Siempre Tuya Valentina
April 10, 2025

La marca de frisa 3

Abrazados, Ares se vació en mi interior al igual que yo lo había hecho. Allí tumbados en la cama, con él aún dentro de mí, acurrucada en sus brazos, me sentía la mujer más feliz de la tierra, la más afortunada. Me sentía plena, protegida y amada.

Caricias y besos que reconfortan nos trajeron de nuevo a la tierra después de haber disfrutado de un viaje increíble.

-          Vamos a tomar algo pequeña y dar un paseo.

-          Sí, Mi Amo.

-          Pero quiero que lleves esto puesto.

Ares me dio la pequeña bolsita negra con el juguete dentro. Lo menos erótico que hay en el mundo es una mujer con salvaslip, pero dado mi estado y, después de los orgasmos y contracciones, no nos podíamos arriesgar a que me bajara la regla dando el paseo.

-          Y por supuesto, no quiero que te laves.

-          No pensaba hacerlo, me encanta ir oliendo a sexo. Ir oliendo a nosotros. Ir empapada de ti.

Era un día especial, hacía un año justo que no pasábamos una mañana entera juntos, y había que aprovecharla, no sólo como Amo y sumisa, sino también como amantes y amigos. Todo cabe dentro de nuestra relación, y hay tiempo para todo. A veces se entremezclan, pero es lo divertido.

Salimos de casa no sin antes sacarnos una foto. Tenía el maquillaje completamente desaparecido, me había retocado los ojos de mapache, pero nada más. Mi cara, nuestras caras, desbordaban e irradiaban felicidad.

Salimos a la calle y, como si el destino nos quisiera acompañar, hacía un día maravilloso en pleno mes de diciembre. El sol brillaba y hacía el suficiente calor para llevar los abrigos desabrochados.

A los pocos metros, Ares sacó su móvil del bolsillo. Sabía perfectamente para lo que era, y esperaba impaciente esa primera toma de contacto, esa primera onda fuerte que casi se podría decir que es hasta dolorosa.

Y así fue, mi móvil sonó, aviso de que Ares estaba en línea, y a los tres segundos ahí estaba.

¡Qué sensación usar el Lush estando juntos!

Era la primera vez que podía ver mi cara mientras él jugaba con su dedito en el móvil. Pautó un patrón y lo devolvió al bolsillo.

-          ¡Mmmm zorrita! Me encanta ese respingo que has dado. Podré ver esa carita de viciosa que se te pone.

Seguimos paseando cogidos de la mano o de la cintura, íbamos muy a gusto, hablando de las cosas cotidianas. Pero cada vez que el patrón llegaba a su punto álgido, mi mano apretaba la suya y una sonrisa diabólica se esbozaba en mi cara.

-          ¿Qué te pasa zorrita? - Preguntó Ares en tono jocoso

Ni que no lo supiera… Me encantaba esta nueva experiencia… ¿Qué os puedo contar?

Llegamos a un bar y decidimos pasar a tomarnos algo, una cerveza para el caballero y para mí un Nestea.

Disimuladamente me atrajo hacia él, y metió la mano por dentro mi pantalón, quería averiguar cómo había ido el nuevo juego. Su mano salió empapada, como era de esperar. Se metió los dedos en la boca y se relamió.

En el bar había bastante gente, y se le iluminó la mirada, cogió el móvil y empezó a jugar con su dedito.

Las oleadas en mi interior iban y venían, mi cara era un poema ya que, aunque no lo puso al máximo, sí que el hecho de poder ver mis gestos le encendía y le animaban a subir el nivel.

Llegó un punto en el que me tuve que acercar a él y esconder mi cara en su cuello, puso su mano derecha entre mis muslos, y me abrazó con la izquierda. No llegué al orgasmo porque paró, pero…. ¡Qué intensidad de sentimientos!

El muy cabrón estaba disfrutando de lo lindo, sabe que me aterroriza que se me note, pero me aterroriza tanto o más cómo me excita. Dio un poco más de intensidad, pero esta vez no dejó que me ocultara, me mantuvo la mirada mientras mis piernas se cerraban, mi cuerpo se arqueaba y me mordía el labio inferior.

