Mi Prima Gemma I
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Por fin se acerca la visita de Gemma a verme. Antes lo hablo con mi tĂa y juntos lo disfrutamos y recordamos como empezĂł todo. Estamos en la noche antes de su visita.
DespuĂ©s de despedirme de Bea baje las escaleras hasta llegar a la calle en pleno centro de Madrid. El silencio de la noche se hacĂa patente y viendo como terminaban de desmontar la terraza en la que habĂamos estado cenando cruce la calle para llegar a donde habĂa dejado aparcada la moto.
Poniendo el contacto sentà como entre mis piernas vibraba el potente motor de la moto que demostrándome su empuje al salir a la calle e incorporarme al tráfico me ayudo a llegar a casa mientras evitaba pasar por la Castellana que a esa hora sin apenas tráfico y llena de radares era mejor evitar.
SegĂşn lleguĂ© a la entrada de casa nada más estar esperando en la puerta del garaje a que esta se abriese vi un coche detrás de mĂ, que, esperando a entrar, como yo, me dio las luces. Me gire para ver quien era y descubrĂ que era mi tĂa Laura en su deportivo. La salude mientras me internaba en el garaje ya que Ăbamos al mismo lado al ser vecinos tanto de piso como de plaza de garaje.
Llegue a la perta de mi plaza de garaje y pulsando el segundo botĂłn del mando se abriĂł la puerta mientras de igual manera la puerta de la plaza de mi tĂa tambiĂ©n se abrĂa y esperaba a que yo metiese la moto en la mĂa para ella bajándose de su flamante Ferrari invitarme a ser yo quien lo aparcase en su garaje. – AsĂ me evitas tener que hacer maniobra – me dijo mientras acercándose a mi me daba un beso en la mejilla.
Me subĂ en su coche y lo dejĂ© deslizar hasta el interior de la plaza de garaje pasando mi tĂa al interior y accionando el mando para que tanto la puerta de su garaje como la del mĂo se cerrasen y pasando por el interior del mismo llegásemos al pasillo que nos comunicaba con el ascensor.
Entrando en el ascensor me fijĂ© en mi tĂa como siempre espectacular le dije lo guapa que estaba y lo feliz que se la veĂa. Mi tĂa me conto que habĂa estado cenando con Magda y con sus jefes que estaban encantados con cĂłmo se habĂa desarrollado los acontecimientos tanto con el desarrollo del anuncio como con la ejecuciĂłn. Llegando al rellano que compartĂan nuestras dos casas mi tĂa me invito a pasar, si querĂa, a su casa a tomar algo y viendo que aun la hora era respetable acepte su invitaciĂłn.
Mi tĂa abriĂł la puerta de su casa y los dos pasamos dentro. – Sabes que Vero viene a limpiar tu casa Âżno? – me dijo mi tĂa mientras me preguntaba si me habĂa percatado de lo limpia que estaba mi casa. – Pues no me habĂa dado cuenta – le confesĂ© a mi tĂa mientras nos sentábamos en uno de los sofás de su enormĂsimo salĂłn. Mi tĂa se rio de mi despiste y me dijo que desde luego nunca iba a cambiar. Mi tĂa mientras yo me sentaba en el salĂłn me pregunto desde la cocina que me apetecĂa tomar y yo como siempre le respondĂ que una coca cola.
Mi tĂa vino a sentarse a mi lado en el sofá y ver como aquella preciosa mujer se sentaba a mi lado me invito a deleitarme con su presencia. – Eres preciosa tita – le dije mientras observaba como su hermoso culito se apoyaba en el cojĂn del sofá mientras se descalzaba y de igual manera recogĂa sus pies en lo alto sofá.
Por un momento más mi tĂa me observo y a continuaciĂłn me dijo – Mañana has quedado con Gemma, Âżno? – me pregunto mi tĂa. – Si, en efecto – le respondĂ mientras la observaba. – La verdad es que me parece increĂble haber descubierto que aquel verano hace cinco años os hartasteis de practicar sexo todos los dĂas – me confeso mi tĂa mientras sentĂa como su mirada ardiente de deseo se fijaba en la mĂa y me pedĂa a gritos que le contase la historia. – Estoy seguro de que te gustarĂa saber cĂłmo empezĂł todo – le susurre a mi tĂa justo antes de mojarme los labios con la coca cola que me acababa de servir mi tĂa. – Me encantarĂa escuchar tu versiĂłn – me respondiĂł de manera automática sin casi dejarme acabar mis palabras. – Si – me dijo ella en un primer momento. – Antes de que nos viĂ©semos en Marbella ya me conto ella como empezasteis todo, pero algo me hace pensar que escuchando tu versiĂłn lo disfrutare mucho más – me confeso ella.
- Esta bien te lo contare – le susurre. En ese momento mi tĂa se preparo para escucharme atentamente a cada palabra que le decĂa. – Pues veras – empecĂ© a contarle. – Un dia a principios de ese verano hace cinco años yo tenia quince años y como bien sabes la prima Gemma tenĂa treinta años reciĂ©n cumplidos – le confesĂ© para ponerla en antecedentes.
– Pues el caso es que como sabes ella celebraba su cumpleaños, siempre, en Cádiz a principios de verano con sus amigas y aquel verano la vi, aquel dia, como llegaba a casa mientras yo estaba con mis amigos en la plaza, la verdad es que me extraño que llegase apenas a las once de la noche y la seguà a casa dejando a mis amigos en la plaza de casa – le seguà contando mientras rememoraba aquellos momentos.
– El caso es que la seguà dentro de casa de la abuela y cuando abrà la puerta la seguà a su habitación, ya sabes que la casa de la abuela allà en el Puerto (Cádiz) era enorme y su habitación estaba en el segundo cuerpo de la casa arriba del todo en la buhardilla – le recordé a ella que me confeso su conocimiento asintiendo con la cabeza. – Bueno el caso es que crucé el patio y subà por las escaleras las dos plantas que nos separaban – le seguà contando.
– Al llegar a su habitaciĂłn la oĂ llorar y llame suavemente a la puerta sin esperar respuesta me acerque a ella y no se que me paso por la cabeza, pero solo la abrace y ella rompiendo a llorar sobre mi hombro se apoyĂł sobre mi – le continĂşe narrando a mi tĂa. – Durante algo mas de veinte minutos Gemma permaneciĂł apoyada sobre mi llorando y poco a poco nos dejamos caer sobre su cama mientras ella sin decir la más mĂnima palabra solo lloraba y se desahogaba mientras ninguno de los dos decĂa ni una sola palabra y sentĂa como sus pechos sin sujetador de por medio se apoyaban en mĂ. SabĂa que a ella le consumĂa la pena y por eso lloraba sobre mi hombro pero sentir sus pechos desnudos sobre mĂ me cegĂł y me hizo olvidarme de todo. En ese momento Gemma a mi lado apoyada sobre mi pecho llevaba un top blanco del que se le habĂa salido un pecho y en ese momento fue la primera vez en mi vida que tuve un pecho desnudo tan cerca de mĂ, allĂ estaba yo, a mis catorce años para cumplir en unos meses los quince viendo aquel hermoso pecho desnudo coronado por un pezĂłn rosado que asomaba por encima de la tela de aquel top blanco que desafiante se apoyaba en mi camiseta empezando a ponerse duro mientras sentĂa como la pierna de Gemma embutida en aquellos pantaloncitos amarillos se restregaba con mi entrepierna mientras Gemma lloraba sin parar –
Le seguĂ contando mientras hacia una parada para beber de nuevo. – No se porque, no me excite al principio, pero al ver como el pezĂłn de Gemma se iba endureciendo bajo mi mirada hizo que mi polla empezase a crecer dentro de mis pantalones y ella desde luego en ese momento empezĂł a notar como mi polla se iba endureciendo bajo su pierna que tenĂa enroscada entorno a mi cintura, pero aun asĂ siguiĂł sin decir nada, creo yo que esperando a ver hasta donde llegaba a extenderse mi polla que se endurecĂa y presionaba contra su pierna desnuda –.
