Mis hijas.
Mi nombre es Fabián actualmente tengo 51 años, soy divorciado, mi esposa y yo nos separamos y después se fue a otra ciudad bastante lejos, por ende me dejó a cargo de nuestras tres hijas, Rubí, Esmeralda y Pilar, las tres con nombres de diamantes porque nos parecían lo más precioso del mundo.
Mi vida después de mi separación fue normal, con algún que otro levante, yo trabajo como agente de bienes raices y eso me ayudaba a conocer mujeres solteras, el problema fue que cada vez estaba más cachondo y necesitaba más y más y no había mujer que me saciará, no lo digo por ser un macho espectacular, sino por lo que fui pasando dentro de casa, año tras año.
Mis hijas fueron creciendo y yo fui el primero en ser testigo de esos cambios, al principio vi como sus cuerpecitos se desarrollaban, sus senos crecían, sus pezones se marcaban más y sus culitos se agrandaban y tenían una firmeza juvenil increíble, agregándole que en el caso de las mayores, Rubí y Esme tenían el cabello negro ondulado maravilloso, unos ojos oscuros y labios rojizos y carnosos mientras la menor Pili tenía el cabello rubio, ojos celestes y labios rosados, siendo la más hermosa de rostro, aunque sin duda estaba rodeado de 3 bombones, con el tiempo además de su cambio físico empecé a escuchar gemidos en sus habitaciones, yo entre abría sus puertas y las veía, se quitaban la camiseta, no llevaban sujetador, con sus manos se apretaban los pezoncitos que se ponían más duros cada vez, los de Rubí y Esme eran rojizos y los de Pili rosados, después mantenían una mano en sus pezones y otra debajo de su braguita hasta que finalmente se las quitaban, abrían sus piernas de par a par, yo veía sus coños rosaditos, pequeños, con una reciente mata de pelo, veía como se metían 2 o hasta 3 dedos dentro, que aparecían y desaparecían en su interior, me encantaba verlas como se metían los deditos y escucharlas gemir:
unque sin duda estaba rodeado de 3 bombones, con el tiempo además de su cambio físico empecé a escuchar gemidos en sus habitaciones, yo entre abría sus puertas y las veía, se quitaban la camiseta, no llevaban sujetador, con sus manos se apretaban los pezoncitos que se ponían más duros cada vez, los de Rubí y Esme eran rojizos y los de Pili rosados, después mantenían una mano en sus pezones y otra debajo de su braguita hasta que finalmente se las quitaban, abrían sus piernas de par a par, yo veía sus coños rosaditos, pequeños, con una reciente mata de pelo, veía como se metían 2 o hasta 3 dedos dentro, que aparecían y desaparecían en su interior, me encantaba verlas como se metían los deditos y escucharlas gemir:
- AHHHGGG AAAAHHHHGGG... AAAAAAAAAHHHHHHHHHGGGGGGGG
Y así hasta que llegaban al orgasmo y veía lo húmedo que quedaban sus coños, así me mantenía totalmente cachondo, cuando ponían esas braguitas a lavar yo me las pasaba por la cara, la lengua y la polla, me hacía una jalada monumental tratando de tranquilizarme y me corría bestialmente con el olorcito a flujos vaginales de mis princesas, supuse que con el tiempo cambiaría, que solo tenía que aguantar unos meses o tal vez un año, sin embargo todo se ponía peor, los gemidos en sus habitaciones no paraban y ahora subían la apuesta, se desnudaban, ponían la almohada en el centro de la cama, ellas se subían arriba quedando la almohada entre sus piernas y se rozaban el coño con la almohada, una y otra vez, como si se la follaran, saltaban pensando que debajo tenían una polla y se montaban la almohada temblando todo su cuerpecito, gemian como locas:
- AAAAAAHHHHHHGGG AAAAAAHHHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIII TOOOOMIIIIIIIIIIII SIIIIIIIIIIIIIIIII
Rubí pedía por Tomi que era un compañerito del instituto y se imaginaba que se metía la polla de este, en cambio Esme y Pili solo gemian, de golpe las fundas de las almohadas también iban a lavar y cada vez más seguido, yo obviamente repetía el proceso de las braguitas, me lo pasaba por el rostro, la lengua y la polla, me corría con el olorcito de los jugos vaginales de mis hijas, después en la noche pasaba por sus habitaciones y las veía dormir plácidamente, con sus cabecitas en esas almohadas que se habían pasado por sus coñitos, me daba mucho morbo.
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Un día veníamos en el coche de vuelta a casa regresando del instituto y Rubí tenía una sonrisa de oreja a oreja, entonces le pregunté:
- ¿Cuál es el motivo de tal felicidad?
Esa noche escuché gemidos en su habitación, no pude espiarla por el miedo a ser descubierto por mis otras hijas, sin embargo como cuando se metían los deditos o jugaban con la almohada, siempre había un momento en el día que estaba yo solo con una de ellas y un día pasó y vi a Rubí desnuda en su cama, abierta de piernas y metiéndose...un cepillo para el cabello, el mango tenía forma de polla y eso le servía para follarse, metiendo la mitad del mango, encima su cuerpecito se sacudía, sus pezones rebotaban y su coñito estaba muy húmedo, se retorcía y arqueaba su espalda cuando estaba a punto de llegar a su orgasmo, gimiendo como loca pidiendo por el tal Tomi:
- AAAAAAHHHHHHGGG TOOOOMIIIIIIIIIIII SIIIIIIIIIIIIIIIII MI AMOOOOOR... SOOOOOY TUYAAAAAAAA... DAME DUROOOO TOOOOMIIIIIIIIIIII SIIIIIIIIIIIIIIIII
Yo no podía creer lo que veía, la polla me explotaba, esas imágenes de mi hija las tenía en mi cabeza presente todo el día, pasaba por el cuarto de baño y veía a mis hijas preparándose para el instituto, peinándose sus cabellos con ese mismo cepillo que estuvo invadiendo sus coñitos, el solo verlas así me ponían cachondo y lleno de morbo.
