi mano acariciando mi polla, la pasé por encima, no tenía la
intención de correrme, y de repente estaba cubierto de mi propio
semen, la historia ni siquiera era tan buena, mi orgasmo había sido
agradable, claro, pero seguía muy caliente por lo de anoche.

Iba a ser el día de Jos de todos modos , me dije en la ducha.

Más tarde, en el trabajo, escuché a dos chicas quejándose de su
vida amorosa, sobre lo difícil que era encontrar una buena pareja,
ese tipo de cosas, mientras escuchaba eso, pensé en lo tan feliz que
era de no tener más ese problema, y después me di cuenta de que
estaba pensando en Jos y en mi.

Mi satisfacción rápidamente se convirtió en remordimiento, luego la
culpa, no tenía novia. yo tenia una hermana, alguien con quien
estaba haciendo cosas sucias, esa no era una relación, pero el hecho
de que mi mente había pensado que sí, me dijo mucho más de lo que

quería escuchar.

Pasé el resto del día perdido en mis propios pensamientos, tenía
que detener esto antes de que se volviera demasiado serio, ya era
demasiado tarde, no sabía qué hacer, la mujer con la que necesitaba
hablar desesperadamente y la chica a la que no podía decir una
palabra eran la misma persona. Esa noche me quedé hasta tarde en la
oficina, aunque no era necesario, tenía miedo de ir a casa.

Finalmente, tenía que volver y me dispuse a ir al apartamento. Jos
me estaba esperando, pero tan pronto como vio la mirada en mi rostro,
su propia sonrisa se desvaneció.

"¿Comiste ya?" ella preguntó.

Le dije que no lo había hecho. "Pensé que podríamos cenar antes de
que, ya sabes, hagamos lo que tenemos pendiente".

"La que tenemos pendiente", dijo, ahora directamente mirándome,
traté de obligarme a sentirme como en el día anterior pero no pude

hacerlo.

Entonces, cenamos en silencio y luego, Jos se acurrucó en el sofá
con su teléfono, yo me coloque a su lado y mierda, no podía parar de
verla, era una diosa, se me hacía complicado no pensar en querer
hacer de todo con ella.

Despues de unos minutos ella se levantó y me dijo "Te veré en el
cuarto", suspiré y por dentro dije mierda, no podía decir que no, y
la seguí.

"Finalmente", dijo Jos saltando en su cama.

Tomé una respiración profunda, encontré la historia seleccionada y
me tire en la cama.

Jos estaba en camiseta sin mangas con un buen escote y ropa interior,
recostada en la cama, la observé de arriba a abajo deaeándola y ella
me dio una pequeña sonrisa. Le entregué mi iPad, luego comencé a
quitarme lentamente la ropa de trabajo, todo se sentia en silencio,
había mucha tensión.

Cuando me quedé con la camiseta y los bóxers, me senté al lado de
ella de la cama. Ella comenzó a buscar el relato y me miró fijamente
dandome el iPad.

"¿Desde dónde leo?" pregunté.

"Acaban de llegar al hotel", dijo. Había elegido uno en el que dos
hermanos se van de vacaciones de verano y tienen que compartir
habitación, una historia estándar, pero estaba bien escrito y tenía
las escenas que estaba buscando.

"Tómate tu tiempo", me dijo, yo no podía quitarle la mirada de
encima y comencé a alisar el cabello de Jos mientras leía el
relato, cuando llegué a la parte donde los hermanos se desnudaron,
me quité el resto de la ropa y jos hizo lo mismo.

Dios, su cuerpo realmente era increíble, no era solo el hecho de que
ya era toda una mujer, aunque eso ciertamente ayudaba, estaba tan bien
formada, cada curva parecía haber sido esculpida, su amplio pecho y
su redondo culo, sus tetas llenas, incluso estando recostada, y las
caderas femeninas. A pesar de todo lo que había pensado en el día,
ver a mi hermana desnuda, me volvía loco y me ponía la verga dura
como una roca.

Jos notó mi erección, y por primera vez desde que llegué a casa,
ella me sonrió genuinamente. Me incliné y besé su mejilla, se
sintió tan natural en el momento que mi hermana sonrió y empezó a
leer ahora ella.

Los hermanos de la historia ahora estaban tratando de dormir, dando
vueltas y vueltas, el hermano comenzó a pajearse, así que comencé a
hacer lo mismo, una provocación lenta, jos me miró, luego volvió a
mirar la pantalla, sus ojos revoloteando de un lado para otro como si
estuviera viendo un partido de tenis.

Jos se agachó con su mano libre y exploró los labios de su
coño. Ella estaba un poco por delante de la hermana en la historia,
pero no estaba dispuesto a discutir eso, en cambio, observé,
fascinado, como mi hermosa hermana comenzaba a masturbarse.

Sabía lo que venía después. Aparté la mano de Jos y puse mis
propios dedos en su coño. Ella alcanzó mi pene, pero la detuve.

"Lee la historia", le dije y Jos hizo un puchero.

"Él está chupando sus tetas", dijo Jos.

El momento que tanto estába esperando había llegado me incliné
hacia adelante. Tomé sus enormes tetas y metí su hermoso pezón en
mi boca succionandolo fuertemente. Empecé a chupar como loco pasando
mi lengua rápidamente por encima de su duro pezon. Cambié de un lado
a otro entre las tetas de mi hermana llenandolas de baba. Ella arqueó
la espalda ligeramente disfrutando de como su hermanito le comía las
tetas. Las junte y empecé a morder ligeramente su pezón "¡¡Ahhh...
Hmm!!"" Gritó gimiendo y acariciando mi cabello con sus dedos. Ella
Lo estaba disfrutando por su cara y las expresiones de su cuerpo
haciendo estiramientos con las piernas.

"Está moviendo su boca hacia abajo", dijo mi hermana casi sin voz.