En ese momento mire de nuevo a mi tĂa que sutilmente se habĂa metido la mano debajo del vestido mientras seguĂa escuchando mis palabras. – El caso es que hubo un momento en el que ella elevando suavemente la pierna dejo que mi polla debajo de mis pantalones se liberase de la tensiĂłn que tenia al estar atrapada bajo su muslo y al levantarlo mi polla se irguiĂł orgullosa hasta llegar a apoyar mi glande sobre mi ombligo viĂ©ndola ella perfectamente apareciendo por encima del pantalĂłn y de igual manera desapareciendo debajo de mi camiseta mientras ella de nuevo dejaba caer su pierna sobre mi cuerpo mirándome a los ojos contrariada por lo que sentĂa, lo que veĂa y lo que por su cabeza estaba pasando en ese momento –. Observe como mi tĂa se empezaba a masturbar suavemente a mi lado mientras se tapaba con un cojĂn las piernas a mi vista.
- De igual manera que se habĂa dado cuenta de la empalmada que tenia se dio cuenta de que la habĂa provocado ella enseñándome su pezĂłn sin darse cuenta y ahora al ser consciente de lo que estaba viendo ella por un segundo hizo ademán de taparse, pero al segundo se quedĂł parada y sin dejar de mirarme dejo que su pecho continuase a mi vista. – Total en la playa me has visto “en tetas” un millĂłn de veces murmuro entre dientes – le confesĂ© a mi tĂa.
– El caso es que ella siguiĂł a mi lado tumbada y se desahogĂł conmigo susurrándome casi despuĂ©s de una hora de silencio y sollozos que harĂa feliz a muchas mujeres – le confesĂ© de nuevo a mi tĂa. – Yo en aquel momento no tenia ni idea de mujeres tita, asĂ que le respondĂ que no habĂa estado nunca con ninguna – le confesĂ© de nuevo a mi tĂa.
– AsĂ fue como Gemma me confeso que estaba fatal porque habĂa visto a su novio con el que llevaba cuatro años liándose con su mejor amiga – le confesĂ© a mi tĂa la confesiĂłn que me hizo Gemma viendo como en ese momento cada vez era mas claro que mi tĂa se estaba haciendo un maravilloso dedo mientras escuchaba mis palabras.
Por un segundo más mientras me bebĂa el vaso de coca cola que mi tĂa Laura me habĂa puesto esta sin dejar de mirarme me pidiĂł que nos fuĂ©semos a su cama que se querĂa poner más cĂłmoda mientras seguĂa contándole la historia. Subimos a su habitaciĂłn y mi tĂa despojándose de su vestido mostrándome su desnudez se metiĂł en la cama mientras me invitaba a acompañarla quedando cobijada por una fina sabana que trasparentaba los preciosos y enormes pezones morenos de mi tĂa que estaban más que erguidos dándome a conocer lo excitada que estaba ella en ese momento y que me daban una visiĂłn de los pechos de mi tĂa de una belleza Ăşnica. – Acompáñame sobri – me dijo mi tĂa cuando se vio acurrucada en la cama.
Sin mediar palabra me desnude allĂ de pie delante de mi tĂa para despuĂ©s meterme en la cama con ella. Mi tĂa se preparo para escuchar de nuevo la continuaciĂłn de mi historia colocándose de costado para continuar escuchándome mientras yo boca arriba apoyado en dos almohadas y sin taparme dejando a la vista de mi tĂa mi polla morcillona continuaba mi historia. De igual manera que habĂa hecho años atrás con Gemma mi tĂa se pego a mi costado y se preparo para continuar escuchando.
Yo de nuevo retome la historia. – Cuando Gemma me confeso aquello, le dije que su novio era un gilipollas por que ella era una chica super interesante con estudios y con la que siempre se podĂa hablar de cualquier cosa, espectacular como ella sola y con su propia carrera profesional que siempre tenia una sonrisa en los labios y con la que se te pasaban las horas hablando siempre en una conversaciĂłn super amena, le dije que imbĂ©cil Ă©l ya llorarĂa por lo que habĂa perdido y que en ese momento ella deberĂa tener el suficiente orgullo para no volver con Ă©l y mandarlo a tomar por culo – le susurre mientras sentĂa como mi tĂa a mi lado empezaba a restregar su clĂtoris contra mi cadera. – El caso es que ella me confeso en ese momento que era la primera vez que alguien valorándola no le decĂa lo primero el espectacular cuerpo que tenia y luego a continuaciĂłn todo lo demás – pare un segundo mientras oĂa como mi tĂa gemĂa para mĂ.
Por un segundo me quede viendo como mi tĂa movĂa sus caderas para mĂ. – Te la follaste en ese momento – me pregunto mi tĂa. – Que va para nada – le respondĂ yo mientras retomaba la historia. – Ella en ese momento se giro y por la forma del top que llevaba sus dos pechos quedaron fuera del mismo dejándome ver aquellas dos preciosas tetas por debajo de mi mentĂłn justo antes de sentir como ascendiendo su cara sus labios se posaban sobre los mĂos y me besaba suavemente – le seguĂ contando a mi tĂa. – En ese momento aquello hizo que mi polla detonase tita y me corrĂ bajo la pierna de Gemma tita con el mayor de los placeres empujando mi cadera contra su pierna mientras sentĂa el mayor de los placeres al tiempo que me vaciaba – le confesĂ© a mi tĂa que en ese momento sincronizada entre la excitaciĂłn del relato y tenerme allĂ tumbado a su lado hizo que de igual manera en ese momento mi tĂa se corriese tambiĂ©n para mĂ. – Como yo me estoy corriendo ahora mismo sobrino – me gimiĂł ella mientras a mi lado sentĂa como ella se corrĂa para mi mojando mi cadera con su corrida.
Yo deje que mi tĂa terminase de correrse a mi lado y me quede en silencio recordando como me habĂa corrido para Gemma sin ni siquiera tocarme. Tan solo con sentir su piel en mi polla y sus labios sobre los mĂos fue suficiente para mĂ. – Y como siguiĂł entonces la cosa – me pregunto suavemente mi tĂa. – Pues yo en ese momento me quede paralizado y Gemma al sentir como me corrĂa debajo de su pierna fue como recuperar la cordura y me invito muy cariñosamente a irme de su habitaciĂłn mientras observaba como poco a poco empezaba a verse la mancha de semen en mi camiseta – le confesĂ© a mi tĂa. – AsĂ que avergonzado perdido de un salto desaparecĂ de su habitaciĂłn y corrĂ raudo por toda la casa a la mĂa haciendo desaparecer mi ropa por la ventana de la habitaciĂłn – le confesĂ© a mi tĂa que en ese momento me miro llena de ternura. – Yo no hubiese dejado que te fueses – me susurro mi tĂa. – Me hubiese encantado ir a buscarte a tu habitaciĂłn, pero por desgracia no estabas sola – fue mi Ăşnica respuesta que despertando la ternura de mi TĂa su Ăşnica respuesta fue un beso suave en mis labios mientras me miraba sonriente y llena de orgullo.
En ese momento observando la mirada de mi tĂa que se giraba a ver como mi polla estaba empezando a ponerse dura mi tĂa me pidiĂł que continuase la historia. – Debo reconocer que a pesar de toda la vergĂĽenza de aquel dia esa noche me hice tres pajas en mi habitaciĂłn recordando los pezones de la prima y el tacto de sus labios sobre los mĂos – le confesĂ© a mi tĂa.
Fui consciente como en ese momento mi tĂa me suplicaba con la mirada que continuase y yo asĂ lo hice. – El caso es que pasados un par de dĂas una mañana mientras desayunábamos toda la familia y hacĂamos planes para ese dia Gemma que no habĂa salido de su habitaciĂłn a duras penas, sentada a mi lado mientras oĂa como todos los demás hacĂais planes de a donde ir y que hacer, me pidiĂł que la acompañase a la playa, delante de todos vosotros, le dije que por supuesto que sĂ, lleno al mismo tiempo de ilusiĂłn y miedo por que quisiese abroncarme por lo que paso unas noches antes, pero aun asĂ la ida de pasar el dia con ella me pudo más que nada y tras vestirme en mi habitaciĂłn pensando y ensayando que decirle para salir del paso nos fuimos a una de las playas de tarifa en su coche mientras nos metĂamos en uno de los caminos de la Playa de Maspalomas que muy poca gente conocĂa – le susurre a mi tĂa. – La que esta pasada la base militar – le dije y que ella conocĂa como yo. – Si sobri me acuerdo de aquel dia - me dijo mi tĂa llena de morbo y deseo por continuar escuchando.