Tan solo unos días después habían cambiado el cepillo por un desodorante que también tenía forma de polla y hacían lo mismo, turnándoselo para meterselo en sus coñitos follándose varias veces hasta que llegaban al orgasmo y después antes de una salida familiar se lo pasaban por sus cuerpecitos para tener buen aroma...y yo sabía que era aroma de coñito o mejor dicho de jovencita, finalmente Rubí pudo obtener, supongo que por las compañeritas del instituto...un vibrador y como siempre se lo intercambiaban entre sí, cada tarde o noche el vibrador pasaba un buen rato en el calor de los coñitos de alguna de las 3, sus cuerpitos se sacudían y no tenían ningún límite, gemian y gemian en sus habitaciones, además de pasar 2 cosas más, como fue el ver... sus coños rasurados, otro factor de que mis hijas estaban creciendo, estaban sin ningún pelito, en algún momento que yo estaba trabajando se rasuraron los coñitos quedándoles lampiños, se me caía la baba al verlos, me los quería comer sin dudar, me imaginaba lo que sería pasarles la lengua, me volvía loco de solo pensarlo, la segunda cosa que pasó fue que estuvieran con menos vestimenta dentro de casa, siempre eran de estar con camiseta larga y bragas, pero ahora no era raro de verlas... con los pezones al aire, estando tal vez acostadas en el sofá de la sala de estar, viendo su móvil, abstractas del mundo que las rodeaba y en ese mundo estaba yo viendo sus pezoncitos, ahora no solo me ponían cachondo desde sus habitaciones sino que también me ponían cachondo todo el día, las 24 horas cachondo, estaba desesperado, no sabía que hacer.
Una noche de fin de semana mi hija mayor, Rubí, me pidió que la llevará en coche a una fiesta, yo acepte, se fue a vestir y cuando volvió, me dejó paralizado, llevaba puesto... un top negro escotado, parecía un sujetador, su vientre estaba desnudo, solo le pasaban unos hilos negros que la hacían aún más sensual, además estos se dirigían hacia su falda también negra, que solo cubría su gran y firme culo...ufff, una delicia, llevaba también una sudadera negra de cuero, pero era un chiste, ya que era obvio que a los 2 minutos de estar en la fiesta se la iba a quitar, yo tome las llaves del coche y la lleve, todo el camino en el coche me replantie si era lo correcto, está bien llevar a mi hija a que la desfloren? en una fiesta, de la forma más puta posible, y yo? No me merecía amor después de tener que soportarlas como son de putitas en casa? Tenía una mezcla de celos, por no ser yo el afortunado, y un pensamiento de protección hacia mi hija, en no querer que tenga que pasar por todo esto de vestirse como putilla y salir de guarra para conseguir polla, no debería ser así, debería ser menos denigrante y más cómodo y hasta si se quiere, romántico, pero bueno en eso se distraía mi mente, en pocos minutos que me parecieron eternos llegamos a la casa de la amiga donde era la fiesta, Rubí me beso en la mejilla y se bajó del coche, sentí que se despidió de su inocencia, algo que vi como paso a paso fue sucediendo, vi por la ventanilla como mi pequeña hija se iba alejando, mi princesa entró a la casa, la dicha casa tenía la puerta abierta y se podía ver adolescentes en el patio bebiendo tragos que probablemente contenían alcohol y por lo poco que pude ver dentro de la casa, era la misma sintonía.
Me fui del lugar con mi coche, no tenía ánimos de volver a la casa, estuve deambulando por la noche de la ciudad, también pare un segundo y compré alcohol, pensaba en si ¿ya estarían follando a mi hija? Miraba la hora, ya había pasado casi una hora, me imaginaba a mi hija cumpliendo su sueño con ese tal Tomi, reemplazando la almohada y el cepillo para el cabello con una polla de verdad y de carne, la rabia se apoderó de mi y fui con el coche directamente a la fiesta, en unos minutos llegué, ahora sí tal vez en total había pasado como una hora desde que Rubí había entrado a la fiesta, yo entre sin dudarlo, pensé que iba a llamar la atención pero todos estaban relativamente ebrios y escuchando música hasta besándose y acariciándose, eran como 15 adolescentes, no encontré a mi hija, seguí mi recorrido por un pasillo, donde habían varias puertas que supongo que derivaban en distintas habitaciones pero solo de una de ellas escuche lo peor... gemidos y podía identificarlos, años con esos gemidos en casa sabían que eran de mi hija, estando detrás de la puerta estaba muy nervioso, llegué a dudar pero finalmente entre abrí la puerta para ver lo que pasaba, lo que vi me dejó paralizado...mi hija Rubí estaba totalmente desnuda, su cabello negro se sacudía tapando parcialmente su espalda que fue lo primero que vi, descendi la mirada y vi su enorme culo, con sus nalgas redondas y firmes saltando mientras se metía y quitaba una polla larga y venosa del interior de su coñito, al rededor de la cama podía ver las manchas de sangre, mi hija había logrado lo que tanto deseaba, perder la virginidad, mi niña continuaba saltando esa polla y gemía:
- AAAAHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIII SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... QUEEE RICOOOOO SE SIENTEEEEEEEEEEEEEE... COMO PUDE PERDERME ESSSTOOO POR TANTO TIEMPOOOOOOOOO
No podía creer lo que escuchaba, las palabras que salían de mi princesita, el joven apoyó una de sus manos en las nalgas de mi hija, no sabía lo afortunado que era y su otra mano estaba levantada, parecía que le estaba tomando uno de los senos, mi niña le seguía gritando:
- ME ENCANTAAAAAAAAAAAAA TU POLLAAAAAAAAAA... QUE RICA SE SIENTE DENTRO MIOOOOOOOOOO
- ME VOY A CORREEEEEEEEERRRRRRRR
Mi muñequita se levantó y en un segundo acostó su cuerpecito desnudo en la cama, con su rostro en la polla dura y a punto de reventar del otro jóven, sin dudarlo se la metió en la boca y le cabeceaba la polla haciéndole una mamada, parecía una experta, Tomi la jalaba de su cabello negro y mi pequeña continuaba su tarea, engulliendo centímetro a centímetro cada parte de esa polla, liberaba su lengua y lamía todo el tronco, presionaba con sus labios la punta para darle chupones y después volvió a la tarea de comerse esa polla por completo y lo logró, se la metió toda en la boca haciéndole a su amigo una garganta profunda, respirando por la nariz y sin dejar libre un centímetro hasta que el joven que estaba sufriendo el mejor placer del hombre sacudió su cuerpo, se estaba detonando la boquita de mi hija, tuvo arcadas y hasta tocio pero todo con la polla en la boca, no se la quitó hasta que se empezó a poner flácida y ahí abrió la boca y le mostró la boca sacándole la lengua y mostrándole a su amigo como se había tragado su lechita, con toda su lengua blanca se dieron un beso blanco y se quedaron abrazados, yo decidí irme, estaba furioso pero al mismo tiempo sentía que tenía que dejar que las cosas pasaran, era la vida de mi hija y hasta cierto punto un padre no puede meterse, minutos después mi hija me mandó un mensaje con su móvil para que la vaya a buscar, ese viene de regreso con mi hija fue un silencio sepulcral, ninguno de los dos decía palabra alguna, yo sentía vergüenza y mi hija no me iba a decir que hizo en la fiesta así que nos mantuvimos en silencio, fríamente, hasta volver a casa.
