May 31

Javier nos ayuda 1

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Pareja que incorpora un inquilino para solucionar problemas económicos.

Capítulo 1

El día amaneció encapotado, con unas nubes muy negras asomando detrás de la sierra. Podíamos verlas a lo lejos desde la ventana del dormitorio. Era un día tan negro como la situación en la que nos encontrábamos mi novia y yo.

Vivimos en un ático muy cerca de la playa, que forma parte de un complejo de cuatro edificios, los dos primeros dando al mar y los otros dos al interior, en uno de estos últimos se ubica nuestro apartamento.

Nos conocimos hace seis años y llevamos cinco viviendo juntos. Ana tiene 32 años y yo -Diego-, dos más. Hace dos, compramos este ático y desde entonces vivimos en él.

Describiros a Ana es hacerlo sobre una auténtica mujer de bandera, mide 174 cm de altura, sus piernas parecen interminables, los redondeados muslos terminan en unas nalgas perfectas. Al andar, su culo se balancea en un movimiento natural en ella, de forma que pocos hombres e incluso alguna que otra mujer, pueden evitar girar su cabeza para verla caminar.

Mantiene una cintura estrecha sin un gramo de grasa.

Sus pechos son enormes y se sostienen muy firmes. Sus pezones son algo grandes al igual que sus claras areolas.

Su pelo es moreno con mechas. Lo lleva cortado en una media melena, que suelta, le da una imagen muy atractiva, aunque por comodidad prefiere la cola de caballo.

Su cara es preciosa, los ojos son verdes y la boca la remata con unos labios muy carnosos, destacando la perfecta dentadura que muestra cuando sonríe.

Yo mido 182 cm y me conservo bastante bien, gracias a que suelo hacer footing varias veces a la semana, unas veces solo y otras en compañía de mi novia. Francamente, hacemos una buena pareja.

Ambos tenemos buenas relaciones con nuestras familias, aunque viven en dos ciudades algo lejos de la nuestra. Los dos tenemos una hermana.

Cuando podemos nos acercamos a pasar un fin de semana, ella en casa de sus padres y yo en la de los míos. Ellos nos ayudaron con la entrada que tuvimos que pagar en la compra del ático.

En cuanto a nuestra relación, tengo que decir que nos seguimos queriendo igual, o más que el primer día, si bien la fogosidad sexual ahora es un poco más reposada debido a los problemas económicos que nos estamos encontrando, que se quiera o no, nos está afectando algo en nuestra líbido.

Ana trabaja en una empresa de publicidad, yo en otra de software en diseño gráfico.

El problema que nos acucia es que motivado por la crisis, a ella le han reducido la jornada al cincuenta por ciento, y en mi empresa que están haciendo una reestructuración de la plantilla, hace un mes me avisaron que mañana viernes es mi último día de trabajo.

O sea, que a mi novia le reducen el sueldo y a mi me mandan al desempleo. Encima es muy pequeña la liquidación que me corresponde por despido.

El resultado es que nos encontramos en una situación económica muy angustiosa para los dos, teniendo en cuenta que tenemos que pagar la hipoteca mensual, más los gastos corrientes de cada mes. Con nuestros pequeños ahorros sabemos que en unos tres o cuatro meses, si esto sigue así, no vamos a poder hacer frente a esa hipoteca. Tenemos que encontrar una solución urgente.

Estamos buscando nuevos trabajos para los dos, sobre todo para mí, así que llevamos unos días repartiendo nuestros currículum por todas las empresas de nuestros gremios, e incluso en otras que no lo son, la cuestión es buscar los ingresos que necesitamos para salir del atolladero.

También los hemos presentado en Internet con las aplicaciones que hemos encontrado para estos fines.

Está pasando el tiempo, pero nadie nos ha llamado o ha enviado un email para ofrecernos un trabajo.

En mi empresa me han dado alguna esperanza de que posiblemente me llamen cuando tengan picos de trabajo por proyectos no previstos, sobre todo porque me tienen en muy alta consideración, pero serían trabajos temporales y posiblemente breves, que asociado a una baja remuneración, no nos va a solucionar el problema principal.

Ana lleva ya dos semanas acabando su jornada laboral al mediodía, por lo que todos los días come en casa, quedándole toda la tarde libre para seguir presentando currículum, o simplemente quedarse en casa esperando mi regreso del trabajo.