Besé su barriga delicadamente, pasando mi lengua por el largo
trayecto hasta llegar al coño de Jos. Abrí las piernas de mi hermana
tanto como pude y pude apreciar el hermoso coño que me iba a comer.

Me agache la mire fijo y abrí los labios de coño exponiendo su
clitoris y con mi lengua empecé jugar con él. Cualquier sentimiento
de 'culpa o remordimiento', había desaparecido. Lamí lentamente su
coño para ir aumentando el ritmo gradualmente.

Podía sentir como el cuerpo de Jos se estremecía en mi boca, tomó
mi cabeza apretandola contra su sexo y yo seguí sin parar. Jos
comenzó a gemir y moverse. Mis labios besaron y chuparon su concha
llenandome de sus líquidos.

Parecía que ella estaba llegando al éxtasis, me encantaba tener esta
intimidad con ella. Las piernas de Jos alrededor de mi cabeza. Su
coño en mi boca. Su lugar más privado, ahora completamente expuesto
y siendo devorado por la boca de su hermanito.

Ella gimío fuerte y me detuvo "AHHHHH!! El... le está besando el
estómago", dijo Jos, tal vez un poco antes de lo que esperaba que
quisiera me había encantado comerle el coño.

"Está arrodillado, agarrando su polla." Dijo.

Me puse nervioso por lo que vendría pero no tarde en obedecer. Tomé
mi pene apuntandolo hacia ella.

"Lo está centrando sobre su coño", dijo Jos, "presionando la cabeza
contra ella... ¡Ahhhh!".

Me dió miedo, no estaba seguro de la línea que estábamos a punto de
pasar, acerqué la la cabeza de mi pene en su abertura, y los ojos de
mi hermana se agrandaron, asustada. Por un momento, pensó que en
realidad lo iba a hacer.

Ella rió nerviosa y agitada. "¿estás segura de esto? Pregunté yo
notando que los dos estábamos dudando.

"Intentemos todo de nuevo", dijo Jos tratando de bajar la tensión al
asunto. Repitió las últimas líneas. Besé el camino hasta su
estómago de nuevo, llegué a su coño, abrí sus piernas y puse mi
pene a escasos centímetros de meterlo. Le puse saliva a mi pene por
si acaso. Esta vez, mi hermana sabía que no había vuelta atrás.

" El se acercó y deslizó su pene dentro de ella" dijo Jos leyendo y
respirando cada vez más rápido. Ella jadeó.

Justo cuando lo iba a hacer ella me detuvo "Espera", dijo ella. Puso
su mano en mi pecho, empujándome hacia atrás.

Volví a mirarla, preocupado y sorprendido.

"¿Esta todo bien?" pregunté.

"Está bien", dijo Jos, "yo solo..." Parecía estar tomando una
decisión. "No creo que esté bien hacer esto".

"Oh", dije, "está bien". Traté de ocultar mi decepción. El hecho de
que mi hermana pusiera el freno era algo bueno. "¿Me estaba
equivocando yo?".

"Oh, Dios, no puedo creer que estemos llegando tan lejos. Quiero
decir, en el momento en que realmente pensé que estabas a punto de
hacerlo me asusté.

"Pensé que era lo que querías", le dije.

"No sé que estamos haciendo" dijo ella preocupada".

"¿Quieres que haga otras cosas por ti?" Dije por si quería que la
ayudara a acabar.

"No, está bien", dijo Jos, "Solo ven aquí. Abrázame un momento".

Me tiré junto a mi hermana. Envolví mi brazo alrededor de sus brazos
y la acerqué. Su cuerpo desnudo presionado contra el mío era una
locura. Jos apoyó la cabeza en mi hombro. Dejó escapar un gran
suspiro de satisfacción.

"Esto se siente bien", dijo mientras le acariciaba el pelo. Yo seguía
tan caliente que empecé a besar su mejilla suavemente.

"Demasiado bien", dije. Odiaba seguir comparándola, pero nunca me
había sentido así con otra mujer, mi ex no se podía comparar jamás
con lo que estaba sintiendo con Jos.

Con Jos, era como si encajáramos a la perfección. Estábamos
abrazados, sus tetas pegado a mi pecho, nuestras piernas entrelazadas,
estaba seguro de que ella notaba que yo seguía duro. Podría haberme
quedado así durante horas, su cuerpo se sentía cómodo junto al
mío. Como si estuviera destinado a estar allí. Ella pasó sus dedos
por mi pecho. No dijimos una palabra. Los latidos de nuestro corazón
se emparejaron lentamente.

"Hola" Jos me miró con esos hermosos ojos. Nuestros rostros estaban
tan cerca. Nos inclinamos hacia adelante.

Y nuestros labios se tocaron.

Era como la electricidad. Como compartir almas. Nos besamos, sus
labios se sentían suaves y jugosos, con mi mano tome su cabeza y la
atraje hacia más fuerte, nuestros cuerpos se juntaron y las lenguas
empezaron a mezclarse en un beso intenso.

Entonces Jos saltó de la cama.

"Oh, mierda, lo siento no puedo hacerlo", dijo. Mi hermana tomó una
ropa de ella y empezó a vestirse rapidamente.

Me levanté de la cama y fui tras ella.

"¿Jos, ¿que pasa?" Dije preocupado.

Ella tomo un bolso y metió ropa al azar.

"Me tengo que ir", dijo ella.

"¿Por qué?", le dije.

"Esto que estamos haciendo no está bien" dijo ella alterada.

"Lo sé, pero podemos hablar de esto", dije casi suplicando, "por
favor".

"No, no podemos", dijo ella apurada preparada para irse.

"¿Dónde vas a ir?" pregunté.

"Tengo una amiga del trabajo. Le enviaré un mensaje de texto en el
camino. Estoy seguro de que me dejará dormir en su casa".

"Jos, yo lo si..." Y pum.

La puerta ya estaba cerrada.

Mi hermana se había ido.