- Pues el caso es que cuando llegamos a esa playa escondida de todos los turistas apenas habĂa gente y poniĂ©ndonos tapados detrás de unas piedras la prima quitándose la ropa que llevaba, no sabes el espectacular bikini amarillo y blanco con el que me deleito la vista – le susurre a mi tĂa de nuevo que teniendo conocimiento del bikini al que me referĂa se corriĂł de nuevo para mi gustosa.
Sin parar de escuchar mi relato mi tĂa me pidiĂł que no parase y continuando – la verdad es que al verla allĂ de pie con aquel bikini de años anteriores que mi prima sabia que me encantaba como le quedaba por que mas de una vez y de dos se lo habĂa hecho saber me susurro – Primo espero que te guste tanto pasar el dia conmigo como se que te gusta este bikini – me susurro mientras me miraba mordiĂ©ndose el labio inferior a modo de pedirme perdĂłn por saber que habĂa pasado los dos peores dĂas de mi vida al no haberme ella dirigido la palabra desde aquella noche. – Lo que paso la otra noche fue culpa mĂa – me susurro ella mientras pasaba de estar de pie al lado de la sombrilla a tumbarse a mi lado. – De pido que me perdones por haber pasado estos dĂas sin hablarte – me susurro ella mientras ahora a mi lado me abrazaba y sentĂa su cuerpo casi desnudo contra el mĂo a la vez que esta sensaciĂłn provocaba que mi polla empezase a despertar. (De igual manera que ahora hacia para mi TĂa que escuchaba mi relato a mi lado).
Pasar allĂ el dia en la playa con la prima fue un placer estuvimos hablando de todo y ya despuĂ©s de comernos el picnic que llevábamos fue cuando Gemma empezĂł a preguntarme por la noche de marras. Me pregunto que si habĂa disfrutado de su compañĂa respondiĂ©ndole yo que como siempre.
Ella me dijo que era la primera vez que la habĂa tratado como a una mujer y ella habĂa visto en mi un adulto con el que poder hablar y confesarse como no habĂa podido hacer con nadie de la familia a pesar de que Ă©ramos como una piña.
Me confeso que le habĂa encantado lo que le habĂa dicho y que la habĂa hecho sentir mejor. Ella me pidiĂł disculpas por haberme invitado a irme de su habitaciĂłn y en ese momento me mostro que era lo que rondaba su cabeza. – Primo tienes un “cacharro” enorme pero no te puedes correr a la primera de cambio – me susurro ella mientras ahora apoyada en mi costado debajo de la sombrilla habĂa pasado de mirar al mar a mirarme a mĂ. Ver como me miraba me derritiĂł la verdad y en ese momento sentir como la yema de sus dedos empezaba a acariciar dulcemente mi estomago mientras estábamos hablando de la noche anterior hizo que mi polla se pusiese dura en un abrir y cerrar de ojos.
– Prima es que ver tus tetas allĂ tan pagadas a mi y no como te las veo siempre en la playa al tiempo que sentĂa tu pierna sobre mi … ¡ya sabes! – le dije lleno de vergĂĽenza. – La verdad es que no pude soportar, ni tampoco quise aguantar al sentirte sobre mi – le confesĂ©. - ÂżTanto te gusto? – me pregunto. – Creo que ni en mil vidas podrĂas llegar a saber lo especial y excitante que has sido siempre para mi Gemma – le susurre mientras de la misma manera que la noche que nos habĂa traĂdo hasta aquĂ mi polla empezaba a hacer que el bañador se elevase mostrando bajo la tela el relieve de mi miembro.
En aquel momento Gemma hizo algo que me encanto y me dijo – Vamos a ponernos cĂłmodos los dos – susurro ella en el momento que deshacĂa el nudo de mi bañador y tirando de la tela hacĂa que mi pene se liberase de la prisiĂłn del bañador saliendo del mismo hasta quedar apoyado en mi ombligo. – Pedazo de rabo que te gastas – susurro Gemma mientras suavemente acariciaba el tronco de mi polla llegando a acariciar suavemente el glande. – Espero que lo que pase aquĂ quede entre tu y yo y que de igual manera consiga tu perdĂłn – me susurro la prima que incorporándose en ese momento se quitĂł la parte de arriba del bikini dejando a mi vista sus maravillosos pechos. – Prima nunca he estado enfadado contigo – le confesĂ©. – Solo lleno de pena pensando que estabas enfadada conmigo y no volverĂas a hablarme en la vida – le dije yo mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. – Primo jamás – exclamo ella en ese momento saltando sobre mi y abrazándome. – No sabes lo que te quiero – me dijo ella mientras sentĂa como sus pechos desnudos se apoyaban sobre mĂ. – Jamás en la vida podrĂa enfadarme contigo – me susurro mientras sentĂa como su mano acariciaba mi nuca y muy cerca de mis labios los suyos me colmaban de besos. – Eres mi vida y siempre lo serás – me susurro ella que en ese momento apoyo su cabeza en mi hombro y pego todo su cuerpo a mi sintiĂ©ndonos ambos el uno contra el otro. Le seguĂ contando a mi tĂa que sin perder detalle escuchaba cada palabra que le decĂa.
RespirĂ© un segundo más y en ese momento recordĂ© como el sol bañaba a su espalda el rostro de mi prima y como el sonido de las olas acompañaba nuestro momento. – La prima Gemma en ese momento se incorporĂł suavemente para acomodarse de nuevo tumbada a mi lado mientras sentĂa sus pechos desnudos en mi costado y me dejo ver sus pechos a un palmo de mi cara. Fue espectacular ver sus tetas allĂ delante de mĂ. – Quiero que las veas bien – me susurro mi prima mientras no apartaba su mirada de mi polla cada vez más dura – en ese momento mi tĂa se levanto y antes de girar ciento ochenta grados sobre mi agarro unos cuantos cojines para colocarse a la altura de mi cadera mientras no apartaba su mirada de la mĂa mostrándome separando sus piernas como escuchando mi relato se masturbaba para mi dejando a mi vista su precioso coño bañado ya por los fluidos de sus corridas anteriores.
– El caso es que despuĂ©s de estar allĂ tumbados mientras los dedos de Gemma acariciaban mi abdomen y veĂa como ella a mi lado incorporada con las piernas flexionadas no apartaba su mirada de la mĂa al ver que no me corrĂa mientras babeando miraba como se movĂan sutilmente sus pechos, con sus pezones rosados duros como el granito por la excitaciĂłn contenida libres de tela ante mi mirada me susurro – Eso está mejor primo que la otra noche me preocupaste – me susurro ella mientras en ese momento ella empezaba a confesarme que esa noche antes de que me corriese en su pierna sin tocarme le habĂa encantado besarme, ya que yo era su primo favorito, el que ahora le habĂa demostrado que aparte de ser superdotado de coco lo era de polla tambiĂ©n dijo mientras se partĂa de risa.
– Veo siempre como me miras primo, y veo en tu mirada como no paras de follarme en tu mente a cada momento del dia – me susurro mi prima que sin esperar mi respuesta continuaba hablando. – Sabes que hasta ahora me habĂa retenido la edad, pero la otra anoche me demostraste que la edad no son mas que nĂşmeros. Me mostraste ser mucho más maduro que tĂos de mi edad un millĂłn de veces – me confeso mi prima que ahora para alegrar mi visiĂłn se iba quitando las braguitas del bikini. – Mientras notaba como mi tĂa empezaba a acariciar mi pierna desnuda a su lado y yo continuaba con el relato.
Vi como la tela resbalaba a cámara lenta por toda su piel despuĂ©s de elevar mi prima con un pequeño contorsionismo su cadera y el bikini pasaba entre las rodillas de mi prima para continuar su camino hasta sus pies donde ella arrugando las braguitas del bikini las dejo a un lado de la tolla en la que permanecĂamos, yo tumbado, y ella sentada a mi lado. En ese momento Gemma se quedĂł mirándome mientras yo petrificado no apartaba mi mirada de la suya. Ella me miro por un momento mas y yo en ese momento vi como las manos de Gemma iban al elástico de mi bañador para deshaciĂ©ndolo empezar ella a quitarme el bañador mientras yo elevando la cadera la ayudaba a quitármelo.
