Javier nos ayuda 5
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Pareja que incorpora un inquilino para solucionar problemas económicos.
Ana estaba en el salón hablando con su hermana cuando entramos nosotros.
-¿Queréis una copa? Les dije y asintieron.
Preparé tres copas y nos sentamos Javier y yo en el sofá mientras ella estaba de pie en la puerta de la terraza finalizando la conversación, luego se vino con nosotros.
-Le he contado a Lidia las novedades pues como todo ha sido tan rápido no le había dicho nada todavía. Tengo que llamar a Isa para decírselo también, porque tú eres un negado para hablar con ella, -después mirando a Javier le aclaró-, Lidia es mi hermana e Isabel la de Diego.
Luego se fue a sentar y le dejamos un hueco entre Javier y yo para que lo hiciera entre los dos.
-Ya tiene Javier aparcamiento -le dije para romper un poco el hielo, después de lo que nos pasó en el coche a la salida del restaurante-, en nuestro buzón dejará el propietario el mando a distancia.
-Que bien, ya estás integrado del todo en el complejo -dijo ella dirigiéndose a él.
-Todo marcha sobre ruedas, casi no me lo puedo creer -suspiró.
-Gracias por la invitación que no te habíamos dicho nada -le dije yo.
-Ha sido un placer poder comer con vosotros y el postre ha sido lo mejor, -nos miró sonriendo.
-Eso ha sido una locura que no se va a repetir -le respondió ella.
-Pero si nos hemos portado bien, solo hemos mirado y ya está -dijo Javier-, además porqué no vas a repetir, nos prometiste hacerlo en casa.
-¿Pero tú has visto lo atrevido que es? -me dijo mi novia.
-Lleva razón Ana, dijiste que en casa lo harías y es verdad que no te ha tocado, solo con un dedo la solapa de la camisa -le respondí.
-Pues ese dedo me ha tocado la teta por dentro listillo.
-Solo te rocé con la uña del dedo índice -dijo Javier-, por cierto que no lo voy a lavar en una semana.
-Qué asco -dijo ella-, se te va a podrir.
Seguíamos con el buen rollo y no estábamos nada tensos. Yo tenía un semi empalme por lo que allí se estaba cociendo, pero por otro lado, no estaba ni celoso ni preocupado.
-¿Entonces nos vas a enseñar otra vez las tetas? -le preguntó él.
-Oye que yo no os he enseñado las tetas, solo el sujetador.
-¿El sujetador qué? -preguntó ella.
-Que le enseñes el sujetador a Diego y yo miro un poco.
-Tendrás cara, yo no he dicho que lo voy a enseñar, además a mi novio se lo enseño todos los días.
-Joder Diego ¿Y como son esas tetas?
-Pues dos tetas enormes y preciosas con grandes pezones y unas areolas muy bonitas.
-Pero mira que eres guarro, eso no lo cuenta un novio a un amigo.
-Pero Ana si eso no es ni tocar, ni ver, ni nada, claro que si no te atreves a enseñarlas...
-Que no os voy a enseñar las tetas, mira os desabrocho otra vez los dos botones y ya está.
-Vale algo es algo, menos da una piedra.
-¿Y tú mamonazo no dices nada ni me defiendes? -me dijo.
-Claro si ya le he dicho como son tus tetas para que no se las tenga que enseñar, pero vamos que si quieres, tú misma.
-Que yo no quiero. Ufff... con vosotros no hay quien pueda -dijo poniendo un gesto de resignación mirando para el techo.
Se desabrochó el primer botón y le mostró el escotazo a Javier primero y luego a mí.
-Joder Ana que espectáculo estas tetazas -dijo Javier mientras el bulto que tenía en su pantalón comenzó a crecer a ojos vista y mi polla hacía lo propio en el mío.
Sus piernas estaban muy juntas y ninguno de los dos se apartaba.
-¿Os gustan? -le decía mi novia mostrándoselas solo a él.
-Me encantan, pero falta otro botoncito. ¿Lo puedo desabrochar yo?
-Que va, no seas golfo, venga lo hago yo, lo ves y me voy -le dijo directamente a él y se desabrochó el tercer botón.
Luego hizo como en el coche, se agarró con las dos manos la camisa y le mostró todo el sujetador. El paquete de Javier mostraba una tienda de campaña que Ana no podía ignorar, viendo yo como se ponía algo nerviosa.
Él tenía intención de seguir con aquel juego que aportaba mucho morbo, aunque también algo de agobio en mi novia, por lo que decidí cortar aquello y dejarlo para otro momento.