Jos volvió dos días después, luciendo desaliñada y pálida. Le
había estado enviando mensajes de texto como loco, pero solo
respondió dos veces. Una para decirme que estaba viva y otra para
decirme que volvía al apartamento.

Pero, tan pronto como la vi, supe que nunca volvería a ser lo mismo.
Jos desempacó su bolso como si estuviera descargando un ataúd.

"Me alegro de que estés en casa", le dije, parándome a un lado.
Temía que si me acercaba más, ella saldría corriendo.

"Me voy al trabajo en un minuto", respondió ella. Ella había llegado
un sabado, pero tan pronto como desempacó sus cosas, Jos huyó del
apartamento.

Llegamos a un acuerdo tácito. Como el sol y la luna, vivíamos en el
mismo lugar, pero nunca compartimos el cielo. Al principio, trate de
buscarla para hablar y ver qué nos pasaba pero ella trataba de
evitarme, hablábamos muy poco y solo frases cortas.

Aunque viviéramos juntos yo le mandaba mensajes para llegar a algo y
ella no respondía.

Nos instalamos en nuestras respectivas vidas, manteniéndolas lo más
separadas posible. Yo me quedaba muchas horas en la oficina y eso hizo
que me fuera muy bien. Pero cuando llegaba a casa dormía
irregularmente, y luego cuando amanecia era la misma rutina.

Solo podía asumir que Jos estaba pasando por lo mismo. Habíamos
llegado al límite de lo prohibido y de hacer algo que estaba mal,
supuse que mi hermana tenía razón, no estar tan cerca era lo mejor
para nosotros.

Con el tiempo, las heridas no sanaron, pero comenzamos a ser más
amables el uno con el otro. Practicamente nuestra convivencia en lo
que yo diría era una situación de vivienda compartida perfectamente
apropiada para dos hermanos. No era lo más bonito, pero probablemente
era lo mejor.

Pero por supuesto, nuestra madre tuvo que intervenir y estropearlo
todo.

Es el bar mitzvah de tu prima Isabela", dijo mamá, "tienes que estar
allí".

Jos y yo nos paramos en lados opuestos de la habitación, mirando el
teléfono como si fuera a explotar en cualquier momento.

"Ni siquiera sabía que tenía una prima llamada Isabela", dijo Jos
con cautela.

"Es el hijo de la hija de la hermana de tu padre", dijo mamá. El
altavoz hizo que su voz fuera aún más nasal que de costumbre, una
hazaña que antes había pensado que era imposible.

"Pero si ni siquiera los conocemos, mamá" dije.

"No me importa", dijo mamá, "los invitaron, así que van a tener que
ir. Además, será bueno para los dos salir de esa apestosa ciudad por
un tiempo".

Miré a Jos y compartimos un momento de molestia. Los mejores
argumentos de mi madre eran irracionales, así evitaba que le
respondieras.

"Bien", dijo mamá, interpretando nuestro silencio como una
aceptación "tu padre y yo los recogeremos el sábado por la mañana".

Nos turnamos en la ducha. Nos vestimos, ella en su habitación y yo en
el baño para luego juntarnos.

"¿Lista para irnos?" Pregunté, tratando de romper el hielo cuando
entro en la sala. Llevaba una blazer gris con una camisa de vestir
blanca y sin corbata. Jos tenía puesto un vestido negro corto,
ceñido a su cuerpo que hacia que resaltará más sus atributos, se
veía increíble, por supuesto, me obligué a apartar la mirada de el
increíble escote que llevaba.

"Ve abajo primero", dijo Jos, "yo iré después solo dame un segundo".

Así de distantes nos habíamos vuelto. Ni siquiera podíamos
compartir un ascensor juntos.

Nos paramos en la acera, en silencio, observando el tráfico en busca
del auto de nuestros padres.

"Te ves bien", dijo Jos, sin mirarme.

"Tú también." El silencio era incómodo pero después ella habló.

"Vamos a superar esto y luego podemos volver a nuestras vidas
normales. ¿de acuerdo?" dijo Jos.

"Bien," dije. Era más como una negociación de rehenes que una
conversación.

El auto se detuvo junto a la acera y subimos a la parte de atrás.
Saludamos rápidamente a nuestros padres y luego miramos por nuestras
respectivas ventanas.

"Entonces, ¿cómo están las cosas?" preguntó mamá, girándose para
mirarnos a los dos.

"Bien," dije yo.

"Bien", dijo Jos.

Mamá se dio la vuelta. Mi papá subió el volumen de la música.
Atravesamos la ciudad y luego se desvaneció, condujimos por un buen
rato.

No dijimos una palabra en todo el camino. Uno pensaría que íbamos a
un funeral. En un momento, accidentalmente toqué la mano de mi
hermana. Me miró como si le hubiera agarrado una teta.

Finalmente, mi padre salió de la carretera principal y se detuvo en
lo que parecía una gran casa clásica y enorme, parecía de ricos.
Bajamos del auto y un valet tomó las llaves. En el interior, era
claramente la casa de alguien que se había convertido en un espacio
para eventos.

Un anfitrión nos condujo a una gran sala con paredes de vidrio y
pisos de baldosas de piedra donde estaban tomando un cóctel. Música
sonaba de fondo. Una camarera nos sirvió copas de vino blanco. Jos
bebió el suyo como si estuviera tomando un trago.

No pasó mucho tiempo para que la sala se llenara con la familia.
Reconocí algunos de los rostros, pero hice todo lo posible por
mantener la distancia. No había visto a la mayoría de estas personas
en años y hubiera estado más que feliz de que se mantuviera así.

Desafortunadamente, mi tía Carmen logró arrinconarme. "¡Saúl! ¡No
te he visto en mucho tiempo!" declaró, avanzando hacia mí y
arrinconandome.

"Hola," dije, sacando mi mejor sonrisa falsa.

"¿Dónde está tu novia?" preguntó la tía Carmen.

"Ya no tengo tia", le dije.