Esta tarde al volver a casa la encontré sentada en el sofá del salón con el portátil en sus rodillas.

-Hola cariño -le dije inclinándome para darle un pico en la boca-, ¿alguna novedad?

Ella me miró regalándome una sonrisa que mostraba su preciosa y blanquísima dentadura.

-De momento nada, o más bien peor porque estamos recibiendo email no deseados que antes no recibíamos, se ve que alguna de estas aplicaciones de trabajo están facilitando nuestros correos a publicistas.

Me fui a cambiar al dormitorio y regresé para sentarme a su lado.

-La próxima semana tengo que ir a la oficina de empleo y registrarme para cobrar el paro. A partir de ahí tendré todo el día libre para buscar un trabajo.

-Esperemos que esto solo sea una mala racha -me dijo Ana-, he hablado con mi hermana y me ha dicho que contemos con sus ahorros para lo que nos haga falta.

Los dos sabemos que los ahorros de su hermana tampoco nos iban a solucionar el problema poco más de un mes o dos.

-Dale las gracias a Lidia de mi parte también, tu hermana es un sol -le contesté.

Estuve un rato viendo el contenido de mi móvil.

-Ana si no encontramos trabajo, tendremos que recurrir a otras medidas.

-¿Y qué crees que podemos hacer? -me preguntó.

-Verás, estoy pensando que podríamos alquilar las dos habitaciones que no estamos usando, al parecer hay mucha demanda.

Ella me miró algo sorprendida y se quedó pensativa.

-Pero Diego eso significa tener dos personas todo el día en nuestra casa y perderíamos nuestra privacidad, ¿No?

-Eso seguro, pero cariño tenemos un problema muy grave que incluso nos puede llevar a perder nuestra vivienda. Además sería una solución temporal hasta que volvamos a encontrar un empleo estable.

-¿Y si vendemos el ático?

-Cielo, la crisis ha surgido por la burbuja inmobiliaria y vender ahora sería imposible porque nos pagarían menos de lo que nos costó, o sea, que en vez de quedarnos algún dinero, tendríamos que hacer frente a una deuda que también habría que pagar. ¿Y donde vamos a vivir?

-Llevas razón amor mío. ¿Has pensado como hacerlo?

-He estado viendo los precios que se piden en esta zona por los alquileres de habitaciones y creo que ya tengo una idea de lo que vamos a pedir.

-Pero solo tenemos una habitación amueblada.

-Ya lo se cariño, pero podemos alquilar esa a ver cómo nos va y si nos parece bien, amueblamos la otra y la alquilamos después.

-Me va a parecer raro llegar al apartamento y encontrarme aquí a otra persona que no seas tú.

-No te preocupes que pediremos todas las garantías posibles, no vamos a dejar que venga a vivir a nuestra casa cualquier persona.

-Vale cielo, vamos a hacerlo. Mañana voy a dejar libre el armario de esa habitación y la prepararé para que puedan verla los candidatos.

-Muy bien, pues mañana hacemos unas fotos cuando esté preparada y ponemos el anuncio por dos inmobiliarias de Internet -le dije.

Ana dejó el portátil en la mesita del salón y se acercó a mi, me dio un beso y se sentó en mis rodillas.

-¿Y esto? -le dije abrazándola con una gran sonrisa.

-Me tienes muy abandonada cielo, estoy sola toda la tarde y no me has enviado ni un mensaje, ¿es que ya no me quieres?

-Serás..., pero si ayer estuvimos follando hasta las tantas.

-¿Sí? Se me habrá olvidado -me dijo poniendo cara de puta.

-Eres una guarrilla insaciable y desmemoriada.

-Y tú un cornudo que quieres que me folle otro, so guarro.

-Joder Ana, no me digas eso que sabes que me pongo muy cachondo.

-Ya lo noto por debajo de mi culo -y me dio un refregón con aquel culazo.

-Y si soy un cornudo, ¿cuando me vas a poner los cuernos cabrona? -le dije acompañado de una fuerte nalgada.

-Ayyy... ¿serás bruto? Me ha dolido cabrón.

-Deja que te quite esta camiseta de puta que tienes puesta.

Ella subió sus brazos y yo le saqué la camiseta por encima, dejando al aire aquellas tetazas que tanto me gustan. Luego hizo lo mismo con la mía, quedando los dos desnudos en la parte de arriba.