-Anda cielo, vamos al dormitorio a echar una siesta, nos vemos en un rato -le dije a Javier con una sonrisa para relajar un poco su sorpresa por mi salida.
La cogí de la mano y se incorporó con todo el sujetador al aire libre reventando aquella camisa que no lo podía abarcar, luego tiré de ella hacia nuestro dormitorio.
Cuando entramos, cerré la puerta y la abracé muy fuerte.
-Te quiero cielo. No te agobies, relájate mi vida no ha sido nada, no ha ocurrido nada mi amor -le decía mientras la besaba muy suavemente como correspondía en esa situación-, te quiero mucho, abrázame fuerte.
Ella se abrazaba a mí con más fuerza si podía ser y noté como gemía en mi cuello y sus lágrimas resbalaban hacia mi espalda.
-Ya... ya... tranquila amor mío, no llores que sabes que yo no aguanto mucho si te veo así -le decía mientras le daba palmaditas en su espalda.
Entonces paró de gemir, y poco a poco echó hacia atrás su cabeza para mirarme a los ojos. Al ver que tenían las lágrimas saltadas, me sonrió abrazándome de nuevo, cambiando su llanto por risas descontroladas y al final terminamos riendo los dos a carcajadas limpias.
Me la llevé a la cama cayendo los dos sobre ella muy abrazados, luego me puse encima y me retiré un poco para observar aquella vista con la camisa abierta tal como quedó en el salón. ¡Qué morbo tenía aquello! Entonces le desabroché el siguiente y los dos últimos y le retiré totalmente la camisa hacia los lados, dejando su torso al aire y viendo ya todo el sujetador hasta que se perdía por detrás de su espalda.
-Sabes que la próxima vez no te voy a salvar. ¿Te vas a mostrar así?
Ella decía que no con la cabeza y una expresión muy seria.
-¿No? -le dije metiendo una mano por dentro de una de las copas sacando la teta.
-¿Y así? ¿Se la vas a enseñar así? ¿Has visto como le pones la polla? ¿Has visto como está loco por follarte?
Sus gestos eran mecánicos y seguían con el no. Entonces la giré lo suficiente para desabrochar el sujetador y lo arrastré hacia adelante sacándolo del todo dejando desnudas las tetas, con mis manos encima de ellas apretándolas.
Y sin esperar respuesta me incliné para chupar los pezones, su cuello y por último su boca con un beso con las lenguas entrelazadas de lo más guarro que pude darle.
Ella se dejaba hacer, hasta que me echó los brazos a la espalda tirando de mi camisa para sacarla del pantalón. Me incorporé y me la saqué por la cabeza, luego nos terminamos de desnudar cada uno así mismo. Entonces volvió a ponerse boca arriba. Yo me eché encima para clavársela hasta los huevos de un empellón, sin ninguna dificultad por lo mojada que estaba. En pocos minutos los dos nos corrimos al mismo tiempo como solíamos procurar siempre que echábamos un polvo.
Nos quedamos un buen rato abrazados hasta que nuestra respiración se normalizó. Después me dejé caer a su lado soltando unas risitas.
Ella me acariciaba la cara, el cuello y el hombro medio girada hacia mi.
-Sí, pero solo he pensado en ti mi amor.
-Te juro que yo también a partir de desnudarnos, antes tenía la polla muy dura pensando lo que habíamos hecho en el salón y lo dura que se le puso la polla a Javier. ¿Se la viste?
-Claro, para no verlo, lo tenía delante de mí.
-Parecía muy grande, ¿No? -le pregunté.
-Por el bulto que tenía no podía ser pequeña.
-Te vi un poco colapsada y por eso te traje al dormitorio. ¿Me equivoqué? ¿Era excitación?
-No lo sé, pero no estoy preparada para esas cosas. Ahora creo que ibas en serio cuando me decías que quieres que otro me folle.
-No vayas a creer que estoy tan seguro de eso, lo que sí te puedo decir es que cogí un calentón tremendo.
-¿Te pusiste celoso viendo lo que estábamos haciendo y lo que me decía Javier?
-No, de veras que no, hasta lo pensé pero no sentí celos, solo morbo porque aquello siguiera adelante.
-Diego te juro que no estoy preparada, deja que poco a poco vayamos avanzando, pero todavía no quiero hacerlo. Necesito que pongas un poco de freno a eso hasta que yo misma te lo pida.
-Ok, sé que vas a follar con él, pero no quiero que lo hagas hasta que tu cuerpo se rinda a la evidencia.
-Anda vamos a dormir un rato -me dijo ella volviéndose de espaldas a mí y pegándose para que la abrazara desde detrás.