"Oh, lamento mucho escuchar eso", dijo la tía, "seguro era una chica
tan linda".

Hice lo mejor que pude para escabullirme, pero era solo el comienzo.
El resto de la tarde, cada vez que encontraba un momento libre,
alguien me agarraba del brazo y me preguntaba por mi ex o si tenía
novia.

Entre el alcohol y los constantes cuestionamientos, comencé a ponerme
un poco alborotador. Finalmente, estaba parado en la esquina cuando mi
prima Regina me abordó. Usó su cuerpo ancho para meterme en un
rincón y me invadió con un perfume olor a flores viejas.

"Entonces, ¿cómo está tu novia?" ella preguntó de inmediato. Ni
siquiera un hola.

"Ya no tengo novia", le dije ya angustiado de uqe me pregunten tanto.

"Oh, es una pena", dijo "Ella era tan linda".

"Supongo" dije tratando de esquivar el tema.

Me di cuenta que venía otro tío a preguntarme seguramente lo mismo y
me preparé para el próximo bombardeo. Entonces sentí un fuerte
tirón en mi codo.

"Lo siento, pero necesito hablar con el".

Miré hacia atrás y vi a Jos parada detrás de mí. Tiró de mi brazo
aún más fuerte. "Vamos, Saúl, acompañame un momento".

Mi hermana me obligó a salir de la habitación, a través de un par
de puertas de vidrio y a un patio de piedra. Incluso en mi molestia
por tantas preguntas, noté que la vista afuera era impresionante,
colinas verdes y onduladas. El día se había vuelto cálido, pero con
la brisa, en realidad estaba bastante cómodo. Algunas otras personas
también estaban allí, apiñadas alrededor de pequeñas mesas. Ni
siquiera levantaron la vista cuando mi hermana me arrastró hacia
allí.

Finalmente, Jos soltó mi brazo y me miró fijamente, con los brazos
cruzados alrededor de su pecho.

"Entonces," dijo ella. Hice una mueca, esperando que se descargara
sobre mí como todos los demás. "¿Cómo está tu novia?" Entonces
ella se echó a reír.

Me quedé helado en ese momento. Su alegría superó mi ira y yo
también comencé a reír. "¿Te parece eso bien?" Dije: "¿Realmente
no saben o están siendo groseros a propósito?".

"Dímelo a mí" dijo Jos : "Todo el día allí.¿Cómo está tu novio?
¿Cuándo te casas? ¿Cuándo vas a tener hijos? Tengo veintiocho
años, todavía quiero vivir para mí".

Los dos nos miramos y nos comenzamos a reír.

"Tenemos una familia jodida", dijo Jos tomando un gran trago a su
bebida.

Nos quedamos allí y contemplamos la vista, en silencio. Tuvimos un
momento, sí, pero la tensión entre nosotros seguía ahí latente. Me
concentré en la vista, era el tipo de paisajee que ves en las
pinturas, pero nunca experimentas en la vida real.

Después de un rato, nos llamaron para cenar. Abrieron un hermoso y
grandioso salón de baile en otra parte de la casa y entramos. Mi
papá me dio una sonrisa sombría cuando me vio. Me preguntaba si él
era consciente de lo que estaba pasando ese día.

Una mesa al frente del salón de baile tenía tarjetas con la
asignación de asientos. Nos colocaron en una mesa todos juntos pero
tenía a Jos bastante lejos.

Después de la cena, salió un DJ y comenzó a tocar música. Los
niños, las tías y los tíos se levantaron y el lugar se convirtió
en el club nocturno más bizarro del mundo. Creo que nunca vi al chico
del bar mitzvah. Me senté en mi silla, solo, y miré mi teléfono.

Sentí un golpe en mi hombro y miré hacia arriba. Jos me sonrió y
tomó asiento a mi lado con un fuerte suspiro.

"Creo que el tío Alberto se está tirando a su hija", dijo.

Miré hacia arriba. No me había dado cuenta, pero la música se
había ralentizado. Solo había parejas en la pista de baile.
Efectivamente, el tío Alberto y la prima Sarah estaban bailando
demasiado cerca el uno del otro, meciéndose lentamente al ritmo de la
música. La mano de mi tío descansaba en un lugar de la espalda
desnuda de su hija que yo no me atrevería a alcanzar en una primera
cita.

"Atrapé a la prima Carla acercándose un poco a su hermano antes",
respondí yo.

Los dos nos miramos con complicidad y nos reímos.

"Oh, ¿y notaste cómo el tío Jesús y la tía Carmen pasaron toda la
noche pegados al tío Mauro y la tía Patricria?"

"Están intercambiando parejas totalmente", dije, "no hay duda de
eso".

No fue tan divertido, pero Jos se rió tan fuerte que su rostro se
puso rojo. Fue lindo dejar salir semanas de tensión en un solo
momento. Jos acercó su mano y la puso sobre la mía y dándole un
pequeño apretón.

"Me pregunto si el incesto es hereditario", dije, ociosamente.

"Eso explicaría muchas cosas", dijo Jos.

Pasamos el resto de la noche sentados juntos en la mesa. En un
momento, incluso nos levantamos y bailamos. Sin embargo, a diferencia
de nuestros parientes cachondos, nos mantuvimos como hermanos
correctos, dando mucha distancia. Juguetonamente mirándonos y viendo
a los demás mientras dábamos vueltas en los pisos de parquet.

"¿Es raro que la haya pasado tan bien hoy?" Jos dijo, mientras nos
movíamos con la música.

"Supongo que no fue tan malo venir como pensábamos", dije.

"Odio cuando mamá tiene razón", dijo Jos.

"Para mí fue divertido porque estabas tu aquí", dije yo. Tan pronto
como las palabras salieron de mis mis labios, me arrepentí.

Pero en lugar de ser algo malo como temía, mi hermana simplemente se
inclinó y me dió un besó en la mejilla. "Lo mismo digo".