Me acercó, y me besó con pasión, totalmente indecoroso, no le importaba, ni a mí tampoco la verdad. Dentro de su boca pude gemir, morderle y follarle… Todo valió en esos minutos que duró el beso.

Pedimos la cuenta y volvimos a casa. Iba empapada y deseosa del segundo “round”. La vuelta fue como la ida, cogidos de la mano, parones con besos apasionados, tocamientos varios como adolescentes…

-          Pequeña, cuando lleguemos a casa, quiero que te quites todo menos las bragas y vayas directamente al servicio.

Esa petición tan específica hizo volar mi imaginación a cientos de lugares, cientos de posibilidades. Podía imaginar múltiples escenarios, pero jamás pensé que lo que pasó, iba a ser ese día. Habíamos hablado mucho al respecto, y los dos deseábamos probarlo, y como siempre Ares, supo encontrar el momento perfecto para ello.

Al llegar a casa me fui directa a la habitación y me desnudé, una vez en el baño le avisé. A los pocos segundos Ares apareció completamente desnudo y empalmado. Me atrajo hacia él con pasión y me besó.

Metió los dedos por dentro de la braga, sonrió y se los chupó. Se sentó en la taza del cuarto de baño y me atrajo hacia él. Despacio fue bajando mis bragas, las sacó y las tiró a un lado. Recorrió nuevamente sus dedos por mi coño empapado, pero esta vez también lo hizo con su lengua.

-          Mmmm... Mi Amo.

Buscó de donde tirar, y muy lentamente fue sacando el Lush de mi interior. He de decir, que es una de las cosas que más cachondo le ponen cuando jugamos en la distancia, y hoy que podía verlo en directo…

Tiró y fue saliendo lleno de mi esencia, se agachó para verlo más de cerca, hasta que terminó de sacarlo por completo. Se le llenó la boca de mi flujo, su mirada estaba llena de satisfacción y lujuria.

Nos besamos con pasión y me ayudó a pasar dentro de la bañera:

-          Ahora señorita, ponte de rodillas y levanta bien la cabeza.

Allí arrodillada expectante con mis manos en los muslos, le miraba atentamente a los ojos, quería su polla en mi boca, pero él no hacía nada. No podíamos apartar la mirada el uno del otro, mi cuerpo se encendía por la espera.

En ese momento supe lo que iba a suceder, lo deseaba, lo anhelaba, quería una marca más de su propiedad.

“Tenías la mirada profunda zorrita, me paralizaba pensar que pudieras sentir asco, pero tu mirada denotaba ternura, pasión, placer. Allí delante de mí, me costó muchísimo. Fue un momento muy especial”

No podía apartar la mirada de él, hacía muecas, se le contraía la tripa, pero su mirada estaba encendida, llena de pasión y posesión.

Cuando sentí el primer chorro cayendo sobre mi pecho, caliente, fue como el fulgor que sale de las marcas del ganado al ponerles el sello de la ganadería. No podía apartar, no quería apartar la mirada de sus ojos. Su marca fue cayendo por todo mi pecho, no sentí ni un ápice de asco, es más, me parecía muy sensual, tierno e incluso romántico a nuestra manera. Deseaba esa marca desde hacía meses, y por fin Mi Amo, encontró el momento idóneo. Nuestras miradas estaban fusionadas, creo que ni parpadeamos mientras duró.

Jamás pensé que fuera tan erótico, morboso y que me llegara a excitar. Me sentí COMPLETAMENTE SUYA.

“Después del primer chorro, tus ojos cambiaron pequeña, se iluminaron. Después de ese vino otro y otro… No podía dejar de mirarte, deseaba besarte y follarte allí mismo. Eras COMPLETAMENTE MIA”

Al terminar, se agachó, me besó dulce pero apasionadamente, y susurró: “Eres frisa de Ares”. Me levantó, tiernamente con sumo cuidado y devoción me limpió y, nos duchó a los dos.

Un nudo más que afianza nuestra relación, una experiencia nueva, morbosa y romántica que me une a Mi Amo.

Soy frisa de Ares, marcada en la piel, completamente SUYA, completamente MIO, completamente NUESTROS.

Fdo: Siempre tuya Valentina.