June 10

Javier nos Ayuda 3

rom19

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Pareja que incorpora un inquilino para solucionar problemas económicos.

Capítulo 3

-Me voy a preparar un descafeinado con leche -dije yo-, ¿queréis otro o alguna infusión?.

-Yo me tomaré otro -me dijo Javier.

-Para mi el té que tú sabes -me pidió Ana-, ¿voy contigo?

-No, deja, en un momento vuelvo.

Pero Ana se vino conmigo para coger unas pastas de la alacena, las puso en un plato y se fue al salón con el servilletero en la otra mano.

Al poco volví con el te de Ana y regresé a la cocina para recoger los dos cafés. Ellos estaban charlando sobre detalles de todo lo que le habíamos mostrado, pudiendo observar en los dos viajes que hice a la cocina, que desde donde él se encontraba no perdía ojo de los hermosos muslos de mi novia. Ella mantenía las piernas cruzadas, mostrando aquel short ahora más ajustado y algo más subido. La muy puta estaba para comérsela.

Pero ahora tocaba ponerse serio porque teníamos que acordar algunas cosas más importantes.

-Bueno Javier, antes de nada dinos qué te han parecido las habitaciones. ¿Te quedarías con ellas? -le pregunté.

-Sí, claro que sí, imaginaros que tuviera que vivir en una vivienda y el despacho en otra. Para mi esta oportunidad me viene que ni pintado. Todo lo demás me ha encantado, así que claro que me las quedo.

-¿Cuando tienes pensado venirte aquí? -le preguntó ella.

-Veréis, esta semana llevo tres días aquí y tengo pagado el hotel hasta esta noche, o sea que me marcho mañana. Tenía pensado irme a mi casa en la que vivo solo, pues tuve una novia hasta el verano pasado en que me dejó porque no aguantaba mis ausencias, así que no se si venir primero a dejar unas cosas y luego marcharme para regresar el próximo martes. Pero querría cerrar el compromiso con vosotros esta misma noche.

-Está bien, por nosotros no hay problemas, ¿No cariño? -le pregunté a mi novia.

-Sí, claro -dijo ella.

-Mira sobre el precio de la otra habitación...

-No os preocupéis que os pagaré lo mismo que para la primera.

-Usas coche, ¿No? -le pregunté.

-Sí, es imprescindible en mi trabajo.

-Solo tenemos una plaza de aparcamiento, pero hay varios que se alquilan. Si quieres puedes alquilar una plaza aquí mismo y mejor ahora que no ha llegado el verano, porque entonces no queda ninguna libre y en la calle no hay quien aparque.

-Me parece perfecto.

-En cuanto a la duración, queremos que nos garantices por lo menos un mínimo de tiempo, sabemos que nos puedes dejar cuando tu quieras pero necesitamos conocer tus intenciones al respecto.

-Pues mirad eso es otra cosa que me viene fenomenal, pues era yo el que iba a pediros que me dierais como mínimo un año de plazo en el contrato que establezcamos. Vamos que no me echéis dentro de dos meses, -y nos ofreció otra de sus grandes sonrisas-, en principio estaría dispuesto a quedarme tres o cuatro años, esas son mis intenciones. Si luego sigo creciendo, me pensaría comprarme una vivienda aquí.

-Vale, lo hacemos por un año renovable, ¿te parece bien? -le pregunté.

-Claro, ya os digo.

-Me bajaré un modelo de contrato de arrendamiento por Internet y lo adapto a nosotros para que lo firmemos mañana cuando te acerques a dejar tus cosas.

-Imagino que os tendré que abonar el primer mes y alguno de fianza, ¿No?

-No tenemos experiencia en eso -le dije y miré a mi novia interrogándole con la mirada-, pero supongo que será lo habitual y que la fianza será de un mes también, si acaso, que Ana lo busque en Google mientras yo redacto el contrato.

-No hace falta, te pago el mes por adelantado y una fianza de tres meses y así nos quedamos todos cubiertos.

-Pero hombre, tres meses no puede ser, ¿Verdad? -dijo Ana asombrada.

-Mirad poned en el contrato que si dentro de un año volvemos a renovar, la fianza se queda para vosotros y no la tendréis que devolver -nos dijo y lo miré porque creí que era una broma, pero él también mostraba esa seriedad-, ya os he dicho que esta oportunidad no la puedo desaprovechar, me viene fenomenal y no sabéis lo que me cuestan los hoteles.

-Está bien, lo incluiré si esa es tu decisión y desde ya te damos las gracias por tu generosidad. Esperemos que todo nos vaya bien en adelante.

-Mañana vendré con mis cosas y una botella de cava para brindar por nuestro acuerdo de convivencia, pero cuando todo esté firmado -y volvió a sonreír y nosotros también.

Era cerca de la medianoche pero el sábado no teníamos que madrugar y yo menos que ya no tenía trabajo.

-¿Queréis una copa mientras Ana te comenta las cosas de la casa?

Aceptaron y serví tres ron-cola con unos frutos secos.

Él nos comentó que no tenía intención de hacerse de comer en nuestra cocina, como sí hubiese hecho cualquier otro.

-Javier los gastos de luz, agua e Internet lo tendremos que repartir entre los tres, ¿te parece?

-Veréis, en cuando al operador que suministra la fibra óptica, necesitaría que fuese uno que tenga toda la televisión abierta, porque yo necesitaré otra televisión para mí en cada habitación y no vamos a poner cables, o sea, que lo veré todo por Internet y el decodificador de la operadora. Esos cambios corren por mi cuenta y el recibo mensual también por las molestias que puedo causaros, los móviles vuestros quedan incluidos en el servicio como es lógico. En cuanto al agua y la luz, hacerlo como queráis, no vayáis a acusarme de manirroto -y seguía sonriendo, manteniendo el buen rollo entre los tres.