Papá tomó el auto del valet y todos nos reunimos para irnos. Nos
montamos en el carro y salió hacia la carretera oscura, no había
casi nada iluminado. Se sentía como si hubiéramos viajado a una
dimensión alternativa o retrocedido en el tiempo.

"Deberías quitarte el blazer", me dijo Jos, "Hace demasiado calor
para tener eso puesto aquí".

Le di una mirada extraña pero obedecí a su pedido. Luché para
quitarme el blazer, y sin saber dónde ponerlo, lo dejé en mi regazo.
Jos se acercó y alisó la tela hasta que cubrió mis piernas como una
manta.

Una vez que estuvo satisfecha, Jos deslizó su mano debajo del blazer
y, en un rápido movimiento, metió su mano en mi entrepierna. Jadeé.

"¿Ustedes dos están bien ahí atrás?" preguntó papá.

"B... bien" dije entrecortado.
Q
Jos ni siquiera respondió. Empezó a bajar lentamente mi cremallera.
No me había puesto duro cuando me subí al coche (para ser honesto,
estaba bastante borracho por el ron y todo lo que bebí), pero no
importaba. Tan pronto como mi hermana tomó mi pene, me puse duro como
una roca. Jos envolvió sus dedos fríos alrededor de mi verga y
comenzó a pajearme.

Hice otro sonido sin querer. Como un gemido ahogado.

"Papá, ¿qué tal si pones un poco de música?" preguntó Jos.

Nuestro padre fue a poner la radio, pero mamá lo detuvo.

"En realidad", dijo, "quiero hablar con ustedes dos". Se dio la vuelta
ligeramente en su asiento. Jos no detuvo sus caricias ni un poco. En
todo caso, ella agarró mi polla aún más fuerte. Gracias a Dios por
el blazer negro y las calles oscuras no se notaba nada.

"Pareciera que ustedes dos no se llevan muy bien", dijo mamá.

"Honestamente estamos..." trató de responder Jos siendo interrumpida.

"Discutiendo todo el tiempo", continuó mamá, "Como si los hubiese
criado para que no se llevaran bien, sé que hay una diferencia de
edad, pero son hermano y hermana, se supone que deberían ser amigos".

Éramos mucho más que eso, según cómo mi hermana me estaba
masturbando en el asiento trasero del auto de nuestros padres.

"Sé que estar uno encima del otro puede ser difícil", dijo mamá.

"Muy difícil", dijo Jos.

"Sé que tu hermano entra muy bien en tu vida", dijo mamá.

"Si muy bien", dijo Jos subiendo y bajando su mano por mi pene.

"Pero ustedes dos tienen que trabajar juntos para alcanzar sus metas.
Dar y recibir. ¿Entendiste Saúl?".

"Sí, mamá", dije con mi voz tan ahogada como si Jos tuviera su mano
alrededor de mi cuello en lugar de mi pene.

"Tu hermana a pesar de a veces parecer mala, es suave y sensible",
dijo mamá, "no puedes simplemente entrar en ella. Tienes que
introducirte lentamente en su vida. Puede ser juguetona, sí, pero
debes recordar que es una mujer que también necesita de su hermano
menor para ayudarla. ¿Jos?.

"¿Si mamá?" Respondio jos.

"Necesitas confiar más en tu hermano menor. Sé que te gusta tener el
control. Pero Saúl ya no es un niño, ya el tiene más experiencia
que antes y eso significa, que deberias a veces, descansar y dejar que
él se haga cargo. Solo confía en él y disfruta de todo. OK?".

Nos miró a los dos muy seriamente, esperando nuestra respuesta.

"Entendido", dijo Jos.

"Entendido", le dije.

Finalmente, mi madre se dio la vuelta. Mi papá encendió la música.
Pero mi hermana no aceleró la paja, en cambio, mantuvo un buen ritmo
constante, meneando mi verga de arriba abajo. Lo que comenzó como
pura felicidad se convirtió en algo muy parecido a una tortura. Los
chicos somos simples, solo queremos corrernos, cualquier cosa
intermedia está bien, pero nos gusta llegar al gran final.

En cambio, la única vez que Jos pudo sentir que me estaba a punto de
correrme, apretó la base de mi eje hasta que la sensación
desapareció. Una vez que estuvo segura de que no iba a acabar,
volvió a menear suavemente mi pene.

Finalmente, cuando estaba casi a punto de gritarle a mi hermana por
toda la frustración, el auto redujo la velocidad. Ni siquiera me
había dado cuenta de que nos acercábamos a nuestro apartamento.

"Recuerden lo que les dije a ambos", dijo mamá mientras salíamos del
auto. "Juntos, los dos pueden hacer cosas increíbles".

Tan pronto como nuestros padres se fueron, Jos comenzó a reír
histéricamente.

"Cielos, ¿mamá a veces se escucha a sí misma?" ella preguntó,
"Ella me puso mucho más duro con sus palabras que con la paja". Dije
bromeando.

"¿Qué fue eso, por qué lo hiciste?" pregunté yo sorprendido.

"Pensé que te gustaría arriesgarte", dijo Jos, con una sonrisa
burlona jugando en sus labios. "Y quiero que te corras mucho esta
noche".

"¿Qué?, ¿ya es el día O?" pregunté. Tenía demasiadas preguntas,
pero no podía soportar romper el momento. Puse mi brazo en el de mi
hermana y juntos caminamos hasta el apartamento.

"Creo que son las O en punto", dijo Jos.

Tan pronto como subimos al ascensor, Jos comenzó a desvestirse. Se
quitó los zapatos y luego se dio la vuelta para dejarme
desabrocharla. Se quedó en ropa interior, bragas blancas de algodón
y un sostén blanco delgado, cuando llegamos a nuestros piso.

Levanté a mi hermana en mis brazos y la llevé hasta la puerta.

"Estábamos en un bar mitzvah, no en una boda", dijo entre risas.

"Estoy improvisando", le dije.