-¿Me las quieres chupar un poquito? -me dijo mientras me ofrecía sus melones con las dos manos sosteniéndolos desde abajo.

-Te las quiero chupar y te las quiero comer zorra.

-Huy que miedo, pareces el lobo feroz.

Yo chupaba una teta mientras apretaba con una mano la otra y luego iba alternando con las dos. Después la recosté en el sofá para quitarle el short que llevaba puesto.

-Joder no te da vergüenza ponerte este short tan ajustado y provocativo?

-Ah, ¿te he provocado? ¿Se te pone dura con mis short, cabrón?

-Durísima solo de pensar que otros te ven así con este short de zorra, se me pone a reventar.

La muy puta se había puesto el tanga blanco que más me pone.

-¿Y ese tanga? ¿tú crees que eso es de una chica decente?

-Me lo compraste tú cornudo. ¿Quieres que me lo vea otro? ¿Quieres que otro se empalme viéndome este tanga?

-No sigas que me voy a correr antes que te folle.

Ella se tiró del tanga hacia arriba dejándolo incrustado en su sexo. El tanga blanco era la mínima expresión de un tanga. Apenas cubría los labios mayores del coño de mi novia y ahora que estaba estirado de forma exagerada hacia arriba, se desbordaban por los laterales de aquel triángulo de seda que ya no los podía cubrir. La muy zorra abría y cerraba aquellos muslos divinos dándome un morbo que me mataba.

Me terminé de desnudar y metí mi cabeza entre aquellos muslazos y la fui besando y lamiendo mientras me acercaba al tanga. Luego besé y chupé aquella seda como si no existiera y mi novia comenzó a gemir muy suavemente. Después se lo corrí a un lado y le comí todo lo que allí quedó al descubierto. Menudo coño tiene la puta de mi novia, su clítoris sobresale como si fuese un pene muy pequeño siendo muy fácil de chupar y absolver con la boca mientras lo hago. A Ana le da un placer tremendo y eso hice mientras le metí dos dedos en su vagina.

-Ahhh... cabrón... sigue chupando cornudo...

Ya no iba a parar por lo que continué hasta que le llegó un gran orgasmo.

-Ahhh.... Agggg... dame mássss... me corrooo... aggg...

Su cuerpo se convulsionaba con fuertes espasmos mientras me inundaba la boca con sus flujos.

Luego me eché encima de ella apoyando los codos en el sofá para no aplastarla y le di montones de besos por la mejilla mientras se iba recuperando. Me aparté para mirarla y ella me sonreía como si no tuviera fuerzas.

-¿Qué tal? -le dije dándole un pico en los labios.

-Bien, deseando que me metas tu polla de cornudo.

Me incorporé y me terminé de desnudar mientras ella se sacaba el tanga como podía. Mi polla de tamaño algo mayor que la estándar, era suficiente para aquel coño de mi novia, pero no era lo bastante grande como a mí me gustaría. La coloqué a cuatro patas, se la metí hasta el fondo sin el más mínimo esfuerzo y comencé a darle a toda marcha.

Ella comenzó a gemir nada más penetrarla y aumentó sus gemidos conforme aumentaba el ritmo de mis embestidas y seguí dándole manteniendo ese ritmo todo lo fuerte que podía. Así llevábamos un buen rato.

-Ana ayúdate tú que ya no puedo más.

Ella llevó su mano derecha al coño y se frotó el clítoris a toda pastilla. En menos de un minuto estaba dando señales de su inminente orgasmo.

-Aggg... cabrón... dame massss... fóllame cornudo... ahhhh... me corrooo...

Las contracciones las sentí directamente en mi polla y ya no había marcha atrás en mi eyaculación.

-Ana ya no me aguanto, me voy a correr en tus tetas de puta, anda cabrona ponte de rodillas que te voy a bañar de leche.

Ella se volteó al suelo y se agachó delante de mi que ya estaba de pie sobre la alfombra con la polla en la mano, luego me di cuatro meneos y le solté el primer latigazo de leche en el cuello y parte de la cara, después apunté más abajo para echarle el resto en las tetas.

-Tomaaa.... toma putaaaa... uffff... toma lecheeee...

La puse perdida porque mis corridas suelen ser muy abundantes y ella se restregó todo ese semen por sus tetas, llevando sus dedos a la boca para chuparlos mientras me miraba con cara de puta redomada.