Discipulado
February 25, 2025

Discipulado M01.L06 El amor de Dios y los deseos más profundos del hombre

Plantilla

Discipulado 1.06 El amor de Dios y los deseos más profundos del hombre

Esc Disc M01: Creciendo en la gracia de Dios

Lección 06: El amor de Dios y los deseos más profundos del hombre

OBJETIVOS:

1.- Comprender las necesidades más profundas del ser humano

2.- Entender las gran necesidad que tenemos de experimentar el amor incondicional de Dios

3.- Reconocer lo valiosos y aceptos que somos para Dios

4.- Ayudar al creyente a descubrir su propósito en la vida como hijo de Dios

5.- Identificar como llena Dios nuestra necesidad de sentirnos valiosos e importantes

1.- Las necesidades más profundas del ser humano

Las escrituras nos enseñan que, el problema más grande del hombre es su separación de Dios. Este problema se resuelve cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y recibimos a Cristo como nuestro Salvador. El hacer esto nos lleva a una relación correcta con Dios.

Sin embargo, una vez al aceptar a Jesús como mi Señor, descubrimos que nuestros problemas no se terminan, hay una lucha interna entre nuestras dos naturalezas, pero igualmente cuando se nos habla que Dios nos ama y tiene un propósito un plan para nuestras vidas, nos topamos con el choque con nuestros deseos más profundos, necesidades básicas del ser humano.

Aparte de la salvación, la necesidad más profunda de cada persona es verse a sí misma como un ser humano valioso y amado.

Esto quiere decir que

  1. debo tener un propósito en mi vida tan importante como para que yo sienta que mi vida vale la pena.
  2. Esto significa que debo tener la seguridad de ser amado y aceptado por alguien que es importante para mí.

Cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer, puso en ellos un deseo y un anhelo de sentir que sus vidas contaban para algo. Dios les dio a Adán y Eva el trabajo de cuidar el huerto que Él había plantado para ellos. Tenían además, una comunión diaria con su Creador. Tenían significado verdadero porque sabían que eran parte del gran plan de Dios para el mundo.

Pero Adán y Eva se rebelaron contra Dios. En lugar de hacer la voluntad de Dios y ajustarse a sus planes, escogieron desobedecer a Dios. Esta decisión afectó a toda la humanidad porque Adán y Eva transmitieron su naturaleza egoísta e independiente a toda la raza humana.

La Biblia dice:

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino… (Isaías 53:6).

Entonces, porque ha rechazado la autoridad de Dios y el plan de Dios, el hombre ya no tiene un propósito en su vida que lo hace sentir que vale la pena y es valioso. El hombre se empeña en muchas cosas en su esfuerzo por satisfacer su necesidad de importancia, de valía.

En el libro de Eclesiastés, Salomón relata cómo acumuló plata y oro en cantidad incontable. Usando su gran riqueza y poder, se dedicó a realizar muchos proyectos. Plantó jardines y huertos, levantó ciudades y un palacio muy lujoso. Su proyecto más grande fue edificar el templo del Señor. Fue el más costoso y magnífico edificio que el mundo haya visto.

Sin embargo, con todas sus posesiones y sus éxitos, Salomón no estaba contento. Sus anhelos más profundos no habían sido satisfechos. Salomón dijo:

Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu… Aborrecí por tanto, la vida… (Eclesiastés 2:11, 17).

En nuestros tiempos la gente también está buscando algo que llene su sentido de importancia. Algunos trabajan mucho para acumular dinero, porque sienten que el dinero les da importancia. Pero el dinero no puede satisfacer nuestros más profundos anhelos.

Otras personas buscan satisfacer los deseos de su corazón acumulando cosas tales como casas, automóviles y terrenos. Otros buscan fama, posición, poder, amor de otros, reconocimiento. Pero las “cosas” nunca podrán satisfacer los anhelos profundos de nuestro corazón. El Señor Jesús dijo:

…la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee (Lucas 12:15).