Sostener a una mujer semidesnuda mientras buscas tus llaves e intentas
abrir el apartamento y no alertar a los vecinos era un desafío digno
de un propio reality show. Finalmente, bajé a Jos y metí la mano en
mis bolsillos.

"Hablando de bodas", dijo Jos, dándome una sonrisa traviesa, "Me
gustaría que hoy me hicieras tu mujer".

Sus palabras me sorprendieron tanto que se me cayeron las llaves, no
me agaché para recogerlos, solo miré a mi hermosa hermana, de pie en
el pasillo en ropa interior, y traté de averiguar qué estaba
pasando, me había quedado en shock.

Jos agarró mis llaves y abrió la puerta. Me condujo adentro, como si
me hubiera convertido en una especie de inválido.

"Nunca puedo saber si lo que dices es jugando", le dije a mi hermana.

Jos me sentó suavemente en el sofá y empezó a desabrocharme la
camisa.

"Me gusta fantasear", dijo Jos, "lo sé, a veces me dejo llevar".

Jos tenía mi camisa completamente desabrochada. Ella me la quitó de
los hombros, y empezó a acariciar mi pecho desnudo, trazando sus
dedos hasta llegar al cinturón del pantalón.

Jos me desabrochó el cinturón y lo tiró a un lado. Me desabrochó
los pantalones y dejó que me los quitara. Los dos nos sentamos en el
pequeño sofá en ropa interior.

Jos murmuró algo que no pude entender.

"No te escuché bien" le dije.

"Me asusté", dijo Jos de nuevo.

"Comprendo" dije, yo también tenía miedo de lo que habíamos hecho y
de lo que estábamos haciendo. De lo que haríamos.

"Ese beso fue increíble", dijo Jos, "y de repente fue como si todo lo
que había sucedido en las últimas semanas se me viniera encima y no
pude soportarlo más. ¿Qué estábamos haciendo? Quiero decir, es
literalmente ilegal. Me perdí tanto en la fantasía hasta ese beso, y
luego todo fue muy, muy real".

"Es mi culpa", dije, "si nunca te hubiese mostrado los relatos, no
hubiera pasado nada de esto".

"No digas tonterías, creo que te amo, Saúl", dijo Jos, "¿Cómo se
puede detener eso?".

"Creo que yo también te amo", le dije mientras me inclinaba hacia
adelante. Quien quiera que se haya quejado alguna vez de besar a su
hermana, claramente nunca lo hizo porque esto fue increíble. Más
allá de todo lo que había experimentado, ese pequeño roce de
nuestros labios la semana anterior había sido mágico, y esto lo fue
mucho más.

Nos empezamos a besar, cada vez más apasionados, nuestras lenguas se
unían y nuestros labios se complementaban. Nos quedamos allí, con
los labios juntos todo el tiempo que pudimos soportar, la tumbe sobre
el sofá, y después nos separamos, jadeando.

"¿Habitación?" preguntó Jos.

"Sí, vamos", le dije.

Corrimos hacia la habitación de Jos, arrastrando la ropa interior a
medida que nos las quitabamos. Para cuando caímos en la cama, ambos
ya estábamos completamente desnudos.

Mi hermana me tumbó y empezó a besarme de nuevo. Sus pechos desnudos
se arrastraban sobre mi pecho. Su coño cálido y húmedo presionó mi
pene duro como el acero. Envolví mis brazos alrededor de ella y la

sostuve cerca, recordándome que ella era real.

"Tienes a una mujer sexy en la cama", dijo Jos, besándome, "mayor que
tú ".

"Estás frotando tu cuerpo desnudo sobre tu hermano", le dije, "te
estás mojando con la verga de tu hermano".

Ella soltó una sonrisa y fue bajando con sus labios hasta encontrarse
con mi pene a centímetros, lo tomó con su mano pajeandome y dándome
un pequeño beso en la punta.

"¡Diosss!" Dije con un escalofrío por el placer de sus labios contra
mi pene.

"Tienes una gran verga" dijo ella tragandola de una y empezando chupar
con ganas.

¡¡Ahhh...!! Solté un gemido ahogado mientras Jos subía y bajaba la
cabeza sobre mi verga.

Ella se la metía en la boca y la sacaba, la miraba fijamente y se
daba pequeños golpecitos con ella, en la cara y en la lengua.

La imagen de Jos jugando con mi verga era un poema. Agarré su cabeza
mientras ella tenía mi verga en su boca y le dije. "Dejame a mi" y
empecé a penetrarle la boca a mi hermana mayor. Podía sentir como mi
pene recorría toda su lengua, hasta llegar a su garganta, sus ojos
estaban en blanco con cada movimiento mío. Después de unos segundos
la saqué dejando hilos de saliva entre mi verga y sus labios.

"¡Dios...! eso fue increíble" dijo ella.

"Tu eres increíble"

Jos volvió a tener control tomando mi pene y acariciándolo
lentamente, mientras me chupaba las bolas. "¡Dios Jos!" Dije
retorciéndome de placer. Ella se levantó y se sentó sobre mí, como
si estuviera a punto de saltar sobre el.

"Esto está mal", dijo Jos, pero había una sonrisa en su rostro, "Es
incesto ".

"Lo sé", dije con un suspiro.

"Pero no vamos a parar", dijo Jos, "¿o sí?".

"No creo que pueda", le dije.

Jos me dio una sonrisa traviesa, luego movió su cuerpo para que mi
pene apuntara directamente a su coño. "Dios hermano, es tan grande.
No creo que todo esto entre aquí".

Reconocí la voz de fantasía de Jos entrando en acción. Sabía que
necesitaba seguirle el juego.

"Ahí es donde se supone que debe ir", le dije, "la verga de tu
hermano menor fue hecha para el hermoso coño de mi hermana mayor.".

"Prométeme que irás lento", dijo Jos.

"Prométeme que no harás mucho ruido", le dije, "mamá y papá están
en la habitación de al lado".

