¿Despertar?
Relato escrito por Fran (@epifranio), miembro del grupo Valentina Erótica
Voy conduciendo por la autovía de noche hacia casa, tras un día bastante intenso paseando por la playa y disfrutando del buen tiempo. En la radio suena un podcast que me entretiene mientras mi compañera duerme en el asiento del copiloto. Se me está haciendo un trayecto anodino viendo pasar las señales y las luce de los coches a mi alrededor cuando de repente, todo cesa con un traqueteo inusual del “coche” y me doy cuenta de que todo era un sueño.
Noto de repente una sensación de atrapamiento en mi miembro, algo agarra clavándoseme en la base y una especie de tentáculo suave y agradable me acaricia el glande, no estoy seguro si me acabo de despertar o si sigo en un sueño, por si acaso no pienso abrir los ojos para desvelarme.
Mi pene cada vez está más duro y más crecido, y cada bocanada que siento masajeándolo me llena de paz, no voy a quejarme, no sé si estoy soñando. Me dedico a disfrutarlo durante el rato que dure lo que supongo que es una felación profunda y lenta, muy muy agradable. Abro las piernas un poco a lo desconocido, algo empieza a deslizarse por mi perineo y mi escroto, palpando y acomodándose. Sigue siendo una sensación placentera así que no quiero abrir los ojos, no quiero saber si estoy aún soñando o ya estoy en la vigila, y espero que no se convierta en pesadilla.
Por un momento me siento libre y tengo la tentación de abrir los ojos y salir de dudas. Si sigues al lado mío durmiendo y me habré imaginado todo, querré que me repliques lo que mi cabeza me mostraba, pero no me da tiempo ni a girar la cabeza cuando siento un peso firme en mi cintura, y una humedad muy muy caliente y resbaladiza me tiene atrapado.
Dejo los ojos cerrados, no quiero joder esta fantasía si no es real, voy notando un peso intermitente en los muslos y como la piel de mi glande se estira hasta casi dolerme de lo tensa que queda. Me entra un pensamiento de preocupación hacia mi frenillo, pero no sé si estoy viviendo la sensación, o solo imaginándola. Así que me dejo llevar, cada bote es más rápido que el anterior, mis piernas se estiran también en cada pulso, y los dedos de mis pies se encogen fuertemente ayudándome a aguantar cada golpe.
La tentación de abrir los ojos y ver tus pechos bailando a centímetros de mis ojos es muy potente, pero el miedo a que sea un sueño y quedarme sin nada también lo es, así que poso la mejilla en la almohada y me niego a abrir los párpados.
En este momento prefiero recordar tus pezones erectos dibujando figuras inconexas en el aire que ver tus tetas in situ, no quiero arriesgarme a que no estén ahí realmente, el placer que estoy sintiendo es extremo.
Un peso me aprieta el pecho, noto ahora mucho calor y una brisa en mi oreja con un sonido de suspiros que me excita mucho. Me dan ganas de tomar las riendas, de levantar mis brazos del colchón, abrazar tu cuerpo que imagino que tengo encima y de levantar mis caderas con fuerza para adentrarme más en la cueva que tiene recluida mi polla. Pero me siento tan excitado que quizás termine pronto este sueño y me gustaría que durase lo máximo posible así que, me dejo hacer como un juguete, y me centro en respirar despacio con bocanadas largas para tranquilizarme.
Un dolor agudo ataca mi clavícula cuando dejo de sentir cosas en mi oreja, mi reacción es cerrar aún más fuerte los párpados y apretar mis dientes. Voy a aguantar lo que sea. Me niego a abrir los ojos y saber qué está pasando de verdad, o a quedarme sin mi sueño húmedo.
Mi pene va siendo liberado del “castigo” intenso, por algo más lento, frenando, aunque más profundo y con una humedad que voy notando caer a mis huevos, hasta que se apaga cualquier movimiento. Sería el momento adecuado para abrir los ojos y salir de dudas, pero voy a ser fuerte y voy a aguantar.
Oigo un escueto gracias, susurrado en mi oído. Algo que supuse fue un beso en mi mejilla, una liberación encima de mí, y un frío de improviso sobre mi cuerpo seguido de un golpe que intuyo es una palmada en mi mástil aún alzado y firme. Me debato entre abrir los ojos, tocarme y acabar el orgasmo que me han dejado a medias, al menos en mi cabeza, o seguir inmóvil y disfrutar de la sensación hasta que venga otro sueño que me la corte.
Oigo agua correr a lo lejos y sigo dándole vueltas a si lo que acabo de vivir era real o sólo producto de mi imaginación y mis ganas de sentirte disfrutando del placer de un orgasmo. O si me has leído la mente y te has servido tú misma mientras me tenías durmiendo a tu lado. Cuando me levante y vuelvas de trabajar saldré de dudas, por ahora, prefiero mantener el misterio con mis ojos cerrados y no saber entre sueño o realidad.