Mi tĂa en ese momento imitando lo que yo le contaba de Gemma acariciaba mi abdomen solo que ella en alguno de los giros dejaba que entre sus dedos suavemente resbalase mi polla notando descargas elĂ©ctricas al sentir como mi glande resbalaba entre sus dedos lubricados con el lĂquido preseminal que salĂa de mi pene. – Me encanta como lo haces tita – le susurre a mi tĂa mientras yo de igual manera empezaba a acariciar sus piernas y llegaba hasta la altura de su vagina tocando sus labios vaginales mientras continuaba mi relato.
- El caso es que allĂ estaba yo desnudo al lado de Gemma que de igual manera tambiĂ©n estaba desnuda para mĂ. – Primo, Âżalguna vez has estado con una mujer? – me pregunto ella. – Solo dos profes me han pajeado y me la han chupado – le respondĂ a ella siendo incapaz de mentirle. – OsĂ©a que dos profesoras “putonas” ya se han comido la polla que tengo ahora mismo delante de mà – me susurro ella mientras me sonreĂa. Yo tan solo pude asentir con la cabeza mientras miraba a mi prima. – Si las que me ayudan a reforzar para adelantar cursos – le respondĂ yo a ella en ese momento incapaz de moverme. – La verdad es que no me extraña tenerte a solas es mucha “tentaciĂłn” y esas zorras entre tanto empollĂłn y tu con tu labia y este “cacharro” eres un caramelo – me respondiĂł ella. – Espero que la rubia esa que vi una vez en tu casa por lo menos te dejase correrse en sus tetas – me gimiĂł mi prima que a cada segundo estaba mas excitada. – Si una vez en su casa mientras hablaba por telĂ©fono con mi madre no sabes como la deje cuando me corrĂ sobre ella – le confesĂ©. – Joder no sabes como me gusta que me digas eso – me confeso mi prima. – Pues por lo menos le lance siete chorros de semen mientras hablaba por telĂ©fono – le confesĂ© de nuevo – y a Carmen un dia en casa no sabes como me vaciĂ© en su boca despuĂ©s de que se quedase desnuda para mi – le termine de confesar mientras ella me escuchaba sintiendo, aunque en ese momento no fui consciente por mi ignorancia sobre las mujeres como Gemma tenĂa un orgasmo para mi provocado por las imágenes que su cerebro imaginaba en ese momento de mi con mis profesoras.
Ella me miro satisfecha y susurro a continuaciĂłn – me acaba de pasar como a ti el otro dia – me susurro mientras yo la miraba sin comprender. – Desde luego… Âżme va a hacer decirlo? – me pregunto mientras yo la miraba de igual manera sin entender. – Ay primitoooooooooo – me susurro mientras se incorporaba y se acercaba lo más posible a mĂ. – Que acabas de hacer que me corra sin ni siquiera tocarme cabrĂłn – me susurro mientras al acabar sus labios succionaban el lĂłbulo de mi oreja.
Y continuo a mi lado sentada mientras seguĂa sintiendo su mano recorriendo mi cuerpo despuĂ©s de volver a tumbarse de costado a mi lado. – Pues hoy es posible que des un paso más – me susurro mi prima mientras en ese momento mi prima llevando mi mano derecha a su entrepierna y me daba una acelerada clase de anatomĂa. – Mira esto es el clĂtoris – me dijo mi prima gimiendo mientras apoyaba la yema de mi dedo corazĂłn sobre este y me invitaba a acariciarlo en cĂrculos. – Sigue –me dijo mientras ella tan solo sujetando mi mano entre sus piernas me ayudaba a empezar a mover mi mano. Yo por supuesto hice lo que mi prima me invitaba a hacerle sin dejar caer mi mano mientras observaba por primera vez en mi vida una vagina en directo.
En ese momento por primera vez tambiĂ©n en mi vida tambiĂ©n vi como despuĂ©s de poder ver perfectamente la vagina de mi prima como podrĂa seguir atendiĂ©ndola y cuando mi prima se corriĂł gracias a la fricciĂłn que mis dedos hacĂan en su clĂtoris inmediatamente invitándola a tumbarse dejándome llevar por mi instinto me lance a chupar como un perro que lame los labios mayores de la vagina de Gemma. Me amorre allĂ y no pare hasta que despuĂ©s del tercer orgasmo en esa posiciĂłn Gemma me suplico que parase que ya no podĂa más.
Yo evidentemente no pare y al ver como los fluidos que salĂan de su vagina resbalaban por su ano mientras follaba el coño de Gemma con tres dedos ayudado con mi otra mano empecĂ© a sodomizar su culo con dos dedos al mismo tiempo sin piedad creando un ritmo en el que mientras tenia clavado dos dedos en su ano todo lo que este me permitĂa los tres dedos de su vagina, los tenĂa fuera y viceversa.
Para ese momento ayudado por mi prima Gemma que se friccionaba su clĂtoris para mĂ se corriĂł por cuarta vez para mi mientras de igual manera unĂa a su orgasmo vaginal su orgasmo anal y en ese momento por primera vez en mi vida era consciente de como era capaz de provocar que una mujer saturada por los orgasmos que le provocaba perdĂa el conocimiento.
En ese momento mi tĂa me miro ojiplática mientras un nuevo orgasmo se apoderaba de ella – Tita, te juro que en ese momento me acojonĂ© – le confesĂ© a mi tĂa. – Por lo menos durante un minuto de reloj la prima no se moviĂł y tan solo estaba allĂ desmayada con los ojos cerrados sin moverse viendo como salĂa flujo de su vagina sin parar mientras yo me preguntaba a donde iba a ir a buscar ayuda sin dejarla allĂ sola. – Menos mal que no fui a buscar ayuda por que al rato ella se recuperĂł y empezĂł a abrir los ojos.
– Desde luego vas a ser un follador nato – me susurro mi prima cuando por fin consiguiĂł recuperar la consciencia. La verdad es que me acojono de sobremanera. – Me has dado mucha caña – me susurro ella mientras desnuda a mi lado me observaba como mi mirada pasaba de preocupaciĂłn a excitaciĂłn. Yo en ese momento estaba de rodillas a su lado y de nuevo deje que mi mano resbalase de sus rodillas a su vagina. Ella me negĂł con la cabeza pidiĂ©ndome un momento para descansar y recuperarse. – Si quieres nos podemos bañar – le dije yo ayudándola a levantarse. Ella en el momento en el que saliendo de la sombrilla se puso de pie se abrazĂł a mĂ. – Gracias primo – me susurro mientras me abrazaba. – Nadie ha provocado en mi lo que has conseguido tu – me susurro mi prima mientras yo sentĂa como todo su cuerpo desnudo se apoyaba sobre el mĂo.
Caminamos la poca distancia que nos separaba del agua y nos bañamos en el mar que estaba estupendo mientras jugueteaba y sentĂa como nuestros cuerpos se rozaban de todas las maneras posibles a su lado con ella como antes sentĂa como su mano de vez en cuando agarraba mi polla por debajo del agua y yo me comĂa las ganas que tenia de besarla aunque no de abrazarla y dejar que ella guiase mis manos por todo su cuerpo.
La prima y yo jugábamos despuĂ©s de un rato a las ahogadillas en plan de broma hasta que en un momento dado la mano de Gemma de lado hizo contacto pleno con mi polla que ya de nuevo volvĂa a estar dura como un hierro haciendo que en ese momento su mano la agarrase por completo debajo del agua y sintiese como su mano empezaba una lenta paja que me lleno de placer por completo y recorriĂł mi cuerpo con descargas elĂ©ctricas plenas de placer. Gemma estaba encantada viendo como me pajeaba y yo aguantaba lo mejor que podĂa correrme.