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Las semanas pasaron y pasaron, el hecho con mi hija había quedado atrás, yo seguía sufriendo de igual manera en la casa, mis otras hijas, tanto Esme como Pilar seguían en sus habitaciones "jugando" con sus cepillos del cabello y sus pollas de goma que cada vez eran más hasta una noche que estaba arreglando las cosas antes de irme a dormir encontré una polla de goma en el sofá de la sala de estar, como si nada y con respecto a Rubí, ya no hacía esos "juegos" como sus hermanas, ya no los necesitaba porque había encontrado un juguete real, ahora cada vez más seguido salía a casa de sus amigas y bueno yo sabía que iba a ver a su "noviete", estaba celoso pero mientras no descuidara su estudio no le podía decir nada, en esos días hubo un fin de semana que fue especial, un viernes a la noche mi hija Esme se me acercó y me dijo:
- Papi ¿Me llevarías a una fiesta en casa de una amiga?
Esas palabras nuevamente, mire a mi hija, tenía puesto un vestido rojo oscuro, ajustado a sus senos con una abertura al medio que me dejaba ver que no llevaba sujetador, el vestido se volvía a ver ceñido en su gran culo, la tela parecía levantarse y así el vestido parecía acortarse cada vez más, mostrando cada centímetro de la carne de sus piernas, casi dejando ver el principio de sus nalgas, estaba de infarto, se veía hermosa, un vez que deje de babear por mi hija razoné que la historia se volvía a repetir, iba a suceder lo mismo otra vez, la furia volvía a mi mente y cuerpo, ya no podía conservar ningún tipo de cordura y le respondí:
Esme me miró sorprendida y me dijo:
Mi hija ya se notaba alterada en su voz y yo continúe con mi negativa:
- NO ES JUSTO, a Rubí la dejas salir todo el tiempo
Era Rubí tratando de autodefenderse, pero yo no le lleve al apunte, solo mire a Esme, estaba con su espalda apoyada contra pared, con sus brazos cruzados, apretando sus labios y con sus ojos llenos de furia, haciendo toda una rabieta, ya no había más tiempo para palabras, yo estaba sentado en el sofá de la sala de estar con mi rostro totalmente serio, deje mi móvil que estaba en mi mano, haciéndolo a un lado, me dirigi hasta donde estaba mi hija que vió como me acercaba y me preguntó:
Parecía un corderito asustado, me miraba con sus ojos marrones oscuros, grandes, abiertos como platos, finalmente me acerque a mi hija, apoye mis gruesos brazos en la pared, pasaron de lado de su cuellito, su respiración parecía agitada, sus labios se abrieron un poco mientras me seguía mirando agitada le dije:
- Así no irás... vamos a cambiarte
Descendí mis brazos a su cadera, la tomé y alce para subir todo su cuerpecito en mi hombro, su culo en pompa quedó al lado de mi rostro y con mis manos en sus piernas me la llevé a su habitación, ni siquiera vi la expresión de Rubí y de Pili, simplemente me sentía poseído y a Esme parecía no importarle, mi hija no dijo ni hizo nada, solo se dejó llevar a su habitación, una vez dentro la senté en la cama, yo en ningún momento busque otra vestimenta y ella tampoco pensó en eso, solo nos mirábamos, la tensión sexual era palpable, le dije:
- Bueno creo que primero debo quitarte eso
Me lance sobre mi hija en la cama, ella se terminó de acostar sin tener otro tipo de reacción más que el de tener su respiración agitada como si su corazón estuviera a punto de salir de su pecho, con mis dedos tome las tiras de su vestido y se las baje, su vestido estaba tan ceñido que al solo mover esa parte de la prenda su vestido se acortó, dejando sus senos a mi vista, por primera vez desde tan cerca, sus areolas eran marrones claras, eran de un grosor normal, sus pezones eran más oscuros y estaban duros, tome sus senos con mi mano y con tan solo sentir el contacto la muñequita dijo:
Yo los sobe y amasé, me gustaban los firmes que eran, estaban bien paraditos, supongo que era por su juventud, finalmente seguí con el siguiente paso, abrí mi boca y metí mi lengua, le estaba mamando los senos a mi hija, los succioné todo lo que pude, después los lamí, al principio rápido y totalmente descontrolado, con lenguetazos sin dirección pero con el pasar de los segundos me fui calmando y pase a hacerlo más lento, después abrí mi boca aún más y le di chupones específicamente en sus pezones que se ponían más duros, pareciendo rocas, jugué con sus fresas, lo hice con mi lengua y también con mis dientes, apretándolos suavemente, cuando vi que tenía suficiente de mi saliva en sus senos me levanté solo un poco, tome y jale su vestido hacia arriba quedándole ya como un cinturón, yo metí mano en su entrepierna para llegar hasta su braguita negra, la jale mientras le decía:
- Es mejor si quitamos esto también
Le sonreí y mi hija me devolvió la sonrisa y levantó un poco su culo para quitarle más rápido la braguita, se la quite y la lance al piso, me tomé varios segundos para admirar su coñito ahora que lo tenía tan cerca, la morochita se dio cuenta de eso y abrió más sus piernitas de par a par, así veía todo a detalle, sus labios vaginales, rojizos, muy gruesos, brillaban por su humedad y podía ver su clítoris como un botoncito con cierta decoloración roja, pase mis dedos al rededor y sobre su coñito, eran como caricias, después metí mi lengua y empecé a comerle el coñito a mi hija, le pasaba mi lengua lentamente por sus labios vaginales, de punta a punta, de arriba a abajo, después lo hice por dentro, pasándola por su botoncito, sentir su dureza me volvió loco, continúe mezclando los dos movimientos con mi lengua, todo con una lentitud que hacia que la muñequita pareciera que se iba a derretir, sus piernitas seguían separadas lo más que podía, su espalda estaba arqueada al máximo y su cabeza que ya apuntaba a la cabecera de la cama largaba gemidos sin contenerse:
- AAAAHHHHGGG PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... SIIIIIIIIIIIIIIIII SIGUEEEEEEE PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII SIGUEEEEEEEEEE... NO PAREEEEEEEEEEESSSSSSSS
Con mi hija entregada al máximo a mi, a su padre, le agregué meter solo la punta de dos de mis dedos y con ellos hice presión hacia arriba al mismo que seguía lamiéndola, así me mantuve por varios minutos follándola con los dedos hasta que me di cuenta que ya era el momento, me volví a levantar pero está vez para quitarme toda la vestimenta, mi hija espero paciente, quietecita, me termine de desnudar, mi polla salió como resorte, estaba bien dura y venosa, parecía apuntar al techo, había pasado mucho tiempo a jaladas, estaba más que preparada mi polla para volver a la acción, mi hija le regaló una buena ojeada a mi polla, volví a acostarme sobre ella, puse mi polla en su entrepierna y la fui metiendo, Esme inhaló mucho aire profundamente, todo su cuerpecito se tenso de inmediato, yo seguí avanzando hasta sentir algo que me frenaba, era su himen, lo que separa a las niñas de las mujeres, mi hija ya estaba lista para cruzar esa linea y yo, su padre, iba a ser quien la ayudará, acerque mi boca a la suya y nos dimos un beso tierno pero largo, en el que nuestros labios se pegaron y no parecían querer despegarse jamás, en ese mismo momento retrocedi mi polla para darle un leve empujón que significaba sacarle la virginidad a mi hija y hacerla una mujer, el beso se interrumpió por un fuerte gemido de ella, yo seguí dándole besitos en el rostro hasta que pudo volver a corresponderme, en ese momento supe que ya podía seguir avanzando, volví a erguirme, vi gotas de sangre derramarse de su coñito hacia la cama, me llene de orgullo y después de esos segundos de hombría metí y saqué mi polla, follándola, follándome a mi hija, sentía lo apretado que estaba su coñito, apenas si dejaba moverme, me volvía loco, creo que nunca en mi vida había sentido tal presión en la polla, puse mis manos en su cadera para embestirla lentamente pero lo hacía a fondo, en poco tiempo le metía toda mi polla sintiendo como mis pelotas rebotaban en su coñito, mi princesa solo cerraba los ojos y gemía:
- AAAAHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... ME ESSSTAAAAAAAASSS FOLLANDOOOOOOO
PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
- SIIIIIIIIIIIIIIIII MI NIÑAAAAAAAAAAA SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... PAPI TE ESSSTAAA FOLLANDOOOOOOOOO
Los gemidos eran totalmente desprevenidos, ningunos de los dos, pensábamos en Rubí y en Pili, hasta es más tal vez hasta estaban detrás de la puerta viendo el show, continúe levantándole las piernas a mi hija para ponerlas en mis hombros, así quedó más levantada y mi polla entraba aún más, con mis brazos ahora rodeando sus piernas hice presión y la folle más duro y profundo, metiendo y sacando mi polla completamente y a gran velocidad, le di varios pollazos, todo su cuerpecito se sacudía, su cabello negro volaba por la cama, tapaba parte de su bello rostro, sus senos eran el mejor espectáculo, rebotando de arriba hacia abajo y viceversa, sus pezones apuntaban hacia el techo, mantuve a mi princesita en esa posición hasta que la di vuelta, la puse en posición de perrito, su culito en pompa se veía aún más grande, estaba tan deseoso por su culito que con mis manos amasé sus nalgas, las pellizque, al mismo tiempo le volví a meter mi polla en el coñito, la muñequita se inclinó más contra la cama hacia abajo, me apretaba más la polla y mientras azotaba y nalgueaba su culito nos corrimos como locos al mismo tiempo, me detone en el interior de mi princesa y me había encantado, me acosté a su lado y sin decir nada la morochita descendió y puso su rostro sobre mi polla morcillona y se la metió en la boca sin dudar, empezó a hacerme una mamada exquisita, enseguida me puso duro de nuevo, hasta me hacía una garganta profunda, "vaya con la niña" pensaba yo, ella al mismo tiempo se estaba metiendo los dedos en el coño y tuvo otro orgasmo, parecía tranquilizarse pero yo estaba duro de nuevo y no podía quedarme así, la senté en mi polla y mi hija fue montándome poco a poco, cada vez más rápido, hasta que empezó a saltar y gemir:
- AAAAAAHHHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ME ENCANTAAAAAAA FOLLARTEEEEEEEEEEEEEEE
- SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII AMOOOOOOOOOOOOOOOOOR MONTAMEEE ... MONTA A TU PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Salto una y otra vez, se metía mi polla hasta el fondo y justo en ese momento volvía a saltar para repetir el proceso, era su primera vez y parecía toda una experta, tanto que tuve que decirle:
- CIELOOOOOO ME CORROOOOOOOOOOO
- AAAAAAHHHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... HACELO EN MI BOQUITA PAPI POR FAVOR... QUIERO TOMARME TU LECHITAAAAAAAAAAAAAAAAA
Si me lo pedía así, no podía hacer menos que cumplirle su deseo, nos dimos vuelta, quedando sobre ella y quite mi polla de su interior y la puse en su rostro y con solo 2 jaladas le rocíe de leche su rostro, le hice un facial, ella sacó la lengua como una niña y trago bastante lechita como ella quería, no podía creer como se me había salido todo de control pero después de todo paso lo que quería y deseaba con toda el alma y por suerte Esme lo deseaba tanto igual que yo o hasta más.