"No me importa. Quiero que escuchen. Quiero que el mundo sepa que amo
a mi hermanito con todo mi corazón".

Los cálidos labios inferiores de Jos se envolvieron alrededor de mi
cabeza, y tuve que resistir el impulso de empujarla hasta el fondo. Me
obligué a recostarme, dejé que mi hermana se la introdujera
lentamente en su coño hambriento de verga.

La cabeza estaba completamente adentro. El rostro de Jos se frunció
con asombro e incomodidad. Bajo hasta la mitad de mi pene,
aproximadamente a la mitad. La boca y los ojos de mi hermana bien
abiertos. Un pequeño jadeo y gemido. Y 'pum' mi verga estaba hasta el
fondo en el coño de Jos, completamente conectados.

Jos se quedó quieta. Ella puso sus manos sobre mi estómago. Ojos
bien cerrados.

"¿Estas bien?" pregunté.

"Sí lo estoy, ", dijo.

"Te sientes increíble", le dije, "Tan cálido y apretado".

Los ojos de Jos se abrieron. "Lo estamos haciendo sin protección",
dijo, pude notar la preocupación en su rostro.

"¡Mierda!. Puedo ir a comprar condones", dije, "la farmacia está
abierta 24 horas".

"No, quiero sentir esto", dijo Jos, "Sentirte".

Sus palabras me pusieron más duro y le dije "Me vendré afuera".

"Te correrás en mi cara, en la cara de tu hermana mayor", dijo Jos.
Todavía no estaba seguro de si ella seguía jugando. ¿cómo nos
habíamos metido en esta situación otra vez?.

Sin embargo, no pude pensar más en eso, porque mi hermana comenzó a
mover su culo y caderas sobre mi verga. Puse mis manos sobre sus
muslos, pero dejé que ella controlara el movimiento. Su boca se
abrió y empezó a respirar con dificultad.

"Te estás tirando a tu propio hermano", le dije, "a pelo con tu
hermano".

"Lo sé, muy bien", dijo Jos.

"Es incesto", dije, arrastrando la palabra, "está mal".

Jos sólo se movió más rápido. Metió la mano en su entrepierna y
se frotó el clítoris.

"Le estás dando tu coño a tu hermano", le dije, "¿Qué clase de
chica hace eso?".

"La tuya", respondió Jos "tu chica".

"Así es", le dije, "ahora eres mía, para siempre".

"¡¡¡¡Aggghhhh...!!!! sí, Por favor", dijo Jos. Su culo rebotaba
de arriba a abajo en mi polla, sus tetas volando por todas partes.
Gruñendo y gimiendo como un animal. Como una mujer fuera de control.

Agarré el culo de mi hermana, esas dos nalgas redondas, y comencé a
bombear dentro de ella. Su cuerpo se dejó caer sobre mi, y sentí sus
tetas sobre mi pecho y sus gemidos sobre mi cara, mientras me la
cogía. Nuestros ritmos coincidían como si hubiéramos sido amantes
toda nuestra vida.

Amasar ese culo mientras la penetraba con ganas, se sentía genial. Le
di par de nalgadas, y la cara de Jos era de auténtico placer, "Dame
más duro" dijo ella. Abrí sus nalgas y aumenté el ritmo.

Los ojos de Jos se abrieron de par en par. Ella contuvo el aliento.
Todo su cuerpo se tensó y observé, embobado viendo como mi hermana
llegaba al orgasmo. Miré hacia abajo para ver. Efectivamente, los
dedos de sus pies temblaban.

Mi hermana cayó hacia adelante, sin aliento, dejando caer su cuerpo
sobre el mío.

"¡Mierda!", dijo, "quiero decir... Esto fue increíble".

"¿Estuvo bueno?" pregunté.

"Increíble", dijo, y luego me besó con fuerza en la boca. "Tú no...

"No, no me he corrido", le dije.

Jos se tumbó sobre la cama y alcé sus piernas colocándolas en mis
hombros. Apunté mi pene contra su coño y la mire a los ojos
deaeándola.

"¿Me vas a coger duro, hermano?" Su mirada era sexy, ansiosa por lo
que se venía.

"No sabes cuánto deseé tenerte así" .

"Pues ya me tienes aquí, soy tuya.".

Retrocedí y luego deslicé mi verga dentro de mi hermana. Tome sus
piernas con mis brazos y comencé a penetrarla con todo. Mi ritmo se
hizo más rápido. Nuestros cuerpos chocaban, embistiendola contra la
cama fuertemente.

"¡¡Ahhhggg...!! Estoy mmm... Tan caliente", dijo Jos, gimiendo en
cada palabra, "Que rico me coges".

Yo estaba igual que ella y respondí cogiéndomela aún más fuerte.
Mis bolas empezaron a rebotar contra ella. Nuestros cuerpos empapados
en sudor. La cama gritaba de dolor con cada embestida. Mi hermana
gemía y jadeaba sin pudor.

Quería que esto durara para siempre. Podía sentir como cada vez
estaba más cerca de correrme. No había tenido relaciones en un buen
tiempo. No había acabado en semanas. Mi hermana me habia calentado
todo el camino a casa. Lo que sea que se avecinaba, iba a ser masivo.

"Me voy a correr", le advertí a mi hermana.

Me agarró la cabeza, me miró a los ojos. "Córrete en mí cara",
dijo gimiendo. "Por favor".

"Saqué mi pene, y me subí sobre ella colocándome a centímetros de
su cara".

"Lo necesito tanto", dijo Jos, "necesito probarlo, sentirlo
golpeándome en la cara".

"Mierda... Jos" dije pajeandome y viendo su cara de perra.

"Llena la carita de tu hermana. Llénala". Dijo suplicando con un tono
excitante.

Con una mano empecé a acariciar su rostro mientras con la otra me
masturbaba brutalmente frente a sus ojos.

"Quiero que te corras para mí. Te quiero. Muéstrale al mundo lo puta
que es tu hermana".