- Joder sobri como me tienes de cachonda – dijo mi tĂa mientras observándola veĂa como ella ahora se estaba metiendo tres dedos dentro de su vagina mientras no dejaba de imaginar gracias a mi relato como habĂa sido la perdida de mi virginidad a manos de mi prima Gemma y de nuevo llevada por la calentura se volvĂa a correr a mi lado. – No sabes las ganas que tengo de follarte y de que me folles sobrino – gimiĂł mi tĂa a la que ahora a mi lado veĂa como se corrĂa el meterse dos dedos en su hermoso culo y tres en su vagina. – Yo aguanto aun las corridas sobrino, pero entiendo que Gemma se desmayase al sentirte a ti – gruño mi tĂa a mi lado
Gemma al ver que no me corrĂa aun me dijo que si aguantaba diez segundos más su fantástica paja saldrĂamos del agua y me la chuparĂa hasta que me corriese en su boca. – Ya solo la imagen me hizo doblarme de placer. – Si consigues aguantar te dejare que te corras dentro de mi boca y luego me la folles primito – me susurro ella en mi oĂdo mientras sentĂa como su mano recorrĂa cada poro de mi piel en mi polla y se regodeaba hiper estimulando mi glande con la yema de sus dedos. – Vamos primo si no aguantas no pasa nada solo que no sabrás lo que es reventar tu corrida en mi boca – me susurraba ella mientras sentĂa su mano recorrer mi polla. – Te la chupare despuĂ©s y podrás ver como dejo tu rabo limpio mientras toda tu corrida va directa a mi estomago – me decĂa ella sin dejar de hablarme y preguntándome como lograba aguantar explotar en su mano. Los diez segundos pasaron y menos mal que pasaron por que a mi me parecieron diez vidas.
En ese momento mi prima cogiĂ©ndome de la mano me llevo de nuevo a la sombrilla mientras veĂa como yo del agua salĂa con la polla dura como un palo apuntando al cielo y ayudándome a tumbarme me felicito por mi aguante estoico ante su mano. – Nadie ha conseguido aguantar como tu – me confeso ella. – Claro es que el premio es impresionante prima – le confesĂ© mientras notaba que mi polla de lo dura que estaba me empezaba a doler.
- TĂşmbate primo que te voy a llevar al cielo – me dijo Gemma mientras poniendo el bolso de la playa bajo mi cabeza me ayudaba a poder observar mientras estaba completamente relajado. AsĂ que sin mas cuando me quede tumbado, Gemma de rodillas a mi lado poniĂ©ndose a cuatro patas se dispuso a hacerme la mejor mamada que me habĂan hecho en mi vida. Agarrando con su mano derecha la base de mi polla Gemma hizo que esta se quedase en un ángulo de noventa grados sobre mi cuerpo y en ese momento Gemma demostrando su maestrĂa engullĂł suavemente mi polla estimulando con su lengua todo mi glande mientras su mirada no se apartaba ni por un segundo de la mĂa, mientras la acompañaba en la subida y bajada de su boca engullendo mi polla. – Menuda barra de carne tienes primo – susurraba Gemma cuando llegaba sacarse mi polla por completo de su boca. – Mira necesito las dos manos para cogerla – me susurraba justo antes de volver a comĂ©rsela por completo mientras sentĂa como mi glande traspasaba su campanilla.
Aquello para mĂ fue el mayor de los placeres y mas aun cuando Gemma llevo mi mano derecha a su pecho mientras me invitaba a disfrutar del tacto de sus pezones. Yo creo que no debieron de pasar más de veinte segundos cuando con una fuerza que nunca habĂa sentido sentĂ como estallaba literalmente dentro de la boca de mi prima lanzando mi semen dentro de su boca con unos trallazos de semen enormes. Fue impresionante ver como su boca se llenaba de semen y como ella desbordada por la cantidad de semen que expulse trago lo que pudo mientras veĂa como parte de mi corrida resbalaba por la comisura de sus labios y de igual manera otra parte de mi corrida resbalaba por el tronco de mi polla hasta mi pubis.
En ese momento me quede allĂ clavado con mi polla dura a mas no poder mientras veĂa como Gemma me miraba con su boca llena de mi corrida que tenia tal cantidad que rebosaba por los lados de su boca justo antes de que ella cerrando la boca se tragase mi gran corrida y de igual manera mi prima satisfecha con lo que habĂa conseguido y conocedora de su promesa dejando que su cabeza se moviese entorno a mi polla fue recogiendo y tragando todo los restos de mi corrida que habĂan caĂdo entorno a mi polla.
Una vez que termino y dejando mi cuerpo sin rastros de mi eyaculaciĂłn Gemma se tumbo a mi lado besándome despuĂ©s de haberse tragado toda mi corrida. – Es increĂble la cantidad que has echado primo – me dijo ella refiriĂ©ndose a la cantidad de semen que habĂa expulsado. – Y eso que anoche me hice dos pajas en mi habitaciĂłn – le confesĂ© a mi prima sin pensar. – Ella me miro alucinada.
– Es que desde la otra noche en tu habitaciĂłn para poder dormirme cada noche me tengo que hacer dos “gayolas” antes de poder ni siquiera pensar en dormirme – le susurre. – Yo te confieso que oliendo tu semen en mi pierna me he hecho tres dedos cada noche tambiĂ©n desde aquella noche, primo – me confeso ella a mi mientras sentĂa como su pubis lampiño y mojado se apoyaba de nuevo en mi cadera. – Tengo guardado en el cajĂłn de mi mesita de noche el pañuelo con el que me limpie antes de ducharme y me encanta olerlo antes de irme a dormir cada noche – me confeso ella. – Me encanta olerlo sola en mi cama pensando en ti solo en la tuya mientras recuerdo como sentĂa tu polla debajo de mi pierna aquella noche en mi habitaciĂłn – me susurro ella.
La prima y yo nos quedamos allĂ tumbados viendo como las olas rompĂan en la playa mientras mi polla por fin empezaba a relajarse y quedaba tumbada desde su nacimiento entre mis piernas al lado derecho de mi ombligo.
En ese momento mi TĂa Laura caliente a mas no poder decidiĂł que los dedos que tanto ella como yo le estábamos haciendo a su coñito ya no eran suficiente y en ese momento mientras Laura me animaba a continuar comenzĂł a chupar mi polla.
Yo me dedique por unos minutos a disfrutar de la boca de mi tĂa que subĂa y bajaba a lo largo de mi polla mientras retomaba la narraciĂłn de la historia. – Bueno despuĂ©s de estar allĂ un rato tumbados la prima me confeso que no sabia que era lo que la enganchaba de mi pero que desde luego aquello era una locura ya que ella además de ser mi prima era quince años mayor que yo. Yo le dije que como siempre decĂa la edad no eran más que nĂşmeros y que ella era Ăşnica para mi y que siempre habĂa llamado mi atenciĂłn y me habĂa excitado. Ella me pidiĂł que jurase que nunca le iba a contar nada a nadie y yo le jure y prometĂ que nunca dirĂa nada.
Mi tĂa seguĂa allĂ chupando mi rabo mientras escuchando mis palabras se volvĂa a masturbar para mi. – Mira lo encharcada que estoy – me susurro mi tĂa mientras en el silencio de la habitaciĂłn se oĂa el chapoteo de sus dedos a la entrada de su vagina. – Por un rato mas nos quedamos tumbados en la playa mientras veĂamos como poco a poco el sol que ya habĂa pasado el medio dia desde su punto mas alto empezaba a bajar la prima me decĂa – El sol baja, pero tu amigo ni un ápice – me susurro ella mientras su mano tomaba de nuevo mi polla y comenzaba una suave mamada. Sentir como la boca de Gemma envolvĂa mi polla entres sus labios y como ella disfrutaba de clavarse mi miembro dentro de su boca mientras de igual manera la dejaba salir para volver a introducirla notando como sus labios y su lengua me hacĂan morirme de placer.
Yo poco a poco reaccione y le susurre – Prima yo quiero darte placer como tu me lo das a mi y ella en ese momento sin dejar de chupar mi polla se fue moviendo y pasando su cadera por encima de mi la dejo justo a la altura de mi boca. – Chupa como antes – me dijo ella mientras arqueando suavemente su cadera hacĂa que su clĂtoris rozase con mi boca. Yo en ese momento volvĂ a hacer lo mismo que antes y sacando mi lengua todo lo que pude me dediquĂ© a lamer desde su clĂtoris a sus labios vaginales llegando a su ano para volver a empezar. Lo hice a un ritmo suave pero continuo y al cuarto lametĂłn a aquella zona erĂłgena notĂ© como prima arqueándose de placer hacia abajo se clavaba mi polla en lo mas profundo de su boca mientras su orgasmo se empezaba a hacer presente yo me corrĂa en su boca sin remedio.