Era el hombre más feliz del mundo, había conseguido follarme a una jovencita que además como yapa era mi hija, una de mis princesas, con esa hermosa sensación me quedé dormido a su lado.
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Después de haberme follado a mi hija, me sentía totalmente liberado, sin presiones ni molestias, estaba feliz, el horario laboral no me molestaba, tenía mejor ánimo hasta era gracioso, me sentía muy bien, como si el aire fuera más liviano, los pajaritos cantarán más y las flores se abrían, todo eso provoco en mi que tuviera más energía pero mi mente no está nublada en pensar en follar, sin embargo que sus hermanas escucharán como follamos había subido las cosas de nivel, ahora veía otras cosas sobretodo en Rubí y Pili, la primera dejo de ir a fiestas, pasaba mucho más tiempo en casa, cuando iba al instituto ya no usaba su pollera totalmente corta viéndose parte de sus nalgas, ahora llegaban arriba de sus rodillas y su camisa blanca no era tan ceñida y usaba sujetador, para salir con sus amigas vestía camiseta, ya no top's, y ahora usaba shorts de jeans ajustados al culo pero tapando todo, y nada de minifaldas, mientras que dentro de casa...iba en bragas para todos lados, me mostraba su precioso culo moverse por toda la casa, aquel culo que había visto saltar la polla de su noviete, y en la parte de arriba usaba los top's que ya no usaba en fiestas o camisetas muy escotadas... ufff, era un verdadero infierno caminando pero ya no me molestaba, ya sabía que todo iba a tener una solución, y lo mismo pensaba de Pili, mi hija menor se volvió similar a Rubí, con sus amigas fue de compras trayendo vestimentas con transparencias, minifaldas, top's, bikinis pese a que no teníamos piscina y braguitas que cuando las lave les di una inspección de olfato y gusto y para un control de calidad las roce con mi polla, ver el culazo de mi niñita así también era para un infarto, además que la rubiecita le agregaba sensualidad, siempre que volvía de trabajar la encontraba sin camiseta, con los senos al aire "por despistada" mostrándome sus pequeños senos, sus pezoncitos eran unas incipientes fresas que me quería comer, cuando yo estaba en la cocina viendo algo del trabajo o haciendo la cena, se sentaba sobre la mesa, con sus piernitas abiertas mostrándome sus braguitas y como sus labios vaginales se marcaban en la tela y por último siempre que estaba en casa ella se iba a duchar saliendo de su habitación desnuda, con la toalla en la mano, sin cubrirle nada y de regreso hacia lo mismo, agregando que por el agua volvía con los pezones rosaditos durísimos y su coñito rosadito hinchado, yo tenía erecciones todo el tiempo pero como dije, ya no me preocupaba en ocultarlas y hasta sentía que ellas lo veían como signo de orgullo, aunque no quiero exagerar.
Una noche estábamos los 4 mirando televisión en el sofá de la sala de estar, a mi lado estaba Pili, yo no podía dejar de mirar sus pequeñas piernitas, me relamia los labios, no le daba importancia a la película y me fijé en que Pili tampoco, los dos nos estábamos mirando entre sí, se sentía una tensión sexual increíble, mi polla como varias veces en el día volvía a endurecerse, no me lo pensé más y puse sus lindas y delgadas piernitas en mi regazo, puse mis manos en ella con desesperación y rapidez, sentí la calidez de su piel, la presione hundiendo la yema de mis dedos y la pellizque, mi princesita exclamó un suave gemido, enseguida se tapó la boca con su manito y miró hacia todos lados, sus hermanas miraban la película, no había de que preocuparse, le acaricie los piecitos y continúe paseando mis manos por su cuerpecito, cada vez más en dirección a su entrepierna, utilice la oscuridad y una pequeña manta como cómplices de mi perversión, en ese momento Pili llevaba puesto una pollerita rosa y yo iba avanzando cada vez más entre sus carnes, mi hija estaba bien acomodada sobre el respaldo y yo ya me inclinaba bastante sobre ella, rozaba su braguita, sentía su coñito, su humedad, dibujaba sus labios vaginales con mis dedos, sintiéndolos de punta a punta, de arriba a abajo, la rubiecita ya no dejaba de suspirar, lo hacía bajo pero sin parar, flexionó sus piernitas presionando su cuerpecito, yo mantuve mis caricias que eran cada vez más evidentes y en ese momento una voz se escuchó:
Me di vuelta, era la voz de Esme, tomo de la mano a su hermana y se la llevó por el pasillo, todo fue raro y extraño pero no me importo, acosté a mi hija en el sofá, sus piernas quedaron abiertas de par a par, yo quedé sobre ella, mire su top blanquito que apretaba sus pezoncitos, marcándose, le baje el topsito, sus fresas rosadas quedaron ante mi boca, apoye mis labios, le di besos y los lamí, mi princesa solo gemía:
Mientras yo pasaba mi lengua sintiendo y jugando con su dureza, me mantenía sobre ella haciéndole sentir un poco mi peso, la punta de mi polla salió de mi short, se deslizó sobre el coñito de mi hijita como una barra caliente sobre un cubo de hielo derritiéndose, con mi mano tocaba y apretaba sus senos elevando sus pezones que seguían en mi boca, empecé a sacudirme, moviendo mi cuerpo, mi polla rozaba su coñito, sentía como se humedecía, me volvía loco, la rubiecita abría su boca gimiendo y arqueaba su espalda hasta casi doblarla de placer, nos mantuvimos así, rozándonos, por varios minutos, finalmente las piernitas de mi hija me apretaban la polla, sentí como tenía un orgasmo:
Roceaba mi polla con sus jugos vaginales y con esa sensación no pude hacer más que correrme:
Me vine alrededor de su coñito y sus piernitas, me puse a su lado, nos quedamos como flotando, relajados, solo se escuchaba las respiraciones de ambos, yo no podía mirar a mi hija a los ojos, ya habiendo descansado solo pude acomodarme mi short, me senté y por fin mire a mi niña, con sus rizos dorados, sus ojos deseosos, su sonrisa libidinosa, sus pezones apuntando al techo y sus piernitas flexionadas con parte de ellas y de su coñito brillando con mi semen, me animé a hablarle diciéndole:
- Buueeeno me voooy a dooormiiir