Ahora, para gestionar esto de la manera más correcta es importante tener en claro 4 aspectos

1.- Dios conoce lo más profundo de nuestro corazón. El nos creó

2.- Somos amados por Dios, a tal punto que todo lo creado, el mundo la naturaleza, fue para colocar a sus hijos amados como beneficiarios y administradores

3.- Como administradores, tenemos un propósito y a su vez una responsabilidad

4.- Solo Dios, puede llenar la necesidad más profunda del hombre.

2.- El amor incondicional de Dios

Para comprender el propósito de tu vida y tu llamado, tienes que comenzar con la naturaleza de Dios. Dios es amor. El amor es la esencia de su naturaleza. La única razón de que exista amor en el universo es por Dios. Las hormigas y caracoles no aman, pero tú fuiste creado a la imagen de Dios, así que puedes amar.

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos.

Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a si mismo por medio de Jesucristo.

Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo” (Efesios 1:4-5 NTV).

3.- Somos valiosos y aceptos por Dios

Necesitamos Aceptación

La mayoría de nosotros hacemos grandes esfuerzos para agradar y ser aceptados por los demás. Para ganar la aceptación de otros, por lo común tratamos de comportarnos lo mejor posible. Intentamos impresionar a otras personas con nuestras buenas cualidades. Ocultamos cuidadosamente los defectos. Tememos que la gente nos rechace si descubre lo que realmente somos.

A.- Dios conoce nuestra necesidad de aceptación y nos ha provisto de un medio para poder ser totalmente aceptados por Él. ¿Cómo hizo esto Dios? Él nos puso en Cristo. La Biblia dice:

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús (1 Corintios 1:30).

Porque estamos en Cristo, somos aceptados por Dios totalmente y para siempre. Cuando Dios nos mira, Él ve a Cristo. Él ve a Su Hijo amado y somos completamente aceptados en Él.

La Biblia dice:

Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado (en Cristo) (Efesios 1:6).

Tú podrás decir: “Pero,

  • ¿Qué de todos mis pecados y defectos?
  • ¿Cómo puede Dios continuar aceptándome cuando caigo tan a menudo?”

Debemos comprender la diferencia entre nuestra posición y nuestra condición.

Nuestra posición es la forma en que Dios nos ve en Cristo. Nuestra posición es siempre perfecta porque Cristo es perfecto y Dios nos ve en Él.

La Biblia dice:

Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (a los que ha consagrado) (Hebreos 10:14).

Nuestra condición es la forma en que o como vivimos en la tierra. Nuestra condición nunca será perfecta en esta vida.

La Biblia dice:

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros (1 Juan 1:8).

Nuestros pecados y fallas no sorprenden a Dios. Él sabía todo acerca de nosotros cuando nos salvó y sabe todo acerca de nosotros ahora. Él está corrigiéndonos y disciplinándonos para hacer de nosotros lo que Él quiere.

Pero todo el tiempo que Dios está obrando en nosotros, Él siempre nos ve perfectos en Cristo. Siempre somos “aceptos en el Amado”.

Necesitamos ser Amados

Toda persona necesita no sólo ser aceptada, sino también necesita ser amada.

No son sólo los bebés los que necesitan ser amados. Personas de toda edad necesitan la seguridad de ser amadas por alguien que es importante para ellas.

Necesitamos un Amor Incondicional

Todos necesitamos ser amados. Pero hay una clase de amor que no llena la necesidad interna. Esta clase de amor se llama amor condicional, porque se entrega cuando se llenan ciertas condiciones

El amor condicional no llena los anhelos internos porque estamos siempre bajo presión para conseguirlo. Nunca sabemos si algo que hacemos causaría la pérdida de este amor.

¿Qué es lo que necesitamos?

  • Necesitamos a alguien que nos ame incondicionalmente, que nos ame aún cuando fallamos y cometemos errores.
  • Necesitamos a alguien cuyo amor nunca cambia. Dios es el único que puede darnos esa clase de amor.

El amor de Dios por nosotros nunca cambia. Él nos dice: “Te amo y te amaré siempre. Nada podrá separarte de mi amor”. Esta clase de amor nos da la seguridad que necesitamos.

Algunos cristianos tienen un concepto equivocado del amor de Dios.