En ese momento ella pensĂł en parar, pero yo tras esperar que desapareciesen la presencia de su orgasmo de nuevo reanude la estimulaciĂłn de su clĂtoris – Prima no quiero parar – le dije dejando de lamer su sexo por un segundo. – Y de igual manera tampoco quiero que tĂş pares – le susurrĂ© retomando de nuevo aquello tan placentero que estaba haciendo. Mientras yo seguĂa ahora chupando el coño de Gemma ella estaba apoyada sobre mi cadera y tenia en primer plano mi polla que no perdĂa nada de erecciĂłn – Es increĂble la empalmada que tieneeeeeees – susurro mi prima volviĂ©ndose a correr sobre mi boca sin yo parar de estimularla esta vez. Aquello me enseño que no hay nada mas demoledor que no parar de estimular a tu amante una vez que se esta corriendo. Al hacer esto puedes provocar o que repliques su orgasmo o que el mismo orgasmo se corte y recomience varias veces volviĂ©ndolas esto locas de placer.
Yo en ese momento que veĂa a mi tĂa como seguĂa mamando mi polla mientras escuchaba mi relato no pude evitar romper su ritmo y follar un poco su boca debido a la excitaciĂłn que tenĂa. – Tita no sabes el hartĂłn de coño de la prima que me di – le susurre haciendo que ella de nuevo se corriese para mĂ. – Tanto como el de polla que me estoy dando yo ahora sobrino – me dijo ella mientras terminaba de disfrutar de su orgasmo.
DespuĂ©s de la sĂ©ptima corrida de la prima habĂa llegado a meter mi mano completa dentro de su coño y la prima alucinada ahora boca arriba apoyada veĂa como mi mano entera entraba dentro de su coño y dentro de la misma la follaba sin piedad encendido por la lujuria de estar haciendo algo que nunca nadie le habĂa hecho. – Joder primo esto solo lo habĂa visto en los videos porno – me susurro ella cuando logre introducir mi mano completa dentro de su vagina por primera vez. – Primo me tienes ciega de lo cachonda que estoy – me volviĂł a decir ella. – Primo mira lo que puedes hacer con mi culo – me dijo Gemma despuĂ©s de correrse por octava vez con mi mano completa dentro de su coño. Yo en ese momento con mi polla aun dura como el acero no me ande con miramientos y despuĂ©s de un minuto dilatando el ano de la prima con dos dedos sin esperar mas clave sin piedad mi polla dentro del culo de la prima despuĂ©s de haberla puesto de costado.
– Joder TĂa no sabes el gustazo que fue clavar mi polla por primera vez dentro de una mujer en el culo de la prima – le susurre a mi tĂa que sobre excitada por mis palabras aumento el ritmo de la mamada que me estaba dando. – Quiero tus tetas – le dije a mi tĂa que acuclillada entre mis piernas ascendiĂł y mientras me besaba llena de lujuria por la historia que le estaba contando llevo su boca hasta la mĂa y en ese momento sentĂ como los pechos y sobre todo los pezones de mi tĂa rozaban la zona baja de mi glande mientras la lengua de mi tĂa jugueteaba con la mĂa. – Desde luego ahora entiendo tu fijaciĂłn con los culos – me susurro mi tĂa mientras sujetando sus pechos por el exterior rodeo mi polla entre ellos y empezĂł a frotar mi polla con ellos. – TĂa – le dije llamando su atenciĂłn para que me mirase. – TĂłmatelo con calma por que mucha caña que me des ahora no voy a correrme hasta que te termine de contar la historia y te folle como deseo hacerlo – le confesĂ© mientras ella mirándome sabia que era capaz de controlarme y correrme cuando me diese la gana. – Esta bien sobrino – me dijo retomando un ritmo mas suave de la paja que me estaba haciendo en sus tetas.
SeguĂ la narraciĂłn – pues allĂ estaba yo a punto de partirme la muñeca que la tenia dentro del coño de Gemma mientras de igual manera con toda la facilidad del mundo mi polla habĂa entrado en el culo de la prima y por primera vez notaba como mi polla friccionaba con mis nudillos dentro de la vagina de Gemma. La verdad es que recuerdo exactamente cada acometida que le di a su culo y recuerdo perfectamente cuando le dije a Gemma que me iba a correr y ella me pidiĂł que lo hiciese dentro de su culo. Yo empecĂ© a moverme más rápido queriendo colmarla en mi primera follada y dejarla satisfecha asĂ que suavemente sacando mi mano de su coño empecĂ© como estaba de costado a friccionar su clĂtoris mientras sin piedad me clavaba en si culo hasta que por fin cuando empecĂ© a correrme con una intensidad hasta ese momento desconocida para mi dentro del culo de Gemma ella de igual manera estallo en un orgasmo sincronizado provocado tanto por las acometidas en su culo como por el castigo que le estaba dando a su clĂtoris provocando que por segunda vez aquel dia mi prima perdiese de nuevo el conocimiento.
- Uuuum que bueno sobrino – me susurro mi tĂa mientras esta vez al estar encorvada sobre mi entre mis piernas sentĂa como su clĂtoris rozaba con su talĂłn mientras mi polla se pedĂa entre las tetas de mi tĂa. – TĂa tengo ganas de sentirte – le susurre pidiĂ©ndole que mientras le seguĂa contando la historia ella se sentase sobre mi y se clavase mi polla.
- Esta vez mientras Gemma recuperaba el conocimiento fui sacando con todo el cuidado del mundo mi polla del culo de Gemma y a su vez al verla allĂ tumbaba a mi lado no pude evitar lanzarme a devorar sus pechos y a recorrerlos con mis manos a fin de sentir su tacto. Gemma estaba tumbada boca arriba e inconsciente sobre la toalla con sus brazos estirados y sus manos a la altura de sus caderas. Yo estaba a su lado amorrado y saboreaba sus pezones. No sabes como me gusto disfrutar de aquellas mamas. Poco a poco mientras me amorraba a sus tetas Gemma fue, como la vez anterior, recuperando el conocimiento y notando como mi polla entre mis piernas rozaba el envĂ©s de su mano esta vez nada mas empezar a tener consciencia agarro mi falo y empezĂł a pajearme al darse cuenta de que no habĂa perdido nada de dureza. – Ay primito pero que follada me estás dando, no me han jodido asĂ de bien en mi vida – me susurro Gemma mientras veĂa como yo me comĂa sus tetas. – Quiero que me folles primo – me susurro Gemma separando sus piernas para mi.
– Joooooooooooooder, tĂa – le dije mientras ahora mi tĂa sobre mi se clavaba por completo toda mi polla dentro de su culo mientras subida sobre mi clavaba su mirada en la mĂa. – AsĂ de cachonda me tienes con el cuento de tu prima – me susurro mi tĂa que ahora se habĂa clavado en la segunda estocada por completo mi polla dentro de su culo. – Menos mal que me la has estado chupando todo este rato – le susurre a mi tĂa mientras sentĂa como su culo se adaptaba a tener mi polla en su interior. – Me has hecho correrme tantas veces sobrino que no puedo más en mi coño, pero mi culo sĂ que aĂşn puede alojarte – me susurro mi tĂa que habĂa dejado mi polla clavada dentro de ella esperando a que su intestino se adaptase a mĂ.
– Sigue contándome sobrino – me gimiĂł ella. – Si te la clavas en el coño tita como le estaba haciendo a Gemma – le susurre a mi tĂa que no era que no aguantase más orgasmos si no que despuĂ©s de tantas corridas ahora su coño estaba hipersensible y sabĂa que a la mĂnima se correrĂa de nuevo para mĂ. – Esta bien cabrito – me dijo ella mientras sacándose mi polla de su culo la clavaba suavemente en su coño.
Está bien sigo, le dije a mi tĂa retomando la historia pues en el momento en el que Gemma me pidiĂł que la follase sin pensarlo dos veces yo torpemente intente un par de veces clavarme dentro de la prima sin Ă©xito pero a la tercera vez fue ella la que agarrando mi polla la llevo a la entrada de su vagina y dejando que mi glande entrase dentro de ella le susurre – No tenemos condones prima – a lo que ella me respondiĂł – No te preocupes tomo la pĂldora – me respondiĂł ella dejándose resbalar hacia abajo y clavándose mi glande por completo dentro de ella.