Lo dije hasta titubeando, lleno de dudas, sin saber que hacer, mi frase fue más a pregunta, ni siquiera podía decirlo, era algo que estaba a punto de pasar, sin embargo no dejaba de incomodarme la situación, entonces como una persona inmadura le dejé la decisión a una niñata y está no esbozó palabras, solo siguió sonriendo, la di por satisfecha, habíamos hecho otro avance, no era necesario más, me levanté y me fui rumbo a mi habitación, sentí como Pili se levantó y me seguia por detrás, al llegar a mi puerta me puse de lado, ella se me acercó y me habló:
Su carita parecía una súplica, un bebé haciendo un puchero, igual que cuando me pidió su primer móvil o dinero cuando salía con sus amigas, además de que no se había arreglado su top, este seguía levantando mostrándome sus pezones y hasta me parecía que su braguita estaba movida siguiendo mostrando su coñito, no había forma que la respuesta sea otra, abrí la puerta, entre a mi habitación, directamente no le dije palabras, pero si me quite mi camiseta y mi short quedándome totalmente desnudo, mostrándole mi polla en su máximo esplendor a mi hija, está solo se acercó y yo la abrace como un animal desesperado, puse mi mano en su culo, la otra en su espaldita, sentí sus manos en mi espalda y sus pezones pegándose a mi pecho, nos miramos a los ojos y...nos besamos, besé a mi otra hija, por fin sentía sus ricos cálidos labios, no eran tan gruesos como los de su hermana pero eso no importaba, solo disfrutaba, el beso fue largo pero tierno, apenas metiendo mi lengua en su boca, separando solo un poco nuestros labios, sintiendo su fresco aliento, nuestro abrazo paso a ser caricias y roces mientras nuestro beso continuaba al mismo tiempo que caminábamos lentamente hacia la cama, el beso se corto solo porque mi niña golpeó sus piernas con la cama y cayó sobre ella, quedando parte de sus piernas fuera de la cama, yo me arrodillé en el piso con mi rostro frente a su coñito, tome la fina tela de su braguita y la fui deslizando tiernamente por sus piernas, después la baje hasta sus tobillos para terminar de sacarsela por completo, ahora sí estaba frente a sus labios vaginales rosados, finos, me daban cierta ternura, metí mi cabeza entre sus piernitas, me comí su coñito como si mi vida dependiera de ello, lamí lentamente de punta a punta, de arriba hacia abajo, todo su coñito, la pequeña diplomáticamente exclamaba:
- AAAAAAHHHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII COMEMEEEEEEEEEEE TODAAAAAAAAAAAAAA
Yo pasé a concentrarme en su botoncito erótico, lo tenía durísimo parecía que iba a reventar y no estaba tan equivocado, le di unas lamidas, lentas y tiernas como si fuera un helado y en ese momento con sus piernitas me apretó la cabeza y tuvo un orgasmo bestial, todo su cuerpecito se sacudió e inundó mi lengua de sus jugos vaginales que me trague sin cuestionar, como si se tratarán de un elíxir, cuando se tranquilizó la acosté completamente en la cama, enseguida abrió sus piernas y yo sin dudar le metí mi polla, en su interior sentí su himen, hice un suave empujón y mi polla fue abriendo su interior, desvirgue a mi segunda hija, a la más pequeña, está solo gimió:
- AAAAAAHHHHHHGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Restos de manchas de sangre cayeron en las sábanas, yo no pare y empecé a embestir a mi hija, follándola, iba metiendo lo que podía de mi polla, su interior estaba muy apretado y me volvía loco, la bombeaba como podía y le decía:
- OOOOOOHHHHHGGGGGGG QUE RICA QUE ESSSTAAASSS CIELOOOOOOOOO
- AAAAAAHHHHHHGGG FOLLAMEEEEEEEEEE PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII FOLLAMEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
La bombie más rápido y fuerte, puse sus piernitas en mis hombros y le metía mi polla más profundo, clavándosela, mi pequeña rubiecita solo gritaba:
- SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII AAAAAAAAAAHHHHHHGGGGGGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Le metía toda mi polla, la había abierto toda para mí, para su papi, sentí como por segunda vez mi pequeña tenía un orgasmo, yo al mismo tiempo la seguí llenando de polla, dándole pollazo tras pollazo, después de varios minutos embistiéndola así, de manera brutal y salvaje, me corrí en su interior, al salirme vi como mi semen salía de su interior, era blanco, espeso y de una gran cantidad, como hacía tiempo que no descargaba, Pili se puso a mi lado y me dio un beso en la boca, nos quedamos así unos minutos, yo me estaba durmiendo, sin embargo, Pili todavía estaba muy despierta, movía su cuerpecito, parecía inquieta, le pregunté:
Solo sonreí ante su pregunta, ella se subió a mi polla y empezó a montarme, recién desvirgada y ya podía subirse sobre mi polla y metérsela completa, no podía dejar de pensar en Rubí era la misma imagen de ella con ese joven, lo que ahora me estaba haciendo Pili a mí, su culito tragaba mi polla de igual manera, desapareciéndola, saltó y saltó mientras gritaba:
- AAAAAAHHHHHHGGG ME ENCANTAAAAAAAAA... ME GUSSSTAAAAAA MUCHOOOOOOOOOOOOOOO
- OOOOOOHHHHHGGGGGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PEQUEEEEEEEEEEE MOVETEEEEEE ASSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Los dos nos corrimos otra vez, mi princesa quedó exhausta sobre mi pecho, pero ahora era yo quien no podía terminarlo así, puse a mi niña en mis hombros y me levanté para estando los dos desnudos llevarla al baño, en el camino la llevaba con su culo en pompa sobre mi hombro, vi la puerta abierta y la luz prendida en una de las habitaciones, mis hijas Esme y Rubí estaban desnudas, tocándose sus coños y culos, ufff...que delicia, las dos miraron mi polla y el resto de mi cuerpo e incluida a su hermanita, continúe mi camino fuimos a la ducha, abrí el grifo y me la folle contra la pared, primero de frente con mis manos en su culo y después de espalda con ella de pie, también en ese momento se arrodilló en el piso y me hizo una mamada de escándalo, abriendo toda su pequeña boquita y tragándose mi polla haciéndome una garganta profunda como toda una mamadora experta, en segundos le lance toda la lechita en el rostro, al regresar la lleve de la misma manera a la habitación y pude ver qué Rubí se estaba follando a Esme de perrito con una polla de goma, eso me dio una idea e hice exactamente lo mismo con Pili hasta que de nuevo nos corrimos a la vez, y así continuamos follando hasta que me quede dormido.