-Bueno, pues te vas a quedar 15 años con nosotros -dijo mi novia y nos echamos a reír los tres.

Habíamos consumido las copas y Javier se levantó del butacón para irse, haciendo que nos incorporáramos nosotros también.

-Ha sido un acierto venir a cerrar el acuerdo, creo que aparte de la vivienda he encontrado dos magníficas personas, no sabéis lo contento que me voy y las ganas que tengo de firmar el contrato.

-Creo que nosotros hemos encontrado el mejor inquilino que podíamos soñar y también una buenísima persona -dijo mi novia.

-Venga que nos ponemos muy empalagosos -les dije con una gran sonrisa que ellos imitaron.

Nos dio un apretón de manos a mí y dos besos a mi novia, al mismo tiempo que le puso una mano en la cintura. Luego se marchó.

-Ufff... -bufé cuando volvimos al salón donde nos sentamos los dos de nuevo-, parece que nos ha tocado la lotería, ¿No?

-Joder Diego, ha sido demasiado generoso en todo lo que nos ha propuesto, no me lo puedo creer, nos quita los gastos de los teléfonos y de Internet, además vamos a tener todos los canales de televisión, nos adelanta cuatro meses y encima no tenemos que devolverle los tres de la fianza, si le renovamos dentro de un año. Esto es increíble.

-Lo mejor es que tampoco vamos a tenerlo permanentemente aquí como ocurriría con otro cualquiera de los que han llamado antes, nos alquila las dos habitaciones a la vez y no tendremos otro inquilino, es que no me lo puedo creer -le dije.

-No vamos a elucubrar mucho, pero y si encontramos dos buenos trabajos, ¿qué hacemos?

-Cariño, si mañana firmamos definitivamente ese contrato, el primer año no podemos decirle que se vaya y para renovarle, nos tenemos que comprometer nosotros dos ahora mismo en no cometer la putada de no hacerlo, salvo claro está que exista un impedimento causa mayor.

-Por mí, de acuerdo y lo prometo -me dijo.

-Y por mí también -y nos dimos un beso muy suave para sellar ese compromiso.

-Una cosa que no hemos comentado con él -me dijo ella algo preocupada-, ¿y si quiere traerse una chica a casa aunque sea solo para pasar la noche?

-Pues estamos a tiempo de acordarlo ahora mismo entre nosotros. ¿Tú lo aceptarías? -le pregunté.

-No lo sé... esta va a ser su casa durante mucho tiempo y si lo hace de vez en cuando, creo que debemos permitirlo. Otra cosa sería que fuera muy a menudo porque Javier con el cuerpo que tiene y lo guapo que es, se puede ligar una cada noche.

-Oye guarra, eres una descarada, que estoy yo aquí delante cabrona -le dije con una carcajada-, serás puta...

-Pero si tú eres más guapo que él cornudo mío, tú eres único para mi.

-O sea, que te ha gustado el Javier éste, ¿No? Y encima me vas a poner los cuernos con él un año por lo menos.

Ella se reía con ganas y se me echó encima para darme un morreo que acepté con ganas y con una nalgada muy fuerte en su culo.

Al final terminamos en la cama echando un polvo de campeonato corriéndonos los dos al mismo tiempo.

Una vez que nos recuperamos le pregunté.

-¿Te gustaría que Javier fuera el que me pusiera los cuernos de una vez?

-Estás fatal, jamás te pondré los cuernos con nadie cornudín.

-Pues sabes que no te ha quitado ojo desde que entró por la puerta, te comía mirándote los muslos cuando estabas sentada en el salón.

-Ya lo sé, me di cuenta, pero todos los hombres miráis a todas y tú también que no creas que no me entero, que un día te la corto por mirón.

-Yo no miro a todas, yo miro a las tías que están muy buenas, pero como tú eres la más jamona, ¿Para que voy a mirar a otra con la puta que tengo en casa?

-¿Pero tú quieres de verdad que yo me acueste con otro? -me dijo mirándome muy seria.

-Bueno... acostarte no sé, pero calentarlo sí y mira como se me ha puesto la polla solo por decirlo -le contesté mostrándole mi polla erecta.

-¿Calentarlo qué es? ¿Le enseño una teta? ¿Le toco la polla? ¿Se la tengo que chupar?

-Joder Ana que me voy a correr si sigues así, mira como lagrimea mi polla ahora -y le mostré el líquido preseminal que tenía en el glande-, si te digo la verdad me gustaría que te follara delante mío, pero en serio, o si quieres te follamos entre los dos.

-Estás de broma como siempre cabroncete.

-No estoy de broma cielo. Quiero que folles con él delante mía.

-No lo voy a hacer nunca, ¿pero no te daría celos que lo hiciera?

-Mira mi vida, si lo haces delante de mí puede que me de algo de celos pero el morbo lo convertiría en una pequeña anécdota. Lo que no podría admitir nunca es que te follara sin estar yo presente. Ni aunque te hubiera ya follado cincuenta veces delante de mi, siempre deberás hacerlo estando yo con vosotros, o bien, que yo lo supiera y te diera permiso, si no, lo consideraría una traición irreparable, te lo digo de verdad.

-Anda vamos a dormir cornudito mío, que a veces casi me convences que lo dices de verdad -me dio una palmada en el hombro y apagó la luz de su mesita de noche.