Ella saco la lengua y puse la cabeza de mi pene en ella mientras me
pajeaba ferozmente.

"Jos" dije. Fue mi última advertencia.

"¡Córrete!".

Tomé mejor ángulo y apunté directamente en su cara y estalle. Un
disparo fuerte de semen impacto en sus labios. Yo bombeaba mi verga y
chorros tras chorros salían disparados cayendo en su hermoso rostro.
Uno le cayó en el ojo, otro en el cabello, justo cuando abrió su

boca, dos chorros de semen le cayeron en la lengua. La había bañado
completamente y seguía corriendome.

Bajé un poco y le dije que se juntara las tetas, ella lo hizo y
abrió sus ojos sorprendida, viendo como seguía expulsando semen.
bañando con tres chorros sus enormes tetas.

"Ahhh... No lo puedo creer" dijo ella.

Jos tenía la cara completamente llena de mi semen, se limpio los ojos
y me miró con una felicidad inmensa. "Te amo" fue lo único que dije.
"Yo también te amo" respondió ella besándome la cabeza de mi verga
y limpiandola por completo.

Jos se levantó y se fue a limpiar el rostro y yo caí rendido
pensando en lo increíble que fue coger con Jos. Pasaron unos minutos
y apareció Jos de nuevo con una sonrisa maliciosa, "¿Round 2?". Yo
solo sonreí y ella se abalanzó sobre mi.

Volvió a tomar mi pene y ahora se lo metió entre las tetas para
volver a ponerlo duro. No tarde nada y ya mi verga sobresalía de sus
tetas. Jos se junto sus tetas y recorrían de arriba a abajo cada
centímetro de mi verga.

Le estaba cogiendo las enormes tetas a Jos, su mirada hacia mi era de
una auténtica diosa.

"¿Te gusta?" Preguntó ella.

"Me encantan, podria estar así siempre" dije completamente en el
cielo.

Jos agachó su cabeza y empezó a chuparmela mientras me hacía la
rusa. Sus labios chupándome la cabeza y sus tetas frotándose sobre
el largo de mi verga iban a hacer que me corriera de vuelta.

Entonces Jos se detuvo. "Quiero que me sigas cogiendo" dijo ella
levantándose y poniéndose en cuatro, dándome una vista gloriosa de
su culo.

Yo bajé y metí mi cara entre sus nalgas, comiendole el coño.

"¡AHHHHMM...!" gimío fuerte Jos.

Tomé sus nalgas, las abrí lo más que pude y pase mi lengua por el
alrededor de su ano, quería hacerla disfrutar lo más que pueda.

"¡Ohhh... DIOS MIO!" Dijo Jos retorciéndose de placer, mientras le
temblaban las piernas y mordía la almohada.

Salí de su culo y puse mi pene sobre su coño húmedo, la
respiración de Jos era inestable podía sentir lo existada que
estaba, igual que yo que mi corazón iba a mil por hora.

Tomé sus nalgas y deslicé mi verga suavemente. "¡OHHHHH DIOS!" se
escuchó en la habitación pero no sabía si era de parte de mi
hermana o fui yo. Sin pensarlo más viendo como mi hermana me ofreciá
su coño en cuatro, la empecé a coger duro, sus nalgas rebotaban
contra mi pelvis haciendo que sonara en toda la habitación, "¡PLAS,
PLAS, PLAS!" Cada bombeo era más fuerte y rápido y Jos aguantaba los
gemidos ahogados mordiendo la almohada.

"Sigue Saúl, sigue" dijo volteando su rostro, dándome una mirada de
perra.

Se sentía increíble cogerla y ver ese culo abriéndose para mí,
aumenté la velocidad y la cama parecía que se iba a desarmar. Ya
estaba a punto de correrme.

"¡AGHHHHH...! Saúl... SÍ...!" Jos comenzó a jadear y temblar y
supe que se estaba viniendo. Yo no aguanté mas saque mi pene y me
empecé a correrme sobre su culo y espalda.

Un largo chorro le cayó en su cabello. Dos en espalda arqueada
recibió 3 disparos de semen que le goteaban en el culo.

Ella se tumbó de espaldas en la cama y yo me junte a su lado. Los dos
estábamos exhaustos.

"No puedo creer que hayamos cogido dos veces" dijo Jos "ha sido el
mejor sexo que he tenido".

"Para mí esto es un sueño, el mejor sueño de mi vida, con la mujer
de mi vida" nos miramos y nos fundimos en un hermoso beso.

Al final del verano, llamamos a nuestros padres y les dijimos que nos
mudariamos. En realidad, los dos juntos a un nuevo lugar. El nuevo
trabajo de mi hermana le pagaba lo suficiente como para que
pudiéramos pagar un apartamento mucho más grande y cómodo.

"Eso es maravilloso", dijo mamá, "¿Estan seguros de que estaran bien
viviendo juntos?".

"Creo que lo estaremos", dijo Jos. Ella me besó. Afortunadamente
mamá no vio esa parte a través del teléfono.

Ambos teníamos buenos trabajos, buenas vidas y, lo que es más
importante, el uno al otro. Había muchos desafíos por delante,
muchos obstáculos que superar, pero sabía que lo haríamos juntos.
Eso compensó muchos otros problemas.

Después de despedirnos de mamá, tomé mi teléfono y volví a mi
habitación. Tenía algunas cosas de trabajo que hacer antes de que
nos fuéramos a dormir por la noche.

Aproximadamente una hora después, me estaba metiendo en la cama
cuando recibí un mensaje de texto de mi hermana, era un enlace a una
nueva historia, una que no había visto todavía, de una nueva autora.

Jos: Se enamoran en este.

Cuando revise el título y el nombre de la autora, me di cuenta que
era mi hermana,y la historia trataba de nosotros. No podía esperar
para leerla.

📜 @RelatosEroticosDRK / ✒️ ELBERGALARGA9