  • Esperan que Dios muestre su amor dándoles todo lo que desean tener. Esto es como si le dijéramos a Dios: “Creeré que Tú me amas si me dejas salirme con la mía y me das todo lo que quiero”.
  • Otro concepto equivocado es, que Dios muestra su amor por nosotros, protegiéndonos de pruebas y problemas. Aquellos que creen ésto se encontrarán con su fe sacudida cuando lleguen las pruebas y los problemas. Pueden llegar a la conclusión de que Dios ya no los ama.

La verdad es que el amor de Dios es mucho más grande y mucho más profundo que estos conceptos. Dios nos ama tanto que desea lo mejor para nosotros. Él nos está preparando para la eternidad. Por lo tanto nos permite pruebas y problemas con el objeto de que nuestra fe crezca y se fortalezca. Jesús dijo:

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16:33).

La verdad es que Dios sabía todo acerca de nosotros cuando nos salvó.

Ha visto lo peor de nosotros y a pesar de esto, nos amó tanto como para dar a Su Hijo por nosotros. La Biblia dice:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).

Si Dios me amó, me buscó y me trajo a Sí Mismo cuando yo era un rebelde, enemistado con Él, desde luego no va a dejar de amarme ahora que le pertenezco.

La Biblia nos dice con toda claridad que absolutamente nada en este mundo o en el venidero podrá separarnos del amor de Dios en Cristo.

Pablo escribió:

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:38–39).

Ninguna de estas cosas jamás podrá separarnos del amor de Dios, porque Él nos ama en Cristo Jesús. No sabemos por qué Dios nos escogió entre millones de personas en el mundo y por qué derramó Su amor en nosotros. Pero la Palabra de Dios nos dice que Él nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo. Somos uno con Cristo. Dios nos ama con el mismo amor con que ama a Su propio Hijo amado. El Señor Jesús dijo:

Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado (Juan 17:23).

Habrá momentos en que podremos SENTIR que nadie nos ama, ni aún Dios. Pero los sentimientos no son realidades. Caminamos por fe en la Palabra de Dios y no por nuestros sentimientos. Creamos por lo tanto a Dios. Con sentimientos o sin sentimientos, lo que Dios dice, ¡ésa es la verdad!

El apóstol Juan dijo:

Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él (1 Juan 4:16).

Todos somo amados por Dios. Pero, solo los que reciben a Jesús como su salvador, que lo confiesan, creen que El es El hijo de Dios, son ACEPTADOS. Para formar parte de la familia de Dios, como su pueblo escogido, como sus hijos.

Declare: Tengo la seguridad completa de ser amado y aceptado por Dios por que estoy en Cristo Jesús, Su hijo amado.

4.- Descubre el propósito de Dios para tu vida

Dios hizo al hombre con la necesidad de sentirse importante y con la necesidad de un propósito duradero en la vida. Pero el hombre no puede satisfacer esta necesidad por sí mismo. Sólo Dios puede llenarla.

Ahora, muchos se preguntaran: ¿Cuál es el propósito de la vida?

  • Una definición corta: El propósito de vida es aquello que dota de razón a nuestra existencia, es lo que nos anima a salir de la cama, todos los días, llenos de entusiasmo y motivos para avanzar.
  • aquellas motivaciones intrínsecas que dan un sentido de dirección y significado a la propia existencia.

¿Cómo llena Dios Nuestra Necesidad de Sentirnos Importantes, útiles?

La forma en que Dios llena nuestra necesidad de importancia es ésta:

  1. Nos pone en Cristo.
  2. Hace a cada creyente un miembro vital del cuerpo de Cristo.
  3. Dios da a los creyentes dones espirituales
  4. y oportunidades para usarlos.
  5. Así, cada creyente es importante porque llega a ser parte del gran plan eterno de Dios.

Dios habilita a cada creyente para que haga el trabajo al que Él le llama.

Dios no solamente tiene un trabajo para cada creyente, sino que también le capacita para realizarlo. Todo creyente recibe algún don del Espíritu Santo con el fin de que pueda contribuir al crecimiento y salud del cuerpo de Cristo.

La Biblia dice:

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho (de todo el cuerpo) (1 Corintios 12:7).

Dios provee a cada creyente la oportunidad para servirle.