– Joder primo menos mal que antes has tenido tu mano entera dentro de mi coño si no me hubiese costado mucho más meterla – gimiĂł mi prima mientras me empezaba a clavar dentro de ella. – joder primo que pedazo de nabo tienes para ser aĂşn renacuajo – me susurro Gemma a la que yo le respondà – Pues este renacuajo, como dices, ya te ha follado el culo – le dije mientras le clavaba toda mi polla dentro de ella. – Te ha comido el coño – le dije volviendo a sacar y a clavar mi polla dentro de ella. – A este renacuajo se la has chupado hasta correrse en tu boca – le gruñà de nuevo metiendo y sacando mi polla de su interior sin piedad. – Te ha hecho perder el conocimiento de los orgasmos que te ha dado, joder ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¡zorraaaaaaaaaaa!!!!!! - le gruñà mientras notaba como algo en su interior se abrĂa para mĂ. – Jooooooooooooooooooooder renacuajo – me gruño ella en ese momento meándose de gusto con mi polla dentro de ella. – Sigue, sigueeeeeeeeeeeeee no pares de follarmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee – aullĂł Gemma mientras ella meándose de gusto me incitaba a que yo no parase de clavarme en ella. – Me estas abriendo tooooooooooooodo el coñooooooooooooooooooooooo – gimiĂł Gemma mientras sentĂa en ese momento como todo su Ăştero se abrĂa para mĂ. – Me voy a correeeeeeeeeeeeeeeer putaaaaaaaaaaaaaaaaaa – le gruñà a mi prima mientras sentĂa como casi a mĂ me parecĂa que meaba semen dentro de ella.
No sabes lo que aquello fue para mi tita mientras sentĂa que orinaba semen dentro de ella me quede clavado dentro de ella, pero una vez que termino aquella sensaciĂłn sin piedad ni espera empecĂ© a clavarme sin parar de nuevo dentro del coño de Gemma y continĂşe follándola sin piedad mientras sentĂa como la prima debajo de mi se movĂa en espasmos y cerrando los ojos se dejaba llevar mientras su pecho se arqueaba buscando aire sin parar. – Jooooooooder no me puedo creer que sigas con ganas – me susurro ella mientras sentĂa como sin piedad y sin perder un ápice de dureza mi polla seguĂa follándola sin parar. – ÂżEstás loca? – le pregunte. – ÂżComo me voy a cansar de follarte? – le pregunte sin esperar respuesta mientras no paraba de clavarme dentro de ella. – Jooooooooooooooooder siiiiiiiiiiiiii – volviĂł a decir ella mientras de nuevo se corrĂa al sentir como mi polla la golpeaba dentro de su ser como un martillo percutor.-Primo me estas abriendo como nunca me han abierto hasta ahoraaaaaaaaaaaaaaa – gemĂa ella debajo de mi mientras sentĂa como la follaba sin parar. – Joder es como si me abrieses un coño dentro de mi coño primoooooooooooooooo – berreaba ella debajo de mi mientras sentĂa como no paraba de clavarme dentro de ella. En ese momento Gemma sentĂa como su orgasmo se unĂa a las penetraciones de mi polla dentro de ella y de nuevo se meaba de gusto una vez más mientras veĂa como presa del placer los ojos de mi prima bizqueaban dejándose llevar.
Para aquel instante mi tĂa sobre mĂ se movĂa como poseĂda botando sobre mi polla mientras a su vez friccionaba su clĂtoris intentando seguir los mismos orgasmos que en mi narraciĂłn de aquel dia le habĂa dado a Gemma aun sabiendo que era imposible seguir su ritmo.
TĂa creo que hasta que se puso el sol, casi, no pare de follarla. Creo que me corrĂ dentro de su coño seis veces sin parar de penetrarla sin descanso. Cuando por fin caĂ derrotado tras la ultima corrida en la que sentĂ mas dolor de placer por una eyaculaciĂłn casi vacĂa mientras creo que no expulse nada de semen me fui percatando del dolor de cadera y de rodillas que tenia en ese momento.
Gemma tenia tal dolor de caderas tras mis acometidas que era incapaz de cerrar las piernas y decĂa que le dolĂa todo el cuerpo pero que estaba, como yo, encantada de la follada que nos habĂamos dado. Gemma me miraba ahora a su lado y me confesaba que nunca habĂa estado tanto tiempo seguido follando y que estaba encantada de que me hubiese desfogado con ella.
En aquel momento Gemma vio mi polla flácida, pero manteniendo su tamaño y su extensiĂłn. Gemma en ese momento me la chupo y me la dejo limpia mientras recogĂa los restos de semen que habĂan caĂdo desde su coño corrida tras corrida hasta quedar en la toalla. Me encanto ver como mi prima me chupaba la polla y me la dejaba limpia. – Primo me ha encantado como me has tomado – me susurro Gemma tumbándose a mi lado despuĂ©s de mandarte a ti, tĂa Laura, un WhatsApp diciĂ©ndote que estábamos aun en la playa.
Nos quedamos en la playa porque Ă©ramos incapaces de movernos y allĂ desnudos y saciados de sexo vimos cĂłmo se ponĂa el sol. – Te juro que nunca nadie me ha follado como tu lo has hecho primo – me confeso Gemma. – Y yo te juro que siempre desee que tu fueses mi primera mujer, aunque nunca pensĂ© que lograrĂa conseguirlo – le confesĂ©. En aquel momento vimos como el sol desaparecĂa por el horizonte mientras Gemma me confesaba – Sabes que tenemos todo el verano para repetir Âżno? – me confeso ella. – Yo encantado – le dije a ella lleno de ilusiĂłn por repetir aquello. – Pues con cuidado de que no nos pillen, pero podemos repetir cada dia si tienes fuerzas – me dijo ella mientras yo llevando su mano con la mĂa a mi polla hacia que fuese consciente de que de nuevo estaba preparada para la guerra.
Desde la ultima vez que me habĂa corrido habĂan pasado cuarenta minutos y ayudĂ© a Gemma a que me la chupase de nuevo hasta que me corrĂ clavado en su boca. – Desde luego polla no me va a faltar este verano – me susurro ella mientras me confesaba despuĂ©s que se habĂa tragado mi corrida. – Este verano tu y yo lo vamos a pasar muy bien – sentencio Gemma mientras caminábamos al coche envueltos ya por la noche.
– Jooooooooooooooooooooooooooooooooodeeeeeeeeeeeeeeeer que bueno sobrino me podĂais haber llamado – aullĂł mi tĂa corriĂ©ndose para mĂ.
Pero es que ahĂ no acaba la cosa tĂa. Le dije mientras ella ahora disfrutando de su orgasmo se habĂa quedado sobre mi con toda mi polla clavada dentro de ella. De camino de la playa al coche la prima Gemma solo se puso el vestido tapando su cuerpo por lo que yo sabĂa que debajo del mismo estaba completamente desnuda.
En ese momento mientras le contaba la historia a mi tĂa Laura sin dejar que mi polla saliese de su interior la gire ciento ochenta grados en la cama y ahora quedando ella boca arriba apoyada en el colchĂłn yo quede entre sus piernas clavado en su coño y poco a poco empecĂ© a follarla mientras mi mirada no se apartaba de la suya y yo permanecĂa erguido frente a ella al tener mis brazos estirados manteniendo mi cuerpo sobre ella.
TĂa cuando llegamos al coche envueltos por la noche en el momento en el que ella abriĂł la puerta del maletero para meter la sombrilla que llevaba yo dejando caer el bolso que llevaba me desbroche el bañador y me acerque a ella que echada para adelante dentro del maletero colocando la sombrilla al fondo tenĂa la posiciĂłn perfecta para levantar su falda y dejando a la vista de la luz del maletero su precioso culo hice que ella sintiese como mi glande se arrastraba por su muslo. Eso fue lo que reamente me gusto de Gemma que me di cuenta de que siempre estaba dispuesta a follar. – Aun tienes ganas renacuajo – me susurro mientras sentĂ como su mano envolviendo mi glande lo llevaba a su coño.
Y en ese momento tita me invitaba a clavarme en ella. – Titaaaaaaaaaaaaaaa – gemĂ mientras ahora habiendo colocado a mi tĂa a cuatro patas fuera de la cama simulando la misma posiciĂłn enterraba dentro de mi tĂa todo mi aparato. – Jooooooooooooder – gruño mi tĂa imaginándose que era yo con catorce años el que la estaba follando apoyada dentro del maletero de aquel coche en la playa de Mas Palomas.