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Los días siguientes con Esme y Pili nos la pasábamos con sonrisas cómplices, algún que otro pico y también un rapidín de sexo desenfrenado, Rubí era testigo de todo pero aún no podía perdonarla, me sentía traicionado por más ilógico que fuera eso, aunque aprovechaba el nuevo interés en mi de la princesa morocha, ahora todos los días hacia el desayuno con un camisón corto y transparente, prácticamente podía ver sus turgentes senos, y en la parte de abajo solo unas braguitas, dejándome ver su pomposo culo, me preparaba la mesa dejando el desayuno allí y siempre me preguntaba si necesitaba algo más, después me despedia con un besote muy cerca de la comisura de mis labios, al volver del trabajo me la encontraba solo en bragas, con sus grandes senos al aire, sus areolas rojizas y gruesas, y sus pezones que me apuntaban, la casa estaba toda limpia y ella se iba a duchar pero antes me ayudaba a desvestirme con la excusa de "tener que lavar mi vestimenta" pero la realidad es que muchas veces estaba limpia, sin embargo, mi niña tomaba mi camisa con sus dedos y desabotonaba cada botón, uno por uno, después me abría la cremallera del pantalón de vestir y me lo quitaba también, para el boxer si se daba la vuelta y esperaba hasta que yo se lo diera, como si nunca hubiera visto mi polla, luego preparaba la cena, se convirtió en mi mujer por mi polla, sabía que estaba desesperada y yo disfrutaba viendo eso, vengándome, hasta que llegó el día de la semana en el que no trabajaba, la vi en la sala de estar y se me ocurrió una idea:
- ¿Querés salir a almorzar conmigo?
Sus ojos se pusieron brillosos, sintió como dejaba de ser la paria de la familia y respondió:
- Entonces ponte un vestidito y vamos
Volvió con un vestido playero blanco, ceñido pero con un volado en su falda, me la quería comer toda, fuimos en mi coche a un hotel con buena vista, al llegar pregunté en recepción:
- Hola, mi novia y yo queremos saber ¿Si hay mesa disponible en el restaurante?
La recepcionista dijo que sí, pero todo fue para ver los ojos brillosos de Rubí una vez más cuando la mencioné como "novia", fuimos al restaurante y almorzamos, estuvimos hablando, la charla fue normal y divertida como padre e hija, al terminar el silencio se hizo presente, la tensión sexual en las miradas cruzadas también apareció, ya habíamos pasado la linea de padre e hija y le dije:
- También tengo una habitación aquí ¿La quierés ver?
Me levanté le pedí la mano y ella solo la tomo, nos fuimos hacia el ascensor, lo tomamos y al apenas entrar la bese, pero no fue como con sus hermanitas, con ella fue intenso, empujándola contra la pared, levantando sus piernas y besándola con la boca totalmente abierta, mordiendo su labio superior, nuestras respiraciones eran descontroladas hasta gemíamos en el ascensor, solo nos separamos cuando llegamos a mi piso, ahí entramos a mi habitación, la alce como había hecho con Pili, quedando su culo en pompa sobre mi hombro y así la lleve a la cama, la lance sobre ella, la observé unos segundos, los tirantes de su vestido habían caído, parte de sus senos se asomaban por el vestido, la parte baja estaba prácticamente toda subida, podía ver sus muslos, parte del costado de sus nalgas y el inicio de su entrepierna, además de conectar nuestras miradas y ver sus ojos llenos de deseo y boca sonriente y abierta, parecía una hembrita en celo y yo ya no era su padre, en ese momento era un macho desbocado, me desnude completamente, vi como mi niña se relamío sus labios al volver a ver mi polla, era una putita, la mayor putita de las 3 pero eso era lo que más me ponía cachondo sobre ella, me lance sobre mi hija, le di varios besos, primero en su rostro para después ir descendiendo sobre el resto de su cuerpecito, su cuello, con mis manos descendí su vestido, para ver sus senos con sus gruesas areolas rojas, sus pezones durísimos del mismo color, los amasé con mis dedos, sentí su peso, su calidez, la dureza de sus pezones, parecían botones, se los pellizque, su respiración seguía entrecortada, quite mi mano para darle lugar a mi boca, me puse a mamar sus senos, eran una delicia, como agua en el desierto, trataba de tragármelos usando toda mi boca abriéndola completamente, para intercambiar pasando a cerrar mi boca casi completamente para concentrarme en sus pezones y darle mordiscos suaves, con esa técnica y haciéndolo con lentitud le quite sus primeros gemidos:
Esos gemidos eran dedicados a mi, a su papi, los dos estábamos muy cachondos y nada nos iba a parar, no había vuelta atrás, seguí lamiendo sus senos pasando mi lengua por cada rincón, después me levanté un poco sobre ella y subí el volado de la falda, vi su braguita blanca, un triángulo que apenas le tapaba el coño rasurado que llevaba, la tomé con mis manos y se la quite rápidamente, enseguida mi princesa abrió las piernas de par a par, yo admire su coño rojizo, sus labios vaginales eran gruesos y estaban brillosos por su humedad, pensé en "Que afortunado fue Tomi" su "noviete" que la desvirgó, sin embargo yo también me iba a dar el gusto y después de todo iba a ser el segundo hombre en su vida, la sujete de la cadera y le metí mi polla, empecé a follarme a mi tercera hija, la embestia y al mismo tiempo fui avanzando con mi polla cada vez más, le metí la punta, el tronco, llegué a la mitad hasta que se la metí hasta el fondo y como mantuve mis sacudidas podía sentir como mis pelotas pegaban en su coño, mi niña gemía:
- AAAAHHHHGGG PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... FOLLAMEEEEEEE... FOLLAMEEEEEEE FUERTEEEEEEEE
- OOOOOOHHHHHGGGGGGG SI MI NIÑA ME ENCANTA... ESTAS RIQUÍSIMA
Su coñito estaba casi tan apretado como el de sus hermanas no sentía la diferencia de la ausencia de su himen, daba gusto reventarla a pollazos, hacia que su cuerpecito se sacudiera, sus senos rebotaban de arriba hacia abajo, su cabello revoloteaba y le tapaba parte del rostro, donde mantenía su boquita abierta gimiendo, mi muñequita era enérgica y quería más, deseaba más, deslizó sus manos que las tenía apretando la cama y las paso a mi culo, primero para tiernas caricias pero minutos después de que yo cada vez más le clavara la polla, esas caricias pasaron a ser una presión, apretándome el culito, sentía sus manos y eso hacia que cayera hacia ella lo que aprovechó para engancharme con sus piernas cruzándolas por detrás de mi espalda, caí completamente sobre ella y por ende al mismo tiempo le clavaba más la polla que era justamente lo que ella quería, solo pude decirle:
- OOOOOOHHHHHGGGG SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII NENAAAAAAAAAAAAAAA... SOS TODA UNA PUTITAAAAAAAAAAAAAAAA MARAVILLOSA
- AAAAAAHHHHHHGGG ME ENCANTAAAAAAAAA COMO ME FOLLAAAAAAAAASSSSSSSSS PAPIIIIIIIIIIIIIIII
Nos besamos sin parar, cruzando nuestras lenguas, tapando nuestras bocas por completo, comiéndonos la boca uno a otro, parecíamos animales salvajes, alzados, yo estaba casi abrazándola con mis brazos rodeando su cuerpecito hasta estar a punto de levantarla cuando mi propia muñequita me empujó haciéndome dar vuelta quedando acostado, ella en ningún momento se sacó mi polla de su interior y paso a estar encima mío, como cuando la vi aquella noche desvirgándose con su "noviete" y tal como aquella vez hundió su cuerpecito metiéndose la polla, esa noche deseaba estar yo en ese lugar y que esa fuera mi polla, bueno está vez mi sueño se hizo realidad porque ahora sí era mi polla y el culo de mi hija se la estaba tragando para después empezar a saltarme y montarme:
- OOOOOOHHHHHGGGGGGG NENAAAAAAAAAAAAAAAA... SIIIIIIIIIIIIIIIII MONTAMEEEEEE ASSSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
- AAAAAAHHHHHHGGG PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII QUE POLLA TE CARGAAASSS ME ENCANTAAA TENERLA BIEN DENTROOOOOOOO EN MIS ENTRAÑAAASSS
Su cabeza estaba inclinada hacia atrás, sus ojos estaban en blanco mirando hacia el techo, sus senos rebotaban como cuando yo la estaba follando minutos antes, y sus piernas se movían sensualmente, danzando en mi polla, era demasiado erotismo, todo era demasiado para mí y le avisé:
- ME CORRRROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
- SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... HACELOOO DENTROOO DE MIIIIIIIIIIIII... LLENAME DE LECHITAAAAAAAA PATERNAAAAA
- OOOOOOOOOOOHHHHHHHHGGGGGGGGGGGG
No pude decir palabras, solo me descargue dentro de mi pequeña, fue largo e intenso sentía como mi semen detonaba en sus entrañas, de repente mi cuerpo se relajó por completo y el de mi niña también, espero unos segundos pero finalmente se levantó liberándose de mi polla y pude ver cómo una cascada de leche y jugos vaginales caían sobre mi abdomen, era algo maravilloso, mágico, mi niña se acostó a mi lado, solo descansamos unos minutos después seguimos el resto del día, hicimos todas las posiciones sexuales posibles, misionero, vaquerita, perrito, mamadas, 69, y en distintos lados, la cama, el jacuzzi, la ducha, contra la pared, en un momento dado nos pedimos servicio a la habitación, después de picar algo ligero apenas limpiamos la mesa y follamos sobre ella y en la silla también, en un momento vi un mensaje en mi móvil de mi hija Pili que preguntaba "¿Dónde están?" Y yo le respondí enviándole una foto de mi polla recibiendo una mamada de una joven que se tapaba con su pelo negro pero que era obvio que era su hermana mayor y está respondió "Espero que se den un follón de ostias" y así fue, pasamos la noche juntos, al otro día volvimos a casa.
La vida con mis hijas cambió, casi todas las noches una dormia conmigo y sabía que entre ellas había tijeras de por medio, nunca folle a 2 a la vez, no se dio la oportunidad y también solo con una tenía suficiente, finalmente siguieron creciendo, Rubi y Esme se fueron a la universidad y a vivir solas en otras ciudad, sin embargo, no se olvidaba de su viejo y de vez en cuando me visitaban para darme un buen follete, y en el caso de la más peque, Pili decidió quedarse conmigo, tuvo sus noviecitos pero no me dejó, sigo siendo su hombre y ella mi mujer.
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