De acuerdo con el plan de Dios, la iglesia local debe funcionar como el cuerpo de Cristo en cada lugar. Cada creyente debe asistir a una iglesia que esté basada en la Biblia y que exalte a Cristo.

Es en la iglesia local donde puedes aprender cuál es tu don y cómo usarlo.

La iglesia local no es el único lugar donde puedes servir a Dios.

  • Muchos cristianos son testigos efectivos para Cristo en el lugar donde trabajan.
  • Algunos tienen estudios bíblicos en sus casas.
  • Otros entregan su vida para servir a Dios como misioneros.
  • También hay otros que están ganando personas para Cristo y sembrando en ellas la Palabra de Dios usando lecciones bíblicas por correspondencia, tales como estas lecciones, “Del Buzón del Correo”. Redes sociales
  • Otros, son usados por el Señor para generar recursos, finanzas,
  • Otros en posiciones de gobierno, para influenciar en leyes
  • Otros en hospitales, albergues, consolando

Las oportunidades de servir son casi ilimitadas, pero tú debes averiguar qué es lo que Dios desea que tú hagas.

Pero algo debemos comprender, NO ESTAMOS EN COMPETENCIA entre nosotros.

¿Cómo Puedo Encontrar el Trabajo que Dios Tiene para Mí?

En Cristo, Dios ha provisto a cada creyente una oportunidad de servirle. Si no has encontrado el trabajo que Dios tiene para ti, no estás cumpliendo Su propósito para tu vida.

Si te preguntas por qué no has encontrado el trabajo que Dios tiene para ti, podría ser porque nunca te has entregado completamente a Él. Dios no le pide a cada cristiano que deje a un lado su empleo y predique el Evangelio de tiempo completo, pero sí pide a cada uno de nosotros que estemos totalmente consagrados a Él.

Debemos entregarle nuestro ser completamente a fin de que podamos comprobar “cuál es esa buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Este es nuestro “culto racional”.

La Biblia dice:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:1–2).

Dios nos ha comprado con la sangre de Su propio Hijo. Le pertenecemos. Por lo tanto es razonable que le entreguemos lo que por derecho a Él le pertenece.

La Verdadera Importancia Propia

La verdadera importancia no viene del dinero ni de las posesiones. No viene por haber realizado grandes obras. No viene de la fama ni del elogio de los hombres. Todo eso se perderá con el tiempo. La Biblia dice:

¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques… (Jeremías 45:5).

La importancia propia viene de haber encontrado la misión que Dios tiene para mí en el cuerpo de Cristo y de hacerla. En Cristo, Dios ha provisto a cada creyente con un propósito lleno de significado para su vida.

5.-Verdades y principios prácticos

A.- Dios conoce lo más profundo de nuestro corazón

Nuestro Dios todopoderoso es un Dios cercano al que le interesan los detalles que forman parte de nuestra vida. El salmista David nos habla sobre un Dios personal al que le interesa todo lo relacionado con sus hijos.

B.- Dios nos conoce desde antes de nacer

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
(Salmo 139:13)

Cuando pensamos en los billones de personas que hay en este mundo y lo única que es cada una de ellas, no podemos más que asombrarnos ante la impresionante creatividad de nuestro Dios.

Si le añadimos la gran complejidad del cuerpo humano (los huesos, las venas, los órganos internos, etc.), nuestro asombro debe ser aun mayor. ¡Somos creación admirable definitivamente!

C.- Dios conoce los pensamientos y las intenciones del corazón

Yo, el Señor, sondeo el corazón
y examino los pensamientos,
para darle a cada uno según sus acciones
y según el fruto de sus obras.
(Jeremías 17:10)

No podemos engañar a Dios. Él conoce nuestros pensamientos y lo que ocurre en lo más profundo de nuestro ser. Podemos convencer a los demás con nuestras palabras, sonrisas o acciones premeditadas y hasta podemos intentar engañarnos a nosotros mismos.

Pero nada de eso funciona con Dios porque él conoce todo lo que pensamos o sentimos. Él nos conoce mejor que lo que nosotros nos conocemos.

D.- Dios conoce nuestras luchas

Él conoce todas nuestras frustraciones y luchas y no nos deja abandonados: siempre nos acompaña.