Mientras me clavaba dentro de mi tĂa retome el relato. Tita no sabes el gusto que sentimos los dos cuando nos sentimos de nuevo enganchados el uno al otro. – Ssssssiii primo – gimiĂł Gemma cuando sintiĂł como de nuevo mi polla se abrĂa camino dentro de ella. Tita no sabes la follada que le di a Gemma en ese momento. – Tita – le susurre mientras no dejaba de clavarme en ella. – En ese momento le susurre a Gemma que de igual manera que la estaba follando a ella me encantarĂa de igual manera follarte a ti Titaaaaaaaaaaaaaaaaaaa – gruñà mientras mi tĂa sentĂa en ese momento como yo cachonda a mas no poder de igual manera que le habĂa contado que sentĂa que habĂa orinado semen dentro del coño de Gemma de igual manera en ese momento sentĂ lo mismo mientras me clavaba en el fondo de mi tĂa que al sentir la extensiĂłn de mi corrida dentro de ella de igual manera se corrĂa para mĂ.
Mi tĂa callo sobre la cama desplomada mientras yo la seguĂa y de igual manera me caĂa sobre ella quedando los dos rendidos sobre la cama. – Que gustazo de follada sobrino – me dijo mi tĂa mientras sentĂa como me levantaba de ella para no aplastarla. – Ya te digo tita – le susurre. – Eso ultimo que me has contado, Âżes verdad? – me pregunto mi tĂa. – No sĂ© a quĂ© te refieres – le respondĂ con toda la ironĂa del mundo. – Pero si, todo es verdad, y te lo he contado con todo detalle tal y como ocurriĂł – le respondĂ a ella. – No sabes como me gusta saber que desde hace tanto soñabas con estar conmigo – me susurro ella. – Siempre ha sido asĂ tita – le respondĂ mientras la besaba.
En ese momento mi tĂa y yo nos quedamos tumbados en la cama recuperándonos del orgasmo tan demoledor que ambos habĂamos tenido. – Seguro que este fin de semana los dos disfrutáis mucho – me susurro mi tĂa apoyada en mi pecho.
Por un segundo más mirĂ© a mi tĂa y le confesĂ© – La verdad es que despuĂ©s de aquella maravillosa tarde Gemma y yo nos dimos cuenta de que Ă©ramos exactamente igual de calientes en nuestra manera de pensar.
Cuando nos recuperamos del pedazo de polvo que acabábamos de echar nos encaminamos los dos a la ducha. – Sobrino me ha encantado no solo la historia, si no todo el detalle con el que me lo has contado – me susurro mi tĂa mientras me ayudaba a ducharme de igual manera que yo la ayudaba a ella. – Tita la verdad es que para mĂ aquel verano fue espectacular por todo lo que pude compartir con Gemma y todo lo que me enseño – le susurre a mi tĂa mientras los dos envueltos en una toalla salĂamos de la ducha. – Nos imaginábamos en nuestros encuentros que tĂş, la prima Raquel y la prima Isabel participabais, y de hecho alguna vez lo hicisteis – le confesĂ© a ella que alucinada me pregunto a que me referĂa. – A eso tita – le susurre. – A veces nos tocábamos cuando te estabas durmiendo la siesta en el salĂłn de la casa de la abuela, si no llevabas sujetador te desabrochábamos los botones de la camisa y dejábamos tus pechos al aire o solo tus pezones o te mirábamos mientras te duchabas y en la playa en el agua comentamos como se te veĂan las tetas con ese bikini ese dia o como se marcaba tu coñito en la braga del bikini – le susurre enumerándole algunas de las cosas que hacĂamos Gemma y yo.
- Tita no sabes la cantidad de veces que Gemma y yo follamos y jodimos aquel verano pensando en ti, como Gemma te robaba tu ropa interior usada del cesto de la ropa sucia y sin quitársela me la follaba sin piedad – le confesĂ©. – Sobrino si sigues hablando vas a tener que follarme – me dijo ni tĂa que mientras no habĂa parado de contarle travesuras con Gemma no habĂa provocado más que encenderla. – TĂa yo te follo encantado como siempre – le susurre mientras empezaba a penetrarla con dos dedos. – No sabes la de veces que le comĂ el coño a Gemma mientras imaginábamos que era el tuyo tita – le susurre mientras empezaba a lamer sus labios vaginales. – Sobrino ojalá hubieses ido a buscarme alguna vez o te hubiese pillado comiĂ©ndote el coño de tu prima Gemma – me susurro mi tĂa mientras de nuevo esa noche me regalaba una corrida más.
Yo en aquel momento no me separe de ella mientras su corrida se depositaba en mi boca. – Sobrino quiero que ahora me folles hasta que te corras dentro de mi – me susurro mi tĂa mientras veĂa como me tragaba su corrida. – Esta noche quiero dormirme con tu corrida dentro de mi – me susurro mi tĂa mientras se dejaba caer en la cama.
Por un momento más mientras mi tĂa estaba tumbada en la cama me miro y me susurro – Vamos sobri jĂłdete a tu tita que te va a enseñar todo lo que necesita saber “un renacuajo” como tĂş ahora que están dormidas todas tus primas – me susurro mi tĂa fingiendo que yo era aquel niño de años atrás de catorce años. – Tita, pero solo me he jodido a la prima Gemma y no se si sabre satisfacer al monumento de mujer que eres tĂş – le respondĂ yo mientras me dejaba caer sobre ella y haciĂ©ndome el torpe no acertaba a clavar mi miembro en la vagina de mi tĂa.
Por un segundo mi tĂa mientras elevaba sus piernas pasaba su mano entre su cadera y la mĂa y llegando a agarrar mi polla justo en frente de su coño guio mi polla hasta sus labios vaginales donde dejo encajado mi glande. – Vamos sobri ya está preparada empĂłtrame – me susurro mi tĂa mientras sentĂa como suavemente la primera vez dejaba deslizar mi miembro dentro de ella. IncreĂblemente hasta el tope de su Ăştero estaba blando despuĂ©s de tantĂsima follada. – AsĂ es nene sigueeeeeeeeeeeeeeeeeee – dijo mi tĂa engarzando sus piernas a mi cadera. – Ahora fĂłllame hasta que te hartes – me susurro. – Entonces, no acabare, en tres vidas; tita – le susurre mientras sacaba mi polla de ella para volver a clavarme de nuevo. – Uuuuuuuum no pares por mucho que me corra sobrinoooooooooooooo – me gimiĂł ella. Yo en ese momento empecĂ© a clavarme sin piedad en el coño de mi tĂa a un ritmo constante y ella me regalo sus orgasmos uno tras otro mientras no dejaba de verme como aquel imberbe que habĂa sido con catorce años y que con motivo de la calentura que le provocaba la situaciĂłn sentĂa como con mis envites mi tĂa se corrĂa para mi una y otra vez hasta que por fin acercándose mi orgasmo mi tĂa me susurro. – Tengo el coño mas abierto que la puerta de Alcalá sobrino y tu corrida no se va a quedar dentro de mĂ. CĂłrrete en mi culo – me susurro mientras sentĂa como su mano sacaba mi polla del interior de su coño y llevando mi glande a su culo de nuevo me clavaba dentro de ella con gran facilidad gracias a los jugos que el coño de mi tĂa habĂa ido dejando salir sobre su culo, para por segunda vez aquella noche, sentĂa como mi corrida parecĂa una meada de semen que llenaba el recto de mi tĂa. Cuya respuesta en ese momento fue una corrida tan intensa que cayo desfallecida a mi lado mientras sentĂa los espasmos mas fuertes que he visto en mi vida.
Por un rato mientras me vaciaba dentro de mi tĂa me quedĂ© clavado en ella mientras sentĂa como me vaciaba. – Sobrino esta noche voy a dormir con tu semilla dentro de mi – me susurro mi tĂa. – Y conmigo a tu lado si me dejas que me quede tita – le susurre yo mientras ella me miraba y asentĂa con la cabeza. – Será un placer que te quedes a dormir conmigo – me susurro ella.
Y asĂ fue como aquella noche despuĂ©s de todas aquellas corridas caĂ agotado al lado de mi tĂa en su cama en la que apenas tarde unos segundos en quedarme dormido.