Vemos que Dios conoce todo porque él está en todo lugar. No hay ningún espacio en todo el universo que pueda escapar a su presencia.

¿Cómo podemos imaginar que nosotros, simples seres humanos, nos podamos esconder de él o esconderle la realidad de nuestras circunstancias?

Él sabe todo, ve todo y está siempre dispuesto a acompañarnos, a ayudarnos, a guiarnos y a sostenernos con su mano. ¿Se lo permitiremos?

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?
Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.
Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha! Y, si dijera: «Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío», ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz! (Salmo 139:7-12)

E.- Dios conoce nuestras emociones

Oh Dios, ¡si les quitaras la vida a los impíos! ¡Si de mí se apartara la gente sanguinaria, esos que con malicia te difaman y que en vano se rebelan contra ti! ¿Acaso no aborrezco, Señor, a los que te odian, y abomino a los que te rechazan? El odio que les tengo es un odio implacable; ¡los cuento entre mis enemigos! Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
(Salmo 139:19-24)

El salmista expresa emociones muy fuertes ante Dios, frustraciones que estaban dentro de su ser. Las habla tranquilamente con Dios tal y como las siente porque sabe que Dios ya las conoce.

¡No hay nada oculto para Dios! Dios conoce nuestras emociones y Dios es justo. Podemos colocar ante él todo lo que no entendemos y consideramos injusto en esta vida, esperando a que él obre con su justicia y en su tiempo.

Pero además de expresar lo que siente, David le pide a Dios que examine su corazón y sus pensamientos. Él no deseaba que esos sentimientos reinaran sobre él. Anhelaba la dirección de Dios en todas las áreas de su vida, incluidas sus emociones.

  • La más grande expresión del amor de Dios se comunica en Juan 3:16 y Romanos 5:8.
  • El verdadero amor es de Dios; de hecho, Él es amor (1 Juan 4:8).

F.- El amor de Dios es la comunicación más profunda, la energía que nos mueve a amar a otros, a perdonar, a recuperarnos y a dar más.

G.- Dios satisface nuestras necesidades más profundas y los anhelos de nuestro corazón. No hay nada que podamos hacer para ganarnos Su amor o impedir que Él nos ame.

H.- Recuerda que Dios te ama más de lo que puedas imaginar. Él te creó para amarlo y compartir su amor con quienes te rodean

I.- Todos fuimos creados para sentir, pensar y actuar de ciertas maneras para satisfacer nuestro anhelo principal. Pero abandonamos a nuestro Creador cuando tratamos de cumplir este deseo interminable en nuestras propias fuerzas, y siempre nos quedaremos con ganas de algo más.

J.- Independientemente de lo que digan o hagan los demás, nuestra identidad está segura en quien Dios dice que somos.

  • Él dice que somos amados.
  • Dice que somos preciados por lo que somos ante Sus ojos, no por algo que hayamos hecho o dejado de hacer.
  • Somos preciosos ante Sus ojos, únicos en nuestra clase, creados para un propósito único.

Cada persona quiere estas tres cosas —más que ninguna otra cosa:

  • ser amado, ser aceptado y ser elegido.

Estos anhelos existen incluso en personas poco dispuestas a admitirlo.

Pero hay buenas noticias:

No tienes que buscar más por amor y aceptación.

  • Ya has sido elegido, amado y aceptado por Jesucristo.

Y adicionalmente y muy importante, ya has sido elegido para cumplir una misión para El.

Soy amado, valorado, aceptado, querido y le pertenezco a Dios.

REFLEXIONEMOS:

Salmos 37:4 - Reina-Valera 1960

Deléitate asimismo en Jehová,Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

ENLACES:

Formulario para responder las preguntas y reflexiones de la lección:
https://forms.gle/8A7j1JZcRia82pCT6

Siguiente lección:
Lección anterior: Esc Disc_M01_L05 Mis dos naturalezas
https://teletype.in/@alpadel163/H9HQmVdO2qQ

REFERENCIAS:

Rick Warren Devotional

https://ubdavid.org/espano

biblia.com

Lección Disc_M01.L06

COPTLP: Discipulado modulo 01